
He Criado Un Buen Hijo
Capítulo 20
HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 19 * * * Carlyle escondi� la botella de hierbas que sac� en el fondo de la c�moda y se acerc� con cautela a Abella. -Mam�. Originalmente, Abella siempre tuvo el sue�o muy pesado, pero hoy ni siquiera se movi�. -Madre. Carlyle comenz� a acariciar suavemente sus piernas. Sus manos �speras comenzaron a subir lentamente por la piel p�lida de Abella y comenzaron a dirigirse hacia la parte m�s �ntima de ella. -Lo siento, yo tampoco quer�a hacer esto. Una voz que sonaba suave y agradable, se escuch� en voz baja. Sin embargo, a diferencia de las palabras de disculpa, su voz tambi�n parec�a estar llena de ansiedad. -No te preocupes. Carlyle acerc� cuidadosamente su mano y tir� hacia atr�s la falda de Abella, despu�s comenz� a merodear sobre el peque�o trozo de tela que cubr�a la vagina. -No ser� duro. -? -S�lo? Solo un poco? Solo te tocar� suavemente. Abella, quien estaba en un sue�o profundo, segu�a sin saber lo que Carlyle estaba diciendo. Al verla as�, Carlyle no pudo soportarlo y con su mano apart� la peque�a pieza de ropa interior de tela. Carlyle no pod�a creer lo que estaba debajo de ese trozo de tela, hab�a dos pedazos de una hermosa carne blanca. A pesar de que era un lugar que hab�a visto varias veces mientras se ba�aban juntos cuando era un ni�o, la sensaci�n en ese entonces era completamente diferente a la que estaba experimentando. Por un momento, Carlyle mordi� con fuerza su labio inferior, quer�a evitar perder la raz�n. Luego, lentamente estir� su mano y comenz� a abrir en todas direcciones esos hermosos pedazos de carne que estaban muy apretados. Y a medida que se abr�an cada vez m�s, se revel� una hermosa piel rosada escondida entre ellas. Su hermoso cl�toris se ve�a tan peque�o que era vergonzoso incluso llamarlo agujero. Carlyle supo instintivamente que ese era el lugar donde alg�n d�a meter�a su pene. -Madre? Carlyle toc� con cuidado el �rea alrededor de la abertura vaginal con las yemas de sus dedos. Aunque fue un movimiento bastante audaz, Abella segu�a profundamente dormida. -Es tan peque�a? -? -Como mi madre? Es peque�a, linda y encantadora "Ser�a fascinante si pudiera meter mi pene en ese peque�o y adorable espacio. Pero no s� si podr� soportar el tama�o tan grueso. Est� demasiado apretado aqu�, podr�a gritar de dolor pero tambi�n de placer." Carlyle se excitaba cada vez m�s con solo imaginarlo. Luego apart� suavemente la mano que estaba tocando la vagina. En ese instante, los trozos de carne blanca que separ� con las yemas de sus dedos entraron en contacto entre ellos. Fue un momento tan encantador y precioso de ver, que Carlyle quer�a morderlos y chuparlos sin parar. "Si muerdo y chupo sin parar esta peque�a y tierna carne, �ella mover� sus caderas??" Carlyle abri� a�n m�s los irresistibles labios vaginales de Abella con una mano y con la otra tocaba el cl�toris. Como es un �rea sensible, estaba teniendo especial cuidado de no despertar a Abella. -Madre? Habl� en voz baja. -No te despiertes. "Si mi madre se despierta, no tendr� m�s remedio que abrazarla y meter mi pene por la fuerza." "No quiero cometer semejante injusticia." "Mi madre es la salvadora de mi vida." -As� que no te despiertes, por favor. Sus ojos ligeramente curvados se ve�an de alguna manera oscuros y excitados. Carlyle sigui� acariciando la dulce vagina de Abella mientras gem�a. -�Qu� deber�a hacer primero con �sta deliciosa carne? No puedo meter mi pene en este momento. As� que, �por d�nde deber�a empezar? -�Deber�a seguir frotando suavemente �sta hermosa carne que ya est� hinchada? �O tal vez deber�a frotarla un poco con mi pene? Incapaz de controlar su emoci�n, las orejas puntiagudas de Carlyle se mov�an. Y su cola esponjosa tambi�n lo hac�a de lado a lado. Carlyle se inclin� levemente y puso su rostro entre las piernas de Abella. Luego resopl� e inhal� el aroma de su piel. -Ahhh? Carlyle disfrutaba demasiado el olor de Abella y eso lo hac�a excitarse a�n m�s. -Mam� tiene un olor dulce en este lugar. Carlyle pens� que quer�a dejar un rastro profundo por todo el cuerpo de Abella, tan transparente como un campo blanco de nieve que nadie hab�a pisado. Quer�a hacer un desastre, metiendo sin piedad su pene en ese agujero donde nunca antes hab�a recibido a un hombre, y quer�a dejar marcas rojas de sus dientes en todo su hermoso y delicado cuerpo. Quer�a frotar sus lindos pechos tanto como pudiera, y chupar sus pezones diminutos. Hacerlo hasta que sus pezones rosados ??se tornen tan rojos como las fresas. Hasta que la miel transparente brote de su lindo agujero. Hasta que su sem�n cubra todo su hermoso cuerpo. Carlyle luch� por reprimir esa lujuria desbordante y acarici� suavemente el cl�toris. La sensaci�n en las yemas de sus dedos le resultaba un poco desconocida. Se sent�a un poco pegajoso, pero al mismo tiempo era muy suave. Mirando a Abella, que parec�a que todav�a no despertar�a, Carlyle frot� su cl�toris un poco m�s fuerte. Como si estuviera dibujando un c�rculo, sigui� frotando la suave carne con las yemas de sus dedos. Entonces, la vagina que parec�a seca, se afloj� por un momento y la miel transparente comenz� a fluir entre los dedos de Carlyle. Al ver eso, Carlyle mordi� su labio tratando de calmar su coraz�n palpitante. Al sentir tanto placer, Carlyle se sinti� abrumado. Moj� a�n m�s las yemas de sus dedos con el l�quido pegajoso que sal�a de ese hermoso agujero y lo esparci� con cuidado sobre el cl�toris. Era como si estuviera poniendo mermelada a un pan durante el desayuno, fue un toque muy cuidadoso. La carne, que ahora estaba mojada y luc�a brillante, hizo que Carlyle quisiera ponerla en su boca y chuparla enseguida. -Ahhh? Tengo que soportarlo, pero al ver eso... Al final, no pudo soportarlo m�s, sac� su enorme pene y apresuradamente lo frot� en la vagina de Abella. -Madre? Madre? �l dej� escapar un gemido, r�pidamente agarr� su pene, y con la punta cav� entre la vagina de Abella. De pronto, la punta de su pene toc� el cl�toris. Carlyle estaba demasiado excitado y su respiraci�n era m�s intensa que antes. -No te preocupes. De verdad? No te preocupes. Solo quiero frotarlo un poco. El duro glande aplast� brutalmente la suave carne de Abella. Luego se movi� r�pidamente hacia arriba y hacia abajo, entre la abertura vaginal y el cl�toris. Cada vez que mov�a el pene, el peque�o agujero se extend�a como si estuviera a punto de tragarse un glande del tama�o del pu�o de un ni�o. Incluso si empujaba un poco su cintura, parec�a que la vagina se tragar�a el pene de inmediato. A Carlyle le dol�a la cabeza por la emoci�n. Y sin darse cuenta, la respiraci�n de un animal, no de un humano, sali� de su boca. El gru�ido de su garganta era tambi�n el sonido que sol�a hacer cuando era lobo. -Ahhh? Quer�a meterlo. Quer�a meter su pene hasta el fondo del agujero de Abella y sacudir su cintura sin parar. Quer�a apretar el esbelto cuerpo femenino que estaba empapado de una sensaci�n de dolor mezclado con placer y abrazarla con fuerza para que no se pudiera mover. Carlyle trataba de controlar su emoci�n y excitaci�n mientras se mord�a los labios hasta el punto de sangrar. Luego agarr� su pene y lo sacudi�, frotando el cl�toris tembloroso de Abella con brusquedad. -Mam�? Madre? La acci�n se hizo m�s fuerte y la vieja cama de madera rechinaba, pero Abella a�n dorm�a. El efecto de la hierba fue superior a las expectativas de Carlyle. Carlyle, hab�a estado frotando su pene en la vagina de Abella por mucho tiempo y pronto ella dej� escapar un peque�o gemido. El l�quido turbio de su pene ca�a sobre la piel p�lida de Abella una y otra vez. Despu�s de una larga eyaculaci�n, Carlyle se detuvo por un momento a mirar las huellas que dej� en el hermoso cuerpo de Abella. Luego, con una leve sonrisa, se llen� las manos con el semen que hab�a derramado sobre su vagina. Las manos de Carlyle se dirigieron hacia el peque�o agujero de Abella. -Madre? Carlyle hab�a frotado durante mucho tiempo la vagina de Abella, y el �rea alrededor del agujero estaba a�n m�s sensible, pero ya no estaba derramando ning�n l�quido. Carlyle mir� con satisfacci�n, y luego comenz� a empujar su semen, que era tan turbio que parec�a leche condensada, en el agujero tembloroso de Abella. -S�? Abella no se hab�a movido, pero quiz�s fue por la sensaci�n de inserci�n, que dej� escapar un gemido y un sonido de dolor. Pero eso fue todo. No se despert�. Carlyle recogi� todo el semen y lo meti� en el agujero de Abella, como si fuera algo muy precioso. La mano de Carlyle entraba y sal�a de la vagina de Abella con un sonido chirriante y obsceno. -Mam�? La pr�xima vez quiero meter mi pene en lugar de mi mano. El �rea alrededor del agujero se ve�a demasiado brillante con el semen y eso hac�a emocionar a Carlyle. Continu� metiendo el semen en su vagina hasta el final y sintiendo la tensi�n de su carne interior en sus dedos no pudo evitar moverlos de un lado a otro. -Ahhh? Las paredes interiores que tocaba estaban calientes y estrechas que parec�a que se derretir�an en cualquier momento. -Pero si pongo mi pene aqu�, te doler�, �verdad? No importa cu�n inexperto sea, incluso Carlyle podr�a haber predicho eso. Su tama�o, que se redujo despu�s de la eyaculaci�n, exced�a con creces el tama�o promedio de cualquier hombre humano. Y pensando en cu�ndo tuvo la erecci�n, podr�a haber sido m�s grueso que el delgado antebrazo de Abella. -Adem�s, madre? Carlyle lo dijo, mientras met�a un dedo profundamente en su agujero. -Mi especie? Tal vez no pueda cruzarse teniendo forma humana? Entonces, Carlyle lo mencion� con una mirada amable. -No lo olvides. Carlyle parec�a muy feliz, pronunciando esas palabras. -El �nico hijo de mi madre no es un humano, sino un animal. Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb