He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 22

HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 21 * * * Carlyle mir� la peque�a mesa de la habitaci�n. All� yac�a una pila de hierbas medicinales. A diferencia de las que se almacenaban en la tienda que eran secas, �sta era una hierba medicinal que reci�n se hab�a recogido y estaba fresca. Carlyle, sin el conocimiento de Abella estaba recogiendo hierbas nephra por la noche. Era f�cil que �ste tipo de hierba pudiera confundirse con otras c�mo el perejil. Gracias a esto, Abella termin� consumiendo la hierba nephra cruda sin darse cuenta. -No sab�a que el efecto de esta hierba pudiera ser tan bueno. La mano de Carlyle levant� la falda hasta la mitad de los muslos de Abella y quit� el peque�o trozo de tela que cubr�a la vagina. -Si aumento la cantidad de hierba un poco m�s que ahora? �No estar�a mi madre en un estado de confusi�n incluso si meto mi pene? Carlyle lo dijo acariciando h�bilmente los labios vaginales que habr�a y cerraba sin parar. Despu�s de un rato, continu� hasta esa hermosa piel rosa que se encontraba m�s adentro y lo excitaba demasiado. -Ayer frot� mucho esta parte as� que hoy quiero hacer algo diferente. Quer�a morder y chupar esa vagina lasciva que lo provocaba. Carlyle se humedeci� los labios y con cuidado puso su cabeza entre las piernas de Abella. -Madre, �sabes algo? Carlyle puso su nariz en la vagina de Abella y la olfate� como un perro. -Es extra�o que la vagina de mi madre siempre tenga un olor dulce. Como si fuera una dulce melod�a... Y mientras lo dec�a Carlyle comenz� a besar la vagina de Abella cuidadosamente. -Es dif�cil creer que otros machos a�n no hayan molestado a mi madre. Esa hermosa carne blanca tratando de ocultar esa rosada carne interior, y luego el suave cl�toris... Carlyle saboreaba la vagina de Abella tan lentamente como si fuera un ni�o que estaba comiendo poco a poco algo que le gustaba demasiado. Luego, con la punta de su lengua empez� a acariciar suavemente el cl�toris. -S�? Entonces, las piernas de Abella comenzaron a temblar y dej� escapar un ligero gemido. Carlyle hizo una pausa por un momento, luego entrecerr� los ojos y trat� de escuchar el sonido constante de la respiraci�n de Abella para ver si se estaba despertando. Afortunadamente, el movimiento se detuvo poco despu�s. Ella volvi� a caer en un sue�o profundo. Carlyle volvi� a chupar la vagina? Una lengua pegajosa, caliente y ligeramente �spera lam�a la sensible membrana mucosa. Abella apretaba y aflojaba el agujero al m�ximo, en sus sue�os estaba sintiendo placer y poco despu�s el 'jugo del amor' comenz� a gotear. Carlyle mir� en silencio el agujero por el que flu�a ese l�quido que era tan dulce para �l, e impulsivamente movi� su boca hacia d�nde se hab�a acumulado. En poco tiempo, comenz� a escucharse en la habitaci�n el sonido de algo voraz chupando algo. Era el sonido de Carlyle lamiendo el l�quido mientras pon�a su boca en el agujero de Abella. Cuando sus labios comenzaron a chupar la vagina como si fuera succionada, el agujero reaccion� con m�s sensibilidad y comenz� a derramar m�s l�quido sin parar. Al contrario de su comportamiento lascivo y vulgar, la cola de Carlyle se balanceaba lentamente de un lado a otro como si fuera divertido para �l. Si el lugar que estaba lamiendo no hubiera sido entre las piernas de una mujer, habr�a parecido un perro que estaba ansioso de ser amado por su due�o. -El sonido de la vagina de mi madre? Me gusta... �l gimi�, haciendo un sonido m�s voraz a prop�sito. La punta de su lengua segu�a movi�ndose de un lado a otro en la vagina de Abella con intenciones impuras. Pod�a sentir como el hermoso y peque�o agujero se abr�a y contra�a repetidamente. Entonces de repente tuvo un pensamiento. "Aqu�? Mi pene no entrar� �verdad?" Parec�a que no hab�a posibilidad. La vagina de Abella era realmente peque�a y ayer apenas si pudo meter uno de sus dedos. Sin embargo, su pene era varias veces m�s grande y grueso, as� que le preocupaba lastimar a Abella. No quer�a esa situaci�n en absoluto. Aunque siempre pensaba en meter su pene en ese hermoso y lindo agujero para que otros machos no lo hicieran. Tambi�n ven�a a su mente el momento en que rasgara ese agujero. La expresi�n de Carlyle, que estaba llena de emoci�n, se oscureci� en un instante. Sus dientes rechinaron e hizo un sonido como si lo lamentara. Enseguida se estremeci� y mir� el hermoso agujero. Luego meti� con cuidado un dedo a trav�s de �l como ayer. En cuanto Carlyle meti� su dedo, empez� a salir cada vez m�s l�quido de la vagina de Abella. La pared interior h�meda y pegajosa lo apretaba con fuerza, como si incluso un solo dedo fuera demasiado para esa peque�a y deliciosa vagina. Carlyle empuj� su dedo hasta el fondo, sintiendo la tensi�n de la carne interior de Abella. Luego comenz� a mover su dedo por todas partes, una y otra vez sintiendo un placer indescriptible. Cada vez que su dedo se mov�a dentro, se escuchaba un sonido. A Carlyle pareci� gustarle, as� que deliberadamente comenz� a hacerlo m�s r�pido. -Madre? Carlyle la llam� y lentamente sac� su dedo. Ese dedo que entr� en lo m�s profundo de Abella, cuando sali� empapado con el 'jugo de amor lujurioso' hizo que Carlyle se sintiera a�n m�s excitado. Carlyle lo vi� por un momento y de manera r�pida y salvaje lo meti� nuevamente. -Ummm? Abella dej� escapar un peque�o sonido de dolor y frunci� el ce�o ligeramente. Pero eso no le import� a Carlyle quien solo sigui� empujando hasta el fondo y sin piedad, mientras sent�a como ese hermoso agujero apretaba su dedo. Cuando Carlyle sac� nuevamente su dedo vi� como m�s y m�s l�quido sal�a. Y Carlyle solo trag� saliva seca al ver lo hermoso que era el agujero rosado que se pod�a ver a trav�s de esa linda carne blanca. -No te preocupes. -S�? -Cuando mi madre acaricie mi pene, me voy a sentir muy feliz? Aunque va a ser un proceso largo y lento, lo espero con ansias? "Si voy metiendo cada uno de mis dedos poco a poco, quiz�s alg�n d�a reciba mi pene sin ning�n problema." Carlyle pens� eso. Al mismo tiempo, empuj� otro dedo a trav�s del apretado agujero. Afortunadamente, la peque�a vagina de Abella pudo recibirlos sin ning�n problema. Carlyle, que ten�a los dedos �ndice y medio metidos, comenz� a moverlos de un lado a otro con mucha suavidad y cuidado. La pared interior se tens� y apret� sus dedos con fuerza. "No puedo creer que me sienta tan bien con solo dos dedos." Al pensar que alg�n d�a esa hermosa vagina apretar�a su pene sin piedad, Carlyle comenz� a sentir una profunda sensaci�n de eyaculaci�n. Entonces, el movimiento de los dedos que hurgaban en el fondo se hizo cada vez m�s r�pido. Fue porque Carlyle no pudo contener la emoci�n y comenz� a empujar los dedos salvajemente. Carlyle sigui� empujando y moviendo los dedos salvajemente, como si tratara de hacer m�s grande ese agujero que le resultaba excitante. Sus dedos frotaban sin parar la pared interior en diferentes direcciones. Al mismo tiempo, cuando frot� suavemente el cl�toris de Abella con el pulgar, ella se movi� un poco y dej� escapar un sonido de placer. Carlyle observ� la escena en silencio y atac� la vagina de Abella a�n m�s ferozmente, no pod�a contener su excitaci�n. -Ahhh? Abella tambi�n frunci� el ce�o como si sintiera algo y dej� escapar un ligero gemido. Eso excit� a�n m�s a Carlyle y sus dedos penetraron en lo m�s profundo de Abella. Entonces, un chorro de l�quido transparente comenz� a brotar del agujero de Abella. -S�? El peque�o agujero se movi� y derram� a�n m�s l�quido, salpic� y se esparci� por todo el cuerpo de Carlyle como si fuera una fuente. Por un momento, Carlyle mir� fijamente entre las piernas de Abella. Estaba realmente sorprendido por la inesperada situaci�n. Su mano estaba completamente empapada y la vagina de Abella temblaba como si estuviera borracha porque acababa de eyacular. Carlyle sac� con cuidado sus dedos del agujero. El l�quido que eyacul� Abella ten�a un olor muy fuerte a su cuerpo. La cola de Carlyle comenz� a balancearse a�n m�s r�pido. Se ve�a tan lindo como un cachorro que no pod�a controlar su alegr�a. Cada vez que mov�a su cola, pelos negros volaban por toda la habitaci�n. -El olor de mam�? Hablaba como un ni�o tonto. Sus orejas puntiagudas tampoco dejaban de moverse. -Huele a mam�. Carlyle, que sonre�a suavemente, sac� la lengua y prob� el l�quido. Entonces, al saborear el rico l�quido de Abella, sus orejas y cola se erizaron por un instante. -Ojal� mi madre me diera �ste l�quido todos los d�as? Carlyle se inclin� de nuevo, puso sus labios en la vagina de Abella y murmur�. -Lamer� todo y me lo comer�. Carlyle comenz� a chupar la vagina h�meda de Abella. El cl�toris grueso e hinchado se contrajo ante esa sensaci�n, pero a Carlyle no le import� y lo mordi� ligeramente con sus dientes. -S�? Entonces, el cuerpo de Abella tembl� una vez m�s. Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb