He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 23

HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 22 * * * Carlyle se sorprendi� por un momento, se preguntaba si Abella se despertar�a. -Oh? Pero Abella, que se humedeci� los labios en sue�os, se qued� dormida como siempre. Las orejas puntiagudas de Carlyle se movieron, y cuando vi� que Abella nuevamente estaba profundamente dormida, busc� el cl�toris con su lengua y comenz� a juguetear con �l. Carlyle continu� lamiendo el cl�toris rojo e hinchado de Abella, frotando sus labios y lengua, mordi�ndolo suavemente para que no sintiera dolor. El cuerpo de Abella temblaba cada vez m�s, pero Carlyle no se detuvo. Se di� cuenta de que el efecto de la hierba era m�s fuerte de lo que pensaba. Sigui� lamiendo y chupando por mucho tiempo, pero no se sent�a satisfecho. No era suficiente, r�pidamente meti� su lengua y lami� la pared interior con intensidad. Despu�s de un rato, Carlyle sac� su lengua y agarr� su pene, comenz� a frotarlo en la vagina de Abella. Un pene lleno de cicatrices y protuberancias era frotado en la delicada vagina de Abella. En poco tiempo, Carlyle comenz� a sacudir su espalda y frotar su pene tan r�pido como la noche anterior. La carne suave y blanca fue aplastada una y otra vez por un pene que en s� mismo parec�a un arma. Cada vez que levantaba la cintura, sus lindos senos no pod�an resistirse al movimiento y se balanceaban de un lado a otro. Y mientras se balanceaban, Carlyle no pod�a evitar admirarlos. Carlyle extendi� la mano y pellizc� los pezones expuestos sobre su ropa, luego el semen comenz� a salir de su pene. -Oh? El l�quido blanco se derram� entre las piernas de Abella. Carlyle eyacul� demasiado y durante mucho tiempo, y al igual que el d�a anterior recogi� todo el semen y lo meti� en el agujero de Abella. Carlyle simplemente sonri�. Cuando termin�, sostuvo a Abella en sus brazos con ojos inocentes y frot� sus mejillas como si fuera un ni�o. Su expresi�n parec�a inocente e inofensiva. La noche se hac�a m�s profunda y Carlyle hab�a terminado de limpiar, cerr� los ojos y se qued� dormido junto a Abella. As� que la noche avanz� y Abella sigui� dormida sin saber nuevamente lo que hab�a pasado. * * * Antes del amanecer, fue Carlyle y no Abella, quien se despert� primero. Tal vez fue porque frot� su pene en la vagina de Abella que la expresi�n de Carlyle era muy brillante. Parec�a sentirse mejor que de costumbre. Sacudi� su cabello suelto de un lado a otro para acomodarlo un poco, luego se estir� y se puso de pie. Su pierna izquierda todav�a estaba un poco fl�cida, pero no estaba tan mal. Carlyle se levant� completamente y se movi� r�pidamente. Ten�a mucho trabajo que hacer antes de que Abella despertara. * * * Lo primero que hizo Carlyle cuando se levant� fue dirigirse a las monta�as. Por supuesto, en forma de lobo, no de humano. Con un tama�o muy por encima de la altura de un hombre normal, subi� la monta�a con considerable habilidad. Hab�a una canasta de madera en su boca, que conten�a ropa sencilla. Los pies del gran lobo corrieron r�pidamente por el sendero de la monta�a lleno de hojas ca�das. Cada vez que apoyaba los pies, dejaba una huella clara en el camino de tierra. La molestia de su pierna no era tan mala para Carlyle, que hab�a vivido as� toda su vida. Un viento bastante fr�o de la ma�ana de oto�o sopl� m�s all� de los �rboles, creando un sonido sombr�o. En alg�n lugar, los insectos de la hierba caminaban, y en alg�n otro lugar un ave le estaba dando de comer insectos a sus hijos en el nido. El paisaje de la monta�a en oto�o era color rojo y amarillo, muy diferente del verano cuando �l y Abella se conocieron por primera vez. Carlyle recuper� el aliento y corri� r�pidamente a las profundidades de la monta�a Lyle. Sin embargo, redujo la velocidad para ver qu� tan cerca estaba de su destino. Carlyle, que hab�a estado corriendo durante mucho tiempo, se detuvo por completo cuando vi� un peque�o estanque. Luego se escondi� detr�s de una roca bastante grande y levant� sus orejas. La cola, que siempre se balanceaba suavemente al lado de Abella, hoy estaba tranquila. Sus ojos color rojo sangre brillaban como una bestia salvaje. Por supuesto, siempre fue una bestia, pero frente a Abella actuaba como un perro gentil y sus ojos no ten�an esa intensidad. Despu�s de un tiempo, los animales peque�os salieron a beber agua uno por uno. Hab�a muchos conejos, ardillas, etc., pero Carlyle simplemente se qued� quieto y no sali�. Luego, apareci� un ciervo bastante grande. Carlyle sali� corriendo en un abrir y cerrar de ojos y atrap� al ciervo por el cuello. Un grito aterrador reson� a trav�s de las monta�as, y los peque�os animales que hab�an estado deambulando para beber agua huyeron r�pidamente cuando apareci� la bestia salvaje. En el momento en que los colmillos de Carlyle perforaron el cuello del venado, �ste dej� de respirar, fue incapaz de resistirse. -... Entonces Carlyle comenz� a morder tranquilamente la carne. Ciertamente, la carne sab�a completamente diferente a la que Abella compraba. "Es delicioso?" Emocionado por el �xito de la cacer�a, Carlyle se concentr� en el ciervo, moviendo la cola de un lado a otro. Abella seguramente segu�a dormida. Carlyle comi� todo lo que pudo hasta llenarse y luego se levant� tranquilamente. Lentamente lav� su boca en el estanque que estaba cerca y luego comenz� a bajar la monta�a nuevamente con pasos ligeros. Hab�a planeado regresar antes de que Abella despertara, por lo que tuvo que moverse bastante r�pido. "�Eh??" Pero Carlyle, que corr�a monta�a abajo, not� algo y se detuvo. "�Eso es?!" Una vez vi� a Abella recogerlas de la monta�a diciendo que era su fruta favorita. Los ojos de Carlyle se iluminaron al descubrir ciruelas. Inmediatamente se convirti� en humano, luego sac� su ropa de la canasta que sosten�a en su boca y se la puso. -A mam� le gustan? Con una sonrisa t�mida, recogi� un mont�n de ciruelas y las puso en la cesta que llevaba. Escuch� que las ciruelas son bastante caras, a diferencia de frutas como las manzanas. Entonces recordaba perfectamente cuando Abella le explic� que es importante recoger fruta cuando se encuentra en las monta�as. La expresi�n de Carlyle se ilumin� despu�s de tomar las ciruelas. De camino a casa, vi� bastantes casta�as y bellotas adem�s de ciruelas. Carlyle tom� cuidadosamente los frutos del �rbol. Y no solo eso, sino que tambi�n estaba recolectando la hierba nephra. Mientras recog�a m�s casta�as, vi� una peque�a ardilla. Y en la mano de la ardilla, hab�a una ciruela que parec�a ser mucho m�s deliciosa que cualquier otra cosa que hubiera recogido de donde hab�a venido. La ardilla que hizo contacto visual con Carlyle se qued� quieta como si fuera una roca y Carlyle simplemente no apart� los ojos de ella. "Ciruelas maduras? Lo que m�s le gusta a mam�." La ardilla not� instintivamente que Carlyle no era humano. Se di� cuenta que era una bestia. La ardilla temblaba mientras sosten�a la ciruela. Necesitaba huir, pero sus patas no parec�an tener la fuerza suficiente por el miedo indescriptible que sent�a. La ciruela que ten�a la ardilla se ve�a tan deliciosamente madura que su color rojizo mostraba un brillo especial. Y por el contrario, las ciruelas que recogi� Carlyle segu�an siendo ciruelas de aspecto verdoso. Carlyle inmediatamente mostr� sus colmillos y amenaz� a la ardilla. -Grrrrrrr?. El grito de una bestia salvaje se extendi� con bastante fuerza en el tranquilo bosque de la ma�ana. Sorprendida, la ardilla dej� caer la ciruela con un grito chirriante corto. �Carlyle, que no perdi� el tiempo, hizo se�as c�mo si fuera a atacarla! La ardilla sinti� que su vida estaba en peligro, y r�pidamente trep� al �rbol y se escap�. Carlyle sonri� satisfecho y agarr� la ciruela que se le hab�a ca�do a la ardilla. Hasta hace poco, ten�a el impulso de devorar una ardilla de un solo bocado, pero ahora se ve�a inocente y gentil. "Le gustar� a mam�, �cierto" Sin darse cuenta, la canasta que tra�a ya estaba llena de ciruelas y frutas de oto�o. Se supon�a que deb�a lavar las ciruelas y d�rselas a Abella tan pronto como llegara a casa. Los pasos de Carlyle eran m�s ligeros que nunca, porque no quer�a despertarla. Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb