
He Criado Un Buen Hijo
Capítulo 28
HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 27 * * * En estado de shock, Abella se encogi� de hombros. Era la primera vez que ve�a a Carlyle de esa manera. -Beb�? T�? �Te asustaste mucho? Lo siento? No fue mi intenci�n... La impaciente Abella se disculp� r�pidamente, pero Carlyle a�n le dio la espalda. -Ah, de verdad? Lo siento mucho. Soy una tonta. Abella, que no pod�a ver su cara, mir� a Carlyle por detr�s, quien no di� muestras de sentirse aliviado, ella puso su mano con delicadeza en el cuello de Carlyle porque sab�a que le gustaba, pero Carlyle parec�a inc�modo incluso con eso, entonces sacudi� su cuerpo neg�ndose a tocarla. Abella, quien fue inmediatamente rechazada, retir� su mano con una cara triste. -Beb�? La respuesta que obtuvo fu� un largo silencio. Se niega a ser acariciado, no responde, no la mira? Abella quer�a llorar. Si hubiera sabido que iba a ser as�, no le hubiera pedido tocar su cuerpo? -Lo siento? Lo siento mucho? -? -Dime cuando te sientas mejor? Al ver a Carlyle trat�ndola completamente como si fuera una desconocida, Abella se puso de pie decepcionada. Y luego se fu� a la cama. "Supongo que est� mal dormir juntos hoy." Pero, �cu�nto tiempo hab�a pasado desde que se cubri� con la manta? Fu� un corto tiempo y enseguida se comenz� a escuchar ruido procedente de la cocina. "Qu� est� haciendo??" Abella mir� hac�a la cocina con ojos curiosos. Era Carlyle, que se hab�a transformado en humano y despu�s de un rato se escuch� que caminaba hac�a ella. Abella inmediatamente cerr� los ojos y fingi� estar dormida. Entonces Carlyle acomod� suavemente la manta y susurr�. -Madre? -? -Cena y duerme despu�s. Pero la cena no era apropiada para la situaci�n. Carlyle, que habl� brevemente, volvi� a transformarse en lobo, acurruc�ndose en un rinc�n de la sala de estar, como si hubiera terminado su trabajo. Parece que estaba preocupado por ella porque se hab�a ido a la cama sin cenar. Carlyle se alej�, Abella mir� con cautela hacia la mesa y vio un plato de estofado. Al parecer lo cocin� para ella. Al ver esa escena, Abella supuso que �l no estaba enojado sino que reaccion� as� por verg�enza. "Creci� pensando en m� como una madre. Debi� ser una sorpresa muy grande para �l que yo le haya tocado el pene." Pensando as�, Abella sonri� suavemente y se dirigi� a la mesa. El estofado estaba lleno de champi�ones, los favoritos de Abella. * * * Mirando a Abella, que dorm�a profundamente, Carlyle suspir� un poco. Pensando en lo que sucedi� hace un rato cuando se ba�aron juntos, sinti� un escalofr�o en su espalda. "No deber�as tocarme con miedo." Desat� la parte delantera de sus pantalones, gru�endo con una voz algo insatisfecha. -Despu�s de todo, casi penetro a mi madre con mi gran pene. La ropa interior que Abella estaba usando ya hab�a sido quitada por �l, revelando todo su cuerpo, incluso sus senos. Su cuerpo blanco y suave qued� expuesto bajo la luz de la luna. Carlyle se subi� encima de ella y comenz� a acariciar su pene con una cara arrogante. -Quiero decir, no quiero ser grosero con mi madre. Cada vez que acariciaba su pene, un bulto de carne llena de cicatrices comenzaba a crecer de tama�o. El glande grueso y abultado se tambaleaba como la cabeza de una serpiente viva y goteaba un l�quido lechoso. Su forma era tan horrible que parec�a ser una parte del cuerpo de un monstruo. Los genitales de color oscuro estaban llenos no solo de protuberancias sino tambi�n de venas hinchadas que para cualquiera se ver�an repugnantes. -Ah? madre. Abella, sin siquiera imaginar lo que estaba haciendo Carlyle, simplemente se humedeci� los labios y se movi� un poco con una cara so�adora. -Si metes a la fuerza mi pene en la vagina de mi madre, me va a odiar. Continu� hablando con una cara enrojecida, incluso mientras expresaba su descontento. -No me importa si mi madre quiere tocarme o incluso chupar mi pene. S� que no es el momento? pero m�s adelante ella lo pedir�? No quiero que mi madre me odie. Una voz infantil reson� suavemente en la habitaci�n silenciosa. Carlyle, que hab�a estado tocando su pene por un tiempo, abri� los labios vaginales de Abella. Los dos pedazos de carne fueron abiertos sin piedad por la mano del hombre. A trav�s de esos pedazos de carne, su interior rosado estaba h�medo y parec�a que le daba la bienvenida. Un l�quido transparente sal�a de la vagina. Carlyle, que estaba merodeando cuidadosamente alrededor del agujero con la punta de los dedos, trat� de insertar uno de ellos. La carne que se hab�a cerrado se abri� gradualmente y apret� con fuerza el dedo intruso. Cuando la carne pegajosa apret� su dedo, Carlyle sonri� suavemente y rasc� suavemente la pared interior arrugada. -S�? Entonces un gemido de reflejo escap� de la boca de Abella. Debido a la inc�moda sensaci�n de la inserci�n, torci� ligeramente la pelvis y sacudi� el cuerpo. Pero gracias a las hierbas que fueron esparcidas en el estofado, ella no despertar�a. Al ver a Abella as�, Carlyle puso un rostro un tanto solitario como si estuviera un poco triste. -�Cu�ndo podr� meter mi pene mientras mam� est� despierta? Incluso mientras dec�a eso, otro de sus dedos tambi�n se clav� profundamente en la pared interior y estos entraban y sal�an repetidamente. El sonido que se escuchaba mientras mov�a sus dedos lo excitaba intensamente, entonces Carlyle iba y ven�a perforando sin piedad la vagina. -Es una pena que solo pueda saborear esto mientras duermes? De pronto dobl� las puntas de los dedos como ganchos y los gir�. Entonces, el agujero sorprendido se apret� y afloj� una y otra vez. Parec�a que la pared interior convulsionaba, y de un momento a otro sac� lentamente sus dedos y los fluidos de amor que hab�an sido bloqueados por sus ellos cayeron como si lo hubieran estado esperando. De repente, su vagina estaba mojada e incluso las s�banas de la cama se empaparon con ese fluido. Carlyle us� ambas manos para separar nuevamente los labios vaginales. El lugar secreto de Abella entre sus piernas era realmente fascinante para �l. Carne blanca que se cierra densamente para ocultar �reas sensibles. La carne convexa escondida en ella y un agujero tan peque�o como una aguja. Cuando ve�a fluir ese l�quido y tocaba el cl�toris, sent�a la necesidad de insertar su pene de inmediato y m�s cuando ve�a ese peque�o agujero contraerse. Se sent�a extasiado cada vez que pensaba en insertar su pene en esa carne rosada. Tratando de matar el deseo de comprobarlo de inmediato, Carlyle se masturb� solo hoy. El siempre pensaba? "La primera vez que est� con Abella, �deber�a penetrarla primero con mi forma humana para que no se sorprenda? �O deber�a penetrarla en forma de lobo desde el principio?" Carlyle segu�a pensando en ese gran problema. �l quer�a la segunda opci�n, pero considerando a Abella, quien se sorprende f�cilmente como un conejo, pens� que la primera opci�n ser�a lo mejor para una relaci�n fluida. -Ahhh? Pensando sobre su relaci�n con ella, r�pidamente se transform� en un lobo como si no pudiera soportarlo m�s. Luego se subi� encima de ella con un cuerpo enorme. Sus grandes patas delanteras balancearon y se posaron a la altura de la cabeza de Abella. El sonido de la respiraci�n de la bestia hizo eco a trav�s de la habitaci�n tranquila. Con cada c�lido aliento del lobo, sus afilados colmillos brillaban a la luz de la luna. Carlyle comenz� a frotar su pene entre las piernas de Abella, escupiendo sonidos �speros propios de una bestia. Algo rojizo sobresal�a de entre las musculosas patas traseras. El pene del lobo, que ten�a una punta afilada, sal�a a trav�s de la epidermis que lo cubr�a, goteando un l�quido fangoso. El pene de un lobo, era mucho m�s grande que el de un humano, era terriblemente grande, como una botella de vino que colgaba entre sus piernas. Quiz�s si Abella lo hubiera visto, se habr�a sorprendido y se habr�a desmayado. El lobo resopl� y hundi� su puntiagudo hocico en el cuello de Abella. Una nariz h�meda tocaba su piel. Carlyle baj� la parte inferior de su cuerpo lentamente e insert� el pedazo de carne roja entre las piernas de Abella. El pene viscoso del lobo frotaba el interior de sus tiernos muslos y encima de la vagina. Mientras la piel suave se frotaba contra sus genitales duros e hinchados, Carlyle comenz� a exhalar a�n m�s fuerte. Sus ojos brillaban de excitaci�n en un placer mucho m�s profundo que el de la masturbaci�n con un cuerpo humano. Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb