He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 35

HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 34 * * * "S�, creo que debo llamar as� a mi madre?" Carlyle, que dejaba volar su imaginaci�n a su antojo, sigui� agitando su cola esponjosa y sus orejas que sobresal�an por encima de su cabeza tambi�n se erizaron y se movieron con entusiasmo. -...Abella. Dijo su nombre una vez m�s, sonri� t�midamente y desliz� sus manos a trav�s del suave cuerpo de Abella. Luego lleg� hasta sus muslos. Carlyle comenz� a tocar el interior de sus suaves muslos y se acerc� al lugar m�s �ntimo de ella como una bestia hambrienta. Entonces, extendi� su mano hacia la vagina. El espacio entre sus piernas, que normalmente habr�a estado cubierto con ropa interior blanca, estaba descubierto. Naturalmente, Carlyle pens� que sentir�a una tela �spera, pero las orejas y la cola de Carlyle se erizaron cuando sinti� los suaves labios vaginales sin previo aviso. Avergonzado, olvid� lo que estaba a punto de hacer y abri� la boca como un idiota. Pero su otra mano que estaba un poco r�gida, sigui� tocando las piernas de Abella. Lo que sinti� fue la textura blanca y carnosa de los labios vaginales. Carlyle trag� saliva seca y meti� suavemente su mano a trav�s de esos labios carnosos. Luego, esos labios lindamente cerrados se abrieron y abrazaron suavemente la mano del hombre que estaba a punto de entrar. -Mam�? Carlyle se humedeci� los labios y puso los ojos en blanco. Su coraz�n lat�a r�pidamente, y su cuerpo parec�a descontrolarse porque no pod�a controlar su excitaci�n. Pod�a sentir la membrana mucosa y suave con la punta de los dedos. Y mientras presionaba ligeramente el cl�toris, el rostro tranquilo de Abella se arrug� ligeramente. -Quiz�s? Tal vez mi madre tambi�n quer�a tener un hijo conmigo. Por supuesto, sab�a que no pod�a ser. Sin embargo, Carlyle estaba delirando y frotaba lentamente el cl�toris que ya hab�a comenzado a hincharse. Cada vez que lo hac�a, la d�bil cintura de Abella temblaba. Carlyle abri� a�n m�s sus blancos muslos y levant� un poco su pijama. Entonces, su mirada fu� capturada por la blanca piel que parec�a un campo de nieve que nadie hab�a pisado. Pod�a ver el cl�toris hinchado y le parec�a delicioso como si lo estuviera esperando. Carlyle no pudo contener su lujuria y frot� promiscuamente su r�gido e hinchado cl�toris. Estaba preocupado por lo que pasar�a si Abella se despertaba, pero trat� de calmarse recordando que mezcl� la hierba en el estofado que ella comi� en la cena. Cuando comenz� a frotar su cl�toris, el fluido transparente comenz� a chorrear a trav�s de las grietas del peque�o agujero que estaba acariciando. Carlyle se lami� los labios y esparci� con cuidado el l�quido que flu�a. Lo hizo alrededor de la abertura vaginal y sobre el cl�toris. La carne rosada parec�a estremecerse con cada toque. Mientras presionaba sin piedad la membrana mucosa que se encontraba entre la carne blanca, �l se llen� de una extra�a alegr�a. Carlyle levant� las comisuras de sus labios de forma ir�nica mientras miraba el agujero que se humedec�a cada vez que jugueteaba con �l. -Madre, �tambi�n me quieres? -Por supuesto que s�. De lo contrario, no habr�a forma de que tu vagina se moje con tanto cari�o. Carlyle no pod�a evitar seguir frotando la vagina de Abella, no pod�a calmar su lujuria. Por lo que de pronto comenz� a lamer su cl�toris y rascar suavemente sus pezones. Y sin pensarlo, mordi� ese peque�o agujero, lo que hizo que Abella dejara escapar un gemido. Carlyle se levant� y mordi� ligeramente uno de los pezones. Entonces, �l comenz� a succionar fuertemente como si estuviera chupando la leche de su madre. Debido a esa sensaci�n el cuerpo de Abella se estremeci� y comenz� a temblar. Con un sonido voraz, los hermosos y suaves senos fueron succionados por la boca de Carlyle repetidamente. Y c�mo si no fuera suficiente, frotaba la vagina de Abella con su mano al mismo tiempo que segu�a chupando sus senos. El cl�toris estaba completamente empapado con el 'jugo del amor'. Y Carlyle no pod�a mantener quietas sus manos. De pronto mientras segu�a tocando la vagina de Abella, sinti� como ese lindo agujero se convulsion�. Incluso el interior de sus suaves muslos no dejaban de temblar. Carlyle sonri� satisfecho ante el temblor y tranquilamente sigui� metiendo su mano en la vagina de Abella. Uno de sus dedos ensanch� la estrecha pared interior y comenz� a entrar. -S�? Un peque�o gemido escap� de la boca de Abella. Carlyle, dej� de moverse por un momento y mir� sus movimientos. La pared interior densamente ondulada se tens�, como si le diera la bienvenida a un intruso que estaba entrando a voluntad. Sintiendo la tensi�n de la pared interior desde todas direcciones, Carlyle comenz� a meter y sacar con cuidado su dedo. Cada vez que se mov�a, las sensibles membranas mucosas se estremec�an. El dedo penetraba su interior una y otra vez. Y el fluido transparente chorreaba sin parar entre la mano y el agujero. -Lo siento, madre. -Ten�a muchas ganas de hacerlo mientras estabas despierta? Carlyle suspir� con frustraci�n. Luego, empuj� otro dedo en la abertura vaginal y el h�medo agujero se contrajo r�pidamente. -Shhh, est� bien. Todo estar� bien. Susurrando para s� mismo, sigui� penetrando con sus dedos una y otra vez. El agujero que parec�a estrecho al principio ya no lo estaba como antes, probablemente porque ahora se ha aflojado un poco. -Tienes que aceptar mi pene? No quiero penetrarte s�lo con mis dedos. Al decir eso, los ojos de Carlyle estaban llenos de lujuria. Y se excit� a�n m�s cuando pens� en empapar con su semen toda la vagina de Abella, quer�a llenar su interior completamente. Sac� su prominente pene de sus pantalones. Su apariencia con todas esas cicatrices y protuberancias lo hac�a ver repugnante. Carlyle segu�a pensando que si Abella lo viera simplemente gritar�a y lo rechazar�a de inmediato. Carlyle aclar� sus pensamientos y separ� las piernas de Abella. Naturalmente, se subi� y frot� un poco su glande en la vagina de Abella. Luego puso sus esbeltas y blancas piernas sobre sus hombros y comenz� a frotar su pene en la vagina de Abella como si fuera a clavar un enorme pedazo de carne en ella. -Abe? lla? Carlyle susurr� su nombre en voz baja. -?Abella. -Abella, Abella, Abella. Todav�a era un poco extra�o decir su nombre, pero a medida que lo repet�a fue m�s sencillo para �l. Sigui� diciendo el nombre de Abella durante bastante tiempo antes de besarla. Y despu�s de hacerlo simplemente se sonroj�. La punta de su pene aplast� salvajemente su vagina. Carlyle lo tom� y lo frot� alrededor del agujero como si se preparara para insertarlo. El espacio entre los labios vaginales se ampli� por la presi�n de ese gran pedazo de carne. Carlyle trag� saliva seca y comenz� a empujar su pene lentamente a trav�s del denso agujero. -S�? Insertarlo y tocarlo son cosas diferentes, Abella, quien estaba dormida, comenz� a moverse un poco. Pero Carlyle sosten�a la parte inferior de su cuerpo con firmeza, por lo que nunca se desvi�. El enorme pene cav� a trav�s de la carne suave y p�lida de Abella. Su parte inferior temblaba como un animal atrapado en una trampa. Carlyle empuj� su pene una y otra vez sobre la abertura vaginal, no quer�a parar. Las protuberancias que sobresal�an del pene, ara�aban los pliegues de la pared interior y abr�an cada vez m�s la hermosa carne de Abella. -S�? si? Carlyle dej� escapar un doloroso gemido cuando sinti� que esa tierna carne lo apretaba con fuerza. Cuando mir� hacia abajo, su pene ya hab�a sido insertado m�s de la mitad. Carlyle levant� las comisuras de sus labios en �xtasis mientras miraba su pene atravesando esos carnosos labios vaginales. No pod�a creerlo ni siquiera vi�ndolo. Era como un sue�o que finalmente se estaba cumpliendo, al fin se estaba uniendo a Abella. -Mi �nica familia, mi madre, mi compa�era? Carlyle, que hab�a estado susurrando con voz baja, dud� un momento antes de murmurar muy suavemente. -Mi? Abella? Tan pronto como su nombre sali� de su boca, las entra�as de Abella temblaron como si estuviera convulsionando. Sintiendo como si hubiera respondido a su llamado, Carlyle derram� una lluvia de besos en el rostro dormido de Abella incapaz de reprimir sus emociones. Luego, Carlyle la penetr� hasta la ra�z. Junto con el sonido obsceno de un apu�alamiento, el pene erecto fue empujado hasta el cuello uterino. El pene, del tama�o de un antebrazo, atraves� sin piedad la carne tierna de Abella. En el momento en que su vello p�bico �spero se frot� contra el vello p�bico suave de Abella, se sinti� abrumado por lo excitado que estaba y dej� escapar un intenso gemido. Ya sea que estuviera despierta o no, quer�a seguir teniendo esa sensaci�n de excitaci�n. Pero en el momento en que comenz� a meter y sacar su pene una y otra vez de la vagina de Abella? No era solo el dulce 'jugo del amor' de Abella el que flu�a entre la uni�n de ambos. Manchas de sangre roja estaban esparcidas por la cama. Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb