
He Criado Un Buen Hijo
Capítulo 48
HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 47 * * * Cap�tulo 47 Ante esas palabras, Abella dej� escapar una peque�a risa involuntariamente. -Me cuidar�s... Est� bien, mi beb� ser� mi apoyo y siempre me cuidar�? -Hay muchas cosas que quiero hacer por mi madre. -�S�? �Por ejemplo? Abella pregunt� con una brillante sonrisa. Carlyle luego cerr� los ojos ligeramente y levant� las comisuras de los labios. -Bueno, por ejemplo? Y enseguida, envolvi� suavemente sus brazos alrededor de la cintura de Abella y le di� unas palmaditas en el est�mago. -Me gusta esto? Carlyle le frot� su est�mago como hac�a Abella cuando era ni�o. Entonces Abella se ri� juguetonamente y trat� de empujar a Carlyle ligeramente. -Oye, me haces cosquillas, Carlyle. -�Por qu�? Es algo que mi madre sol�a hacer a menudo cuando yo era un ni�o -Esto no es cuidarme. Al verla re�r a carcajadas, Carlyle sinti� que la atm�sfera regresaba a la normalidad. Y tambi�n sonri� naturalmente. -Tonto. Abella lo empuj� suavemente y se apart�. Carlyle se levant� de su asiento y de buena manera la dej� escapar de sus brazos. -Descansa, limpiar� lo que comiste. Oh, �puedo lavar algunas fresas? -�Mmmm, no! As� est� bien. Por cierto, no quedaba mucha harina? Tendr� que ir al mercado m�s tarde. -Est� bien, vamos juntos. Carlyle respondi� y h�bilmente arregl� la mesa. En la cocina, se pod�a escuchar el sonido de Carlyle lavando platos, y Abella estaba sentada en un viejo sof� disfrutando del c�lido fuego de la chimenea. Hab�a un ambiente muy tranquilo. Al sentir ese consuelo, Carlyle solo deseaba que esta sencilla vida diaria durara para siempre. * * * -Beb�, �te gustar�a comprar algo de carne? Abella, quien �ltimamente hab�a comprado menos carne, mir� a Carlyle y pregunt�. Entonces Carlyle inclin� la cabeza y dijo? -�Carne? Creo que todav�a queda algo en casa. -Todav�a? El negocio es bastante bueno en estos d�as. Estaba pensando en probar un poco de carne a la parrilla. Abella estaba examinando cuidadosamente la reacci�n de Carlyle, mir� su rostro m�s tranquilo y volvi� a preguntar. -�No te gusta? Carlyle neg� con la cabeza, sosteniendo un gran saco de harina en sus brazos. -No es que no me guste, pero? Si vas a comprar carne s�lo por m�, no quisiera que lo hicieras. Antes de que Abella se despertara, sal�a a cazar todas las ma�anas, por lo que no ten�a quejas sobre su dieta. Estaba acostumbrado a los guisos con la cantidad de carne que siempre le tocaba. A Carlyle en realidad no le preocupaba que Abella no comprara carne, porque comer corzo reci�n capturado era m�s sabroso que la carne asada en primer lugar. Corzo: Mam�fero c�rvido de unos 75 cm de altura en estado adulto, pelaje gris rojizo, y cola muy corta; el macho tiene astas peque�as verticales con tres puntas; habita en Europa y el norte de Asia. Su dieta consiste en el consumo de hojas de arbustos y �rboles bajos, as� como bayas y brotes tiernos. -No s� si es algo que mi madre quiera comer? Si est�s tratando de hacerlo s�lo por m�, realmente no tienes que hacerlo. Al ver a Carlyle hablar de nuevo, las pupilas de Abella se llenaron de decepci�n. -Ummm? Pero el beb� es un lobo? Siempre me pregunto si deber�a comer m�s carne... -Pero pronto ser� invierno. �Por qu� no comprar m�s le�a que carne? Carlyle sinti� el viento helado y le puso a Abella el abrigo que el tra�a. Claramente, siendo realistas, no era el momento de comprar carne, sino el momento de juntar m�s le�a. Y Abella asinti� con la cabeza hoscamente. -�Est�s realmente bien? -S�, no tienes que preocuparte por m�. En todo caso, cuando necesite comer carne, simplemente te lo dir�. Al final, Abella no tuvo m�s remedio que pasar de largo y no hacer la parada para comprar carne. Y simplemente los dos s�lo siguieron deambulando por el mercado. -Se siente tan bien caminar as� con mi madre. Los dos generalmente compraban solo lo que necesitaban y se iban a casa r�pidamente. Pero hoy, sin importar el viento, estaban ocupados comprando bocadillos y mirando alrededor. -Es verdad. Es divertido visitar el mercado despu�s de mucho tiempo. Y los ojos de Carlyle se entrecerraron ante sus palabras. -�Es divertido visitar el mercado? �No te diviertes saliendo conmigo? Le pregunt� a Abella de manera juguetona. Abella se ech� a re�r y pellizc� la mejilla de Carlyle. -Por supuesto que s�, es divertido recorrer el mercado contigo, Carlyle. Abella lo dijo y le entreg� a Carlyle una brocheta de pollo. Lo tom� en silencio y se lo comi� con una sonrisa como si estuviera de buen humor. -Madre. Entonces pregunt� Carlyle, poniendo su gran mano frente a ella. -Tu mano? �Puedo tomarte de la mano? -�Eh? �Mi mano? Abella inclin� la cabeza, como si estuviera un poco confundida. Entonces, casualmente, agarr� la mano de Carlyle con fuerza. -Es solo una mano, simplemente puedes sostenerla. Carlyle se sonroj� y gir� un poco su cabeza. Abella se ri� a carcajadas por la expresi�n que puso Carlyle. Abella sigui� caminando, moviendo sus manos de un lado a otro. Carlyle estaba feliz por eso, pero tambi�n estaba avergonzado y en realidad no estaba seguro de qu� hacer. -Iremos a casa? De est� manera? -�S�? �Por qu�? -Vi a otras personas vernos de manera extra�a? Carlyle apret� las manos entrelazadas y murmur� en voz baja. -Esto? Creo que podr�a ser malinterpretado? Abella, que parpade� en silencio, se di� cuenta del significado s�lo m�s tarde. Pero solo se encogi� de hombros como si nada hubiera pasado. -Est� bien, no importa. -�De verdad? -S�. -Bien? Carlyle cerr� los ojos y sonri� t�midamente. -Pens� que mi madre lo odiar�a. Dijo mientras sus manos segu�an entrelazadas. -Pens� que volver�a a meter a mi madre en problemas? As� que estaba preocupado? Es un alivio? Al ver a Carlyle decir eso, Abella tuvo una extra�a sensaci�n. Hubo momentos en los que sinti� pena por la forma en que apenas sosten�a su mano y la forma en que la miraba. Abella mir� hacia atr�s a sus acciones y reflexion�. Mirando hacia atr�s, hubo muchas ocasiones en las que Carlyle quiso tocarla inocentemente, pero cada vez que eso suced�a, siempre lo apartaba como si �l fuera a atacarla. Esas acciones se acumularon y acumularon, y parec�an haber convertido a Carlyle en lo que es hoy. Una parte de su pecho se sent�a pesado. Abella sonri� con amargura y mir� a Carlyle. -Est� bien, puedes hacer lo que quieras. -�De verdad? -S�, por supuesto. Ante las palabras de Abella, los ojos de Carlyle se abrieron y emanaban un brillo particular. Como si no lo creyera, incluso le pregunt� una y otra vez. -Me alegro, de verdad? Sonri� con picard�a y estaba tan feliz que luchaba porque sus orejas y cola no lo mostrar�n tanto. -Estoy tan feliz? Mi cola se mueve tanto que parece como si fuera a desprenderse de tanta felicidad. -�Es suficiente? -Si, en serio? Estoy realmente feliz. De ahora en adelante, caminar� de la mano de mi madre todos los d�as. Los pasos de Carlyle eran ligeros, con una mano sosten�a la harina y con la otra la mano de Abella. Carlyle es ahora la persona m�s feliz del mundo. Estaba tan feliz que sent�a que pod�a volar hasta el cielo. Al menos hasta que alg�n bastardo apareciera frente a Abella. Mientras miraban alrededor del mercado en medio de la multitud, la voz de un hombre desconocido se escuch� en sus o�dos. M�s espec�ficamente, la voz de un hombre desconocido para Carlyle. -�Eh, Abella? Era una voz baja. -Abella, �verdad? Adem�s, estaba la frivolidad de agarrar la ropa de Abella sin dudarlo. Carlyle se di� la vuelta m�s r�pido que Abella y empuj� al hombre que intentaba agarrarla del brazo sin permiso. Luego, atrajo a Abella hacia sus brazos como si intentar� protegerla. Carlyle lo hizo instintivamente. No solo eso, entrecerr� los ojos y mir� al hombre amenazadoramente. Con un cuerpo delgado. Una cara llena de pecas y cabello casta�o rizado. S�lo era un hombre con un rostro com�n, como si pudieras verlo diez veces en el camino. -�Qui�n eres t� que extiendes tu mano y la intentas tocar sin permiso? Era una voz llena de preocupaci�n, claramente disgustada. Entonces el hombre no pudo ocultar su verg�enza y dijo como si fuera un tonto? -Ah, eso? yo? -�Oh, Enoch? Fue Abella quien, por desgracia, lo reconoci�. -�Oh, Dios m�o, escuch� que lograste entrar a la casa de una famosa familia aristocr�tica de la capital! �Para qu� viniste aqu�? �Mucho tiempo sin verte! �C�mo has estado? La expresi�n de Carlyle se endureci� en un instante. Al ver a Abella expresando su amabilidad hacia un hombre llamado Enoch, el sentimiento que hab�a sido bueno hasta ahora, se hizo a�icos. *** Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb