He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 56

HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 55 * * * Hoy, Carlyle no roci� hierbas Nephra en la comida de Abella. Desde que se convirti� en adulto, ha estado rociando hierbas casi todos los d�as? Y en realidad no sab�a por cu�nto tiempo lo hab�a estado haciendo. Se sent�a extra�o omitir lo que hac�a cada noche. Pero ahora Carlyle lo sab�a. Esas hierbas ya no le servir�an. Pensando as�, Carlyle sonri� t�midamente. Y tir� las hierbas que hab�a triturado a la basura sin ning�n remordimiento. El hecho de que dejara de usar hierbas no significaba que iba a renunciar a Abella. Dibuj� una leve sonrisa mientras observaba la espalda de la esbelta mujer que se mov�a afanosamente para dormir. Como si fuera una bestia que estaba a punto de devorar a su presa. Los ojos de Carlyle se abrieron de emoci�n y se acerc� a Abella, quien se dispon�a a irse a la cama con la misma calma de siempre. Entonces una larga sombra cay� sobre su cuerpo. Abella tambi�n dirigi� su mirada a Carlyle, fingiendo sorpresa. Sus ojos se encontraron brevemente en el aire. Y pregunt� con una sonrisa extra�a. -�Est�s listo? Su voz tembl� ligeramente. No lo demostr�, pero parec�a nervioso. -S�, lo estoy. -Entonces vamos a dormir. Ma�ana es el d�a en que iremos a las monta�as. Diciendo eso, Abella le di� la espalda a Carlyle y se enterr� bajo la manta. En el dormitorio tenuemente iluminado, solo ca�a la luz de la luna azulada sobre ellos. El �nico sonido que se pod�a escuchar era el de las s�banas que ocurr�a cada vez que Abella daba vueltas y vueltas. Carlyle se sent� a su lado, acariciando su desordenado cabello rosado. Entonces Abella mir� hacia atr�s como si algo anduviera mal. -Madre. Abella asinti� con la cabeza sin ninguna duda en respuesta a la voz bastante suave y cari�osa. -S� beb�? -Lo que dijiste anoche? Carlyle hizo una pausa por un momento y se detuvo. -�Es en serio? Luego pregunt� cuidadosamente con voz nerviosa. Pero no solo su voz, sino tambi�n su rostro endurecido expresaban sus sentimientos en ese momento. Abella, que se qued� sin palabras por un momento, estruj� su lastimosa manta. Despu�s de un largo per�odo de silencio, los labios de Abella al fin lograron decir algo? -Si? Una peque�a voz se filtr� de entre esos hermosos labios. Abella ten�a miedo de responder y agreg� palabras como si estuviera inventando una excusa. -Pero no quiero forzarlo ni nada por el estilo, de verdad? no quiero? A�n cuando dec�a esas palabras, sus ojos rosados ??no pod�an ocultar su tristeza y se volvieron hacia �l. -S�, ya entend�. Sorprendentemente, Carlyle respondi� d�cilmente y coloc� una manta gruesa hasta el final del cuello de Abella. Pero a pesar del comportamiento amable de Carlyle, Abella no se sinti� aliviada. Su mirada ansiosa sigui� a Carlyle. Por supuesto, Carlyle reconoci� esto y habl� en voz baja con una ligera sonrisa. -Ordenar� un poco y me ir� a la cama de inmediato. No te preocupes por nada, s�lo duerme primero? La cansada Abella no pudo contener su bostezo. Quiz�s su coraz�n finalmente se conmovi� por el suave toque y la voz de Carlyle y sus p�rpados se volvieron a�n m�s pesados. -Buenas noches, Carlyle. -Buenas noches, madre? -Te amo? -Yo tambi�n te amo mucho? Como de costumbre, dijeron las habituales palabras nocturnas y poco despu�s, Abella se durmi�. Y el silencio completo finalmente lleg� a la habitaci�n. Los �nicos sonidos que pod�an escucharse ocasionalmente eran el de peque�os saltamontes que ven�an del exterior y el susurro de las hojas en el viento. Ojos cerrados en silencio, nariz blanca y respingada, mejillas rosadas y bonitas y labios gruesos. Su cabello rosa estaba esparcido sobre la manta blanca. �Cu�nto tiempo ha pasado? Carlyle miraba a Abella, que hab�a estado durmiendo durante mucho tiempo, luego se quit� la camisa y la tir� a un lado de la cama. Entonces, los m�sculos firmes atrapados dentro de la camisa vieja quedaron expuestos en un instante. -Madre? Carlyle agit� su mano sobre los ojos cerrados de Abella, como si tratara de asegurarse de que estaba realmente dormida. Cuando ella no mostr� ninguna reacci�n, Carlyle sonri� con tristeza. En poco tiempo, una gran mano comenz� a tocar la vagina de Abella. Continu�, acariciando sus suaves y tiernos muslos, mientras segu�a acariciando su �rea p�bica sin dudarlo. Carlyle toc� a Abella sin dudar, quien simplemente dorm�a normalmente. Cada vez que su mano tocaba a Abella, ella frunc�a el entrecejo y daba vueltas y vueltas. Pero ese comportamiento s�lo aliment� la lujuria de Carlyle a�n m�s. Los ojos rojos de Carlyle brillaban con fiereza y de pronto �l agarr� el pecho de Abella con fuerza. No se detuvo ah�, incluso comenz� acariciar los pezones que estaban escondidos y esper�. Como si estuviera esperando que Abella despertara de su sue�o. *** Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb