He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 87

HE CRIADO UN BUEN HIJO Cap�tulo 86 * * * Al final, contrario a sus deseos, Carlyle no tuvo m�s remedio que dejar ir a Abella para evitar un accidente inesperado como el de ese d�a. -Ser� mejor que te vayas pronto? -Si, es mejor que me vaya. A pesar de que estaba en celo, la sensaci�n de que ser�a abandonado por Abella gradualmente comenz� a desvanecerse y pudo confirmar que no estaba enojada. -No te preocupes, estar� justo al lado. Si pasa algo, ven y toca la puerta. No te preocupes demasiado, volver� tan pronto como me despierte ma�ana. Abella lo dijo mientras trataba de acariciar el cabello de Carlyle. Pero esta vez, Carlyle evit� su suave toque. -Lo siento. Yo lo siento? Creo que ser�a mejor no tocar mi cuerpo en este momento... Carlyle murmur� con una voz totalmente muerta. Abella, que entendi� el significado, s�lo asinti� con la cabeza y sali� de la casa tranquilamente. -Hasta ma�ana, que tengas dulces sue�os, Carlyle. -Madre tambi�n, que tengas un buen sue�o". Despu�s de que Abella desapareci� de su vista, Carlyle pens� que podr�a tomar un respiro. Pero estaba totalmente equivocado. Abella desapareci� delante de sus ojos, pero desafortunadamente su olor corporal permaneci� abundantemente en toda la casa. Incluso la manta con la que se supon�a se cubrir�a en esa noche, estaba llena del olor de Abella. Desde el sof�, la cama, las mantas, los cojines, las sillas, las paredes y hasta la ropa colgada cerca de la chimenea. Carlyle hab�a pasado por alto ese hecho y se lav� la cara para refrescar un poco su mente. "Despu�s de todo, deber�a haberme ido?" Incluso mantener una forma humana se estaba volviendo cada vez m�s dif�cil. Carlyle finalmente se di� por vencido y comenz� a llorar y gemir de dolor. Se enterr� bajo la manta e inhal� el olor de Abella, que penetraba sus pulmones cada vez que respiraba. Cuanto m�s sent�a su olor, m�s comenzaba a hincharse el pene de Carlyle. Se comenzaba a ver un gran bulto. Un pedazo de carne roja comenz� a salir de la epidermis con forma puntiaguda. Carlyle necesitaba saciar sus deseos, pero no hab�a nadie a quien pudiera penetrar con ese enorme pene puntiagudo. De pronto, comenz� a sacudir su espalda solo sin poder controlarse, por supuesto no tuvo tiempo para reflexionar lo que estaba haciendo. Carlyle frot� su cuerpo contra la manta durante mucho tiempo. Luego, insatisfecho, movi� la nariz buscando algo y naturalmente, movi� su cuerpo en busca de un lugar donde el olor de Abella permaneciera a�n m�s profundamente. Debido a la falta de raz�n, el comportamiento de Carlyle ahora era m�s bien instintivo. Los pies del gran lobo corr�an afanosamente por la casa. Estaba buscando algo con el intenso olor de Abella. Cada vez que caminaba, sus garras golpeaban el suelo y el crujido resonaba por todo el lugar. Y despu�s de deambular durante tanto tiempo, finalmente encontr� lo que buscaba y se lo puso en la boca. Era un peque�o trozo de tela en un lindo color con una peque�a cinta. Tras verlo m�s de cerca, era la ropa interior de Abella. Era la ropa que se lavar�a. Carlyle puso las bragas de Abella en su boca y se dirigi� a la cama. Luego, agach�ndose en la cama, meti� la nariz en las bragas de Abella que hab�a tra�do. En poco tiempo, la habitaci�n se llen� con los sonidos de gemidos de un animal. Carlyle oli� la prenda por un rato y luego con su lengua lami� el lugar que deber�a haber tocado la vagina de Abella. Pero no fue suficiente para matar su lujuria con tal acci�n. Incluso lamer la ropa interior de Abella no fue suficiente. No era solo un deseo que podr�a ser resuelto tan f�cilmente. Al final, Carlyle no pudo soportarlo y de alguna manera comenz� a frotar su pene en las bragas de Abella, que eran solo un peque�o trozo de tela. Y el sonido de los gemidos de excitaci�n de bestia pod�an escucharse por toda la casa. Sin embargo, a medida que aumentaba la velocidad de sus caderas, el cuerpo de Carlyle segu�a inclin�ndose hacia un lado y de un momento a otro cay�. Probablemente fue porque la fuerza de la pierna da�ada no era la misma a la de la otra pierna. Por supuesto que debi� haber sido muy inc�modo, pero Carlyle se levant� de nuevo y no dej� de frotar su pene contra las bragas de Abella mientras segu�a sacudi�ndose. Continuaba masturb�ndose. Muy dentro de �l sab�a lo que estaba pasando, pero su cuerpo no lo obedec�a. As� como tambi�n se di� cuenta de que si no segu�a masturb�ndose con sus bragas, podr�a perder la cabeza de inmediato e ir a la casa de Esha y poner su pene de forma violenta en la vagina de Abella. Deb�a evitar que ocurriera una desgracia. "Mi madre se sorprender�a si lo supiera?" "Pero una vez que pase m�s tiempo, todo estar� bien. S�lo debo seguir as�." Carlyle pens� eso y sigui� sacudiendo su cintura. Pero curiosamente, cuanto m�s lo hac�a, m�s claramente le ven�an a la mente el cuerpo, el rostro y el olor de Abella. El sonido de una bestia gimiendo reson� por toda la casa. Carlyle, solo y pat�tico segu�a sacudiendo su cintura vertiginosamente mientras eyaculaba. Gracias a eso, la cama estaba completamente desordenada. *** Traducci�n y Correcci�n: Hisa Raw: Debb