He Criado Un Buen Hijo

Capítulo 99

HE CRIADO UN BUEN HIJO Capítulo 98 * * * Carlyle lamió su nuca como si lo lamentara y dejó escapar un sonido de dolor. Pero cuanto más lo hacía, más crecía el llanto de Abella. El sonido de la bestia que se escuchaba por detrás entristecía aún más a Abella. No era que no le gustara Carlyle en ese momento. Pero en realidad lo que le daba miedo era tener que continuar haciendo ese extraño acto en el futuro. El rostro hosco de Carlyle se acercó por detrás y se frotó en la mejilla de Abella. Ella mantuvo la cabeza agachada con impotencia y respiró profundamente. Carlyle estaba tan molesto que quiso susurrarle una palabra de cariño, así que abrió la boca, pero por supuesto no pudo decir ninguna palabra humana. Sin embargo, Carlyle hacía unos sonidos de manera insistente como si quisiera decir algo. Pero es ese momento, el gran cuerpo de Carlyle se encogió en un instante, y su cuerpo, cubierto de pelaje negro, comenzó a transformarse en uno humano. Fue difícil mantener su forma humana incluso durante la inserción, por lo que inmediatamente cambió a su forma de lobo. Pero ahora había regresado a su forma humana durante el apareamiento. Avergonzado, Carlyle abrió mucho los ojos y apretó fuertemente su mano que se había vuelto humana. Luego, sin darse cuenta de que había cambiado por completo, acarició suavemente el cabello de Abella, que sonreía con la cabeza agachada. Con una de sus manos suaves, acarició suavemente la mejilla de Abella. Entonces Abella, que sintió algo extraño, miró hacia atrás con los ojos llorosos. —¿Carl, Carlyle…? Su visión estaba borrosa por las lágrimas. Pero aun así, pudo ver que el Carlyle que la sostenía ya no era un lobo. Todo el pelaje que era tan negro como el cielo nocturno había desaparecido, y Carlyle parpadeaba con un rostro amable como siempre. Aunque tenía una expresión desconcertante. —Oh… Esto… ¿Madre…? Después de una larga pausa, Carlyle tartamudeó incrédulo, apenas si podía pronunciar unas pocas palabras. Una nariz clara y una piel suave. Ya tenía una forma humana. Pero aún así, el período de estro no había terminado, y la mente de Carlyle no estaba lo suficientemente tranquila como para recuperar la razón por completo. Carlyle, incapaz de controlar los latidos de su corazón, empujó su pene profundamente y presionó su pecho contra la espalda de Abella. —Ahhh… Carlyle… —… —Mi madre lloró tan tristemente… que eso me molestó… El agujero de Abella tembló ante la sensación de inserción. Parecía lamentable, era como una presa atrapada por un depredador. —Me alegro de poder consolarte… Carlyle susurró esas palabras y frotó su grueso pene contra la pared interior. Su cintura se volvió mucho más libre que cuando era un lobo. Y la respiración entrecortada de Carlyle resonaba en sus oídos. Abella suspiró aliviada, sintiendo una gran mano agarrando sus pechos desde abajo. Entonces, una vez más, unas palabras tenues resonaron en sus oídos. —Te amo… Esta vez, no fue el sonido de una bestia gruñendo, sino una voz humana. Una voz que era agradable de escuchar. Una voz dulce que de alguna manera tranquilizaba a Abella. —Madre… No, Abella. Después de un momento de vacilación, Carlyle cambió la forma en que la llamaba y sonrió con desdén mientras cerraba los ojos. Aún así, exhalando un agradable suspiro, comenzó a mover lentamente su pene de un lado a otro, que estaba siendo apretado por la pared interior. —Te amo, te amo tanto… Abella estaba muy feliz de escuchar eso. —Pero Abella… Si lloras y ruegas así... Mi pene podría explotar por la excitación. —Ngh… Carlyle… —Pero no importa, porque el agujero de mi madre es estrecho y húmedo… Así que creo que será bueno si me muevo un poco más… Carlyle, que tenía forma humana y estaba confuso por la emoción, no pudo controlarse y pronunció un montón de comentarios vulgares. —Creo que te quiero comer por completo… La vagina de Abella es tan estrecha y traviesa... Quiero que sigas haciendo los sonidos lascivos que tanto me excitaron. Me siento bien. Te amo, Abella. De verdad… No me puedo contener, haces que me excite cada vez más… Carlyle frunció los labios y comenzó a acelerar sus movimientos. Gracias a que regresó a su forma humana, el tamaño del pene disminuyó un poco. Pero las venas del pene ya hinchadas no disminuyeron, aún así Abella se sintió aliviada de que la situación hubiera mejorado un poco y pudo apretar un poco su abdomen adolorido. —¿Sabes algo? Cada vez que Abella tensa su cuerpo, también aprieta su hermoso agujero. Se vuelve más angosto a medida que se mueve, pero es lindo. Diciendo eso, Carlyle giró a Abella, que yacía boca abajo. A Abella no le quedó más remedio que enfrentarse a él y mirarlo a los ojos. Sin siquiera tener tiempo de ordenar su rostro, que estaba desordenado por las lágrimas. —Ahhh… Carlyle… Carlyle trató de secar los ojos hinchados de Abella y frunció el ceño ligeramente. *** Traducción y Corrección: Hisa Raw: Debb