
Incluso el Villano Tiene Una Historia Capítulo 104
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≫ Capítulo 104 ≪ El final (4) Quizá porque ya era tarde, el pasillo estaba en silencio. Gracias a que Jong-sik le había avisado con antelación, Sa-yoon pudo encontrar sin dificultad la habitación donde se hospedaba Geon-joo. Sujetó con fuerza la manija de la puerta firmemente cerrada. Al empujarla y entrar, vio los zapatos acomodados con pulcritud junto a la entrada. Aunque debía de estar agotado, no había descuidado el orden; era algo tan exageradamente propio de Han Geon-joo que ni siquiera necesitó comprobar el interior para estar seguro de que había llegado al lugar correcto. Avanzó procurando no hacer ruido con sus pasos. Al fondo de la habitación, sobre una cama blanca, había un joven acostado boca abajo, intentando dormir. Era Han Geon-joo. ¿No le resultaba incómodo? No sabía si se había quedado profundamente dormido apenas caer sobre la cama o si simplemente le había dado pereza cambiar de postura y se había dormido así. Para comprobarlo con exactitud, Sa-yoon se acercó y observó durante largo rato la respiración que escuchaba y los párpados inmóviles del muchacho, verificando si realmente dormía. Desde lejos era ambiguo; no sabía si fingía dormir o si estaba dormido de verdad. Pero al observarlo de cerca, era evidente que había caído rendido ante el sueño. —¿...lloraste? Sus ojos estaban más enrojecidos de lo habitual. Tenía hinchada la zona bajo los ojos y, sobre aquel rostro de facciones delicadas, podían verse rastros de lágrimas secas. Calló, porque la razón por la que había llorado era demasiado evidente. Cuando Noah murió, había mostrado una reacción más serena de lo esperado, pero al parecer terminó derrumbándose después de regresar al alojamiento. Sa-yoon había pensado que abrazaría el cadáver y rompería a llorar desconsoladamente, pero quizá se contuvo porque no quería llorar frente a él y terminó explotando aquí. Ya era la segunda vez. Desde que había traído a Han Geon-joo, ya lo había visto llorar emocionalmente en dos ocasiones. Y como ambas veces parecía haber sido él quien provocó aquello, Sa-yoon retiró la mano que iba a extender hacia la cabeza de Geon-joo y simplemente bajó la mirada para observar su ropa en silencio. Ni siquiera se había lavado antes de quedarse dormido; seguía exactamente igual que cuando salió de la puerta. Debía de estar extremadamente cansado y demasiado abrumado como para pensar en otra cosa. Imaginando qué pensamientos habrían cruzado frenéticamente aquella cabeza, Sa-yoon abrió la ventana del sistema y revisó la misión. En la ventana que seguía mostrándole las emociones que Han Geon-joo sentía hacia él y la relación entre ambos, aún solo aparecían resentimiento y desprecio. —Pensé… que quizá usted también tendría sus propias circunstancias. Aquellas palabras continuaban resonando en sus oídos. Si iba a criticarlo y maldecirlo, entonces ¿Por qué no limitarse simplemente a insultarlo? ¿Por qué añadir ese tipo de palabras y dejarle el ánimo tan revuelto? ¿Por qué hablar como si realmente pudiera entenderlo…? —Ah. Mientras continuaba pensando, Sa-yoon parpadeó al darse cuenta repentinamente de algo. Se preguntaba por qué aquella voz seguía rondándole la cabeza y por qué esas palabras le molestaban tanto. Pero, tras pensar una y otra vez, finalmente encontró la razón. Era porque lo habían herido. —Ja… Una risa seca escapó de sus labios ante lo absurdo que le parecía. Había vivido años escuchando que era alguien a quien ni siquiera apuñalándolo le saldría una gota de sangre. Había soportado toda su vida que dijeran que, si lo cortaban, derramaría sangre azul. Y aun así, el hecho de haber salido herido por una simple frase resultaba ridículamente absurdo. ¿Qué más quedaba por herir? ¿Cuántos lugares vulnerables le quedaban todavía para reaccionar tan emocionalmente a unas palabras? Por fin comprendió por qué su estado de ánimo había sido tan miserable desde que salió de la puerta, pero aquello no le produjo alivio alguno. Al contrario, solo se sintió miserable. Había bajado porque pensó que, si veía su rostro, aquel revoltijo dentro de él se aclararía un poco; creyó que se sentiría más tranquilo. Pero había sido una completa pérdida de tiempo. No solo no se sentía mejor, sino que le incomodaba haber visto rastros de llanto y le desagradaba haber descubierto emociones propias que prefería no conocer. Frunciendo el ceño, Sa-yoon repasó una y otra vez las palabras de Geon-joo. Las repitió incontables veces en su cabeza para que, cuando volvieran a surgir, ya no pudieran afectarlo; para no sentir nada ante aquella decepción implícita en el —Creí que habría alguna razón, pero resulta que solo eras ese tipo de persona. Después de repetirlas tantas veces que terminaron por resultarle familiares, Sa-yoon inhaló lentamente y bajó la mirada hacia el hombre que dormía exactamente en la misma postura en que lo había encontrado. —¿Y qué cambiaría si te dijera que sí tenía mis razones? Era una respuesta que llegaba demasiado tarde. La persona destinada a escucharla estaba profundamente dormida y no podía oírla. Aun así, Sa-yoon abrió la boca porque necesitaba decirlo. Observó aquel rostro inmóvil, tan indiferente que resultaba casi cruel, y dejó escapar una leve sonrisa. Era una sonrisa cargada de autodesprecio. —Tú y yo no somos tan distintos. Los dos somos hipócritas. A la gente no le interesa demasiado conocer las historias detrás de los villanos. ¿Quién vive en este mundo sin cargar alguna clase de historia? Todos tienen sus propios motivos. Por eso, cuando alguien dice que tenía circunstancias especiales, los demás pueden entender la situación… pero no empatizan, ni quieren hacerlo. ¿No era precisamente por eso que existía aquella frase? No le den trasfondo al villano. La mayoría de las personas están atrapadas en una lógica simple y en blanco y negro, donde todo se divide entre buenos y malos. Incluso el propio Sa-yoon había vivido pensando así antes de recibir la ventana del sistema. Por eso nunca se molestó en corregir a quienes lo malinterpretaban o tergiversaban las cosas a su conveniencia. Pero la hipocresía que había mostrado Han Geon-joo le irritaba profundamente. Porque hablaba como si realmente pudiera entenderlo y empatizar con él. Cuando en realidad ni siquiera había sido capaz de reflexionar profundamente sobre la muerte de Noah y solo creía aquello que veía frente a sus ojos. Al final, él también era un hipócrita. Uno de esos que solo creen en aquello que consideran correcto. De pronto, sintiendo que le faltaba el aire, Sa-yoon levantó una mano y se acarició la nuca. Aunque se lo hubiera contado, jamás habría podido comprenderlo. Habría pensado que estaba loco. Incluso si le hubiera dicho la verdad… ¿Qué habría cambiado? No había nada que pudiera cambiar por hablar. Contárselo no modificaría su situación, no haría desaparecer el sistema ni provocaría la aparición de un supuesto único capaz de comprenderlo. Jong-sik era un caso excepcional. Era una persona simple e ingenua; creía sus palabras sin cuestionarlas y le profesaba una lealtad tan absoluta que, si se lo pidiera, sería capaz de entregarle hasta el hígado y la vesícula sin dudarlo. Por eso nunca pensó demasiado las cosas. Pero alguien como Han Geon-joo, que pensaba demasiado, era diferente. Su manera de razonar era distinta, y por eso el resultado también lo sería. Habiendo abandonado ya cualquier esperanza inútil, Sa-yoon observó una vez más al dormido Geon-joo antes de levantarse de su asiento. Por ahora, aquello era suficiente. Que Han Geon-joo no albergara pensamientos extraños, que no permaneciera despierto atormentándose y pudiera dormir profundamente. Con eso bastaba. Caminando lentamente, Sa-yoon salió de la habitación. Antes de cerrar la puerta, levantó la vista hacia el reloj colgado en la pared. Ya habían pasado las tres de la madrugada. Presionándose con fuerza los párpados cansados, Sa-yoon se dirigió al ascensor. Parecía que dormir bien aquella noche sería imposible. ≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪ Prueba — Centésimo octogésimo paso para el verdadero mal de la humanidad Reduzca las probabilidades de salvar la Tierra eliminando a un despertado de alto rango. Condición: consultar el ranking de la Asociación Mundial de Despertados y eliminar a un despertado dentro del top 100. Recompensa: 1,000 karma. En caso de fracaso: descenso de rango S → A+. Tiempo restante: 1 día y 3 horas. ≫ ────•◦ ✦ ◦•──── ≪ —¿Va a irse de inmediato? Había llegado el momento en que ya no podía seguir posponiendo aquella misión atrasada. Si continuaba ignorándola, acabaría perdiendo rango delante de sus propios ojos. Tras ponerse el abrigo, Sa-yoon abrió la boca ante la mirada preocupada de Jong-sik. —Solo prepara un coche. Yo mismo conduciré. —Sí. Eh… ¿Qué hacemos con ese idiota de Geon-joo? —Déjalo tranquilo. Parece que necesita tiempo para ordenar sus pensamientos a su manera. Desde que regresaron del campo, Han Geon-joo apenas salía de la habitación. No bajaba ni siquiera para comer y tampoco se comunicaba con él. De hecho, la mayoría de las veces ignoraba sus mensajes. Le preocupaba verlo sumido en aquella apatía, pero para Sa-yoon, que debía ausentarse justo ahora, era preferible que Geon-joo permaneciera quieto antes que dejarse llevar por emociones innecesarias y provocar algún problema. Ya habría tiempo de consolarlo y mejorarle el ánimo cuando terminara el asunto urgente y regresara. Al principio creyó que, si le daba tiempo para estar solo, terminaría recuperándose por sí mismo. Pero, después de dos días encerrado en la habitación sin comer ni beber nada, ¿Qué otra opción le quedaba sino ocuparse personalmente de él? Aunque estaba seguro de que Geon-joo lo detestaría. Si lo dejaban así, acabaría muriéndose de hambre. Qué tipo tan problemático. Murmurándolo para sí mismo, Sa-yoon levantó la vista hacia el edificio del gremio. Calculó aproximadamente cuál sería la habitación donde se hospedaba Geon-joo y recordó el rostro inexpresivo que había visto por última vez, un rostro tan vacío que resultaba inquietante. Chasqueó la lengua. Parecía que la muerte de Noah lo había golpeado mucho más de lo esperado. Aunque, pensándolo bien, ¿Cuántas veces habría presenciado directamente la muerte de alguien cercano a él en toda su vida? —…tendrá que acostumbrarse. En las puertas, la muerte era algo cotidiano. Claro, el caso de Noah había sido particular, pero, de ahora en adelante, si seguía entrando a las puertas, inevitablemente viviría muchas situaciones donde compañeros que estaban a su lado morirían. Y si reaccionaba así cada vez, quien terminaría destruyéndose sería el propio Han Geon-joo. Mientras pensaba eso, Sa-yoon volvió a girarse hacia la ventana del sistema, que sonaba insistentemente como si quisiera apurarlo. Desde que el tiempo restante había bajado a treinta horas, la ventana del sistema emitía una alarma cada diez minutos. Intentaría completar la misión de algún modo, pero incluso si fracasaba y descendía de rango, terminaría recuperándolo a la fuerza tarde o temprano, así que no entendía por qué el sistema lo presionaba tanto. Apartó de un manotazo la ventana del sistema que le taladraba los oídos y recibió las llaves del coche de manos de Jong-sik. —Probablemente vuelva dentro de tres días, pero si llega el cuarto y aún no aparezco, atrapa a Han Geon-joo y haz que coma algo, aunque sea a la fuerza. —Entendido. —Si surge algún problema, encárgate tú. Y si de verdad se complica, usa hasta a los cuervos si es necesario. —Sí, vuelva con cuidado. —…claro. No era la primera vez que se ausentaba para cumplir una misión impuesta por el sistema. Sin embargo, aquel día sentía un mal presentimiento particularmente desagradable. Quería creer que solo era paranoia, pero sus experiencias pasadas no le permitían ignorarlo. Originalmente planeaba eliminar a un despertado extranjero, pero terminó cambiando el objetivo por uno nacional, pese al mayor riesgo de llamar la atención. Porque sentía que no debía ausentarse demasiado tiempo. Porque quería terminar el asunto lo más rápido posible. Confirmó una vez más la ubicación del objetivo, que se encontraba descansando en una villa en Pohang. Luego subió al coche y estaba a punto de arrancar cuando volvió a bajar la ventanilla para llamar a Jong-sik. —Por si acaso, pon a dos serpientes vigilando a Geon-joo. —¿Serpientes? —Sí. Pero que no se note demasiado. Elige a las más discretas. Geon-joo ya estaba bastante sensible; no ganaban nada haciendo evidente que lo vigilaban. Solo después de escuchar la respuesta afirmativa de Jong-sik, Sa-yoon sintió por fin deseos de partir. Exhaló lentamente y puso el coche en marcha. Traducido por: Valiz