
Incluso el Villano Tiene Una Historia Capítulo 110
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≫ Capítulo 110 ≪ Arenque rojo (1) —Hyungnim, soy Gyeongjin. Una voz sobria siguió al sonido de dos golpes en la puerta. Era una voz que requería respuesta, pero Sa-yoon, sin reaccionar, se limitó a apretar con fuerza el reposabrazos de la silla mientras cerraba los ojos. Gyeongjin, que aguardaba dócilmente la respuesta de Sa-yoon, se movió únicamente cuando diez minutos completos habían transcurrido en absoluta inmovilidad. Dejó escapar un suspiro. Había intuido que hoy tampoco lograría escuchar la voz de Sa-yoon. —Comenzaré con el informe. Ni siquiera ante aquellas palabras formales regresó una reacción. Tras esperar un momento y fruncir el entrecejo, Gyeongjin sacó de entre sus ropas una carpeta con el informe. —Debido a los fracasos consecutivos, incluso enviamos al Equipo A para investigar rastros de Han Geon-joo, pero no se ha encontrado nada. Al menos dentro de Pohang y Seúl no fue posible localizarlo, y aunque también se inició una investigación en las regiones cercanas, existe una alta probabilidad de que, como hasta ahora, no obtengamos noticias. El equipo de análisis supone que Han Geon-joo entró a una puerta, y yo comparto esa opinión. Si no fuera una puerta, ¿Cómo podría Han Geon-joo, que ni siquiera es rango S, esconderse de manera tan perfecta? Terminó deliberadamente con una pregunta. Lo hizo para inducir una respuesta de algún modo, pero, pese a aquel intento cuidadosamente calculado, Sa-yoon no respondió. Tras haber hecho cuanto pudo, Gyeongjin suspiró mientras ordenaba los documentos. Vestido con un traje negro impecable, desprendía una atmósfera muy distinta a la habitual. No redujo el informe a un resumen escueto ni actuó con frivolidad. Mantuvo las formas, y presentó su reporte con una formalidad propia del secretario de un director ejecutivo de una gran corporación. Aquello era prueba de cuánto se estaba jugando Gyeongjin en este asunto y de cuánto estaba intentando considerar a Sa-yoon. En circunstancias normales, quizá Sa-yoon habría podido dedicarle aunque fuera una palabra de elogio por su lealtad. Pero el Sa-yoon de ahora no tenía margen para algo así. Más exactamente, sería correcto decir que no le quedaban energías para preocuparse por nadie que no fuera Han Geon-joo. Llevaba días enteros sin dormir un solo instante. Dos semanas. Ya habían transcurrido dos semanas desde que Han Geon-joo desapareció aquel día, y aun así no habían logrado encontrar el más mínimo rastro suyo. Desde aquel día, Han Geon-joo había desaparecido sin dejar huella; no había expuesto al mundo ni un solo cabello suyo. Se había ocultado tan herméticamente que ni siquiera había quedado atrapado en la red de información de Night Rats, de la cual se jactaban de ser la mejor del mundo. Pensando que quizá habían cometido algún error, incluso contrataron otros gremios de información, pero el resultado fue exactamente el mismo. Había desaparecido como si se hubiera evaporado. Era un asunto absurdamente extraño. Tal como había dicho Gyeongjin, alguien que ni siquiera era rango S no podía escapar así de la red de información de Night Rats. Si existía una única posibilidad, era la que había planteado el equipo de análisis: que hubiera entrado a una puerta. Porque, si había entrado en una puerta, por mucho que fueran Night Rats, no podrían encontrarlo. Sin embargo, si había usado una puerta, debía haber quedado algún rastro. Que se hubiera desplazado a una ubicación cercana, que hubiera consultado información relacionada con puertas, algo por el estilo. Pero, incluso rastreando el teléfono móvil de Han Geon-joo, no lograron captar señal alguna. Tampoco cambió nada tras hackearlo y revisar sus registros. Vigilaron atentamente las puertas de todo el país, pero ni siquiera encontraron a un hombre de complexión similar a la de Han Geon-joo. Y eso, pese a que habían desplegado cientos de cuervos alrededor de las puertas. Evadir sus ojos era algo imposible incluso para él mismo estando en rango S, a menos que utilizara una habilidad de ocultación. Y aun así, seguían sin noticias. Eso sólo dejaba dos posibilidades: que Han Geon-joo realmente se hubiera escondido a la perfección, o que aquella luz que vio ese día hubiera sido la entrada de una puerta. Lo admitía. En lo que respectaba a comportarse como una rata escurridiza, Geon-joo era, sin duda, el campeón absoluto entre todos los hunters que Sa-yoon había conocido. Desde el primer día en que se conocieron hasta el último día en que se separaron en aquel valle. Al recordar ese día, sus nervios, ya tensados al extremo, reaccionaron con sensibilidad y el dolor de cabeza regresó. Por la falta de sueño, sus ojos estaban mal; los músculos de todo su cuerpo también reclamaban descanso y protestaban agotados. Abriendo por completo sus ojos inyectados en sangre, Sa-yoon contempló el techo con expresión ausente. Del otro lado de la puerta se oyó el segundo suspiro del día, y luego percibió cómo Gyeongjin se alejaba. El mismo día en que Han Geon-joo huyó usando su habilidad de supervivencia, Sa-yoon regresó al gremio completamente fuera de sí. Reprendió con ferocidad a los miembros del gremio que no habían vigilado adecuadamente a ese bastardo; amputó los brazos de los tres guardias que custodiaban la entrada y golpeó a Jong-sik en la mejilla. Aun así, no logró desahogar su rabia, así que destrozó todo cuanto había dentro de la oficina del líder del gremio. Incluso Jong-sik, que normalmente se lamentaba e intentaba detenerlo cada vez que Sa-yoon, dominado por un arrebato, lanzaba objetos carísimos por los aires, esta vez no pudo abrir la boca ni una sola vez y se limitó a contemplar su ira. La mayoría guardó silencio ante aquella rabia de Sa-yoon que veían por primera vez. Nadie consiguió calmarlo. Nadie consiguió apaciguarlo. Sa-yoon pasó medio día entero furioso antes de terminar así el primer día. La investigación propiamente dicha comenzó al día siguiente, cuando Sa-yoon recuperó suficiente racionalidad como para contener su ira. Hasta ese momento, sin duda, no había estado tan ansioso. Porque, de un modo u otro, había creído que podrían recuperar a Geon-joo. Por eso, el segundo día, incluso cuando escuchó el informe de que no habían encontrado noticias, aguantó. Tampoco esperaba hallarlo inmediatamente. Aguantó el tercer día. Aguantó el cuarto. Pero una vez transcurridos cuatro días desde el inicio de la investigación, dejó de poder soportarlo. Miembros del gremio que normalmente habrían resuelto algo así en cuestión de dos días comenzaron a parecerle incompetentes por primera vez, y darse cuenta de que Han Geon-joo se había marchado deliberadamente hizo que la furia le hirviera por dentro. Así que, tras pasar otro día entero consumido por la cólera, Sa-yoon llegó a la conclusión de que quedarse sentado esperando no iba con su temperamento, y decidió salir personalmente a buscarlo. Sin embargo, igual que les había ocurrido a los miembros del gremio, Sa-yoon tampoco logró encontrar rastro alguno de Geon-joo. Y cuando se cumplió una semana desde la huida de Han Geon-joo, terminó abandonando toda esperanza y se encerró en la oficina del líder del gremio. Desde ese día vivió exactamente una semana sin comer ni dormir. Tampoco habló. Todos los informes que llegaban eran siempre lo mismo: fracaso, fracaso, fracaso. No tenía nada más que decir. —¿De verdad fue una puerta ...? Una voz terriblemente ronca, emitida tras muchísimo tiempo de silencio, rasgó la quietud de la oficina del líder del gremio. Si aquella luz que vio ese día había sido una puerta, entonces la situación era más desesperante de lo que había imaginado. Porque nadie sabía si se trataba de una puerta recién creada por el sistema en respuesta a la habilidad de Han Geon-joo, Instinto de Supervivencia, o si era una puerta que había existido desde el principio. Y el problema no terminaba simplemente en que hubiera entrado a una puerta. Si tan sólo hubiera podido obtener alguna pista sobre qué clase de puerta era, Sa-yoon habría pagado cualquier precio y usado cualquier método irregular para infiltrarse en una puerta cuya conquista estuviera en curso. Entonces habría encontrado a Geon-joo. Y lo habría traído de vuelta. Pero, por ahora, ni siquiera podía imaginar en qué clase de puerta había entrado Han Geon-joo. Quizá incluso se trataba de una puerta no registrada. En ese caso, las probabilidades de encontrar a Geon-joo se aproximaban a cero, así que cerró los ojos. Aún recordaba con absoluta claridad lo ocurrido aquel día. Tal como cuando recibió por primera vez la ventana del sistema en su infancia, aquel recuerdo había quedado grabado como una pesadilla imposible de olvidar. —Necesitamos ser un poco más iguales. —Así que intente entenderlo. Sa-yoon seguía sin comprender aquellas dos frases. No sabía por qué había insistido en hablar de igualdad. Tampoco entendía qué era exactamente lo que le había pedido comprender. Siempre había sido así. Han Geon-joo siempre había sido complicado para Sa-yoon. Difícil. Y eso no cambió ni siquiera después de que abandonara su lado. ¿De qué servía haber vivido, en realidad, más vidas de las que correspondían a su edad? Si ni siquiera podía resolver una situación como ésta. Apretando los dientes, Sa-yoon golpeó la mesa con los dedos. Su mente trabajó a toda velocidad, planteando una estrategia tras otra, pero, sin importar qué plan elaborara, el resultado siempre señalaba la misma dirección. Fracaso. —...creo que no voy a poder encontrarlo. Los malos presentimientos de Sa-yoon rara vez se equivocaban. Especialmente en situaciones como ésta, su intuición tendía a ser aterradoramente precisa. Por mucho que todos los miembros del gremio se desvivieran y lucharan hasta el límite, encontrar a Geon-joo, a quien el sistema había decidido ocultar deliberadamente, era imposible. Tras pensarlo detenidamente, Sa-yoon se concedió un período de gracia de dos semanas. Sabía que probablemente sería un esfuerzo inútil. Pero aun así quiso aferrarse, aunque fuera, a una esperanza vacía. Esperó. Sin embargo, los informes de Gyeongjin hablaban de fracaso día tras día, y el tiempo durante el que Sa-yoon permaneció sin dormir sobrepasó con creces la quincena. Finalmente, cuando se cumplió un mes, tras recibir otro informe fallido de Gyeongjin, Sa-yoon sacó una daga sin responder. Y, después de mucho tiempo, se apuñaló el cuello con sus propias manos. Con precisión absoluta, asegurándose de no fallar. La hoja atravesó su garganta y perforó un punto vital. Si hubiera sido una persona normal, morir instantáneamente no habría tenido nada de extraño. Pero Sa-yoon no murió. Sintió el dolor de la muerte, y aun así no obtuvo descanso. El sistema lo arrancó del umbral de la muerte y lo revivió mediante aquella maldita habilidad de resurrección. Cuando su cuerpo se recuperó, Sa-yoon volvió a quitarse la vida con sus propias manos. Sin importarle si volvía a revivir. Como si quisiera comprobar hasta cuándo el sistema sería capaz de seguir devolviéndolo a la vida. Era, en cierto sentido, una forma de descargar su rabia. Porque le resultaba patético haberse dejado escapar a Han Geon-joo. Porque le indignaba que Han Geon-joo hubiera tenido el descaro de huir. Porque resentía a los miembros del gremio, incapaces de producir resultados después de un mes entero. Era una explosión destinada a arrojar fuera todas aquellas emociones. Y, si con algo de suerte la habilidad de resurrección del sistema realmente alcanzaba su límite y lograba morir de verdad… Mejor todavía. Pero… <¡Logro conseguido! ‘El mal no muere’> <¡El sistema concede una habilidad al usuario que ha repetido diez mil resurrecciones!> <‘Mal Inmortal (SSS)’ otorgado> Como si se estuviera burlando deliberadamente de sus acciones, el sistema le concedió una nueva habilidad. ‘Mal Inmortal’. Una habilidad que permitía resucitar instantáneamente tras la muerte. Cada vez que moría, el sistema lo revivía de todos modos, pero aquello llevaba tiempo. Reanimar un cuerpo muerto, sanar sus heridas y devolverlo a un estado completo requería normalmente entre treinta minutos y una hora. Exceptuando el hecho de que permitía omitir ese lapso, no era una habilidad con ventajas particularmente destacables. Para cualquiera habría sido una habilidad comparable a un milagro. Pero, al menos para Sa-yoon, no era más que una ridícula habilidad de reducción de tiempo con un tiempo de reutilización de ciento cincuenta días. Ante una habilidad cuya intención manipuladora resultaba dolorosamente transparente, Sa-yoon perdió los estribos y volvió a cortarse el cuello. Una y otra vez. Sin detenerse. Repitiendo la muerte, otra semana transcurrió. Jong-sik, incapaz ya de soportar el aislamiento de Sa-yoon, reunió valor dispuesto a jugarse la vida y abrió de golpe la puerta de la oficina del líder del gremio. Las paredes y la alfombra estaban completamente empapadas de sangre roja. La habitación desprendía un hedor tan intenso a sangre que parecía haberse impregnado en el aire mismo. Jong-sik palideció de inmediato. —¡Hyungnim! Después de tantos años sirviendo al lado de Sa-yoon, comprendió al instante lo que significaba aquella escena. Horrorizado, corrió hacia él y le arrebató el cuchillo de las manos. Actualmente, Sa-yoon estaba un rango por debajo de Jong-sik. Como no había intentado recuperar el rango degradado por la fuerza, seguía siendo rango A+. Por eso, el cuchillo le fue arrebatado con una facilidad absurda. Con una mirada vacía, Sa-yoon activó una habilidad. La habilidad de escarcha congeló el corazón de su propietario. Sa-yoon murió congelado en un instante… Y volvió a la vida. Jong-sik rompió a llorar. Gyeongjin, que había llegado para entregar otro informe idéntico a todos los anteriores, se quedó rígido, con el rostro sombrío, perdiendo también todo color. Todos los ejecutivos terminaron enterándose del estado de Sa-yoon. Ese día, el gremio Night Rats declaró la suspensión temporal de sus actividades por decisión unánime de sus altos mandos. Muchos lanzaron toda clase de especulaciones ante aquella repentina interrupción de actividades. Pero Night Rats no respondió a ninguna acusación ni rumor. Permanecieron dentro del edificio del gremio mientras cuidaban a su líder destruido. Aquello ocurrió exactamente cuarenta y cinco días después de la desaparición de Han Geon-joo. Traducido por: Valiz ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]