
La agotadora realidad de la transmigración a novelas
Capítulo 103
La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 103 —Saldré a dar un paseo con Maxwell un rato. Después de haber regresado a los cuarteles, le dije esto a Alicia. —¿Huh? Oh, déjame ir contigo, Hermana. —No, Alicia. Quédate aquí. Tú complexión está algo pálida y te ves cansada, así que sólo quédate y descansa. Regresaré en poco tiempo. Alicia estaba a punto de levantarse del sofá cuando se ofreció a venir conmigo, pero ligeramente presioné su hombro para detenerla. Sabía que Alicia se quejaría, pero no tenía opción. Por supuesto, no iba a dar solo un paseo. Ella dudó por un momento, pero eventualmente se recostó de nuevo en el sofá, asintiendo. Honestamente, no mentía al decir que su complexión no se veía bien. Tal vez se debía a que aún no se acostumbraba a lugares concurridos, pero la tez de Alicia estaba más pálida de lo usual. —Diana. Después de acariciar el hombro de Alicia para hacerla recostar en el sofá, llamé a Diana, quien se encontraba de pie tras el sofá. —Sí, Milady. Diana escoltó a Evelyn al carruaje pero ya había regresado. Se inclinó cordialmente hacia mi. —Cuida a Alicia. Puedes hacerlo, ¿verdad? —Sí, por su puesto. Por favor no se preocupe durante su paseo. En el exterior, la conversación entre nosotras sonaba normal, pero las miradas intercambiadas en ese momento eran afiladas. —Entonces, te dejo a cargo. Mientras asentía, reiteré de nuevo. Como si dijera que no debía preocuparme, Diana también sonrió. ”Sí, estoy segura de que todo estará bien hasta mi regreso.” Diana protegería a Alicia. Dirigiendo mi mirada hacia abajo una vez más, observé a Alicia, quien estaba sentada en el sofá. Sus grandes ojos ahora estaban entrecerrados, como si estuviera a punto de dormirse. Cuando Alicia encontró mi mirada, levantó una mano débilmente y la ondeó. —Vuelve pronto, Hermana. Era adorable cómo hacía el esfuerzo por sonreír aunque ya se encontrara somnolienta. —Sí, volveré pronto. Y tras la breve despedida, asentí hacia Cassion. Ante la corta señal, Cassion siguió tras de mí. Dejamos los cuarteles de esta manera. Yo vestía una capa propia, por lo cual no llamaríamos la atención. Al movernos, gradualmente nos alejamos de los lugares concurridos. Fue bueno que ninguna mirada en particular siguiera nuestras capas. Caminando en silencio, sólo cuando no había señales de otras personas alrededor volvimos a hablar. —¿No te pareció extraño antes? —Sí. Intentaba tantear el terreno. Hice una pregunta ambigua, pero la respuesta que recibí fue astuta. Aunque no mencionara a "esa persona", ahora mismo sólo había un hombre en la mente de ambos. Una mirada de un rojo abrasador atravesó mis pensamientos. —¿Me reconoció? Esta vez, Cassion fue quien preguntó. De su voz se oía un ligero matiz de preocupación, y parecía preocuparle que hubieran descubierto su identidad. Respondí encogiéndome de hombros. —No importa. Será un poco problemático si se entera, pero... Eso es todo. De nuevo, independientemente de que Leo sospechara de Maxwell, no actuaría precipitadamente. Leo también estaba atado por los asuntos de su familia. Es cierto que estaba llamado a ser el próximo duque, pero aún no era más que el sucesor conocido como "joven duque" que aún no había alcanzado la mayoría de edad. Como joven duque, ¿sería capaz de atacar al caballero escolta de la estimada hija de un duque? Hacerlo equivalía a provocar una chispa de guerra. No sería capaz de quitarle la máscara por la fuerza, ni de obligarme a escupir la verdad. “Además, sería más cauteloso ya que el funeral acaba de ocurrir.” Sospechar que Maxwell era Cassion sólo alentaría la posibilidad de que Cassion sobreviviera. No se atrevería a hacerlo sin miedo. Después de todo, se apresuró a celebrar un funeral por su hermano mayor a pesar de la falta de un cadáver. En la novela, era un hombre racional. Un hombre astuto. Su madre no era diferente, por lo que la duquesa seguramente bloquearía a Leo de hacer algo hacia adelante. —En primer lugar, vinimos aquí hoy con la determinación de levantar sospechas. —Así es. Además, esta sospecha ya era parte del plan para hoy. En "el incidente" que tendría lugar unas horas más tarde, Cassion tenía programado realizar un hechizo. A primera vista, parecería aura, pero tanto la duquesa Carter como Leo no confundirían el maná con el aura. “Es para que sepan que el sospechoso caballero escolta de Rosetta Valentine sabe manejar la magia.” El color de ojos y cabello de Maxwell sería claramente diferente al de Cassion, pero cualquier sospecha levantada una vez no sería fácil de borrar. Esos dos eran los persistentes atormentadores de Cassion. E irónicamente, esos dos conocían a Cassion más que nadie. Aún así, bueno. El resultado sería el mismo. Mantendrían la boca cerrada y se acercarían con cautela. Pensando hasta este punto, dejé de caminar. El hombre que caminaba a mi lado también se detuvo. Una mirada interrogante se dirigió hacia mí. Los ojos tras aquella máscara eran muy oscuros. Tan oscuros que parecían claros. Le miré a los ojos y asentí. —De todas formas, el baile de la mayoría de edad se acerca rápidamente. No pasa nada mientras no te hayan pillado para entonces. Así que hasta entonces, ¿acaso no puedo...? ¿Acaso no puedo ser yo quien te proteja? Mientras susurré la última parte, más allá de la máscara, sus labios estallaron en una sonrisa. Ahora estaba muy tenso, pero pronto volvió a relajarse. Sonrió en silencio, luego asintió lentamente. —Sí. Me preocupaba por nada. —Mm-hmm. Así que deja a un lado esas preocupaciones inútiles. Vamos... a ver qué clase de animal doméstico había soltado Leo. Cierto, ese tipo estaba siendo sospechoso ahora mismo, pero preocuparse por él no cambiaría nada. Sólo teníamos que ceñirnos a lo que debíamos hacer ahora mismo. Es por eso que vinimos aquí con el pretexto de un "paseo". Para ir a ver a la mascota de Leo. No, más bien, a cazar. —Mencionaste un ciervo blanco-amarillo, ¿verdad? Cuando mencioné el animal de compañía, Cassion volvió a preguntar. —Sí. La mascota que el joven Duque Carter había estado criando desde que era un lindo niño. Tras responder, recordé brevemente la descripción del "ciervo blanco-amarillo" en la novela. Era cinco veces más grande que un ciervo normal, con cuernos tan erguidos y duros como un árbol. Le daba igual cualquier peñasco, ya que podía atravesarlo todo con su cornamenta… —Bueno, en vez de llamarlo animal doméstico, sería mejor llamarlo monstruo doméstico. Llamar 'animal' a esa cosa haría que los animales de verdad se sintieran desconsolados. Y en el momento en que se mencionó "monstruo", la expresión de Cassion se volvió seria. —Nunca pensé que Leo tuviera uno. Habló sombríamente. Luego, murmuró para sí mismo con una pequeña risa. —Mientras tanto, ni siquiera pude protegerme a mí mismo. Era una voz ligeramente autodespreciativa y amarga. Con la cabeza caída mientras miraba al suelo, su pelo azul oscuro se agitó ligeramente.Como una rama de sauce caída. Me quedé mirando así a Cassion, pero en un instante, blandí mi mano. Apunté directamente a su cuello, pero él me agarró rápidamente de la muñeca. Apartando los ojos del suelo, se volvió de repente hacia mí. Debajo de la máscara, su cara de sorpresa era evidente. —De repente, ¿qué…? En lugar de responder sorprendido a la pregunta que me hacía, me limité a encogerme de hombros. Entonces, cuando su agarre se aflojó en mi muñeca, abrí los labios para hablar. —Es decir, parecías desanimado, así que… —Si esta es tu forma de animarme, ¿no es un poco brusca? —-¿En serio? Aunque considero que este es mi método suave. Tarareé mientras contestaba, pero no obtuve respuesta. Como si no tuviera palabras. Con una sonrisa, continué. —Bueno, sea lo que sea lo que te haya deparado el pasado, al final sobreviviste y llegaste a saber más por el camino. Leo ni siquiera sería capaz de imaginar que ahora sabes de su mascota, ¿verdad? —...... —¿Qué te parece? Ahora mismo me parece un poco más justo, ¿no? Hubo un breve silencio entre ellos. Se hicieron preguntas pero no se dieron respuestas, por lo que el silencio fue inevitable. Sin embargo, el silencio no era vacío. Su mirada era clara. —Me pregunto si será “justo.” Pronto llegó una pequeña y tardía respuesta. —¿Entonces? —pregunté. —Incluso cuando estás a mi lado, a veces parece que estás muy por delante. Cassion sonrió. No estaba mal esa confianza que tenía en mí. No, era más que satisfactoria. Asintiendo una vez, me di la vuelta y miré hacia la empinada ladera que teníamos delante. Era la base de la montaña. Era la cordillera que rodeaba el coto de caza. Sin embargo, el coto de caza designado era principalmente el bosque, que tenía una pendiente relativamente poco pronunciada. Nadie vendría por aquí. Teniendo en cuenta que sólo estaban destinados a permanecer en el bosque pacífico, no hay nadie que vagaría en las montañas salvajes. —Esto te parece bien, ¿verdad? —pregunté, mirando de reojo a Cassion. Asintió levemente. Mientras se giraba rápidamente hacia un lado, observé su figura. Incluso su tobillo parecía relajado. “Has crecido mucho, ¿verdad?" Me sentí como una tutora orgullosa observando a su hijo recién crecido. Hacía sólo unos meses que le había encontrado recibiendo una paliza de unos gángsters en la calle. Pero ahora podía cogerme la muñeca así, y ni siquiera estaba nervioso por el escarpado camino de montaña que tenía por delante. —¿Qué pasa? —¿Qué? Oh, nada. Es sólo que, vaya, has crecido mucho. —¿Qué estás...? —Ahora bien, vámonos. Sin poder preguntarme más, Cassion se limitó a asentir perplejo. Cuando mis ojos se curvaron en arcos, casi pude ver que la frente bajo su máscara se había arrugado. Fui la primera en dar un paso adelante. Ja. Y con un pequeño suspiro, Cassion me siguió. En poco tiempo, nos adentramos en el verde terreno de la montaña. Densos árboles y arbustos pronto ocultaron nuestras figuras. Y entonces, hubo algo que yo tampoco noté. Había gente observándonos. Kururuk. Los ojos del pequeño pájaro giraron. El mundo que veían esos ojos negros giratorios era redondo. Incluso cuando miraba la espesura bajo la que se escondían Rosetta y Cassion. Agitando sus rígidas alas, el pájaro azul surcó el cielo. —Ku... Kuruk… Junto con sus extraños graznidos, se inclinó repetidamente en el aire. Pronto, después de unos cuantos intentos, comenzó a batir sus alas como un pájaro normal. —Kururuk. Sus ojos negros giraron una vez más. Y al final de esa mirada, siguió observando la base de la montaña. *** Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] *** Traducción: Arkonte.