La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 16

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 16 Sintió que las rodillas le pesaban por un instante. Al mirar su rostro, observó las largas y oscuras pestañas sobre sus ojos, que apenas estaban abiertos. "¿Se desmayó?” Bueno, él pasó por mucho hasta llegar a este punto. Ella le tomó el pulso y comprobó tímidamente su estado interno con su energía, y parecía que sus órganos estaban intactos. Sin embargo, su cintura estaba desgarrada y abierta, todo su cuerpo estaba cubierto de arañazos y sus extremidades estaban fracturadas. Tenía un aspecto horrible cuando ella lo estiró, pero, afortunadamente, sus órganos, su cabeza y su columna vertebral no estaban heridos. Ella miró fijamente al hombre, para alguien que estaba a las puertas de la muerte, su cara parecía tranquila. —Duermes bien, ¿eh? ¿Cómo puedes confiar en mí? La frente del hombre se arrugó ligeramente ante el pequeño susurro de Rosetta. Evidentemente aún sentía dolor mientras dormía, sus labios manchados de sangre goteaban aún más sangre mientras gemía. Escuchó al hombre un momento y levantó una mano que no tenía sangre, cubriendo sus oscuras pestañas. La temperatura debajo de su mano era tan fría como la de un cadáver, pero al mismo tiempo era como si estuviera hirviendo. —Está bien ahora, está bien. Shh. Ante el consuelo superficial, él dejó de gemir, y cuando ella levantó suavemente su mano, su frente arrugada se suavizó de nuevo. Ella se rió en voz baja al ver este simple cambio, tocó la nariz del hombre una vez con la punta de los dedos y luego levantó la cabeza. “Ahora, vamos a ordenar este lugar.” Había que arreglarlo de forma que engañara a los responsables que llegarían más tarde, para que pareciera que Cassion había huido solo, o que había muerto al intentar huir. —Me temo que tendremos que hacerlo rápido. El jinete debe estar volviendo en sí. Miró al cielo, sintiendo un poco de remordimiento por el pobre hombre. La luna temprana ya se había alzado en el cielo. El atardecer, que había empapado el mundo de rojo, desaparecía en el horizonte como si quemara la tierra. Se le ocurrió en ese momento: En la novela, el hombre que estaba a punto de perder el conocimiento, sólo miraba al cielo. Su última visión debió ser este mundo bañado en rojo. * * * Melvin, el jinete, abrió lentamente los ojos al sentir el aliento del caballo soplando sobre su cara. Jaaam~ El hombre bostezó hasta que su boca se abrió de par en par y estiró sus extremidades mientras miraba a su alrededor. “¿Dónde estoy...?” Quizá fuera porque acababa de despertarse, pero su mente estaba completamente en blanco. Aturdido, se rascó la cabeza, y pronto oyó una voz que le llamaba desde algún lugar. —Melvin. La mirada de Melvin se giró hacia la voz. Sus ojos borrosos temblaron en cuanto vio el rostro de Rosetta. La mano que utilizaba para rascarse la cabeza se detuvo, y una voz desconcertada salió de sus labios. —Señora, ¿por qué está aquí...? —Estoy en problemas, Melvin. Entonces, sus ojos se abrieron de par en par al escuchar la segunda cosa que ella dijo. En cuanto levantó la mirada, recordó dónde estaba. Después de ponerse de pie, se inclinó y se arregló el sombrero sobre la cabeza. —Oh, debo haberme quedado dormido. Me disculpo, Milady. —No pasa nada. Eso no es lo importante ahora mismo. —¿Perdón? Al oír la voz bastante seria, levantó los ojos para mirarla de nuevo. La expresión de Rosetta era grave. Con la puesta de sol pintando el cielo de rojo y el terreno montañoso como fondo, ella habló con una expresión y una voz serias. Era una armonía ominosa. La atmósfera portentosa le hizo tragar saliva. —Si eso no es importante, entonces ¿qué debemos…? —Chocamos con alguien. —¿... Si? ¿Qué estaba diciendo ella? Él no podía creer que ella estuviera hablando de una colisión. Sorprendido, miró a su alrededor a toda prisa, pero no había ni rastro de lluvia. No pudo ver ni un mechón de pelo, ni la cabeza de ninguna persona, aunque se frotó los ojos mientras buscaba. —Ah, ¿dónde...?" Rosetta señaló con un dedo en lugar de responder, y el lugar al que señaló estaba justo delante de su carruaje. Su dedo había señalado un lugar, y luego hacia abajo, hacia el borde del acantilado. —Aquí, y luego allí. La cara de Melvin se puso blanca como una sábana al oírla decir eso. Si eso era cierto, entonces era obvio que habían tenido un accidente. Además, un jinete que se hubiera quedado dormido significaba que todo había terminado para él. —Era un hombre a caballo, pero no nos vio debido a las sombras de los árboles. Mientras acelerábamos, vio nuestro carruaje y trató de esquivarnos, pero simplemente... cayó allá. Tras su calmada explicación, Melvin se apresuró a bajar y mirar hacia el borde de la ladera donde Rosetta señalaba con un dedo. —... Oh Dios mío. No pudo decir nada más. El final de la pendiente era un acantilado. Cuando entrecerró los ojos y trató de ver más allá de los huecos entre los árboles, finalmente vio al hombre que había caído allí, sangrando profusamente. Pum. Pudo oír cómo un rayo caía sobre su corazón: Había provocado un accidente. Fue un accidente muy grave. Se quedó dormido mientras conducía el carruaje por el camino de la montaña y chocó con alguien. Y no estaba conduciendo un carruaje ordinario: era un carruaje de una noble. ¿Qué... qué debo hacer...? —Su voz temblaba con fuerza. La mirada de Rosetta se dirigió a él y le dio unas palmaditas en la espalda. —¿Qué quiere decir? Vamos a comprobar su estado primero. Todavía podría estar vivo. —Ah… ¡Ah! ¡Sí! Melvin se apresuró a desatar las riendas del caballo que estaban atadas alrededor de un árbol, y luego se subió al asiento del conductor del carruaje. Estaba tan nervioso que se olvidó de ayudar a Rosetta a subir al carruaje, pero ésta ya había entrado sola. Antes de agarrar con fuerza las riendas, se dio varias palmadas en la mejilla y se reprendió a sí mismo. No quería volver a perder la compostura. ¿No era ya suficiente con provocar un accidente? Tras respirar profundamente, agarró las riendas. * * * —Oh Dios mío. El carruaje se detuvo en seco, pero Marvin, que saltó de su asiento, siguió adelante. Incluso antes de detener el carruaje, ya podía ver al hombre tendido en el suelo de la montaña. Considerando la situación, Melvin se estremeció y se acercó al hombre inconsciente. Sus pasos eran lentos y firmes, como si sus piernas estuvieran hechas con pesado plomo. —... ¡Heuk! Al mirar de cerca, había un gran charco de sangre bajo el hombre. Melvin se giró hacia el borde del acantilado, y luego volvió a mirar al hombre, viendo también al otro caballo que no se movía. “Está muerto". Desde la distancia, supo que el caballo ya había fallecido. Los ojos negros entreabiertos del caballo le hicieron sentir un miedo desenfrenado mientras le subían escalofríos por la columna vertebral. Melvin agitó la mano frente a la cara de Cassion y luego habló: —Disculpe... ¿E-E-Está usted bien? No hubo respuesta. Melvin volvió a tragar saliva. Los grandes y redondos ojos negros del caballo parecían mirarle desde lejos. Se agachó con cuidado, puso un dedo bajo la nariz de Cassion y... no pasó mucho tiempo antes de que un débil aliento tocara su dedo. —Uf… —Exhaló un suspiro de alivio. Al menos no había matado a una persona. —¿Cómo está? Melvin volvió a mirar a Rosetta. "¿Eh? ¿Por qué esto se siente familiar…?” Una extraña sensación de déjà vu lo invadió por un momento, pero se esfumó en un instante. Fue un momento tan breve que ni siquiera se detuvo a considerarlo. Aferrándose a su corazón sobresaltado, Melvin sacudió la cabeza y dio una respuesta: —Está vivo. La mirada de Rosetta cayó y miró al hombre inconsciente. —...Eso es un alivio. Siempre que esté vivo. —Eso... Qué... ¿Qué debemos hacer ahora? Rosetta se volvió hacia Melvin. Él se enfrentó a esos ojos dorados y tragó saliva una vez más, esperando que ella respondiera. Su corazón palpitante parecía haberse acelerado de nuevo entretanto por el prolongado silencio. El silencio que se extendía entre ellos le estaba asustando. Sólo cuando los labios de Rosetta volvieron a abrirse, se dio cuenta de que estaba conteniendo la respiración. —¿Qué quieres decir? Por supuesto que tenemos que llevarlo a un lugar seguro y hacer que lo vea un médico. —Cuando sus labios rojos dejaron de hablar, se dibujaron en una fina línea. Melvin gimió al tiempo que colocaba a Cassion sobre el asiento del carruaje, secando el sudor de su propia frente con el dorso de la mano. No era fácil mover a un hombre inconsciente que tenía una complexión bastante robusta. Rosetta se alejó un par de pasos y entró en el carruaje sólo cuando Cassion ya estaba dentro. —Está sudando mucho. Rosetta le entregó un pañuelo y Melvin lo miró sin comprender, era la primera vez que un noble le ofrecía algo así. Rosetta agitó el pañuelo delante del jinete, que dudaba, como si le dijera que lo cogiera. —Gra… Gracias. Tras tomarlo apresuradamente, la mano que recibió el pañuelo se apresuró a limpiarse la frente. No sabía por qué, pero sentía que sus ojos se calentaban. ”Ya he superado la treintena y, sin embargo, algo así hace que me lloren los ojos.” Tal vez fuera porque acababa de pasar por una experiencia difícil, pero esta pequeña amabilidad le conmovió mucho. Y en ese momento…. —Lo que ha sucedido hoy... Vamos a mantenerlo en secreto. —Rosetta habló en voz baja. Traducción: Arkonte