La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 3

La agotadora realidad de la transmigración a novelas ● Capítulo 3 —Así que este es el jardín. —murmuré mientras observaba alrededor. Al pasar por un arco adornado con enredaderas, no pude dejar de admirar la complejidad de este jardín. Aunque se trataba de una simple casa unifamiliar, estaba excelentemente ajardinada con un esplendor nada despreciable. En serio era el territorio de un duque. Por ahora, el mayor defecto de los recuerdos de Rosetta era que no sabía nada de su entorno. Podía encubrir fácilmente cualquier cosa relacionada con su personalidad o sus modales porque no parecía que fuera cercana a su familia o a ningún empleado de la mansión. Rara vez salía de su habitación y nunca era partidaria de los paseos, pero después de desayunar esta mañana, me aventuré a dar un ligero paseo. A pesar de no salir de su habitación a menudo, ¿no era demasiado que esta chica no supiera moverse por su propia casa? Tras salir de mi habitación, me propuse primero familiarizarme con la distribución del feudo. Ya pensaría en cómo tratar con la niñera, Katie, más tarde. Mientras admiraba el hermoso jardín en mi paseo, pronto me arrepentí de la decisión de salir de mi habitación. A través de un hueco entre dos altos arbustos del jardín de verano, vi una cara familiar: De pie en medio de un parterre de flores, con rizos dorados que brillaban a la luz natural y ojos dorados sobre una tez tersa y marfil que destacaba sobre los girasoles que florecían tras ella en este día de verano, estaba Alicia Valentine, mi hermanastra y la heroína de esta novela Ayer, Alicia no había hecho más que temblar como una hoja que se desmorona durante una tormenta, pero ahora que estaba rodeada de flores mientras tomaba el sol, caí en la cuenta de que ella era, innegablemente, la protagonista de este mundo. Lo que me recordó: “Supongo que ahora estamos en el tercer capítulo.” La aparición del personaje principal en una escena siempre significaba algo grande, por lo que lamenté aún más mi decisión de salir de mi habitación. Sólo pensar en esto me hizo dar un respingo. Todos los tercer capítulos eran como una pesadilla hecha realidad. Era inevitable que nos encontráramos, ya que vivíamos en la misma casa y estábamos obligados a reunirnos regularmente con la niñera bajo el pretexto de "educación", así que realmente no habría podido evitarla para siempre. Mientras observaba a Alicia, me hizo recordar el pasado. Después de todo, yo estuve en su lugar no hace mucho tiempo. Hasta anteayer, vivía como Rita, así que iba a necesitar más tiempo para olvidar esos recuerdos. Hoy me había alegrado sólo de ver las flores y no quería arruinar mi estado de ánimo actual, sin embargo… De acuerdo. Vámonos. Me decidí rápidamente y le di la espalda– No, intenté darle la espalda. Si Alicia hubiera visto mi silueta retirándose tan sólo unos segundos después, no habríamos cruzado las miradas y yo habría vuelto a mi habitación fingiendo no haberla visto, aunque se hubiera dado cuenta de que había estado allí, o no. —¡Ah! —Exclamó Alicia en cuanto me vio, escondiendo las manos detrás de la espalda. Bueno, no importaba cómo ocultara sus manos detrás de ella, de todas formas no tenía curiosidad por lo que estaba tratando de ocultar. Ah, pero, ¿qué estaba haciendo, gritando así? En este punto de la historia, Rosetta aún no le había hecho nada a Alicia. Aunque la hermana mayor albergaba unos celos profundos, todavía se lo guardaba para sí misma y se limitaba a quejarse en silencio. Hasta ese momento, Rosetta sólo había ignorado activamente a Alicia, así que no podía creer que ya estuviera gritando de sorpresa con sólo mirarla. Era un poco incómodo, sobre todo porque podía sentir que la otra persona también estaba incómoda. Como si el tiempo se hubiera congelado, nos miramos fijamente sin decir nada. Era demasiado tarde para que alguien se diera la vuelta en silencio. Sorprendentemente, Alicia rompió el silencio primero. Temblando, tragó saliva audiblemente como si estuviera a punto de saltar a un volcán. —Um... ¿Cómo está usted, hermana…? —dijo, con su voz tartamuda saludando tímidamente. ¿Mm? ¿Tímidamente? Contemplando si la palabra "tímida" se ajustaba a su comportamiento teniendo en cuenta la relación de las dos hermanas, me limité a asentir levemente y a decir: —Sí, hola. Una pequeña sonrisa tímida adornó los labios de Alicia mientras me miraba nerviosa. Parecía una chica hablando con su crush por primera vez. Espera un momento. Soy yo la que está delante de ti, entonces, ¿por qué? —Um... Hermana… —Alicia lo intentó de nuevo, sus mejillas se pusieron rojas mientras daba un paso hacia mí, llevando sus manos, antes ocultas, hacia adelante. Tenía flores amarillas en sus manos y me las mostró. Era evidente que habían sido recogidas sin utilizar herramientas, ya que los tallos parecían torpes. Sin saber qué decir, me quedé boquiabierta ante esas flores. O sea, ¿por qué las escondiste si sólo eran flores? ¿Y por qué me las estás mostrando ahora? Todo lo que Alicia hizo hoy me confundió y por eso me quedé sin palabras. El silencio se extendió entre nosotras una vez más, haciéndose aún más pesado. Esto hizo que las mejillas sonrojadas de Alicia palidecieran lentamente y que sus grandes ojos de venado parpadearan con inquietud. Por la forma en que seguía parpadeando a pesar de que yo no le hacía nada, ahora parecía que la estaba intimidando sin razón. —Yo . . . Me disculpo por lo que pasó ayer, hermana... y también estoy agradecida. —¿Yo? ¿Por qué? —Pregunté, la respuesta salió de mis labios antes de darme cuenta. Yo realmente no sabía por qué ella estaba arrepentida o agradecida, así que simplemente escupí la pregunta, pero ahora la cara de Alicia se estaba poniendo azul. —Eso… Tú tomaste mi lugar… Y me diste… un pañuelo. —Alicia mordió sus labios persistentemente como si fuera a salir néctar y contestó con una voz temblorosa. Bueno, yo intenté tomar su lugar, pero no me golpearon al final. Y el pañuelo… Ayer dejé a Alicia sola en esa habitación aunque estaba llorando. Habría sido molesto esperar a que se calmara y, en primer lugar, no creía que fuéramos tan cercanas como para ir tan lejos. Como sus sollozos continuaban, no era apropiado que le limpiara las lágrimas, así que cogí un pañuelo y se lo tiré sin decir nada. Eso no debería ser algo para agradecer. Dudé de mis palabras mientras miraba a Alicia, que seguía mordiéndose los labios. Sinceramente, creía que no había hecho nada digno de mención y, además, aunque no estuviera haciendo actos maliciosos ahora mismo, seguía siendo una villana. Ya sea intencional o no, de alguna manera me gané el favor del personaje principal. Esto, sin duda, sería útil para mí, así que no hay razón para que desperdicie esta oportunidad. —No, no fue nada. —respondí con un tono amistoso. Ante esto, las rosas en las mejillas de Alicia volvieron a florecer. —No, no, estoy muy... muy agradecida. Recogí estas flores en compensación por el pañuelo que me diste… Mientras sus manos se agitaban con un temblor ondulante, los pétalos amarillos que colgaban de sus tallos azules bailaban en el aire. Sólo entonces me di cuenta de que Alicia me estaba ofreciendo las flores como regalo. Sólo cuando Alicia dijo directamente "esto es para ti" me di cuenta de que era un regalo. Vaya, lo siento. Esta niña me estaba haciendo un regalo, pero no me di cuenta por lo pálida que estaba al mirarme. No pude evitar dudar de lo que tenía ante mis ojos porque hacía mucho tiempo que no recibía un regalo tan tierno. Estamos en el tercer capítulo y sólo han pasado un par de días desde que llegué aquí, por eso no se me ocurrió que pudiera recibir flores que alguien recogiera personalmente para mí. Extendí la mano lentamente y tomé con ternura las flores del agarre de Alicia. Cuando las llevé a mis brazos, su aroma revoloteó hacia mí. Era una fragancia que hacía juego con estas flores de verano. —Gracias, son bonitas. A pesar de mi cortante agradecimiento, Alicia sonrió como si le hubiera regalado el mundo, con sus labios de cereza abiertos con dientes inmaculadamente blancos. —Me alegro, hermana. —respondió brevemente como yo, pero la emoción que transmitía era pura. No se parecía en nada al intento poco entusiasta que hice yo. El suyo estaba lleno de una espléndida inocencia. Me quedé sin palabras por un momento. Lo único que pude ver fue cómo Alicia me daba las gracias con una brillante sonrisa y pura alegría. Me recordó cómo me inundaron las emociones abrumadoras cuando me despertó el brillante cielo soleado por primera vez en mucho tiempo. —Estas flores de verano son hermosas… —Alicia divagó en voz baja. No pude escuchar muy bien lo que decía. —Sé que no te gustan mucho los jardines, así que... Quería mostrártelos, hermana. . . Como Alicia estaba distraída por los nervios, no sintió mi mirada penetrante sobre su sonrisa. “¿Alguna vez sonreí así?” Esta pregunta asaltó de repente mis sentidos. Tal vez, antes de pasar por la tercera ronda, también pude sonreír así. Sin embargo, eso fue hace mucho, mucho tiempo. Ahora sólo quedaba una cáscara desgastada. ¿Hace un rato no me sentía incómoda cerca de Alicia porque se parecía mucho a mi vida anterior? Pero ahora, no podía verla como alguien más que una extensión de mí misma. Las sombras de mis vidas pasadas se mezclaban en sus rasgos. Un rostro lloroso. Una cara desesperada. Un rostro enfurecido. Y por último, un rostro... desprovisto de emoción. Resignación. La resignación era lo único que quedaba ante la desesperación. Así era como me sentía a lo largo de todo, y sólo era cuestión de tiempo que mi pasado se convirtiera en la realidad de Alicia. —Tú . . . —Inconscientemente, abrí los labios y murmuré. Alicia, que seguía divagando, detuvo sus murmullos y desplazó su mirada hacia mí. —¿Sí? —Tú . . . Era asfixiante. Sentía como si un vacío hubiera aparecido de repente dentro de mí, enterrándose en mi estómago. Los tallos del torpe ramo pinchaban mis dedos. —Tú, tú eres... bonita. Mientras me esforzaba por pronunciar las palabras, Alicia se sonrojó inmediatamente. Avergonzada, se cubrió la cara mientras proseguía con otra tanda de divagaciones. —¿Qué? No, en absoluto. A mis ojos, la hermana es infinitamente… más bella… y a diferencia de los demás miembros de nuestra familia, mi pelo no es plateado… Este punto del tiempo era cuando la historia aún no había comenzado su florecimiento, y por eso esta encantadora heroína aún brillaba tanto. Y sin embargo, el destino de esta niña se repetía una y otra vez en mi cabeza. Tú… realmente. Esta pobre criatura. No me atrevía a decir nada. Si era por compasión por ella, o incluso por mi, tampoco lo sabía Tal vez era porque el sol se sentía tan cálido hoy. Ah, siento la garganta seca.