La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 34

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 34 Con sus ojos cerrados, Rosetta exhaló. En ese mundo oscuro, el aliento que extendió sus pulmones hizo que su estómago se apretara. Mientras respiraba cómodamente, sintió que su mente y cuerpo se organizaban más. Originalmente, controlar el chi propio debía hacerse a través de práctica constante y tiempo. Además, el cuerpo de Rosetta aún tenía que adaptarse a esta fuerza, así que ella tendría que hacer esto más seguido… De todas formas, había sido demasiado caótico estos días, así que era la primera vez que ella tenía tiempo a solas. La cantidad de chi que podía controlar se había incrementado gradualmente. “Creo que sería mejor si pudiera practicar en un edificio individual apartado.” Sin embargo, ella se rindió con ese pensamiento rápidamente porque no era el momento adecuado para ello, y sería como decir: “salí de una cueva y ya han pasado años.” Hasta que Cassion se volviera más fuerte, ella tendría que cumplir con el rol de protegerlo. El escenario ideal sería que nadie averiguara su identidad, pero los secretos eran secretos, al fin y al cabo. Podrían ser revelados. Si es así, el otro bando se empeñaría en deshacerse de Cassion. Entonces, al final, Rosetta tendrá que ser la que dé un paso al frente. Es probable que Cassion se haga fuerte con el tiempo, pero su crecimiento tardaría algún tiempo en producirse. Ella tendría que proteger a este retoño para que no fuera pisoteado. Él tendría que crecer lo suficiente como para poder enfrentarse al protagonista masculino. Y habría otros requisitos para que eso sucediera. Las cosas que una persona necesitaría para subir a la cima: Dinero. Gente. Poder. Al igual que se puede pedir un deseo con las Drag*n B*ll después de reunirlas, esos tres requisitos harían a Cassion un Duque. Sería difícil atraer a la gente sin dinero. Sería difícil conseguir poder sin el apoyo de la gente. Y no se podría hacer nada sin poder. Y, al igual que con Madam Blanca, Rosetta sería capaz de conseguir lo que necesitaba utilizando adecuadamente el conocimiento de la novela original. El baile de la mayoría de edad. Ese era el día D. La salud del actual Duque Carter declinaría a partir del baile de la mayoría de edad. Así que, hasta ese día, Rosetta tendría que reunir los requisitos necesarios, uno por uno, para que Cassion pudiera mantenerse firme frente a esa gente. “Hay mucho trabajo por hacer”. Sólo había dado un paso. De alguna manera, el tiempo que había dedicado a entrenar su mente fue invadido por muchos pensamientos diferentes. Por eso no pudo hacerlo. Sin otra opción, exhaló y detuvo el flujo dirigido de chi. No podía dejar de pensar, así que se vio obligada a dejar de entrenar. Cuando detuvo la repetida respiración profunda, la angustia que había estado reprimiendo todo este tiempo surgió como un rayo. Entre ellas, la mayor angustia era el arrepentimiento. “Ah, mi mente es un desastre”. Ella sólo quería vivir una vida larga y tranquila. Hace un momento, estaba pensando en su plan para convertir a Cassion en el próximo Duque, pero ahora estaba saboreando algo de arrepentimiento. Hubiera sido mejor vivir sin estar atada de esta manera. Ni siquiera era la protagonista. Podría haber vivido una vida cómoda si no se hubiera involucrado en primer lugar. Una decisión determinada que tomó hace apenas una semana acabó siendo, tardíamente, una fuente de arrepentimiento. Sin embargo, no fue sólo el arrepentimiento lo que vino en retrospectiva. Los arrepentimientos, después, algo más, colgando en el fondo. En definitiva, al final. Los recuerdos que no la dejaban renunciar a esas molestas cosas por hacer. "No quiero vivir así, hermana". De repente, la voz de Alicia de su sueño sonó detrás de sus oídos. Y lo que pasó por su mente fueron esos ojos vacíos que no podía olvidar. Y una expresión que parecía decir: "Sálvame". Así es. Una cara que se parece a la de Rita. Ahora, Rosetta se lanzó a esta molesta tarea para librarse de ese futuro. La única que podía cambiar el destino de Alicia era Rosetta, ya que sabía cómo sería la trama original. Y la pequeña bondad que Rosetta mostró ya había cambiado a Alicia. Aun si fue un acto insignificante, creció como una tempestad, nacida de las alas de una mariposa. ¿Podría alguien detener una tormenta que ya había comenzado? Pronto, Rosetta abrió los ojos lentamente. El mundo, que había parecido oscuro, se volvió gradualmente más brillante y claro. Se levantó tan lentamente como inhaló y exhaló. Mirando el reloj, vio que ya se acercaba la hora a la que había prometido reunirse con Alicia. Si llegaba tarde, Alicia podría derramar lágrimas y volver a parecer una bola de masa hinchada, así que Rosetta se aseguró de llegar a tiempo. "Pero eso también es bonito, así que debería estar bien". Había estado sentada en el suelo, por lo que su vestido estaba arrugado. Después de palparlo dos veces, se dirigió a la puerta, pero se detuvo en seco. Esto le recordó: Hay algo que tenía que comprobar de antemano. Se apartó de la puerta y se dirigió al vestidor. Era un espacio lleno hasta los topes de ropa. Había ropa oscura que ella no usaba realmente, pero había algo más que encontró. Una capa negra con capucha. Era el mismo tipo de capa que llevaba cuando salvó a Cassion. Larga y oscura. Era la prenda ideal para esconderse en la oscuridad. En otras palabras, era el atuendo perfecto para llevar cuando se encuentra con alguien por la noche. "¡No, no, por favor! ¡Lady Rosetta! ¡Rosetta! ¡Por favor, venga! ¡Tengo algo que decirle! Milady, yo... ¡Debe venir a verme! ¡Milady! Te arrepentirás si no vienes, ¡te arrepentirás!' Katie. ¿No estaba esperando a Rosetta en ese oscuro calabozo? Incluso en un lugar como este, hay mucho papeleo que hacer antes de que alguien pueda ser ejecutado legalmente. Especialmente cuando el jefe de familia no estaba aquí para hacerlo. Actualmente, el padre de los tres niños, el Duque de Valentine, había partido a la capital debido a algún asunto importante. Por lo tanto, todos los preparativos para la ejecución de Katie, una criminal maliciosa, dependían de Damian. Fue gracias a la burocracia que Katie seguía viva.. Pero una vez que se tramitaran todos esos procesos, la vida de Katie desaparecería, sin ni siquiera la posibilidad de alegar cadena perpetua en su lugar. Así que Rosetta tenía que reunirse con ella antes de eso. Todo el papeleo podría estar terminado mañana mismo, así que tenía que reunirse con Katie hoy. ¿Qué clase de gran secreto le tenía reservado? Surgió una ligera curiosidad. * * * —Hermana, ¿puedo preguntarle sobre él? Sólo tengo curiosidad. ¿Qué clase de hombre es para que lo quieras como caballero escolta? —Alicia preguntó cuidadosamente, junto con el sonido de los cubiertos que tintineaban. Había una gran expectativa en los ojos enfocados en Rosetta. Después de masticar ligeramente su comida, Rosetta respondió. —Se llama Maxwell. Y Alicia se hizo eco del nombre: —Maxwell… Aun así, la curiosidad de los ojos no desapareció. Alicia parpadeó con sus grandes ojos de cierva y volvió a preguntar. —-¿Son cercanos? —Sin importarle el decoro, preguntó sin rodeos. Las manos que estaban cortando su filete se detuvieron. Entonces Rosetta miró fijamente a Alicia. —Alicia, come primero la comida que está en tu plato. Se va a enfriar. Rosetta comía diligentemente su propia comida, mientras que la de Alicia no disminuía mientras seguía haciendo preguntas con los ojos brillantes. También tenía un tenedor y un cuchillo en sus manos, pero no mostraba ninguna intención de comer. ¿Qué otra cosa podría ser peor que comer un filete frío? Después de que Rosetta lo señalara, las mejillas de Alicia se pusieron rojas. Con una pequeña inclinación de cabeza, no tardó en mover las manos y tomar un bocado para masticarlo. Sólo cuando vio que Alicia estaba masticando su comida, Rosetta habló. —Es mi amigo de la infancia. Lo conozco desde hace mucho tiempo, mucho antes de que yo entrara en esta casa, y de alguna manera seguimos en contacto a través de algunas cartas entre nosotros. Hace tiempo que nos encontramos, pero en cuanto lo hicimos, se cayó por unas escaleras para salvarme. Incluso en este mundo en el que no sabes en quién confiar, quiero confiar en él como mi caballero escolta porque hay muy pocos en los que yo crea. —... Oh Dios mío… —Alicia masticó apresuradamente su comida y dijo esto. Ella podría pensar que lo que Rosetta y Maxwell tenían era una relación que sólo se podía ver en las novelas. La realidad no era más que una tragedia. Sin embargo, las expectativas de Rosetta no se cumplieron. En el buen sentido. Poco después, la suave frente de Alicia comenzó a tener arrugas superficiales. Luego, sus redondos hombros se inclinaron mientras bajaba ligeramente la cabeza. Obviamente, era una expresión de decepción o preocupación. —¿Alicia? Al oír su nombre, Alicia se mordió el labio inferior. Rosetta esperó a que Alicia dijera algo, observando su repentino cambio de comportamiento. Los labios mordidos por sus blancos dientes acabaron por abrirse. —... Entonces, hermana... Con... Maxwell, debes ser cercana a él, ¿no? Más... que conmigo… A medida que hablaba más, su voz se fue haciendo más y más pequeña, y su pronunciación se hizo menos clara. Aunque al final las palabras murmuradas parecían un galimatías, Rosetta seguía entendiendo. Miró fijamente a Alicia durante un momento. Aquellos ojos miel que brillaban bajo el sol del verano estaban llenos de frustración. —... Dios mío. —Con una breve risa, Rosetta dejó escapar un suspiro. En efecto. Esta era una respuesta muy característica de Alicia. El hecho de que Alicia ni siquiera dudara de ella la hizo sentir amargada. De repente, pensó en Cassion. Cuando estaba en peligro en ese callejón. Cuando ella le preguntó: "¿Debo ayudarte?", él no pudo responder porque le preocupaba que Rosetta saliera herida. Tanto Alicia como Cassion eran muy parecidos. Ambos iban más allá de las expectativas de Rosetta. Cuando Rosetta estalló en carcajadas, Alicia pareció resentida, de repente. —¿Por qué te ríes? Hablo en serio. Me agrada mucho la hermana, pero puede que la hermana no sienta lo mismo. Además, alguien en quien confías... Yo... no sé si tú también me consideras como tal… —Seguía murmurando, pero hablaba un poco más alto que antes. Aunque la zona alrededor de sus ojos comenzó a enrojecerse. Rosetta trató de contener la risa que le brotaba. Con una ligera sonrisa en los labios, estableció contacto visual con la otra persona, que parecía estar a punto de sollozar en cualquier momento. —Me gustas más. Y confío en ti. No hace falta que me lo preguntes. —...Hermana. Finalmente, Alicia se levantó para cubrirse los ojos con ambas manos. Mientras intentaba ocultar su rostro tras las manos, Rosetta acabó riéndose a carcajadas. Fue una cena agradable. Rosetta ni siquiera sabía cuánto tiempo había pasado desde que tuvo una comida tan tranquila. Hacía apenas unas semanas, había estado atrapada en una fría jaula, comiendo sola, mientras un hombre la observaba atentamente. Cuando recordó esto de repente, Rosetta dejó de reírse. Ah. No puede ser así para Alicia. Alicia era Alicia, un futuro así no le convenía. Y así, por un momento, Rosetta pensó que tendría algún arrepentimiento inútil. Traqueteo. Masticó un trozo de filete frío mientras le seguía el sonido de los cubiertos. El sabor era un poco miserable. [Traductor: Arkonte]