La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 44

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 44 “No te lastimes.” Mirando al hombre que acaba de irse, las palabras susurradas resonaron y me hicieron cosquillas en los oídos. Sí. No debería hacerme daño. Si salgo herida, sólo me pondría en una situación difícil. El oponente* que bajó del árbol estaba vestido completamente de negro, incluso su cara. La única parte que no estaba cubierta eran sus ojos. Con esa apariencia, e incluso rodando hacia delante después de saltar al suelo, sólo daba la impresión de “Sí, hoy he venido a matar a alguien”. [N/Trad: *Sin género definido.] —Explícate. ¿Por qué nos persigues? Sabía que no respondería, pero de todos modos hice esta pregunta cliché. Y, tal y como esperaba, el oponente no contestó. En lugar de eso, tiró su arco y su carcaj al suelo, y luego sacó una espada de su costado. “Esa no parece una espada de las que usan los caballeros…” Parecía la mitad de corta que una espada normal, como si fuera sólo para practicar. Aun así, no parecia algo para entrenar, sino más para uso práctico. Pero más que para protegerse, parecía destinada a herir a otra persona. En el momento siguiente, se produjo un enfrentamiento silencioso. Sabía que no respondería, de todos modos, así que no intenté entablar una conversación innecesaria. Shwaaa. Pasó una ráfaga de viento y me agitó el cabello. Me giré ligeramente para que el cabello no me tapara la vista. Sentí un poco de envidia del adversario. Sería mucho más cómodo luchar con ropa ajustada. Mi cabello estaba suelto y me rodeaba como un abanico. Tenía un velo en la cara y la ropa que llevaba era un vestido. “Aún así, aunque sea un vestido, me alegro de que sea un vestido de una pieza”. Con la agenda de hoy en mente, elegí deliberadamente un vestido con el que pudiera moverme más cómodamente. Un vestido ligero y cómodo. Mientras pensaba en mi elección de ropa por un momento, el enemigo hizo su primer movimiento. Pateando el suelo, sus movimientos parecían ágiles. Al principio no me di cuenta porque estaba agachado, pero cuando empezó a correr, el adversario parecía un poco bajo. Me quedé quieta y observé al enemigo que se acercaba rápidamente. La distancia entre nosotros se redujo en un instante. Y, sin dudarlo, el cuchillo en la mano del oponente se precipitó hacia mi hombro justo en ese momento. * * * “Demasiado fácil.” Fue lo que pensó Harron al blandir la espada directamente al hombro de Rosetta. La mujer se quedó quieta allí mismo, como si tuviera los pies clavados en el suelo. Debía de estar aterrorizada. Lo único que sostenía en las manos era aquel abanico de aspecto extraño. Por supuesto, se había sorprendido cuando la mujer consiguió bloquear las flechas con ese abanico. Pero eso era todo. Podía ser capaz de repeler las flechas con ese abanico, pero era imposible que se convirtiera en un arma cuando la lucha se convertía en volviera cuerpo a cuerpo. ¿Qué podía hacer con un abanico que ni siquiera tenía bordes afilados? Además, era tan ligero que ni siquiera podía utilizarse para golpear a otra persona con él como arma contundente. La victoria no se conseguiría sin iniciativa de ataque, y un abanico no podía usarse como arma de ataque en absoluto. En este punto, es obvio quién era el vencedor aquí. Harron estaba un poco preocupado por el hombre de antes que parecía un escolta. Las peleas dos contra uno eran problemáticas. Pero entonces, ese escolta se alejó rodando y se escondió entre los arbustos. Pobre mujer. ¿Por qué eligió a un cobarde como escolta? Bueno, era bueno para Harron de todos modos, ya que sólo la mujer era el objetivo en primer lugar. “Acabemos con esto de una vez y luego vayamos a cobrar la comisión”. Eso era todo lo que Harron pensaba hasta ese momento. Sí, justo hasta que Rosetta, que se había quedado quieta, giró suavemente el hombro para evitar el ataque. En lugar de en su carne, la espada se balanceó en el aire. "¿Eh?” ¿Qué es esto? Sin siquiera pensar en esta posibilidad, Harron parpadeó por un momento. Sin embargo, al tratarse de un profesional, volvió rápidamente en sí. Era una escena sorprendente, así que se quedó aturdido sólo un rato. “Sí, me he descuidado.” La persona que tenía delante había esquivado todas sus flechas. “Pareces complaciente sólo porque te protegiste de mis flechas con un simple abanico, pero acabaré con ese exceso de confianza con el próximo ataque”. Harron retrocedió un par de pasos con la espada en una mano. De nuevo, Rosetta se limitó a observar mientras permanecía inmóvil en ese mismo lugar. "¿Hm?" La mujer velada ladeó la cabeza un momento. Dudas y epifanías se mezclaron. Viendo esto como una oportunidad, Harron blandió la espada una vez más. Esta vez, el ataque iba dirigido al muslo derecho de la mujer. Harron aprovechó el hecho de que la parte inferior del cuerpo de la mujer estaba más limitada que la parte superior. Además, al tratarse de su pierna, sería imposible esquivar por completo la espada girando ligeramente el cuerpo como había hecho antes. Tendría que mover las piernas rápidamente, pero lo más probable es que perdiera el equilibrio al hacerlo. Y una persona que había perdido el equilibrio estaba destinada a ser descuidada. Harron metió la mano izquierda por detrás y sacó una pequeña daga que colgaba del cinturón que llevaba en la cintura. “Una vez rebanado el muslo derecho, apuñalaré el hombro izquierdo enseguida”. En el momento en que su centro de gravedad se desplace lo más mínimo, ésa sería su oportunidad. Sin embargo, una vez más, la situación no fue como esperaba. Antes de que el filo de su espada pudiera alcanzar la pierna de Rosetta, algo sólido bloqueó su ataque. ¿El abanico? Shiiing. En cuanto Harron comprobó qué había bloqueado la espada, el sonido del metal chocando entre sí sonó de inmediato. Era un sonido fuera de lugar. Al mismo tiempo, bajo la máscara, la expresión de Harron se distorsionó. —Uuurk. —-Un gemido bajo se deslizó a través de los dientes apretados. Era imposible superar esta fuerza. Se sentía como si el objeto que la espada había golpeado fuera un enorme y sólido trozo de hierro. ¿Qué demonios…? Harron tenía los ojos muy abiertos a causa del dolor, y comprobó una vez más qué era exactamente lo que había bloqueado su espada. Sin embargo, era ese abanico. ¿Cómo puede un abanico detener una espada? Además, ¿a mitad del movimiento? Y, ¿qué demonios era ese dolor? Mientras se quedaba sin palabras, Rosetta empezó a empujar el abanico bajo su espada. Sorprendido por su fuerza, Harron apretó los dientes e intentó soportarlo. Pero fue inútil. La espada, que apuntaba al muslo de la mujer, tembló y poco a poco fue empujada hacia arriba en diagonal. Shiiing. El sonido, como el aullido de un animal, rasgó el aire. ¡Chang! Al poco tiempo, la espada de Harron fue empujada hacia atrás por el abanico, salió volando en un instante, y el sonido que la acompañaba fue muy fuerte. Era un espectáculo increíble, pero todo lo que podía sentir era la sensación de hormigueo en la mano. —Keugh. Harron apretó su dolorida mano derecha, pero giró la izquierda inmediatamente. No había tiempo para sentir dolor. Ante la increíble visión de su espada volando en un arco, el miedo empezó a invadirle. Cuanto más tiempo se enfrentara a esta mujer, más en desventaja estaría. Como su cuerpo estaba girado hacia la derecha por haber bloqueado y enviado la espada volando, Harron dirigió naturalmente su mano izquierda hacia su hombro derecho. Y para evitar ese ataque, Rosetta se inclinó hacia atrás. La fría espada se balanceó sobre su nariz. El ataque de Harron estaba cargado de fuerza, por lo que tropezó porque sólo había cortado el aire. No desaprovechó la oportunidad, Rosetta enderezó la postura y sujetó a Harron en la misma fracción de segundo. Entonces, lo hizo tropezar. Al perder el equilibrio, Harron se desplomó inmediatamente en el suelo. Al ver a la mujer que se acercaba, Harron cerró los ojos. Sin embargo, no sintió dolor. Volvió a abrir los ojos y, al mismo tiempo que le agarraban la nuca, su campo de visión se dirigió rápidamente hacia arriba. Lo que Harron vio fue el cielo. Y a la mujer con velo. En ese rápido instante, Harron cayó de rodillas mientras su cabeza se inclinaba hacia atrás. Crujido. Harron apretó los dientes, humillado. —¿Vas a matarme? Sin responder a la pregunta, Rosetta extendió la mano izquierda hacia Harron. Y esa mano izquierda fue directa a su cuello. El cuello de Harron estaba cubierto por sus finas ropas, pero podía sentir vívidamente el tacto de los dedos de aquella mujer a través de la tela. Tragó. Tenía la boca seca. Sentía que aquellos dedos eran tan afilados como hojas de sierra. Cada lugar que recorrían sus dedos hacía que Harron se estremeciera bajo un frío y un miedo no provocados. Ring, ring, ring. Las campanas de alarma que revelaban el miedo que sentía sonaban con fuerza en su mente. Había algo mal en esta misión. Era una petición que Harron no debería haber aceptado. Debería haberlo sabido en el momento en que le ofrecieron una cantidad tan enorme por una sola petición. Aun así, la retrospectiva siempre era inútil. Harron ya había llegado a este punto. Tenía la espalda entumecida y las puntas de los dedos frías. Harron cerró los ojos. Entonces… Traqueteo. Un objeto duro se deslizó entre sus dedos. Los dedos de Harron se crisparon un par de veces hasta que recordaron qué era exactamente. Es la daga que empuñaba antes. Harron retorció los dedos y luchó por agarrarla de nuevo. A pesar de todo, Harron la cogió. La agarró como si fuera un salvavidas. No significaba que quisiera atacar a la mujer con ella. Sólo el hecho de tener un arma en las manos le daba la más endeble esperanza de poder escapar. Era una extraña esperanza en una situación como ésta. Desafortunadamente, sin embargo… Rosetta era muy capaz de romper las falsas esperanzas de la gente. —¿Qué estás haciendo? —Se oyó una pregunta desde debajo de su velo. Harron se puso a sudar, parpadeando ante el tono desenfadado. “¿Me… han atrapado?” Sintió que su corazón se desplomaba en la tierra. Tras estremecerse de repente, pronto perdió el control de sus acciones. Moviéndose lentamente, los ojos brillantes de Harron miraron hacia arriba. Hacia la mujer que había hecho la pregunta. Ese instante le pareció una eternidad. En ese momento, la mano en la parte posterior de su cabeza agarró con una fuerza más fuerte. —Huuuk. —En un instante, un grito ahogado subió por su garganta, y Harron dejó escapar un áspero gemido. Rosetta se inclinó aún más, y la distancia entre ellos se hizo aún más pequeña. —¿Por qué lo recoges? ¿Quieres atacarme otra vez? La dulce voz de la mujer se oía claramente, como si estuviera susurrando directamente al oído de Harron. Bajo el velo, captó un vistazo de los labios rojos cubiertos. —Yo no haría eso, si fuera tú. Y esos labios rojos tenían la forma de una fina curva. Al ver la dulce sonrisa en los labios de la mujer, Harron aflojó el agarre de su mano izquierda. Sentía que todo era inútil. ¿Qué sentido tenía aferrarse a algo así? Sólo provocaría la ira del depredador. La presa capturada no tuvo más remedio que contener la respiración mientras se inclinaba con la cabeza pegada al suelo. Por favor, Harron sólo podía esperar que el monstruo que tenían delante fuera una bestia misericordiosa. Tak. Con un sonido sordo, la daga que llevaba en la mano cayó al suelo. La daga, repiqueteando contra el suelo cubierto de polvo, parecía un reflejo de su futuro.