La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 60

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 60 —Tienes algo más en mente para ellos, ¿no es así? No mucho después de haber respondido si estaba bien o no, me hicieron otra pregunta. Y ésta era más una suposición que una pregunta. Lo curioso es que ya se había contestado a sí mismo. Tal y como dijo, yo tenía otra cosa en mente. —Mmh. Sí. En lugar de matarlos, tengo algo mejor en mente. —¿Qué? —¿Qué es? —¿Qué será? Cuando di una respuesta tranquila, volvieron a surgir preguntas de todos lados. Las distintas voces me hicieron sacudir la cabeza. Dios mío, qué ruido. En lugar de mirar a alguno de ellos, clavé los ojos en el aire. —A la gente así, que escupe con la boca, naturalmente, hay que darles una lección sobre lo temibles que son las palabras en realidad. De hecho, el asunto de la prueba de Cassion también se había resuelto aquí. "Sea quien sea, entonces es incluso más sucio que el suelo bajo mi mano”, ¿fue lo que dijo él? En ese caso, de acuerdo. Sea quien sea el oponente, seguramente lo aplastaré contra el suelo con mis propias manos. Entonces, por favor, sería genial si pudieras recordar lo que ha sido pronunciado por tus labios sueltos para que puedas mantener tu palabra. * * * “¿Por qué demonios me ha llamado el Joven Duque?” Actualmente, David se dirigía a la mansión central porque fue llamado por Damian, el Joven Duque. Es la primera vez que entra en la mansión central del ducado. Mirara donde mirara, no podía dejar de admirar lo que veía. "¿Cuánto dinero tiene el Ducado?” Por supuesto, si sólo miraba el tamaño de la sala de entrenamiento y el extenso terreno situado en la ladera de la montaña donde se alzaba la residencia ducal, era obvio que tenían mucho dinero, pero... Los amos de la casa versus la atmósfera del lugar donde se alojaban, eran dos cosas distintas. Algo así como la sensación de presión en el ambiente. David era miembro del Vizcondado de Valheim, una familia que tenía bastante riqueza, pero ningún feudo. Nunca tuvo que preocuparse por el dinero en toda su vida, sin embargo, la vida que llevaba no era en absoluto lujosa. Pero si comparaba este hogar ducal con la casa de su propia familia, entonces su hogar definitivamente le parecía un cobertizo barato. Sus ojos marrones claros estaban ensombrecidos por la codicia y la envidia. Já. Él también era un miembro de la Casa Valentine como parte de la rama de la familia, pero ¿qué pasa con esta diferencia…? “¿La hija de un criminal vive en un lugar como este, mientras que alguien como yo que es un miembro legítimo de la Casa Valentine simplemente vive en un lugar como ese?” Se le ocurrió que el mundo era realmente injusto. "Sí, por supuesto que el mundo es injusto.” ¿No era la carta que recibió esta mañana prueba suficiente? David torció los labios al recordar lo sucedido. Esta mañana… Recibió una carta que le había enviado su familia. El contenido de la carta estaba, como de costumbre, lleno de saludos y mensajes de ánimo. “Asegúrate de mostrar el orgullo de la familia Valheim allí también. Además, una vez que te conviertas en un valiente caballero y seas reconocido por la Casa Valentine, esto también será de gran ayuda para nuestra familia. Así que, trabaja duro. -Viltor Valheim.” Sí, estaba bien hasta ese punto. Es sólo que el remitente era el que lo ponía ansioso. Viltor Valheim. Era el hermano mayor de David. Al mismo tiempo, era el primogénito y el heredero de la familia Valheim. David detestaba a su hermano, quien era el heredero, porque siempre le habían comparado con él desde su nacimiento. Hiciera lo que hiciera, no podía vencer a su hermano, que siempre era superior a él, así que David huyó y se fue a la academia de caballeros. Sin embargo, sus emociones contenidas tampoco pudieron resolverse en ese lugar. Humillación, desgracia. Hiciera lo que hiciera, al final le invadía un sentimiento de inferioridad, de que sólo sería eclipsado por su hermano mayor. Estas emociones negativas se fueron cultivando poco a poco en su interior, y descargó su ira desquitándose con los que eran más débiles. Aunque no pudiera derrotar a su maldito hermano mayor, había mucha gente que estaba por debajo de él. Si se metía con ellos un par de veces, derramaban lágrimas, se disculpaban profundamente, se arrastraban por el suelo y se humillaban ante él. Cada vez que eso ocurría, le inundaba tal emoción que se sentía como si se hubiera convertido en un rey. Tras su tiránico paso por la academia, tuvo la suerte de pasar la prueba para entrar como caballero en la Casa Valentine. Porque, a su manera, tenía muy buenas habilidades con la espada. Su padre estaba encantado. Su madre también. Toda la gente que lo desaprobaba constantemente estaba tan contenta que, para David, era como si por fin le hubiera bajado los humos a su hermano mayor. El objetivo final era arrebatarle la sucesión a su hermano. Después de ser reconocido en la orden de caballeros de la Casa Valentine, estaría un paso por delante de su hermano y sería capaz de arrebatarle la sucesión de esta forma. Pero entonces, esta carta. ¿Por qué se sentía como si estuviera actuando como el jefe de la casa que alienta a un subordinado? Su padre siempre mencionaba las palabras “orgullo de la familia Valheim”, así era, pero… Escuchar las mismas palabras de su hermano mayor le hizo hervir la sangre al máximo. Estaba tan enfurecido que resoplaba, pero enseguida recibió el aviso de que el Joven Duque le estaba buscando. Al recordar aquella mañana, sus manos se cerraron en puños. La línea torcida que era su boca se tensó de ira. Crack, crack. Cuando giró la cabeza, las articulaciones de su cuello crujieron estrepitosamente. Como resultado, llegó al salón con un aire violento. La doncella que lo guió hasta allí desapareció rápidamente después de decir solamente: "El Joven Duque llegará en un momento". David miró nerviosamente a su alrededor. Hasta ahora, estaba lleno de rabia, pero cuando se dio cuenta de que realmente estaba aquí para hablar con el Joven Duque, se puso nervioso. "¿Para qué demonios me has hecho venir?” Golpeó el reposabrazos de la silla en la que estaba sentado mientras se lo pensaba detenidamente. Pero por mucho que lo pensaba, no se le ocurría una respuesta suficientemente buena. Ah, tal vez. Podría tratarse de la evaluación mensual de los caballeros de la Casa Valentine. Después de las deliberaciones, por lo general era durante el primer mes del año siguiente cuando los caballeros eran reorganizados. Sin embargo, la cuarta orden era una excepción. Los caballeros de la cuarta orden también debían someterse a evaluaciones mensuales, pero no podían cambiar de orden porque la cuarta orden era una etapa obligatoria para todos los caballeros. En su lugar, sus evaluaciones se recopilarían durante un periodo de tres años, y serían nombrados oficialmente caballeros y asignados a su nueva orden durante el primer mes del año siguiente. Sin embargo, corría el rumor de que el periodo de entrenamiento requerido se reduciría para aquellos que tuvieran un talento excepcional. No tendrían que pasar por esos tres años y serían reubicados antes que los demás. “Lo sabía, soy uno de esos, ¿verdad?” Una sonrisa tonta apareció en el rostro de David. Porque, en su opinión, esta suposición parecía totalmente plausible. Desde que sus superiores habían sido reubicados en otras órdenes de caballeros por última vez durante el primer mes de este año, David seguía estando en la cima de cada informe de evaluación. Era el resultado del talento con el que había nacido, y también el fruto de su trabajo. Sí, su trabajo. Cuando parecía que estaba a punto de perder el primer puesto, ordenaba a sus subordinados que drogaran las comidas de cualquiera que tuviera talento. No era para envenenarlos, sólo para darles un pequeño dolor de estómago. Sin embargo, un dolor de estómago en el día del encuentro sería un gran golpe para alguien. Por supuesto, la droga haría que la persona no pudiera desplegar todas sus habilidades, y así David simplemente ganaba esos combates. Ese era su secreto para mantenerse en la cima todo este tiempo. Este proceso, en cierto modo, mostraba superficialmente su excelencia. Es por eso que, naturalmente, él sería capaz de obtener una promoción temprana. Soñando dulcemente, David dejó escapar una risita tranquila. Sin embargo, unos minutos más tarde… Damian, que apareció a paso ligero, transmitió un mensaje completamente distinto del que David esperaba. —Sir David, usted será el oponente de Maxwell. —¿Perdón? Eso, qué... Con los ojos abiertos como platos, David preguntó a su vez tras escuchar las palabras de Damian. Cuestionar al maestro de uno era algo que un caballero no debería hacer, pero en lugar de reprender a David por su error, Damian le explicó amablemente. —Maxwell, el caballero escolta temporal de la princesa ducal Rosetta. Ha sido elegido para ser su oponente y determinar si está realmente cualificado para el puesto. Bueno, David no tenía forma de saber si el Joven Duque realmente estaba siendo amable, pero… David mantuvo la boca cerrada. No puede ser, esto es una gran desgracia. Había tantas cosas que quería decir, pero no había nada que realmente pudiera decir. Se limitó a asentir y decir que sí. Apretó el puño bajo la mesa. Ni siquiera se dio cuenta del tipo de mirada que Damian le dirigía desde el otro lado de la mesa. Aquella mirada dorada observaba al hombre con frialdad. David pensó que no era obvio, pero la forma en que su cuerpo temblaba era evidente para él. Además, sus emociones también lo eran. “Debe de estar disgustado.” Y la razón era sencilla. Sería desagradable ser señalado como el oponente de alguien que ni siquiera se había entrenado adecuadamente en la disciplina de la esgrima. Pero, sin importar a quién se enfrentara en un duelo, era necesario que un caballero siempre se lo tomara en serio. Independientemente de la posición de cada uno, era imperativo respetar a la otra persona, ya que ella también estaba dando lo mejor de sí. Pero este "David" no era ese tipo de hombre. De hecho, su actitud sobre el “respeto” era terrible. Sin embargo, Damian no señaló la falta de respeto de David. Para ser más preciso, no sentía la necesidad de hacerlo. Sentir respeto por el oponente antes de un encuentro. Esto también era algo que podía provocar nerviosismo. Sería normal que alguien que no estuviera nervioso tropezara con sus propios pies. Entonces, ¿quién tendría la culpa de eso? Las cejas rectas de Damian se movieron ligeramente. * * * No hablaron más. Después de repasar lo estrictamente necesario, Damian le dijo a David: "Ya puedes volver", y se marchó el primero. David permaneció sentado en el mismo sitio durante un buen rato, temblando de dolor, y luego salió del salón. Se sentía como una mierda. Había sido elegido para ser el oponente de aquella rata callejera. Al verse abrumado por aquella noble mirada dorada, no pudo siquiera pronunciar una palabra en contra. La forma en que se estremeció como un tonto y huyó fue escandalosa, y esto lo enfureció. “Nada me sale bien. ¡Nada!” La carta de esta mañana que se le envió de esa manera, y tampoco le estaba sucediendo nada bueno. Mientras salía de la mansión central, cruzó el jardín para llegar a los campos de entrenamiento. Tenía ganas de saltarse el entrenamiento de hoy y limitarse a beber alcohol, pero si hacía eso, su evaluación se iría a la basura. Él luchó todo este tiempo para permanecer en la parte superior, por lo que no debe dañar ese registro. —Maldito cabrón. Todo es culpa de esa rata callejera. La ira que ardía en su interior buscaba un objetivo al que quemar, y la persona más vulnerable en la que podía pensar era ese tipo. Podría vengarse a través de esa presa fácil e incluso criticarle a la cara. Por naturaleza, ¿no era así como racionalizaba sus emociones? Mientras marchaba hacia adelante con todas sus fuerzas, David pronto se topó con alguien. Como sus ojos estaban tan teñidos de su ira, no vio a la otra persona que se interponía en su camino. —Esta mier… Se frotó el pecho ya que fue allí donde la otra persona chocó directamente. Sin embargo, cuando sus labios estaban a punto de soltar una palabrota, pronto se calló al darse cuenta de quién estaba delante de él. —Ahh... Gimiendo en voz baja mientras se sujetaba la frente con una mano, estaba la Princesa de Valentine. Rosetta Valentine.