La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 72

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 72 Así fue como el duelo concluyó. El combate, entre un antiguo mercenario de la calle que fue acogido por la estimada hija del Duque, y el caballero en el primer lugar de clasificación, que resultó estar asegurando esa posesión a través de tácticas deshonestas. El vencedor fue el primero. Sin embargo, esta no era la única razón por la cual este duelo sin precedentes atrajo controversia. Un corto tiempo después del duelo, mientras “David Valheim” era arrastrado por los otros caballeros, de la nada se quejó de un repentino dolor de estómago y después él… bueno… ensució sus pantalones. Fue una experiencia visual y olfativa. En medio de aquel espectáculo que estimuló muchos sentidos, las personas debían elegir entre gritar o permanecer en silencio. Cuando su entorno se paralizó en silencio, alguien se limitó a soltar un enorme suspiro de frustración. Después, cuando todo se calmó, la residencia ducal estuvo ruidosa todo el día. Los espectadores del duelo volvieron a sus respectivos puestos y hablaron de lo sucedido. Alrededor del veinte por ciento de sus conversaciones versaban sobre "la victoria del mercenario callejero", mientras que el ochenta por ciento restante era sobre "las entrañas del perdedor". Por eso, en este sentido, tras los acontecimientos de hoy, el verdadero ganador fue este último. Por supuesto, nadie querría una victoria así. En cualquier caso, así transcurrió el día. * * * Aquella noche… La luna redonda se alzaba hacia el lugar donde una vez estuvo el brillante sol de verano, y la profunda oscuridad añil se cernía sobre el cielo. Tras comprobar que la habitación de invitados en la que Cassion se alojaba temporalmente estaba vacía, salí de la mansión. Y entonces, me dirigí hacia el claro vacante. Cassion y yo, Diana y Logan. Era el lugar secreto que sólo nosotros cuatro conocíamos. Y por supuesto, como dueña de ese claro baldío, yo estaba presente. Me acerqué dejando notar mi presencia a propósito. Para que el hombre que estaba sentado en la hierba seca del verano se diera cuenta. Tenía la mirada perdida en el cielo, pero giró lentamente la cabeza. Y el rostro ensombrecido del hombre se fue relajando poco a poco. —¿Rosetta? —Qué lástima. —Respondí a su llamada con una sonrisa. —¿Aún no duermes? ¿Qué sucede? —No mucho. Iba a felicitar al vencedor de hoy, pero su habitación estaba vacía. —¿No recibí ya tu felicitación? —Sí. Pero era para mi recién nombrado caballero escolta, Maxwell. Después del duelo me encontré brevemente con Cassion. Fue para nombrarlo mi caballero escolta frente a la multitud. Sin embargo, ese saludo y esos comentarios de felicitación eran sólo una formalidad. El disfraz de Diana era ser mi doncella, así que estaba a mi alrededor bastante, y también me había encontrado a Logan hace poco y hablamos un rato. Después hubo una cena familiar, así que no hubo tiempo para que nos viéramos los dos. Entonces fui a verle por la noche, pero la habitación estaba vacía. —Pero estoy aquí para felicitar a otra persona, ahora mismo. Había una sonrisa juguetona en mis labios al decir esto, y Cassion, que estaba frente a mí, sonrió también. Apoyó la mejilla en una rodilla erguida. Por eso, la mirada que me dirigía también estaba inclinada. Así que me senté con una rodilla levantada igual que él, apoyándome también en ella. Al final, nuestras miradas no estaban del lado correcto, pero coincidían. —¿Estás aquí para felicitarme a mí? ¿No a Maxwell? —Sí, estoy aquí para felicitarte a tí. No a Maxwell. —¿A qué te referías cuando dijiste “qué lástima”? —preguntó. Tuve que apartar la mirada un momento porque intentaba recordar a qué se refería, pero entonces recordé que le había contestado antes con esa frase cuando me llamó por mi nombre. —Ja. Sin darme cuenta, me eché a reír. Sin embargo, por el contrario, sus cejas se movieron ligeramente. Todo esto era la reacción natural, y por lo tanto mis propios sentimientos en ambos lados eran válidos. Que fue muy gracioso, pero al mismo tiempo, no realmente divertido. —Se suponía que el protagonista de hoy eras tú, pero entonces el Señor Pantalones de Popó tenía que robarte el protagonismo. Gracias a eso, te has convertido en el caballero que reclamó la victoria contra ese hombre caca. Qué apodo más vergonzoso. Bueno, cualquiera podía mancharse los pantalones, en realidad. Sí, le podía pasar a cualquiera. Pero, ¿por qué en ese momento? Cassion ganó el combate con tanto estilo, pero fue algo tan inesperado que el rival acabara cagándose encima allí mismo. Me quedé tan boquiabierta que ni siquiera pude reírme… No, olvídalo. En realidad, sí me reí un poco. De todos modos, la residencia ducal bullía ruidosamente con historias no de la victoria de Maxwell al reclamar la victoria sobre el caballero oponente, sino con historias de cómo David fue arrastrado con mierda en los pantalones. Lo afortunado aquí fue que el combate entre ambos fue bastante intenso, por lo que las habilidades del vencedor no fueron menospreciadas en absoluto. Intenté elegir una queja mejor entre las que tenía ahora, pero mientras lo hacía, Cassion parpadeó como si no se lo esperase. —¿No fuiste tú? —¿Yo? ¿No? —... Sin embargo, Logan y Diana creen claramente que fuiste tú. —... ¿Tú también lo creías? Los labios del hombre se apretaron en una línea recta. Su mirada interrogante intentó mirar hacia otro lado furtivamente, pero volvió a girarse. —Ajá. Tú también lo pensabas, ¿verdad? Yo también me quedé sorprendida. Es decir, ¿por qué iba a hacer yo algo así? Claro que, para ser sincera, si mi objetivo fuera hacer que el oponente se cagara encima, estoy muy segura de que podría hacerlo posible. Pero, ¿qué ganaría yo convirtiéndolo en el Señor Pantalones de Popó en este combate? No me molestaría en entrometerme con un hombre tan inútil. Sólo sería una pérdida de mi tiempo. —Qué molesto. Dije que confiaría en ti, así que lo hice. Incluso renuncié a mis planes infalibles para hacer perder a David... Pero no confiaste en mí, ¿verdad? Mientras movía los dedos de los pies, vacilé y estiré las palabras. Al oír esto, las comisuras de los labios de Cassion se elevaron. Esto sí que fue inesperado. Pensé que me miraría con una expresión de arrepentimiento. Sus ojos se curvaron maravillosamente junto con la sonrisa de sus labios, y movió los dedos de los pies igual que yo. Entonces, habló. —No. Confío en ti. Por eso pensé que tenías algo que ver. Después de todo, sé que garantizarás una victoria perfecta pase lo que pase. —... Esa es una respuesta bastante buena. —¿Verdad? A mí también. También me gusta tu respuesta. Gracias por confiar en mí. Añadió en un susurro bajo. En silencio, agradablemente aunque no sonriéramos, nos miramos. —Parece que fue ayer cuando hiciste un escándalo sobre tocar nuestros labios. Mientras seguía mirando a los ojos negros del hombre, solté las palabras como si las estuviera recitando. —¿Qué? Hizo como si no hubiera oído nada y en su lugar contestó con una pregunta tranquilamente, sin embargo sus pupilas temblaron levemente. Ante esto, solté una carcajada. Me miró ligeramente. Fui yo quien se sentó primero. Había mantenido la cabeza inclinada todo ese tiempo, así que tenía el cuello rígido. Con los brazos detrás de mí, apoyados en el suelo, miré al cielo. Innumerables estrellas llenaban abundantemente los cielos como si se hubieran derramado sobre ellos, y el cielo nocturno era tan claro como el diurno. —De todos modos, no fui yo quien le hizo eso. Por supuesto, sí planeé que se lo llevaran así. Sin embargo, esta parte del plan era algo que Diana, Logan y Cassion ya sabían. Aún sentada en esa posición, Cassion me miró fijamente. —Entonces, ¿quién fue el que le dio la medicina? Obviamente, los síntomas aparecieron demasiado de repente para alguien que se supone que está enfermo de antemano. —Fue Zobel. —¿Eh? —Compañero de David en la academia, hijo de un farmacéutico y miembro de la Cuarta Orden de Caballeros. Y... el que nos ayudó a conseguir que David firmara esa petición ilegal. —¿Él? —Sorprendido, Cassion volvió a preguntar. Parecía tan sorprendido que su cabeza, antes inclinada, volvió a enderezarse desde aquella inclinación. Ciertamente, era único. Zobel era, obviamente, un hombre delgado y débil. Desde el principio hasta el final, sólo había estado caminando sobre cáscaras de huevo alrededor de cierta persona. Sin embargo, nadie más que él haría algo así. Mientras investigábamos a David de cerca, descubrimos que Zobel le estaba ayudando en estos planes, así que fuimos a reunirnos con él. Para utilizarlo con el fin de asegurar pruebas contra David. Pero entonces, cuando me reuní con él y le dije, “—He venido a ti porque sé que has estado ayudando a David.” Su vista se oscureció. Literalmente. Se desmayó en ese mismo momento. Se le pusieron los ojos en blanco, y treinta minutos después volvió en sí. Cuando recobró el sentido, le conté a Zobel el plan para detener a David, y cuando le chantajeé para que se uniera al plan, se puso a temblar. Aun así, se lo pensó mucho antes de contestar. Luego, asintió y contestó que cooperaría con nosotros. Durante todo el proceso, Zobel lucía tal como el hombre asustado y vulnerable que parecía, por lo que no era de extrañar que Cassion se sorprendiera por ello. —Fui a ver a Diana un poco después de la cena. Y a ese caballero. Mientras lloraba por cómo le habían drogado, confesó. —¿Diana? Ah, claro... Me encontré con Diana antes de cenar, así que por eso. —Murmuró Cassion en voz baja, inexpresivo. Al igual que Cassion, Diana también había sospechado que yo era la culpable, pero pronto él se dio cuenta de que ella ya sabía la verdad. Encogiéndome de hombros, continué mi explicación. —Parece que David le ha estado intimidando mucho. Sólo está ayudando a David por las amenazas que ha estado recibiendo, así que no tuvo más remedio que hacer todo eso, pero cuando se enteró de que iba a por David, también aprovechó esta oportunidad para vengarse. —Ja, realmente es ojo por ojo. —Realmente lo es, sí. Mientras hablaba de la forma en que lo haría un villano que yo conocía, lo que dije sonó como la cosa más lúgubre y cruel. El hombre a mi lado parecía tener la misma línea de pensamiento, así que me quedé en silencio por un momento. Pronto, se sentó como yo. Mientras apoyaba los brazos detrás de sí, pude ver visiblemente los tendones de ambos brazos. De repente, tuve que admirarlo. Su cuerpo ya era originalmente firme, pero se había vuelto aún más musculoso. Ajeno a mis pensamientos, Cassion habló en voz baja mientras miraba al cielo. —Entonces, ¿vas a contárselo a tu padre o a tu hermano? De mirar sus antebrazos, levanté la vista para ver su perfil lateral. Su mirada, mientras miraba al cielo, contenía un poco de tensión. Bajé los ojos. Su manzana de Adán subía y bajaba mientras tragaba saliva. Todo lo que podía ver en su lenguaje corporal me decía que quería que lo "negara". Este hombre enorme, con esos músculos ondulantes por todo el cuerpo, tenía los dientes apretados mientras pensaba en el largo periodo de acoso, lleno de tensión por el tormento de esperar el perdón por este acto de venganza. Esperando respirar cómodamente una vez que la misericordia haya sido así otorgada. Levanté la mirada hacia arriba. Miré por encima de su cabeza, hacia el cielo. El cielo del atardecer era tan hermoso como los cielos de aquella noche. Aquella noche, cuando Cassion estaba dentro de aquel carruaje que se caía. Aquella noche, cuando quedó atrapado en aquel callejón gravemente herido, y cuando dejó de respirar por un momento. Quizás Cassion también estaba recordando el cielo despejado de aquella noche. Abrí los labios y hablé con cuidado. —Una víctima de acoso simplemente se vengó y tomó represalias. ¿Cómo podría condenarse algo así? Era sólo defensa propia, por supuesto. Espero que mi respuesta fuera lo que este hombre deseaba oír. Traductor : Arkonte