La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 86

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 86 —Pruébala primero. Si encuentras algún problema con ella, por favor, ponte en contacto conmigo de inmediato. —De acuerdo, lo haré. Has trabajado mucho para hacerlo. —Sí, así es. Trabajé mucho en él, le puse todo el empeño. Mis niños¹ y yo pasamos por muchas dificultades haciendo una espada de la que nunca habíamos oído hablar. Lo que dije fue sólo por formalidad, pero la respuesta de Blanca no se hizo esperar. Lo dijo en un tono rápido y claro, con las cejas levantadas mientras esbozaba una pintoresca sonrisa. Siempre que ella actuaba así, podía sentir que algo desagradable estaba a punto de suceder. Y así fue, al momento siguiente. Blanca se tapó los labios con una mano como si estuviera muy, muy dolida, y luego dijo: —Yo pasé por tantas dificultades, pero ni siquiera viniste a recibir el artículo en persona. Sólo he estado aquí, esperando pacientemente a que vinieras a verme de nuevo. —Hah. Sus palabras al instante me dieron un fuerte dolor de cabeza. A pesar de que me burlé de ella, continuó con su farsa. De repente levantó la otra mano, la que no le cubría la boca, y agitó los dedos teatralmente. —Hasta me has puesto un anillo. El anillo de diamantes brillaba en su dedo anular derecho. Era el anillo que le había dado como pago por la comisión. "No debí haberle dado un anillo.” Debí haberle dado otra cosa. —Cierto, te di ese anillo. Incluso te di los guantes que llevas ahora, ¿verdad? Mis ojos se entrecerraron al responderle, y Blanca retiró la mano que le cubría los labios. Había una sonrisa refrescante en sus labios al descubrirlos. —Sí, gracias. Es un regalo realmente gratificante a cambio de fabricar la espada. En respuesta, Blanca acarició el dorso de una de sus manos enguantadas como si acariciara la mejilla de un bebé. Cada vez que movía la mano, el encaje y las joyas fuertemente incrustadas en la tela brillaban con lustre. Los guantes habían sido confeccionados por un maestro artesano. De hecho, aquel par valía una fortuna. —También los usaré bien. —Sí, así que basta de tonterías. Pasemos a discutir lo siguiente. —Oh Dios, tonterías, dices. Estoy herida. Ignorando eso, casualmente pasé al siguiente tema. —El objeto a subastar que te pedí que investigaras la última vez. ¿Cómo ha ido? Las noticias al respecto deben estar circulando estos días. —Sí, está en la lista de la subasta de Arcano. Se celebrará después de la fiesta de la caza, hacia principios del invierno... Ah. Da la casualidad de que es alrededor de su cumpleaños, Lady Valentine. “El cumpleaños de Rosetta es hacia principios de noviembre, creo.” Asentí y repetí las palabras de Blanca. —La subasta de Arcano. Era el nombre de la mayor subasta encubierta del imperio. Era la subasta que le pedí que investigara y, al mismo tiempo, la que nos suministrará el ingrediente clave para la medicina de Ría, que le prometí a Zobel. El ingrediente aún no tenía nombre, y se revelaría por primera vez a través de la subasta Arcano. Pero había un problema. A través de la novela original, podía adivinar más o menos cuándo se celebraría, pero no la fecha y hora exactas. Por eso tuve que confiarle el asunto de investigarlo a Blanca. Después de todo, en su vocabulario no existía la palabra "secreto". —¿Y la ubicación de la casa de subastas? —Todavía no se ha anunciado. Los detalles del evento de la subasta Arcano no suelen hacerse públicos hasta justo antes del evento en sí. Ciertamente, el método con el que organizaron este evento era fiel a su reputación. Rebusqué en mi mente, tratando de ver si había alguna otra información relevante que pudiera extraer de la obra original. Mientras tanto, Blanca añadió como si quisiera tranquilizarme. —Pero no tienes porqué preocuparte. Me enteraré una semana antes de la subasta. Incluso miraré el número de asientos que tendrían dentro. Al decir esto, me guiñó un ojo con gracia. Ante el sugerente guiño, puse los ojos en blanco y negué con la cabeza. —Entonces, hazlo, por favor. Es una subasta que no se puede perder. —Sí, por supuesto. ¿Necesitas algo más? —No, ya no. Ya es mucho para ti. —No es ninguna molestia. Sin embargo… Agitó una mano en el aire mientras decía que no era nada, pero volvió lentamente a su sitio. Apoyó ese brazo en la mesa y apoyó la barbilla con la mano. Con los ojos entrecerrados, sus iris plateados fueron tocados por un rayo de sol. —¿Qué pasa? —Tengo una pregunta. ¿Puedo preguntar? La curiosidad de Blanca iba a cansarme una vez más, pero como esta vez estaba haciendo malabarismos con muchas responsabilidades, asentí como respuesta. Un dedo golpeó su mejilla. —¿Cómo... lo sabías? —¿Sobre qué? Ante la vaga pregunta, mi respuesta fue igualmente una indagación. Incliné la cabeza hacia un lado. Incluso a través de la bola de cristal, sus ojos plateados centelleaban con claridad. —Sobre el objeto que aparecerá en la subasta de Arcano. Ni siquiera es una información que hayamos obtenido, así que cómo lo supiste tan rápido… Sólo por curiosidad. —añadió en un susurro. Más allá de la bola de cristal, me miraba expectante con el torso ligeramente inclinado hacia delante. Y bajo esa sonrisa juguetona, había un atisbo de auténtica curiosidad. No, en realidad, no podía ocultar su entusiasmo. Por un momento se me pasó por la cabeza que ésa podía ser la razón por la que llevaba velo. Si mostrara esa curiosidad constantemente, ¿quién querría confiarle un encargo? Simplemente huirían. Me recosté en mi asiento. Sólo entonces el espacio entre nosotras volvió a ser el que era antes. —¿Por qué, tienes miedo de que te esté engañando con otro gremio? Al preguntarlo, Blanca negó con la cabeza como si aquello estuviera muy lejos de lo que pensaba. —No, no recibí una pista sobre algo así. ¿Quién habría conseguido esa información primero, de todos modos? Incluso si fueras infiel, ellos no sabrían esa información. —Todavía estás llena de confianza ¿eh? —Ese es mi encanto. —Sí, suena bien. Después de responder brevemente, parpadeé aturdida. Mira qué confianza. Por supuesto, no podía decirle la verdad. Pero no creo que le hiciera gracia que le contara alguna razón inventada. Sería lo mismo en sentido contrario, si ella me dijera tonterías. Después de pensarlo un segundo, abrí los labios para hablar. Al mismo tiempo, hubo un leve brillo en la mirada plateada que me observaba atentamente. —Es posible después de leer muchos libros. Ante el tono sabelotodo que le dirigí, la expresión de Blanca se endureció fugazmente. Su expresión se había vuelto incómoda por un momento, pero pronto una sonrisa adornó su rostro. Yo sabía que iba a reírse en cualquier momento, así que tomé la iniciativa de interceptarla. —Voy a colgar. Tengo que ir a probar la espada. —Madre mía, qué col… Clic. Su voz se cortó de inmediato y la pantalla desapareció también. Me quedé mirando la bola de cristal en blanco y luego desvié la mirada hacia la ventana. Hacía buen tiempo. Era el tiempo perfecto para probar esta espada. * * * Con la espada sujeta a la espalda, salí de mi habitación. Llevaba el cabello recogido en una coleta y una falda con una abertura lateral, ya que no tenía pantalones. Al menos debería tener una prenda con la que pudiera moverme cómodamente, así que la tenía preparada. Dejando las comodidades de mi habitación y saliendo por la puerta de la mansión independiente, me moví tan rápido como pude. Por fuera, Rosetta parecía lo más alejado de una persona que supiera artes marciales, pero si alguien me viera moverme así, obviamente pensaría que estoy practicando artes marciales. Era mejor no encontrarse con nadie. Moviéndome de esa manera, fui a la parte trasera de la mansión independiente y tomé el primer sendero que vi. Era la hora prevista para el entrenamiento de Cassion en el claro al que iba a menudo. No puedo ocupar el lugar de entrenamiento de otra persona, por supuesto. Además, aún mantengo la existencia de esta espada en secreto. En cierto modo, es un regalo sorpresa para él, pero como aún no está del todo lista, ¿quién iba a obsequiar un regalo incompleto? Así que ahora, necesito encontrar otro lugar tranquilo que no sea el terreno baldío. Creo que estaría bien si es un lugar lo suficientemente bueno para el entrenamiento, y al mismo tiempo, que nadie lo supiera. Por eso este fue el camino que encontré. Desde detrás de la mansión independiente, era un camino que llevaba cerca de la montaña y los jardines, y estaba justo en la frontera que no es muy frecuentada por la gente. "Bueno, es un poco estrecho para llamarlo camino, pero…” El camino que solíamos tomar para llegar al claro era ancho y estaba bien cuidado, pero éste era todo lo contrario. Había arbustos espesos y árboles descuidados aquí y allá. Lo único que informaría a alguien de que aquí hay un camino eran las partes en las que la hierba crecía un poco más abajo. Viendo que no había rastros de otras personas pisando la hierba aquí, parecía que no había habido nadie yendo y viniendo a través de este camino en estos días. “Hacía mucho tiempo que no pasaba por aquí.” Me abrí paso entre la gracia de bajo crecimiento, caminando por el tenue sendero. Me sentía como si estuviera caminando por un campo nevado por el que nadie más hubiera pasado. El olor a hierba envolvió mis sentidos. El susurro del follaje resonaba junto con los pasos que parecían interminables. Desde algún lugar desconocido, también se oía el piar de un pájaro. Me abaniqué un poco la cara. No sentía el calor directo del sol por la sombra de los árboles, pero el aire seguía húmedo. Pronto encontré una bifurcación en el camino. Había un gran árbol dividiendo el camino. Comparado con el lado izquierdo, el follaje del camino de la derecha parecía más cubierto de maleza. “Entonces…” El de la derecha. Tomé el camino de la derecha a propósito. Ya que vine aquí en busca de un lugar que nadie frecuentaba, es mejor elegir el camino que parecía que más abandonado. En cualquier caso, sólo necesito un claro amplio. La hierba que crecía en el camino de la derecha era comparativamente más corta. Tal vez se debiera a que aquí las sombras de los árboles eran más densas, por lo que la hierba no podía crecer más. El aire era más fresco aquí. Mientras caminaba, la temperatura me hizo sentir inesperadamente como si hubiera amanecido a principios de verano. Me pregunto cuánto tiempo caminé. Aun así, pronto encontré el final del camino. Me detuve al borde del campo, parpadeando aturdida. El paisaje que tenía ante mí era muy diferente de lo que esperaba. Para ser sincera, la imagen que tenía en mente era la de un campo vacío. O tal vez un campo forjado por la naturaleza, lleno de hierba alta. Sin embargo, lo que ahora tenía ante mí no era ni un descampado ni un campo descuidado. Más bien… Era un paisaje que recordaba al mundo en el que viví durante mi segunda transmigración. Cierto, se sentía cercano a eso. La hierba por aquí era lo suficientemente larga, también, como para que pasaran mi tobillo. Excepto por eso, sin embargo, el paisaje aquí era digno de admirar. Un pequeño estanque. Árboles con flores y hojas delicadas que crecían aquí y allá. Flores silvestres que florecían maravillosamente por todo el campo, intercaladas con un par de rocas. Avancé con cuidado. La hierba, que me hacía cosquillas en los tobillos, era un poco más suave que la del camino que había recorrido hasta entonces. Caminé entre las flores de los árboles plantados en círculo y observé los alrededores. “También pasa lo mismo con el sendero. A juzgar por cómo no parece estar gestionado, o es un lugar donde la gente no va ni viene…” O un lugar que ha sido abandonado hace mucho tiempo. Esto último parecía muy probable. El estanque no se había secado, pero al mismo tiempo, parecía como si hubiera sido hecho por el hombre. Las anchas rocas también parecían haber sido cortadas según un diseño paisajístico. Al tocar el lado liso de la roca, mi mano quedó atrapada en una fina capa de musgo. Miré sin comprender entre la roca y mi mano. De repente, recordé el sueño en el que había conocido a Mogi-Oraboni y sonreí. Por supuesto, allí no había musgo. “Lo haré aquí.” Un lugar abandonado que nadie frecuentaba y que, sin embargo, extrañamente evoca nostalgia. ¿Qué otro lugar sería mejor? Enseguida saqué mi abanico. Entonces, lo balanceé en un arco grande, hacia la dirección de una miríada de malas hierbas. Whizz- El sonido del aire que se cortaba sonó brevemente, y luego desapareció. Debajo de donde pasó el sonido, la hierba estaba cortada. Mirando fijamente la hierba cortada donde había aparecido un camino recto, agarré mi abanico. Antes de empuñar la espada, lo mejor sería limpiar primero este lugar. ¹Ella llama “niños” a sus subordinados. Traducción: Arkonte.