La agotadora realidad de la transmigración a novelas

Capítulo 92

La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 92 Con una gran sonrisa en sus labios, Alicia saltó fuera de la cama y se dirigió a su escritorio. Con familiaridad, tomó un abrecartas y cortó limpiamente la parte superior de los sobres. Y, eventualmente, ambos, el sobre rojo y el sobre blanco, estuvieron ampliamente abiertos, esperando que ella decidiera. —¿Cuál debería leer primero? Al igual que Rosetta, Alicia también había estado intercambiando cartas con Daniel a menudo. Sin embargo, era la primera vez que recibía una carta de Leo. Sus ojos dorados, que eran tan brillantes como el sol, miraron intensamente las dos cartas. Pronto, sus larga pero simultáneamente corta contemplación llegó a un final. Alicia alcanzó la carta de Leo Carter primero. El sobre rojo. Decidió leer la carta de Leo primero, sin embargo, no se debía a razones positivas. “Algo acerca de él me hace sentir incómoda.” Así es como Alicia se sentía sobre Leo. Su hermana le había aconsejado “nunca quedarse a solas con él y nunca participar en una conversación privada tanto como fuese posible.” O, tal vez se debía a esos ojos rojos que eran más rojos de lo que esperaba. La primera impresión de Alicia fue bastante intensa, y él la hizo sentir incómoda. Ella estaba tan nerviosa sobre las palabras que contenía el sobre rojo. Entonces, quiso leer rápidamente la carta de Leo para poder leer la carta de Daniel en paz. “Es mejor terminar con esto primero.” Después de decidir esto, Alicia titubeó un poco. Pronto pensó, “¿Estoy sospechando demasiado?” Este pobre joven había perdido a su hermano mayor, y ella sólo le había conocido una vez. Y, aún así, pensaba mal de él… Por supuesto, nunca había chismeado de esto con nadie, estos eran sólo sus propios pensamientos. Su corazón se sentía pesado porque sintió que se había convertido en una mala persona. Con su corazón más suave, Alicia abrió la carta. 〈 Querida Lady Alicia Valentine, 〉 Mientras leía la carta lentamente, se sintió un poco nerviosa. La caligrafía era tan limpia como el comportamiento del hombre, sin embargo, contraria a la impresión que tenía de él, ella sintió un pequeño atisbo de admiración por la letra cursiva agraciada del hombre. “〈 Le pido disculpas por no haberle escrito antes. Más de lo que al principio esperaba, entré en conmoción tras el fallecimiento de mi hermano mayor. Me costó mucho recomponerme y, además, tuve que ocuparme de mi madre, que estaba de luto, así que no tuve tiempo de escribirle. Se acerca la fiesta de la caza, así que volvamos a vernos allí. Entonces, estaré deseando verle en el festival de caza. 〉” Alicia no lo sabía, pero era casi exactamente igual a la carta que fue envíada a Rosetta. Sólo el final era un poco distinto. “〈 Entonces, estaré deseando verle en el festival de caza. Estaré muy feliz si Su Señoría también está esperando con ansías la próxima vez que nos encontremos.〉” La carta de Alicia no decía nada sobre “algo divertido que sucedería en el festival de caza”. Y, aún así, eso era lo que la letra de Rosetta decía. Mientras analizaba el contenido de la carta, Alicia parpadeó. Era simple, comparado a lo que había esperado. Y con la cortéz carta contrastando con la fuerte impresión del joven, Alicia se sintió culpable una vez más. Dobló cuidadosamente la carta que leyó. “Le escribiré una respuesta después…” Furtivamente empujando la carta a un lado, ella levantó la carta de Daniel esta vez. Lavando la sutil expresión de su rostro, una sonrisa surgió de inmediato. Su silencioso corazón empezó a latir un poco más. Después de que Daniel la ayudara con su poder divino, a veces soñaba con él. Con aquella cálida energía, con la forma en que su dolor desaparecía al instante y cómo sólo quedaba la impresión de una gentil amabilidad. Además, se sentía un poco más cómoda con él gracias a su correspondencia ocasional. Siempre que conocía a otras personas, lo primero que sentía era incomodidad. Sin embargo, con Daniel no era tan malo. La correspondencia ocasional entre ellos detallando su vida mundana y cotidiana era su pequeña dosis de felicidad. Con cuidado, Alicia abrió la carta. —Querida Lady Alicia. Al leer la primera parte de la carta en voz alta, Alicia sonrió tímidamente. Sus ojos redondos leyeron alegremente el resto de la carta. “〈 Querida Lady Alicia, ¿Cómo le va estos días, Lady Alicia? El calor se ha ido mucho entretanto que el tiempo empieza a ser más frío. Es más fácil caer enfermo en épocas así, ¿verdad? Por favor, tenga cuidado para que esté en plena forma a pesar de la diferencia de temperatura entre la noche y el día. Si se enferma, también me entristecería mucho. Ah, y el festival de caza está casi aquí. Estoy deseando que llegue el gran evento, pero no creo que sea capaz de matar a ninguno de los animales. Soy alguien que cura, por lo que no estoy confiado en poder quitarle la vida a otro ser. Sé que pueden criticarme por parecer débil al hacerlo, pero escribo sobre esto aquí porque creo que me entenderá. Bueno, entonces, estaré deseando verle en el festival de caza. Cuando llegue ese momento, tengamos también una agradable charla. 〉 No hay gran cosa en el contenido de la carta, pero aun así, Alicia se alegró de todos modos. Había alguien más que le contaba su vida cotidiana y, al mismo tiempo, también la escuchaba. Las cartas de Daniel siempre le producían una sensación tan suave y esponjosa. Después de leer el cuerpo de la carta, Alicia no tardó en leer la posdata añadida a continuación. —¡Vaya! —Sin darse cuenta, una pequeña exclamación provocada por la admiración salió de sus labios. Alicia se sonrojó aún más en comparación con cuando estaba leyendo el cuerpo de la carta. Luego, tras leer la posdata, dobló la carta y la apartó a un lado. Y sacó dos nuevas hojas de papel. Sentía un hormigueo en las manos porque quería contestar cuanto antes. Alicia mojó la pluma en el tintero y se quedó pensativa mirando la hoja blanca. Reflexionó sobre lo que iba a escribir durante un buen rato. Sin embargo, a pesar de estar tan preocupada, estaba de buen humor. Así que, tras un corto pero largo período de contemplación, Alicia escribió lentamente en el trozo de papel. —Querido Joven Duque Daniel Freesia, El sentimiento de lo que escribió reflejaba la carta de Daniel. Ella mencionó las cosas mundanas que sucedieron últimamente y también algunas historias, tal como lo dijo Daniel. También dijo que estaba deseando encontrarse con él en el festival de caza. Sus letras pequeñas y redondas fueron llenando poco a poco el papel de carta. Y así, el largo trozo de papel blanco se llenó rápidamente. Después de escribir muchas cosas, Alicia asintió satisfactoriamente. Sin embargo, la mano que sostenía la pluma no se detuvo allí. Al igual que con la carta de Daniel, también escribió una posdata al final. POSDATA. —¡Felicidades! Me alegra saber que la reliquia sagrada de la Casa Freesia ha respondido a tí. Aún falta tiempo para la ceremonia de la mayoría de edad, pero es increíble que haya sucedido. Murmuró en voz baja mientras escribía las mismas palabras. —Ciertamente, será elegido como el maestro de la reliquia sagrada una vez que llegue a la edad adulta. Y tal como dijo, mantendré esto en secreto. Tampoco se lo diré a mi familia, así que no tiene de qué preocuparse. Entonces, le veré el día del festival de caza. Ella transmitió sus felicitaciones una vez más, y luego firmó con su nombre, Alicia Valentine. Después de revisar felizmente su carta completa, la dobló cuidadosamente en el sobre y la selló. Tampoco olvidó escribir una respuesta a Leo. Después de escribir ambas cartas, Alicia tiró inmediatamente de la cuerda que había junto a su cama. Tiró de ella con más urgencia que de costumbre. Expresando sus verdaderos sentimientos, lo hizo tan apresuradamente como completó ambas cartas. * * * Algunos días después, en medio de una oscura noche… Aquí también había una persona más que esperaba con impaciencia el festival de caza. Alguien que esperaba el festival de caza más que nadie en todo el imperio. Era un hombre. Sonrió satisfecho mientras miraba las dos cartas que tenía delante. Ambas estaban selladas con el escudo de la Casa Valentine. El hombre alargó la mano y cogió una de ellas. Las únicas fuentes de luz a su alrededor eran la sutil luz de la luna que entraba por la ventana y la singular llama de una vela, que temblaba precariamente. Sin embargo, el hombre leyó la carta una y otra vez. Hasta que los bordes de la carta se desgastaron. —Santo cielo. —Miró los bordes arrugados de la carta y murmuró brevemente su lamento. Enseguida volvió a sellar la carta con un toque cuidadoso, como si guardara un preciado tesoro. Un error bastaba para desgastar las cosas preciosas. Contempló el sobre con mirada prolongada, pero con los brazos apoyados en el escritorio, cerró los ojos. A través de esos ojos cerrados, perduró la imagen de una persona. El pelo de esa persona era rubio dorado al principio, y luego se volvió plateado. Sus ojos eran azules al principio, y luego se volvieron dorados. Claramente en su mente, vio el espectro de una mujer, vacilando y tambaleándose innumerables veces. Una mujer de deslumbrante cabello plateado y lustrosos ojos dorados. La imagen de Rosetta. Mientras evocaba repetidamente el rostro de la siempre desinteresada mujer, el hombre sonreía con ternura. Sus labios rojos se dibujaron en una sonrisa sacarina. —...El festival de caza. Por fin volveré a verte, Rita. —Los labios rizados canturrearon en voz baja. Pronto, los ojos del hombre se abrieron lentamente. Dio la vuelta a su silla y contempló la escena que tenía detrás. A través de la ventana, tenía una vista clara de la luna redonda. Hacía mucho tiempo que no veía una extensión tan azul. Animales pequeños, animales grandes. Y gente de todas las edades. Bestias azules. Monstruos azules. Muertos, pero aún sin perecer. Vivos, pero no vivos. Los ojos secos del hombre recorrieron los muchos monstruos que tenía ante sí. Todavía sentado en aquella silla con las piernas elegantemente cruzadas, un pie se balanceaba ligeramente arriba y abajo. —He preparado un evento sorpresa, así que estaría bien ver la reacción sorprendida de Rita. “—Es natural que quien recibe un regalo se sorprenda". Estas palabras eran de los días en que Rita aún sonreía. Era lo que ella le decía. —Já. —Los labios del hombre dejaron escapar una pequeña y alegre carcajada una vez más. Su cuerpo temblaba de anticipación. No sabía cuánto tiempo había pasado desde la última vez que su corazón latió tan fuerte. Oh, qué ganas tengo de que llegue la fiesta de la caza. Mi Rita. Mi Rosetta. * * * Hace ya unos días que el bosque del norte, cerca de la capital, comenzó a bullir de actividad. La procesión de los carruajes de los aristócratas continuó durante varios días, y pronto se construyeron barracones temporales uno a uno en el gran claro. Aquellas tiendas se desmontarían al cabo de unos días, pero presumían de tal durabilidad y elegancia que no lo parecían en absoluto. Aquellos barracones servirían de lugar de descanso para los nobles. No había estructuras de construcción en el bosque del norte, por lo que era una vieja tradición que estas barracas se construyeran cada "festival de caza". Así era. Hoy era el día que todos esperaban. El día de apertura del festival de caza. Traducción: Arkonte.