
La agotadora realidad de la transmigración a novelas
Capítulo 93
La agotadora realidad de la transmigración a novelas Capítulo 93 Aún quedaba algo de tiempo antes del inicio del festival de caza. El bosque sólo abriría realmente después de la aparición del Emperador en aquella plataforma vacía y su corto discurso de apertura. Justo ahora, no se veía ni la piel ni el cabello del Emperador por ninguna parte. Los nobles, mientras tanto, charlaban entre ellos con ligeros refrigerios en la mano. Este festival de caza era un acontecimiento a gran escala en el Imperio, ya que reunía a los aristócratas que vivían en todos los extremos este, oeste, norte y sur del imperio, y esto incluía a nobles de alto rango como los miembros de los tres ducados. No había mejor lugar que éste para saludarse cara a cara después de tanto tiempo, o para ampliar sus contactos con gente nueva que conocían por primera vez. Los jefes de familia saludaban a los demás jefes de familia. Los sucesores saludaban a los demás sucesores. Además de ellos, las jóvenes damas y los jóvenes señores que se acercaban a la mayoría de edad también se reunían y hablaban entre ellos. Aquí, había cuatro de esas señoritas que se habían agrupado. Jovencitas que alcanzarían la mayoría de edad el próximo año, y cuyas familias eran familias mágicas relacionadas con la Casa Carter. En el grupo, estaban Julie, Pia y Melissa. —¿Vendrán hoy las damas ducales de la Casa Valentine? —Por fin podemos ver sus caras. —Qué altivas damas ducales son. Con lo alejadas que están del mundo, ni una sola vez han dado la cara. A pesar de esos agudos comentarios, los labios que pronunciaron esas palabras tenían suaves sonrisas. No era muy cortés por su parte hablar así, pero los demás nobles estaban cada uno absorto en sus propias conversaciones, así que no llamaron la atención de nadie. Tan ocupados como estaban hablando de otras personas, no podían molestarse por los otros grupos a su alrededor. Sin embargo, había una persona. En ese grupo de cuatro, había una persona que no podía unirse a la conversación. Ella, en cambio, sonreía torpemente. Evelyn Riddle. Era la única hija del Conde Riddle. “¿Cómo pueden hablar así de los asuntos de los demás?” Los talones de Evelyn golpearon el suelo en su incomodidad. Sin embargo, la pesadez de su corazón no podía aliviarse. De hecho, no era la primera vez que Melissa, Julie y Pia hablaban mal de los demás. Las cuatro se conocieron durante su infancia, para que sus familias establecieran vínculos. Incluso desde entonces, a menudo sacaban a relucir asuntos ajenos como temas de conversación. Supieran o no lo incómoda que se sentía Evelyn por ello. Las bocas de estas tres jóvenes no se detuvieron. —He oído que una niñera de la Casa Valentine había sido ejecutada por los abusos que había cometido. ¿Te has enterado? —Por supuesto que me enteré. ¿Qué clase de audacia tiene esa niñera que se atrevió a hacer tal cosa? —Eso es lo que estoy diciendo. Su Excelencia el Duque fue muy generoso. Si yo fuera él, habría torturado a esa mujer en lugar de matarla inmediatamente. ¿Verdad? —Sí, no puedo creer que a lo único que se enfrentó fue a la ejecución. Como era de esperar, los rumores eran ciertos. —Melissa dio unos golpecitos con los dedos, el extremo de sus largas uñas tocando la superficie. Parecía indiferente al asunto, pero fue directa al grano. —¿Qué rumores? —¿Qué rumores? Julie y Pia miraron de reojo a Evelyn y se apresuraron a preguntar. Melissa miró a su alrededor con una sonrisa. Abrió los labios para hablar sólo después de confirmar que no había nadie mirándolas. —Dicen que el Duque Valentine no siente afecto por sus hijos. Especialmente a sus dos hijas. —¿De verdad? ¿Había un rumor así? Aparentemente sorprendida por las palabras de Melissa, Julie preguntó con los ojos muy abiertos. Y con un asentimiento indiferente, Melissa respondió: —Efectivamente. La primera dama ducal es la hija de una pecadora, ¿no? Ni siquiera la quieren, qué vergüenza. Las otras dos asintieron como si estuvieran de acuerdo, entonces Pia respondió. —Entonces tal vez... ¿Sabía de los abusos que se cometían, pero los ignoró? —O tal vez las señoritas merecen ser golpeadas. —Desde luego. Es caro mantenerlas, pero ¿no podrían haber sido un poco más educadas delante de su niñera? —Si no lo fueron, entonces... es natural que ella quisiera golpearlas. “Ajajaja, ¡eso es demasiado!” Sus risas resonaron por todo el espacio a su alrededor. Era una escena que haría sonreír a cualquiera porque sus sonrisas parecían muy naturales. Sólo eran jóvenes de la misma edad que se habían reunido y reían juntas. Los demás no sabrían lo crueles que eran en realidad. Evelyn no soportaba reírse a carcajadas como ellas. Lo único que podía hacer era murmurar en respuesta y forzar los labios para esbozar una sonrisa. No tenía valor para llevarles la contraria, así que se limitaba a ocultar sus verdaderos sentimientos tras la sonrisa. Pero, a pesar de sus esfuerzos, la gente a la que se le da bien mentir también sabe detectar las mentiras. Aunque sonriera así, tarde o temprano se darían cuenta. Lo cierto es que, después de reírse un rato, Melissa ladeó la cabeza al ver que Evelyn sonreía torpemente. Cuando Melissa dejó de reír, Pia y Julie también dejaron de hacerlo. Miraron a su alrededor. Pronto se dieron cuenta de la situación. También dirigieron sus miradas burlonas hacia Evelyn. Ahora, atrayendo tres miradas penetrantes, Evelyn tragó saliva. Sintió que se le enfriaban las manos, que se le entumecían. Tuvo la sensación de haberse convertido en un ratón acorralado. Como si hubiera tres serpientes gigantes agitando sus lenguas bífidas hacia ella, Evelyn se congeló justo delante de ellas. —Evelyn. —¿Sí? —Ante la llamada en voz baja de Melissa, Evelyn parpadeó. La tensión y la agitación que había estado tratando de ocultar se alzaban ahora claramente, evidentes en su expresión rígida. Melissa la miró en silencio durante largo rato. Luego, soltó una carcajada aguda. —¿Por qué estás tan nerviosa, Evelyn? Una mano pálida y delgada se estiró y tocó a Evelyn en el hombro. Las cuatro llevaban bebidas en la mano, así que cada vez que Melissa le daba un golpecito en el hombro a Evelyn, la bebida dentro del vaso fluctuaba peligrosamente. —Nada, sólo estoy un poco nerviosa. —respondió Evelyn con otra sonrisa forzada. De nuevo se vieron sonrisas burlonas y se oyeron risitas silenciosas. La mano que tocaba el hombro de Evelyn se apartó lentamente. Melissa levantó la mano, como si hubiera tocado algo sucio. Entonces, mientras estaba de pie a un lado, Julie dio un sorbo a su bebida y luego habló. —Evelyn. ¿Salir con nosotras es... aburrido para ti? —Oh Dios. —Eso no puede ser. A la pregunta de Julie siguió una exclamación seguida de un suspiro exagerado. Evelyn mantuvo los labios cerrados mientras temblaba. A juzgar por su propia experiencia, si respondía ahora, sólo parecería tonta. —Evelyn, sonríe un poco. —aconsejó amablemente Pia a Evelyn, que estaba tan rígida que parecía tener los labios cosidos. Melissa alargó la mano para detener a Pia. —Venga, déjalo ya. Desde que éramos jóvenes, nuestra querida Evelyn no disfruta este tipo de temas. —Oh, sí. Evelyn, nuestro ángel. Nuestro pobre ángel. ¿Eres acaso el ángel guardián de los mendigos? —Julie, eres tan graciosa. Jajaja. Una vez más, una carcajada de ellas se derramó. Cada risa punzante salió disparada como flechas y se clavó en el corazón de Evelyn. Así había sido durante años. El sarcasmo y las risas punzantes de esas tres personas ya le eran familiares, pero el dolor que le desgarraba el pecho era algo con lo que nunca podría familiarizarse. Lo único que deseaba era acostumbrarse a todo esto para poder superar el dolor con calma. Su relación no había sido así al principio. Antes, las otras tres jóvenes solían seguir a Evelyn. “—Evelyn, creo que eres demasiado amable. —Seamos amigas. —Tú eres la que más me gusta, Evelyn.” Era un pasado tan nebuloso. Cierto, así había sido una vez. Sus actitudes comenzaron a cambiar después de la muerte de su abuelo, el anterior Conde Riddle, y cuando su padre se convirtió en el siguiente conde. La causa fue lo que sucedió después, para ser precisos. Cuando el anterior Conde Riddle encontró la muerte, la Casa Riddle había sido una vez vasalla de la Casa Carter, pero en cuanto el joven conde se convirtió en el jefe de la casa, se vieron abocados a una situación desesperada. Eso fue hace ocho años. Y por aquel entonces, Evelyn tenía once años. La pequeña Evelyn no podía entender lo que ocurría a su alrededor. Su hogar, siempre rico, se hundía en la pobreza, y el gran honor y la envidia que antes recibían se disipaban en vapor. Melissa, Julie y Pia. Estas tres niñas, que habían sido sus mejores amigas desde que tenían cinco años, cambiaron rápidamente de actitud hacia ella. Cuando Evelyn cayó al fondo del barril de un golpe, estas tres empezaron a mirarla con desprecio. Ya había pasado mucho tiempo antes de que se diera cuenta del cambio. La balanza se inclinó instantáneamente y pronto se abalanzaron sobre ella, pero Evelyn cerró los ojos. Las otras tres la consolaron sarcásticamente, pero ella les dio las gracias, considerando que su consuelo no dejaba de ser consuelo. Las demás ya la habían abandonado, pero seguían a su lado. Sólo por eso ya estaba suficientemente agradecida. Prefirió no ver que ahora era un simple juguete para ellas. Como una tonta. Sin embargo, esos ojos cerrados finalmente se abrieron. Poco a poco se dio cuenta de la realidad que tenía delante y aceptó que la vieran como un juguete. Qué crueles eran sus lenguas. Qué agudas eran sus miradas. Tras reconocer la verdad, Evelyn intentó separarse de las otras tres. No quería seguir siendo desgraciada, ya era bastante miserable. Sin embargo, las cosas no salieron bien. Su padre estaba ocupado día y noche tratando de levantar el hogar que ya estaba demasiado decaído. Hacía sus investigaciones mágicas durante la noche, y luego vendía sus productos en su tienda de magia durante el día. No había lugar de trabajo que se atreviera a llamar obrero a un noble, así que esto era lo mejor que podía hacer su padre. No todos los esfuerzos obtienen su recompensa. En aquella pequeña tienda, sólo entraban y salían moscas. Y aparte de eso, los fondos que necesitaba para su investigación mágica eran siempre escasos. Intentó conseguir inversores, pero nadie estaba dispuesto a ayudar a su padre. Los que intentaban entablar relaciones con él en el pasado, ahora le miraban con ojos fríos y brutales, desechándole. Aun así, su padre no se rindió. No importaba la humillación a la que se enfrentara, se mantenía firme. Por su bien. Detrás de sus amargas sonrisas, ella conocía la profundidad de su dolor. Tenía que aguantar y ganarse la vida, ganar dinero para poder proteger a su familia. Su padre protegía a su familia lo mejor que podía. Por eso Evelyn también quería proteger a su familia. Es cierto que ahora estaría más a gusto lejos de esas tres personas, pero eso equivaldría a quedar apartada de ese círculo social. Si eso ocurriera, sólo causaría problemas a su familia. Aquí había gente de familias aristocráticas adineradas que podrían invertir en la investigación de su padre. Para conseguir inversores, tenía que permanecer en este círculo social. Por cualquier medio. Persistentemente, hasta el final. Traducción: Arkonte.