
La Contadora Secreta De Su alteza
Capítulo 3
—Si te involucras conmigo, podrías estar en peligro. Las comisuras de la boca de Louis, que había estado sonriendo ante su voz grave, cayeron. —Está bien, no me importa, lo importante ahora eres tú. —Ja...no sé qué diablos está pasando, mamá y papá no podrían haber hecho eso, ¿verdad? —... Ayla murmuró mientras se agarraba la frente con ambas manos. Se mordió los labios con más fuerza, como si tratara de contener las lágrimas que estaban a punto de estallar. Louis, mirándola con tristeza, sostuvo con cuidado el delicado cuerpo de la llorosa Ayla entre sus brazos. —No es tu culpa… Quería dar rienda suelta a su ira, sin importar dónde. Estaba resentida por el hecho de que su vida, la vida de Ayla Serdian, de repente tuviera que ser así. «10 años estudié mucho, reemplazando mis años de adolescencia más hermosos y gloriosos por la soledad en un país lejano. Aunque obedecí las órdenes de mi padre de que debía trabajar para el Rey como miembro del Reino, viví haciendo sacrificios y hasta ahora, el resultado fue la desesperanza. Estaba molesta porque era una tonta que solo contaba los días en que regresé a mi país de origen y ví a mis padres y a Louis». —Ayla...simplemente no vayas al palacio. —…Entonces, ¿quieres que viva como una fugitiva toda mi vida? —Hablaré con el nieto del Rey; no obstante, es una solicitud de los suegros reales, por lo que no podrá rechazarla sin pensarlo dos veces. —... Los brazos de Louis eran cálidos y su voz era aún más cálida. La apariencia de Ayla era lastimosa, parpadeando con sus grandes ojos azules en su abrazo. Louis, que acariciaba suavemente el cabello de Ayla como si estuviera tratando con un bebé, continuó: —El Señor no es ese tipo de persona...yo lo sé mejor. —Si las cosas salen mal, incluso tú podrías ser odiado por el Rey. —¿No lo prometimos cuando éramos niños? Casarnos...cuando crezcamos, mantendré esa promesa. —Eso fue hace mucho tiempo. Fue una mentira decir que no se dejó llevar por las palabras de Louis. Sin embargo, era ridículo casarse en estas circunstancias. Era posible cuando su familia era de un Conde distinguido, pero casarse en una situación tan complicada como esta, era como pedirles a todos que se lanzaran juntos al foso ardiente. Ayla, que había estado dudando durante mucho tiempo, empujó a Louis hacia atrás y habló. —No… —¿? —Me voy al palacio, no escaparé. —Ayla... si entras así, es posible que no puedas salir. —... Cerró la boca con fuerza, como si no tuviera nada más que decir. Los ojos de las dos personas que terminaron de hablar parecían iguales, pero eran diferentes. Los ojos de una niña decidida y un niño que parecía desesperado, no se miraban. *** Por muy deprimida que estuviera, el tiempo no esperaba a Ayla. La semana fue más corta de lo que pensaba y pasó más rápido que nunca. En un abrir y cerrar de ojos, hoy era el día en que se suponía que Ayla debía ir al Palacio Real. Nacida en una familia acomodada y viviendo una vida rica, no hay forma de que haya trabajado para servir a los demás. Incluso cuando estaba en la escuela, los administradores de los dormitorios se ocupaban de las comidas y la lavandería, por lo que vivía una vida muy diferente a la de una sirvienta de bajo rango. Ahora, ella estaba perdida sobre cómo vivir su vida. «¿Qué debo hacer en el Palacio Real?» Pensando en qué hacer, no durmió hasta el amanecer. Cuando se despertó, cegada por la luz del sol que entraba por la ventana, encontró una sopa y un pan pequeño en la mesita junto a la cama. Al ver que todavía estaba caliente, parecía que no había pasado mucho tiempo desde que lo habían traído. —Estas son mis cosas favoritas... *Toc Toc*. Con un golpe, entró un Louis elegantemente vestido, sonriendo. Era tan alto que todo le sentaba bien sin importar lo que vistiera, pero tenía un aspecto bastante varonil vestido así. —¿Dormiste bien? Puede que se sintiera avergonzada por lo que sucedió no hace mucho tiempo, pero estaba claro que no podía decir, si él estaba actuando con descaro o si solo era una buena persona. —Sí...gracias a ti, dormí cómodamente. —Mentirosa, sé que ayer no pudo dormir hasta tarde, Señorita Ayla Serdian. Traducción | Arimiaw Corrección | Mikalis Sunset Of The Night Translations