
La Contadora Secreta De Su alteza
Capítulo 6
—¿Por qué me miras así? Dije que te fueras. A pesar de las palabras irrespetuosas de Ayla, el hombre se limitó a reír y no parecía tener intención de marcharse. Un breve silencio fluyó entre los dos. Poco después, la voz de la doncella principal, Rose, se oyó a sus espaldas. —¡Gran Duque Owen Arrot! Ha llegado antes de tiempo. Saludos de la doncella principal, Rose. Ayla, estaba paralizada con los ojos bien abiertos, y el hombre, sonriendo como si disfrutara de la situación. Sólo dos palabras permanecían en la cabeza de Ayla Serdian. «Estoy jodida». —¿Supongo que la señorita Ayla ya saludó al Gran Duque? —Ah... Oh, eso... —Si hubiera sabido que vendría tan pronto, habría hecho los preparativos con anticipación… Me disculpo. Gran Duque Arrot. Tuvo que intervenir rápidamente para saludar y hacer algo para disculparse, pero perdió el tiempo por completo. Es preciso compensar los errores cometidos. Ya sea aclarando los cargos falsos de su familia o tomando venganza, ¿no es solo posible si vive primero? «Piensa, tienes que pensar. Ayla Serdian». Después de pensar un momento, los ojos de Ayla brillaron, como si se le hubiera ocurrido algo. —Est… Esta humilde persona no reconoció al Gran Duque. ¡¡¡Por favor máteme!!! Como era de esperar, Rose se sintió muy avergonzada por el repentino comportamiento de Ayla, que se puso boca abajo en cuanto terminó de hablar. (Agos: se tumbó el suelo como en una especie de súplica). Rose, que estaba observando la situación, dijo en voz baja: —¿Qué estás haciendo?—. Como si no pudiera oír sus palabras urgentes, Ayla no se movió. «Como tengo que vivir, intentaré cualquier cosa». Era la mejor forma que se le ocurría a Ayla. Ella solo esperaba que este método anticuado funcionara con el Gran Duque de cabello rubio. Los ojos azules de Ayla temblaban nerviosamente. Owen, al contemplar la escena, arqueó sus labios en forma de medialuna y se echó a reír, como si la situación fuera muy divertida. —Jajaja, ¿no eres una niña muy graciosa? —P... ¡¡¡Por favor máteme!!! El rostro de Owen se puso rojo, mientras se obligaba a contener la risa por el comportamiento excesivo de Ayla. Poco después, Owen, que no pudo aguantar más, se echó a reír y sacudió los hombros. Luego de un rato y tras aparentemente haberse tranquilizado, Owen, recuperando el aliento con calma, le gritó a Ayla. —Uf... Matar, ¿quién va a matar? Levántate rápido. ¡Es realmente vergonzoso! ¡No soy ese tipo de persona! —Ah, sí. Ayla respondió brevemente a la voz quejumbrosa de Owen, luego se puso de pie con torpeza y arregló su postura. Rose, que estaba a su lado, seguía inmóvil, como si aún no pudiera entender la situación. —Hmhm, ¿me mostrarás mis habitaciones, entonces? —Ah… Sí, Gran Duque. Le guiaré a sus aposentos. Por favor sígame. Al oír las palabras de Owen, Rose se arregló la ropa y miró a Ayla. Poco después, dio un paso adelante con un elegante gesto para guiar al Duque. Owen, siguiendo a doncella, que había tomado la delantera, pasó junto a Ayla, riendo. Entonces, susurró. —Hasta la próxima. Señorita Ayla. —Qué niña tan graciosa... Owen, caminando por el pasillo bajo la guía de Rose, entrecerró un ojo y sonrió, como si fuera interesante. Fue un día desagradable. Solo quería vivir libremente, sin restricciones de estatus. La madre de Owen, la hija menor del Rey, siempre fue brillante, tolerante y frugal. Siempre anhelando una vida libre fuera del palacio, la madre de Owen, frustrada, abandonó el lugar junto con su padre cuando el Duque tenía ocho años. Sin su madre, el palacio era solo un lugar incómodo. Desde ese día, como precio por hacer enojar al Rey, ni siquiera podía acercarse al palacio, pero… El mensaje del Rey de que debía regresar ahora que tanto su madre como su padre habían fallecido fue casi una tortura para Owen. —Por aquí. Gran Duque Arrot. Mientras pensaba en esto o aquello, parecía que había llegado al lugar donde se alojaría. Rose se inclinó levemente ante Owen y abrió la puerta. —Vaya... Como he oído, la familia real es genial. El interior de la habitación era lo suficientemente impresionante y hermoso como para decir que era extravagante. El techo alto estaba rodeado de vidrio para que se pudiera ver el cielo tal como era, los candelabros y las luces estaban decoradas con cristales, habían varios tipos de plantas en las paredes y una gran pintura de paisaje, que representaba la ciudad natal de Owen en un lado. Una variedad de costosos instrumentos musicales y discos, incluso los meticulosos detalles, todo era perfecto para Owen, que amaba la música. —¿Es de su gusto, Gran Duque? —Sí. Esta es mi primera vez en un lugar tan hermoso. Es realmente bello. El interior del palacio era tan magnífico y hermoso, pero Owen no podía sentir la amabilidad y la calidez de la gente como en la pequeña ciudad en la que vivía. Le sonrió a Rose, pero de alguna manera, se sintió amargado. —Entonces siéntase como en casa. Por favor, no dude en llamarnos si necesita algo. Gran Duque. De pie en el lugar donde Rose se fue, Owen miraba el lugar en el que había vivido durante mucho tiempo. *** Por ahora, parecía que lo peor había pasado. «¿Por qué un Gran Duque, en el Palacio Real, se veía así? Gracias a eso casi me decapitan». Mirando su forma de hablar, su ropa y sus acciones, el Gran Duque Owen no parecía encajar en el palacio en absoluto. No sabía por qué había venido al palacio, pero pensó que su vida parecía ser tan dolorosa como la de ella. —Ah, no lo sé. Ya que estoy viva, está bien. Ayla se arrojó sobre la hierba verde con un breve gemido. Mientras una ligera brisa soplaba agradablemente a través de los árboles altos, Ayla cerró los ojos y esbozó una bonita sonrisa. Como el bosque frente al palacio del oeste es natural y los forasteros no tienen libertad para entrar, Ayla pasaba aquí la mayor parte de su día y de su tiempo libre. Desde el cálido sol que brillaba sobre su cuerpo hasta la brisa moderadamente fresca, todo era perfecto, no, había sido perfecto. Traducción | Arimiaw Corrección | Agos Sunset Of The Night Translations