La Madrastra De Merchen

Capítulo 57

La Madrastra De Märchen Inicio (4) Después de un largo viaje, ya era medianoche cuando finalmente llegamos a la Isla Eclíptica. Para informar al Palacio Imperial, tuvimos que posponerlo para el día siguiente de todos modos, así que nos dirigimos directamente a casa. Y… —¡Ha sido una semana impresionante! ¡Regresé con una semana de antelación para mi ceremonia de mayoría de edad! ¡¿Dónde está mi regalo?! —¡Rachel, mamá! ¡Mamá, mis hermanos me acosaron e intimidaron todos los días mientras no estabas aquí! ¡Leon me golpeaba todos los días, me ponía una manzana en la cabeza y hacía ver que era una diana humana! ¡Mi hermano mayor me obligó a comer brócoli todas las mañanas! ¡¿Cómo diablos pueden hacerme algo como eso?! ¡Ni siquiera las mascotas son tratadas así! Y mi pluma roja de la suerte ha desaparecido, no importa cuánto la busquen las doncellas, ¡no la encuentro por ningún lado! —Oye tú, piernas cortas, ¡¿Cuándo te hice mi diana humana?! ¡Era solo una flecha de goma! —¡Ya sea una flecha de goma o una flecha real, el fin era el mismo! ¿Cómo puedes hacerle eso a tu hermano mayor? Aprovechando la oportunidad de que madre no estaba. Las quejas que Elías mencionaba con un fuerte tono de voz parecían no tener fin. Aún así, era un ruido realmente agradable. En cuanto los vi, las lágrimas que se habían acumulado a lo largo de los días parecían querer salir, Leon me miró con cierta tristeza y Elías, quien media la medida de su cariño que me daría por la cantidad de regalos, finalmente las lágrimas brotaron de mis ojos. Por otro lado, Rachel, que acababa de salir del carruaje, se puso una mano en la cintura, negó con la cabeza y suspiró. —Después de todo, nada ha cambiado. —¿Qué sabes de mi tristeza sobre todo lo sucedido? ¡No solo fui a un viaje divertido con mamá! ¿Qué sabes de mis sentimientos? —¿Cómo podrías tener un cambio tan grande con solo quince días? Rachel, ¡sigues siendo tan atrevida! ¡Vaya! —¡Tu! -exclamó mirando a su hermano pequeño- ¡Todavía te detesto! —¡¿Qué?! ¡¿No estás siendo demasiado dura con tu hermano?! Ciertamente, no parece que las cosas hayan cambiado mucho entre nosotros tras el viaje. ¿Pero dónde estaba Jeremy? ¿Es posible que se fuera? Miré a mi alrededor con asombro por un rato, me sorprendió ver a un hombre saliendo del interior con la tez pálida y tambaleándose con un paso extraño. ¡Oh dios mío! —¿Jeremy...? —...¿Eh? ¡Oye, nuestra querida madre Shulli! Lo siento, mi cabeza no está muy bien en este momento... Independientemente de lo que hubiera sucedido durante el viaje, Jeremy apareció lúgubre, y se desplomó en las escaleras como si se estuviera derribado agitando las manos torpemente con los ojos desenfocados. Me apresure a sostenerlo. ¡Oh, mi hijo mayor! ¿Qué demonios es esto? No es necesario decir que mi mirada atónita se dirigió directamente a nuestro leal mayordomo y caballeros. Los caballeros intercambiaron miradas de alguna manera, y Robert informó de inmediato con una voz llena de lamento. —En realidad, hace dos días, es decir, antes de la llegada de la señora, tenía prisa, decía que tenía que demostrar que había concluido con todos los documentos a la perfección... —¿Recientemente? Debería haber regresado y terminarlo yo misma, ¡debería haberlo detenido! —También intentamos apaciguarlo de que no tenia porque hacerlo, pero el Gran Maestro mostró una fuerte voluntad de demostrar una buena imagen de un sucesor confiable... —¡Hahahahaha! Era natural que Nora, que parecía estar viendo nuestra reunión familiar con los brazos cruzados, apoyado en el carruaje, se sostuviera de un poste y estallara en carcajadas. Jeremy, que había estado enterrando su cabeza en mi hombro, murmurando ante la conmovedora burla de un amigo muy familiar, inmediatamente levantó la cabeza. Los ojos verde oscuro que habían estado brumosos como si hubieran estado borrachos con alcohol brillaron e irradiaron una mirada. —Qué… ¿Eso que escuchó es como la risa de mi amigo menos lejano? ¿Ese pobre perro que se fue a otro país y fue envenenado? —¿Qué clase de caballero haría el papeleo para que su madre no lo regañe? —...Shulli, ese bastardo se está burlando de mí. Una cosa es segura, si Jeremy no hubiera estado en tal estado, la conversación entre los dos no habría sido así. Tragué una risa amarga y me volví hacia Nora. —¿Nora? Nora, que había estado mirando a Jeremy, que estaba con su cabeza en mis brazos, con una mirada de insatisfacción, volvió su mirada hacia mí y sonrió. Yo también sonreí. —También deberías irte a casa. Tus padres estarán esperando a que llegues. —No es un paisaje que quiero imaginar. Ya me estoy quedando dormido. Nora respondió en voz baja, poniéndose hacia atrás el sombrero que se había quitado. De repente, la urgencia de envolver mis brazos alrededor de sus anchos hombros y besarlo en la mejilla se apoderó de mí. Pero no podía hacer eso aquí. Aún no… —¡Bueno! ¡Hahah! ¡Regresa al Ducado! ¡Me quedaré dormido en los brazos de mi hermosa madre! El rostro de Nora, que había dejado escapar una risa lánguida, inmediatamente se congeló ante las palabras de Jeremy, que pareció quedarse dormido por un momento. Me quedé perpleja. —¡Ay! ¡¿Por qué me golpeas?! —Deja de decir tonterías y levántate. ¡Pareces un cadáver! ¿Como demonios puedes ser considerado uno de los caballeros más poderoso del Imperio? Entonces, ¿por qué estás haciendo cosas que no te convienen?... —Eh, no importa cuánto intente hacer las cosas bien para el bienestar de mi familia, lo único que obtengo son reclamos y gritos absurdos... —...Bien. Lo lamento. No llores. Tal vez sea porque ha estado despierto toda la noche durante dos días, o tal vez sea porque he estado fuera durante un mes completo, siento que cada vez es más maduro. Después de todo, ya no es un niño... —Mamá, ¿estás segura de que me trajiste todos esos libros? Estos son todos mis dones, ¿no? —¡Ja! ¿Hay alguien más en casa que le guste ver esos trozos de papel además de a ti? —¡Mamá! ¡Mi hermano me está atormentando de nuevo! —¡¿Qué dije?! —¡Ah, de verdad, todo el mundo sea educado! ¡Nora estará muy avergonzado por estas actitudes! —¿No es el lema de nuestra familia no preocuparnos por lo que digan otras personas? —¿Nora no es nadie más? —¡Guau! ¡¿Qué, Rachel, es cierto que estuviste con el Príncipe?! —¡Por que tenían que ser mis hermanos! En medio de las discusiones, giré ligeramente la cabeza para mirar a Nora por última vez. Él, que nos miraba con una extraña sonrisa en los labios, hizo un gesto con la mano y se adentro en el carruaje. Agité la mano y entré con los niños. * * *