Después de eso, Agnes le mostró a Kaylo innumerables tesoros a una velocidad tan rápida que no pudo recobrar el sentido.
—Éste es el número 30.
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La mayoría de los tesoros eran fotografías de él.
Finalmente, Kaylo se dio cuenta de la identidad del dron de seguridad que sobrevolaba el edificio de los Caballeros Negros y el campo de entrenamiento.
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El corazón de Kaylo estaba tan pesado que le costaba respirar, como si hubiera recibido un regalo inesperado.
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No podía soportar su emoción porque amaba la forma en que Agnes llamaba "tesoros" a las cosas con sus fotos.
3
Estaba muy emocionado.
¿Quién hubiera pensado que habría tanta evidencia de que Agnes lo amara?
Las esquinas de los ojos de Kaylo se calentaron.
1
—Y este es el número 31.
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—...
Lo último que Agnes le mostró fue una pequeña caja. Dentro de allí había dos anillos uno al lado del otro.
1
Kaylo miró fijamente al anillo y luego a Agnes.
—Este anillo será la prueba de que somos esposo y esposa. Así que nunca te lo quites —susurró Agnes, sacó un anillo y se lo puso en el dedo.
Había una gema azul incrustada en medio del anillo de plata. Era del mismo color que los ojos de Kaylo.
—Princesa...
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Era difícil seguir hablando debido a las emociones abrumadoras.
Cada vez que estaba con Agnes se sentía como un niño que conocía la alegría del mundo por primera vez.
6
Todas las emociones que experimentaba con ella le resultaban desconocidas.
Todo era nuevo, maravilloso y emocionante.
Agnes extendió la cajita a Kaylo, como si le pidiera que también usara el anillo.
Kaylo sacó el anillo con manos temblorosas y se lo puso en el dedo.
A diferencia de sus manos ásperas, que estaban llenas de huellas de una vida dura, las de Agnes eran delicadas y preciosas.
La piel era tan delicada que era una pena incluso tocarla.
Agnes miró su mano con el anillo y la de Kaylo, luego deslizó su otra mano para abrir el cajón y sacó algo.
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—¿...?
Se trataba de una cámara lo suficientemente diminuta como para caber en su pequeña mano.
*Click*
Después de crear el tesoro número 32, hizo contacto visual con Kaylo y sonrió.
Una sonrisa dulce y cálida que sólo le dedicaba a él.
En el momento en que Kaylo la vio, se dio cuenta de que ya no tenía más paciencia. Se acercó lentamente a Agnes y besó sus labios.
Kaylo intentó alejarse, pero Agnes le rodeó el cuello con los brazos como si hubiera estado esperando el beso.
Sintiendo una mezcla entre alivio y una gran emoción, Kaylo enterró sus labios en los de Agnes.
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El sonido de los latidos de su corazón era tan fuerte que parecía escucharse en sus oídos.
Kaylo agarró suavemente el delicado cuello de Agnes y la besó desesperadamente, como si fuera a devorarla.
Los labios de ambos chocaron y se frotaron, produciendo un dulce sonido.