
La Princesa otaku trabaja duro hoy
Capítulo 134
—Quiero ser un buen esposo y un buen padre, pero no tengo a nadie que me enseñe cómo lograrlo. 1 —... —Su Majestad es el mejor padre que conozco. Siempre que Su Alteza la Princesa habla de usted, lo hace con una sonrisa llena de felicidad. —¿Eh...? —Por eso he venido a preguntarle. ¿Cómo puedo convertirme en un buen padre? —Eh, ejem... El Emperador, que hasta ese momento estaba cómodamente recostado, se enderezó en su asiento. Sentía que debía sentarse con más formalidad. ¿Un buen padre...? Sí, él era el mejor padre del mundo. Al menos, para su querida Agnes. 2 Por lo tanto, no le parecía nada extraño que Kaylo acudiera a él con esa pregunta. El Emperador observó detenidamente el rostro apuesto de su yerno. «Uhm... ¿Quién era el padre de Kaylo? ¿Un vizconde? De cualquier modo, era un hombre deplorable. Resulta sorprendente que de alguien así naciera un hijo tan sobresaliente.» Con el pecho hinchado de orgullo, el Emperador enderezó aún más los hombros. Se sentía como el hombre más grande del mundo, como si estuviera sentado en una nube y no en su sofá. Escondiendo su entusiasmo, comenzó a hablar sobre cómo ser un buen padre... Lo que siguió fue una conferencia de tres horas sin pausas. Un discurso monumental. Aunque más de la mitad de sus palabras probablemente fueron innecesarias, Kaylo escuchó con suma seriedad todo el tiempo. Y al final del discurso, Kaylo tenía una expresión de revelación en su rostro. 1 ~Unos días después~ Agnes se sorprendió al ver al mayordomo del Emperador aparecer de repente en sus aposentos. Lo que más la sorprendió fue la montaña de regalos que el mayordomo traía consigo. «Pero, ¿qué es todo esto...?» —Su Majestad envía estos obsequios al Gran Duque. Pensó que el regalo entregado en su último cumpleaños fue insuficiente... —¿Insuficiente? Agnes recordó el regalo que el Emperador había hecho a Kaylo en su cumpleaños anterior. Fue nada menos que uno de los tesoros heredados de la Familia Imperial. Se decía que era una reliquia del Primer Emperador, un objeto de valor incalculable.