
La Princesa otaku trabaja duro hoy
Capítulo 135
—En mi sueño, estaba caminando por un sendero... Y, de repente, al voltear la cabeza, vi que el camino por el que había pasado estaba cubierto de gemas rojas. Eran grandes y rojas, como si hubiera ocurrido una lluvia de joyas. ¿Eh? ¿No será un sueño de embarazo que anuncia una hija...? Agnes entrecerró los ojos, reflexionando en silencio. Aunque podría no estar embarazada, el hecho de que varias personas cercanas tuvieran sueños premonitorios al mismo tiempo... En este mundo, al igual que en su vida anterior, existía el concepto de sueños premonitorios relacionados con el embarazo. Cuanto más fuerte era el poder mágico de una persona, más vívidos eran estos sueños, y en ocasiones soñaban en lugar de aquellos que no poseían magia. Agnes pensó en llamar pronto al médico del Palacio para asegurarse y siguió disfrutando del postre. Quizás por la posibilidad de estar embarazada, su apetito parecía haber aumentado. ~Días después~ —¡Felicidades, Alteza! Tal como lo había esperado. Agnes sonrió emocionada ante la felicitación del médico del Palacio. A su lado, Kaylo parecía aturdido. —Felicidades, Kaylo. Solo entonces él pareció reaccionar. Sin decir una palabra, abrazó con fuerza a Agnes. Poco a poco, los hombros de Agnes, donde Kaylo había escondido su rostro, comenzaron a humedecerse. El periodo de embarazo resultó ser más difícil de lo que Agnes había imaginado. Se decía que quienes poseían poder mágico atravesaban el embarazo y el parto con mayor facilidad... Pero si esto era lo fácil, ¿cuánto más difícil sería para una persona común? Aunque sus náuseas no eran demasiado intensas, sentía cómo su energía se drenaba poco a poco. Cuanto más crecía su vientre, más se agotaba su fuerza, y Agnes no dejaba de asombrarse por el simple hecho de que un ser humano estuviera creciendo dentro de ella. Y con el paso del tiempo... Llegó el momento en que se podía conocer el sexo del bebé. La verdad, Agnes, con su extraordinario poder mágico, ya lo sabía desde el principio. «Es una niña.» 5 Pero, por si acaso, decidió no decir nada en voz alta. Kaylo también parecía tener curiosidad, pero Agnes prefirió no decirle nada, deseando ver su expresión de sorpresa. Y, como lo confirmó el mago del Palacio, efectivamente era una niña. —¿Una niña? ¿Dijiste que es una niña? ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Lo sabía! El más feliz con la noticia fue el Emperador. Incluso Demian se sintió un poco desplazado por la evidente alegría del Emperador, quien no podía ocultar su entusiasmo.