La Princesa Villana Salva A Los Caballeros Malditos

Capítulo 1

??? El salón de banquetes estaba decorado como un hermoso cuadro. Los candelabros de cristal esparcieron una luz que parecía una joya sobre las cabezas de los invitados. Los arreglos florales dentro del salón despedían una dulce fragancia y las mesas estaban repletas de todo tipo de delicias y vinos caros. Sin embargo, el tema de conversación entre los invitados chocó completamente con la elegante escena. —¿Escuchaste que Sir Romanov envió otra carta quejándose de la falta de apoyo?— —No entiendo. Debería estar agradecido por el suministro de elixires de purificación. Quejarse así…— Los susurros se mezclaron con las elegantes melodías. —Escuché que la Orden del Amanecer Azul usa una cantidad increíble de elixires de purificación—. —Dicen que el costo de producir los elixires es astronómico—. —Enserio, con esa cantidad de dinero, imagina lo que se podría hacer—. Labios escondidos detrás de abanicos extendidos, voces suaves susurradas en los oídos. Los chismes sobre “Sir Romanov” y la “Orden del Amanecer Azul” continuaron aumentando entre bastidores. Entonces, ¡de repente! ¡Bang! Un hombre abrió bruscamente la entrada y irrumpió en el salón de banquetes. Los nobles, que habían estado disfrutando del banquete, se sorprendieron. —¡¿Qué, qué pasa?!— —Ese hombre... ¿no es ese Sir Romanov?— Al mismo tiempo, dejé mi copa de champán y mis ojos se iluminaron como los de un depredador. "Oh, el protagonista ha llegado." Giscard van Romanov. Este hombre era el mismísimo “Sir Romanov” del que los nobles habían estado chismorreando incesantemente. También era el “protagonista masculino de este mundo” que había estado esperando con impaciencia. Giscard miró alrededor de la habitación y habló con voz fría. —Parece que todos ustedes se están divirtiendo mucho—. Con el pelo negro azabache cayendo en cascada sobre sus hombros, parecía una escultura impecable creada por los dioses. Sus penetrantes ojos de zafiro, que recordaban a un lago helado, brillaban intensamente. Alto y de hombros anchos, su físico era el epítome de la perfección masculina. En verdad, poseía la apariencia digna del protagonista de este mundo. Sin embargo, los nobles no tuvieron tiempo de apreciar su belleza. —Oh, Dios mío, seguramente eso no es... ¿sangre?— En primer lugar, el uniforme de caballero comandante de Giscard estaba salpicado de sangre carmesí seca. —¿Qué… qué es eso?— En segundo lugar, fue por el enorme “cosa” que Giscard sostenía en su mano. Arrojó el objeto que tenía en la mano hacia los nobles. ¡Thump! Una enorme cabeza rodó hasta el suelo. Una criatura extraña con una mezcla de apariencia de león y perro. Una lengua carmesí se deslizó entre sus colmillos alargados, que parecían barras. Un silencio gélido invadió el salón. —…— —…— Los nobles miraron fijamente la cabeza cortada, sus rostros pálidos por la sorpresa. Y luego. —¡Waaah!— —¡¿Qué es eso?!— Estallaron gritos tardíos. Sorprendida, la orquesta, sin saberlo, dejó de tocar, lo que provocó que los gritos resonaran en el silencioso salón de banquetes, creando una atmósfera espeluznante. "Ah, ¿entonces hoy era ese día?" En medio de este caos, sólo Giscard y yo mantuvimos la calma. Observé en silencio su rostro, lleno de una silenciosa furia. “El día en que Giscard estalló y decidió atacar a mi querido hermano mayor”. Para que conste, comprendo perfectamente los sentimientos de Giscard. En este momento, mi querido hermano mayor estaba tratando a los Caballeros del Amanecer Azul como absoluta basura. —¿Qué opinan, nobles?— Giscard, señalando la cabeza cortada del demonio con un gesto con la barbilla, frunció las comisuras de los labios en una sonrisa maliciosa. Fue una burla desdeñosa dirigida a los nobles. —Sus pensamientos después de presenciar en persona al demonio de los rumores—. —…— —…— Nadie pudo responder. Giscard atravesó el salón de banquetes con pasos pesados. Tap, Tap. El sonido de sus ásperas botas militares, completamente fuera de lugar en el opulento salón de banquetes, fue lo único que resonó en el suelo de mármol. Un momento después. Giscard inclinó la cabeza hacia un lado y miró al joven que tenía delante. Su mirada era tan fría como el hielo. —Príncipe Fernando—. Fernando, el primer príncipe del Imperio Astrid. El humano que era el medio hermano de este cuerpo que yo había poseído, el que le había dado la espalda a la familia imperial y había cortado todo apoyo a Giscard. Fernando estaba temblando incontrolablemente tan pronto como sus ojos se encontraron con los de Giscard. —Una vez más, nuestro apoyo material fue insuficiente—. Su voz, aguda como una espada, resonó. —Especialmente los elixires de purificación. ¿Cuánto tiempo piensa esperar antes de entregárnoslo?— —…— Aunque Giscard obviamente sonreía cálidamente, la presión que emanaba de él era inmensa. Fernando empezó a sudar profusamente. Aún así, no quería mostrarse encogido frente a los nobles que lo rodeaban, por lo que se le podía ver tratando de mantenerse firme, poniendo fuerza en sus piernas. —Inc-incorporar el antiguo territorio Romanov al imperio y... acoger a los refugiados es algo por lo que deberías estar agradecido...— —¿Agradecido? Ja, agradecido—. Giscard soltó una risa suave, como si esa protesta parecida a la de un mosquito fuera la cosa más ridícula que había oído en su vida. Y luego. —Bien. Entonces hagamos esto—. Giscard incluso había abandonado los honoríficos que había estado manteniendo por cortesía. Sus ojos azules brillaron siniestramente. —Hemos terminado aqui. Ya sea que se trate de demonios o cualquier otra cosa, encargate tú mismo—. —¡E-entonces!— Fernando gritó con una recién encontrada voz de malicia. —¡Nuestra familia imperial… ya no puede garantizar el bienestar de los refugiados Romanov!— ¿Alguna vez has oído cómo un cachorro asustado ladra aún más fuerte? Fernando era exactamente así. ¡Snap! Al mismo tiempo, un escalofriante sonido chirriante escapó de los labios carmesí de Giscard. Eso fue todo. La razón por la que Giscard y sus Caballeros del Amanecer Azul, a pesar de toda la negligencia y las duras condiciones, soportaron la gestión de los portales de generación de demonios. Fue porque no podían darle la espalda a la gente de su patria caída. —Ahora.— Giscard escupió cada palabra. —¿De qué estás balbuceando?— Un aura asesina se extendió como si estuviera a punto de agarrarlo por el cuello y romperlo. Mientras tanto, observé el enfrentamiento con una leve sonrisa. Esto es simplemente… "¿No debería simplemente ayudarlos?" * * * <Giscard> Esta novela de fantasía de mala calidad, que pone descaradamente el nombre del protagonista masculino en el título, fue mi novela favorita en mi vida pasada. La historia es algo como esto: Un día, se abrieron portales en la capital del país del protagonista, el Reino Romanov, y los monstruos brotaron como una inundación. La familia real Romanov y sus caballeros lucharon valientemente para proteger a la humanidad. Lograron sellar temporalmente los portales, pero a costa de la destrucción del reino... "Wow, un mundo completamente de mala calidad, ¿verdad?" De todos modos, volvamos a la historia original. En ese momento, sólo había un miembro superviviente de la familia real, y esa persona no era otro que el último príncipe de Romanov y el protagonista masculino de este mundo, el mayor usuario de aura, "Giscard Van Romanov". Ah, claro, quizás te preguntes qué es un aura. Básicamente, es una habilidad trascendental como congelar, controlar las llamas, manipular el viento, etc. Es una habilidad esencial para exterminar monstruos. Pero estos increíbles seres trascendentes tienen defectos fatales. Cuanto más usan su aura, más corta se vuelve su vida útil y su control sobre el aura se debilita. Lo único que puede evitar que los usuarios del aura se vuelvan locos son los "elixires de purificación". El problema es que la familia imperial Astrid, los únicos que saben cómo hacer el elixir de purificación, lo están usando como excusa para oprimir a otros. Entonces, ¿qué pasa después? Giscard y los Caballeros del Amanecer Azul, que no reciben apoyo de la familia imperial, no pudieron evitar que los portales volvieran a arrasar. Y el mundo acaba destruido… ¿No es una pesadilla? "No, ¿no es esto una locura?" Mientras gritaba por dentro, me apresuré lo más rápido que pude. El único que pudo evitar que el mundo fuera destruido fue ese protagonista masculino gruñón que salió furioso del banquete. —¡Sir Romanov!— Haciendo acopio de valor, llamé a Giscard. Se volvió hacia mí con una mirada severa, sin molestarse en ocultar su molestia, y me echó un vistazo. —¿Qué pasa ahora?— ??? [Traducción: Lizzielenka] ??? Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]