La Villana divorciada hornea pasteles

Capítulo 6

La villana divorciada hornea pasteles Capítulo 07 Con un rostro inexpresivo, Raymond miró por un momento a Serena. Cuando era adolescente, él mataba el tiempo teniéndola a su lado. Era la muchacha más hermosa en toda la capital aristocrática, y siempre estaba ansiosa por complacerlo. Raymond trató de contestar con brusquedad que comprendía lo que acababa de escuchar, intentando hacer que se retirara. “Hermano.” Pero en ese preciso instante, una inesperada voz los interrumpió. Un joven varón, en una edad aproximada de 23-24 años. Con un cabello azabache y profundos ojos cerúleos que brillaban como el cielo. Con lentitud este sujeto se acercó a Raymond, portando una inocente sonrisa con sus bien definidos labios. Ante ello, el Duque frunció el entrecejo disimuladamente, como si estuviese molesto, para después llamarlo por su nombre. “Calix.” Ese era el nombre perteneciente al único hermano de Raymond, y segundo en la línea sucesoria al trono. El Archiduque de Royten. Calix originalmente no era hermano biológico del ex esposo de Erin. El Archiducado de Royten se había separado de la familia imperial hace bastante tiempo, aun así continuaba siendo tratada como la realeza durante generaciones. El padre biológico del hombre pelinegro, el antiguo Archiduque, había muerto defendiendo a su amigo, el Príncipe de la Corona. En honor a su amigo caído, dicho príncipe adoptó a su hijo huérfano, Calix. Como resultado, aquel niño pronto se volvió un miembro de la familia imperial bajo el título nobiliario de su deceso progenitor. Calix era poseedor de una apariencia bella, principalmente debido a su edad, lo que le permitía retener algunos de sus rasgos juveniles aún. Raymond, por su parte, era un hombre adulto. Algo totalmente opuesto a su hermano, quien todavía mantenía algo de juventud. Sin contar que también era más guapo que él. Calix, con una perpetua sonrisa destellante, terminó de acortar la distancia que le separaba de su objetivo. “Ha pasado tiempo, hermano.” “¿Acaso no ibas a estar junto a Su Majestad?” A pesar de no ser su nieto biológico, el anciano emperador adoraba detener al pelinegro cerca de él para mimarlo como si de un niño pequeño se tratase aún. Sin embargo cuando el máximo mandatario solo quería mantenerlo a su lado, Calix se las arreglaba para escabullirse y merodear por su cuenta. Y si no estaba merodeando en algún lugar, se dedicaba a jugar en su propio territorio. Prefiriendo esto último a tener que viajar a la capital. Pero esta vez, cuando supo que el emperador viajaría a batallar tras una larga ausencia, él viajó al sur con él. ‘Eso fue hace tres meses.’ Ante la inquisitiva pregunta de Raymond, Calix giró exasperado los ojos y respondió casualmente. “Regresé a la capital primero porque la atmósfera estaba tornándose pesimista allá. Abuelo estaba con tan mal carácter que todos estaban tomando la decisión de volver. Realmente era incómodo, no podía soportarlo más.” Ante aquellas palabras, los ayudantes del Duque rápidamente comprendieron. No era un secreto para nadie en el palacio la razón del mal humor que aquejaba al Emperador, a sabiendas muy bien del por qué… Raymond, sin embargo, se mantuvo impávido. Intercalando miradas entre los dos hermanos, Serena inclinó su cabeza en dirección a Calix en un tardío intento de romper el tenso ambiente. “Es bueno verlo de nuevo, Su Alteza. Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que estuvo en la capital.” Pese a estar inclinada, Calix le ignoró para enfocarse en Raymond. Ejecutando un sutil cabeceo, el pelinegro inquirió bajo una entonación cuasi inocente. “¿Podría saber dónde está mi cuñada en este momento?” “……” Un pesado silencio invadió el pasillo. Sombrías se tornaron las facciones del Duque. “¿Por qué deseas saber sobre el paradero de mi esposa?” “Bueno, ella ha vivido contigo por casi nueve años. Es natural para mí querer saber a dónde se ha ido. ¿No es así?” Una pausa ejecutó Calix después de terminar su pregunta, en simultáneo que profundizaba aún más la sonrisa. “Mi abuelo también está interesado.” “……” Incluso si notaba que la atmósfera a su alrededor estaba enfriándose, el Archiduque sonrió relajado y volteó para enfrentar la rígida expresión de su hermano. No me importaba si Raymond intentaba perforarle la cabeza con sus ojos azul grisáceos. “Dile que la busque personalmente si tanto le interesa.” Espetó Raymond antes de dar medio giro y retirarse. “Su Alteza, Yo-“ “Hoy no. Tengo una cita a la que atender.” Serena, en pánico, quiso hablarle al hombre de claros cabellos. Solo para ser despedida sin cuidado alguno mientras él desaparecía más allá del salón. Aquellos que aún aguardaban en el pasillo se abstuvieron a decir algo, permaneciendo sumergidos en el gélido silencio. Entre medio de todo ello, Calix interpeló genuinamente curioso. “Entonces…¿Alguien sabe dónde se ha ido en verdad mi cuñada?” *** Abriendo el horno, Erin retiró con cuidado la bandeja. “Hace tiempo que no hago esto, pero luce bastante bien.” Estaba preocupada de que no funcionase, pero cuando extrajo la fuente del fogón, ella pudo apreciar los macarones perfectamente horneados. Todos de diferentes tipos y bastante coloridos. Habían de tonalidad rosa pastel, con sabor a frambuesa. Los maracones beiges sabían a vainilla. Aquellos de color malva estaban saborizados con arándanos. Mientras que los de tinte verde eran de pistacho. La antigua duquesa rellenó con crema dulce el cada uno de ellos previo a unir las tapas, permitiéndose así colocar el producto terminado sobre un plato. Dicha vajilla estaba repleta con diferentes muestras del colorido postre, emanando una imagen tanto hermosa como deliciosa. Transportando con suma delicadeza el plato, Erin atravesó todo el jardín en dirección a la tienda. Después de mudarse, Erin y Melly pasaron bastante tiempo limpiando y organizando la tienda. Inclusive estuvieron despiertas toda la noche preparando el lugar, fregando cada mesa y silla para que estuviese perfecto. El resultado, un espacio totalmente irreconocible. Toda la basura fue desecha, permitiendo que el ambiente reluciese de forma brillante. Tanto el techo como el suelo, que previamente estuvieron manchados con humedad en cada rincón, lucían en la actualidad como si hubiesen sido pintados hace horas. Una alfombra, encargada con anterioridad, estaba colocada en el centro del suelo mientras encima se posicionaban una mesa redonda y varias sillas para que los invitados pudieran tomar asiento. Cada mesa estaba cubierta con pulcros manteles, rodeada con sillas de madera de cerezo, y decorados con pequeños jarrones que contenían velas aromáticas. En una esquina de la habitación, donde antes hubo desorden polvoriento, estaba decorada ahora con macetas y plantas que extrajeron de la casa de dos pisos. En resumen, era una tienda completamente diferente a la que Erin había comprado. En tan solo unos pocos días, el polvoriento negocio fue transformado en una hermosa cafetería. “¿Srta. Erin, usted hizo macarones?” Justo cuando la dama de cabellera platinada depositaba el plato sobre la mesa, Melly apareció desde la cocina que estaba detrás del mostrador. La antigua criada del palacio imperial había convertido el reducido almacén de atrás en un cocina especializada, donde colocó las herramientas necesarias para preparar el café allí. Lugar, en conclusión, de donde provino ella con una pequeña charola con dos tazas llenas de café caliente. “Tenga cuidado porque puede quemarse. Hice esto con los últimos granos que había.” “¿Entonces estas serán nuestras últimas tazas?” Apenas los pocillos fueron asentados en la mesa, un delicioso aroma se pudo percibir. “Ya hice un pedido para más granos, por lo que deberían de estar aquí pronto.” Ella había ordenado tantos ingredientes como fuese posible con anticipación, pero el café era lo más urgente. ‘Después de todo, los granos de café son muy atesorados.’ “Al menos Melly compró algunos granos para que pudiésemos degustar.” “De hecho, estos me los dieron en el palacio para practicar. No quería dejarlos cuando nos fuimos de allá.” Tal suministro era considerado un bien precioso en el palacio, pero como una sirvienta encargada de las bebidas, Melly usualmente era receptora de granos extras para que pudiese practicar durante las mañanas. Con aquel conocimiento rondando por su mente, Erin le dio un sorbo al líquido oscuro que contenía la nacarada taza. Se sentía suave, pero con un profundo sabor. Al cerrar los ojos, la dama de platinados cabellos podía percibir lentamente la penetrante esencia emitida por el vaho caliente que se desprendía del café. “Melly hace el mejor café de todos.” Entre sorbos dijo Erin, recogiendo luego un macaron. Incluso antes de llevárselo a la boca, pudo sentir el olor a frambuesas invadiendo su espacio personal. Dándole una pequeña mordida, la suave superficie rápidamente comenzó a desmoronarse, esparciendo por toda la cavidad bucal el dulce sabor que lo componía. El gusto agridulce del café se complementaba perfectamente con la dulzura del postre, al punto que era capaz de inducir a un dolor de cabeza por la adicción que era capaz de generar. “Erin, sus macarones son demasiado lindos como para comerlos.” Melly dijo, tomando uno de los mencionados y cortándolo en piezas pequeñas para así comerlos poco a poco. Renuente a dejar que se pierda. Con cada singular bocado, tuvo que cerrar los ojos y saborear la excitante dulzura que bailaba en la punta de su lengua. “Ah… Tan delicioso…” “Come tranquila, estos fueron de práctica.” En el exterior, el cielo del atardecer se teñía en tonos rojizos mientras la calidez del sol continuaba traspasando la vitrina que daba a la calle. Mientras Melly apreciaba el paisaje más allá de la ventana, Erin giró rápido la cabeza como si una inesperada idea llegase a ella. “Oh, se me acaba de ocurrir algo.” Sin perder tiempo, apuntó con énfasis a la vitrina que tenían delante. “Desde ese vidrio la gente podrá ver todo lo que podemos ofrecer.” Antes de que Erin se hiciera del establecimiento, la vista que exponía el enorme ventanal eran de filas de estantes. Y si bien tenía una función similar a la que su dueña actual pensaba darle, no parecía ser tan atractivo para los peatones. “¿Qué tal si ponemos en exposición los postres? Obviamente no usaremos muestras reales, porque se pondrán rancios rápidamente. En su lugar haremos modelos de algodón o yeso para enseñarles a todos las delicias que podemos darles.” De la misma forma que una tienda de ropa exhibía vestidos en una vitrina para aquellos que usaban su tiempo visitando escaparates, ella haría algo similar en la cafetería al presentar los diversos postres que tenía pensado vender. “Esa es una brillante idea.” Melly comentó, al mismo tiempo que se imaginaba lo divertido que sería replicar los postres y decorar el exhibidor. Obteniendo así una gran publicidad para la tienda. Y mientras ellas continuaban platicando sobre el tema, un repentino golpeteo a la puerta las espabiló. Traductor: Hitsuzen278 Scan: Gremio de Hadas