
Los Demonios En El Juego Del Harem Inverso Están Obsesionados Conmigo
Capítulo 25
Los demonios en el juego del harem inverso están obsesionados conmigo Traducido por: Suni Capítulo 13.1 ◈❖◈ Su cabeza palpitaba y su corazón latía violentamente. Desde que se había levantado de la cama después de tanto tiempo, su tos había empeorado. Violet respiró hondo, sintiendo cómo su cuerpo temblaba. Su garganta ardía y un eco débil reverberaba en su pecho cada vez que intentaba inhalar aire. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que salió al pasillo. Quizá solo unos minutos. Quizá más. El tiempo parecía distorsionarse cuando su mente estaba tan nublada. “...Tengo que volver a mi habitación.” Su voz apenas salió como un murmullo. Cada palabra raspaba, cada suspiro dolía. Aun así, apretó los dientes y reunió las fuerzas que le quedaban para moverse. El paisaje del pasillo parecía inclinarse levemente. Violet parpadeó varias veces, tratando de recuperar el enfoque. El suelo, la alfombra, las paredes… todo parecía demasiado brillante o demasiado borroso. Era como si su propio cuerpo ya no le perteneciera. De pronto, una ráfaga de tos la obligó a detenerse. Kof— kof, kof. Se inclinó hacia adelante, sujetándose el pecho mientras su respiración se volvía errática. El sonido resonó con fuerza en el pasillo silencioso, cada tos golpeando como un eco amargo. “Esto es… peor de lo que pensé.” Su cuerpo estaba débil, debilitado no solo por la fiebre, sino también por la carga emocional que había soportado durante tanto tiempo. Todo se acumulaba. Todo dolía. Aun así, siguió caminando. Tenía que hacerlo. Tenía que avanzar. Tenía que regresar a la única habitación donde podía encerrarse y ahogar sus pensamientos en la soledad. Mientras avanzaba tambaleante, un pensamiento amargo le cruzó la mente. ‘No quiero que nadie me vea así.’ Su figura siempre había sido impecable, perfecta, fría. Jamás dejaba que nadie presenciara sus momentos de debilidad. Pero ahora… ahora sentía que podía colapsar en cualquier momento. Y justo cuando intentó dar otro paso, su pierna cedió. El mundo giró. El techo se inclinó. El suelo se acercó. Pero antes de que su cuerpo golpeara la alfombra, alguien la sostuvo con firmeza. “—Ten cuidado.” La voz era familiar. Demasiado familiar. Incluso sin ver el rostro, su corazón se contrajo con fuerza. Roen. Violet apretó los labios, tratando de incorporarse. No quería estar allí. No quería que él la tocara. No quería parecer débil frente a nadie, y menos frente a él. “Suéltame.” Su voz tembló más de lo que esperaba. Roen frunció el ceño, ignorando su intento de alejarlo. “Estás ardiendo en fiebre. No deberías estar caminando así.” “Estoy bien.” “No, no lo estás.” Su tono era suave, pero firme. Una mezcla que Violet odiaba porque la desarmaba con facilidad. Intentó empujarlo, pero sus brazos estaban débiles, casi inservibles. No tenía fuerzas ni para oponerse ni para sostenerse. Roen ajustó su agarre, levantándola con delicadeza. “Te llevaré de vuelta a tu habitación.” “No necesito tu ayuda.” “Eso no importa.” Esas palabras la hirieron más de lo que debían. Porque Roen siempre había sido así. Tomaba decisiones por ella. Actuaba como si supiera lo que era mejor. Y al final, nunca escuchaba lo que Violet realmente decía. Sus pestañas temblaron, no por emoción, sino por la creciente debilidad. “Roen…” Él no respondió. Su atención estaba completamente centrada en su condición física, ignorando la tensión emocional que se formaba entre ellos. Mientras la llevaba en brazos, Violet apretó los puños. Era humillante. Era insoportable. Era exactamente el tipo de situación que ella quería evitar. Pero su cuerpo ya no obedecía. Roen empujó la puerta con el pie y entró en su habitación. El aroma familiar, la cama ordenada, la luz tenue… todo estaba exactamente como lo había dejado. La colocó con cuidado sobre la cama. “Descansa.” Violet apartó la mirada. “Vete.” Roen guardó silencio por un momento. “Volveré más tarde para ver cómo sigues.” “No quiero que vuelvas.” “Eso tampoco importa.” Ella cerró los ojos, dejando que la oscuridad la envolviera mientras la fiebre pulsaba detrás de sus párpados. “Eres cruel…” murmuró. Roen se detuvo. Sus dedos se tensaron apenas. “Si piensas eso… entonces aceptaré la culpa.” La puerta se cerró con un clic suave. Violet finalmente dejó escapar un suspiro tembloroso. No porque estuviera sola. Sino porque, por primera vez en mucho tiempo… Deseaba no sentir nada. ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]