Me convertí en la madrastra de una familia oscura

Capítulo 1

Capítulo 1 —Piérdete.— La niña que estaba forcejeando furiosa en mis brazos dejó escapar una maldición tan pronto logró bajarse. Rebecca Petri. Ese es el nombre de la niña que me está maldiciendo de forma fluida y sin problemas, al punto en que uno se preguntaría si en verdad eso venía de la boca de una pequeña niña de cinco años. Esta joven niña es la futura villana. Ella envenenará a la mujer que persistentemente prosperará para convertirse en la Princesa Heredera. Y yo, soy la tercera madrastra de esta niña, Leona Selen. —¡Te dije que te perdieras! —Si, Rere, pero primero deberías comer. Me iré después de que comas, así que solo hazlo, ¿Entendido? Quise levantar de inmediato la comida porque dijo que no quería comer. Pero esta pequeña es una poderosa joven noble, y tengo que tranquilizar a semejante niña complicada porque soy su madrastra después de todo. Gracias a ella, siento como si cada día estuviera en el campo de batalla. ¿Quién dijo que la mera existencia de un niño es una maravilla? Podría estar de acuerdo hasta cierto punto, pero Rere es una excepción. Mientras tragaba mi ira y la empujaba hacia lo más profundo de mí, Rere no pudo contener su temperamento y comenzó a tirar las cosas. “Es un alivio que no haya nada peligroso aquí”. Por un momento, me sentí aliviada porque pensé que nunca estaría en una situación lo suficientemente peligrosa como para salir herida, pero... Una de las cosas que tiró, me golpeó en medio de la cara. ¡Pum! —Auch— dejé escapar un solo gemido ante el inesperado dolor. Un bloque de madera rebotó en mis pies y luego rodó. Aunque había eliminado todas las cosas peligrosas de aquí, de algún modo esto seguía allí. Ni siquiera puedo sentir el dolor debido a mi perplejidad. Primero pensé que estaba bien, pero al momento siguiente, algo goteó mientras mi cabeza comenzaba a sentirse caliente. “¿Eso no es sangre, verdad?” Cuando limpié mi frente con las manos, la cálida sangre las manchó. En efecto, era sangre roja. Por un momento, me pregunté si esto era un sueño. Entonces, Rere corrió hacia mí sobresaltada. —¡S-Sangre! ¡E-s…! ¡Por eso te dije que te fueras!— Ella ni siquiera se estaba disculpando. Maldición. Madrastra, o lo que sea, ¿Debería darme por vencida y golpearla antes de huir? Me limpié la frente con mis manos sin poder pensar en sacar mi pañuelo para hacerlo porque estaba aturdida. Había tanta sangre goteando que incluso cuando la limpiaba, continuaba manchando mis manos. Era tan espantoso. Entonces, Rere se acercó aún más a mí. —¿No estás...enojada? —¿Qué? —¡¿Por qué no estás enojada?! Yo soy quien debería estar enojada, pero ¿por qué estás molestándote?. No te preocupes por eso Rere, estaba a punto de enfadarme. ¿Qué debería hacer contigo? ¿Te haría sentir mejor si te llevo a algún otro lado y te doy unos golpes en tu trasero? —¡¿Por qué no estás enojada, por qué?! —Eso es porque... “Quiero pegarte. Lo he pensado más de una centena de veces. Creo que los integrantes de esta familia te han malcriado demasiado. ¿Si golpeo tu trasero cien veces, te despertarás?”. Mientras estaba inmersa en mis pensamientos, junto con el sonido de la puerta abriéndose, sonó una voz familiar. —Es la primera vez… Eres la primera persona que no se ha enojado por su comportamiento. —¿Disculpe?— Ante la severa voz del hombre, levanté mi cabeza rápidamente. Era el padre de Rere, el dueño del mercado negro, y el Duque, Ian Petri. —No importa lo que ella haga, ¿La estás tratando de criar con amor? Mi cuerpo se estremeció con las severas palabras del hombre. —Su gracia, eso no es lo que quise decir...—En el momento en el cual me quedé estática ante su mirada sombría, Rebecca se acercó a mí. —Oye, tú... —¿Ah? “Sólo aguarda, Rere, más tarde te daré un par de nalgadas para que aprendas.”, pensé. Pero entonces, Rere tiró del dobladillo de mi ropa hacía ella. —...No fue mi intención, lo siento… ¿Qué? Esto no está bien. A diferencia de mis expectativas de que ella comenzaría a maldecir y gritar, Rere vino hacia mí con lágrimas cayendo de sus pequeños ojos. ¿Qué es lo que está mal contigo? —Estás actuando un poco diferente… El Duque también está actuando extraño. ¡Oye!, ¡Las cosas no son así! Esto está comenzando a ponerse muy extraño. ¿Podrías solo no disculparte? El comienzo de toda esta historia inició hace quince días atrás. *** Tacatá, tacatá, tacatá. —¿Q-qué este lugar?—Me desperté con el sonido del galope de un caballo. —...¿De qué estás hablando? Giré rápidamente mi cabeza hacia la voz de un hombre desconocido. Él entrecerró los ojos. Era insoportablemente guapo. Lo suficiente como para dejarme sin palabras en ese momento. Su apariencia destacaba tanto que no hubiera sido una exageración decir que había sido tallado por el mismísimo Dios. Como si un halo brillara detrás de él, su cabello era como el cielo nocturno despejado, y sus ojos lucían como el más fino ruby. Incluso su rostro inexpresivo era perfecto. —Mmm… —No tienes que estar nerviosa. De cualquier modo, ¿Puedes firmar tu documento de transferencia? Después de escuchar la voz desconocida otra vez, mi cabeza se despejó. “Yo…acabo de morir”. Fue debido a un accidente de auto. Viviendo en la edad moderna, perseguí a un pequeño niño como si hubiera estado poseída por algo y fui atropellada por un auto. Entonces, cuando abrí mis ojos, ya estaba aquí. Para peor, este lugar no es como la modernidad, y de repente, me encontré subida en un carruaje y convirtiéndome en una mujer llamada Leona Selen quien vivía en esta era. —¿Qué estás mirando? El par de pupilas rojas se concentraron en mi. —...No es nada. —...Leona Selen. De ahora en adelante, tienes una sola tarea por hacer. Mantenerte en la línea. Cualquier opinión positiva sobre él se evaporó de forma instantánea. Acabo de poseer este cuerpo, ¿Sabes? “Tú eres Leona”, tan pronto abrí mis ojos, recordé las memorias de Leona. Puedo recordar su vida entera, hasta el más mínimo detalle. También recuerdo perfectamente la parte donde el padre de Leona la vendió como una cortesana al precio más alto. Ni siquiera le importó si tenía que venderla al Duque. La familia materialista de Leona la vendió, y ella estuvo de acuerdo porque, de cualquier modo, vivir en esa casa era una miseria para ella. De hecho, la vida de Leona podría mejorar ahora que fue vendida para entretener al Duque en las noches. Pero, Leona, no estoy yendo al Ducado para hacer esa clase de trabajo. Estoy caminando directo al infierno. Estoy dentro de un libro, y la familia del Duque Ian Petri, quien me compró, es la incorregible y tenebrosa familia, donde reside un monstruo. *** No hubo más explicaciones. Tan pronto como el carruaje se detuvo, el Duque me llevó hacia dentro. Entonces, me guió a una habitación, que parecía ser la sala de estar, y llamó a su hija. Poco después, una niña vino y no se alejó ni un poco de lo que esperaba. Cabello negro y ojos rojos. Hacía una mueca, como si encontrara todo molesto. “Rebecca Petri. Ella es la villana de esta novela”. Tan pronto como lo pensé, la boca de esta niña se abrió. —¿Qué es esa cosa?— La niña, que se aferró a la cintura del Duque, me frunció el ceño. —¿No la saludarás?-Mientras miraba a la pequeña, la voz inconforme del Duque me atravesó los oídos nuevamente. Cierto, debo saludarla. Batallé con mi cuerpo tembloroso y la saludé agitando mi mano. —...H-hola —¿Acabas de decir “hola”? Piérdete. Lo primero que escuché del monstruo a poco de conocernos fue “piérdete”. Imaginaba que esto tal vez sería mejor que entretener al Duque por la noche, como pensaba la original Leona. Conozco esta novela, sin mencionar, el final de estas dos personas que están frente a mí ahora. Como sea, él asumió que el saludo había terminado, y el Duque acarició la cabeza de la niña una vez y me miró. —Lo que harás de ahora en adelante será convertirte en la madrastra de esta niña. Ante las palabras del Duque, abrí mi boca y dije cuidadosamente. —Por cierto, si me diera la posibilidad, ya sabe…Quisiera preguntarle… —¿Qué es? —¿Qué número de madrastra soy? Tal vez fue una pregunta inesperada, pero incluso así, el Duque sólo abrió un poco sus ojos sin alterar su expresión. Pero para mí, era una pregunta muy importante. La tercera madrastra de Rebeca resultó lisiada por su culpa. “Por favor, no me dejes ser la tercera”. —Eso es inusual. ¿Estás curiosa sobre ello? Debes haber notado que no eres la primera. —Sí…Entonces, ¿Cuál número soy? Su frente se arrugó ante mi pregunta. —Tú eres la tercera. Por un momento, mis ojos se nublaron. ¿Así se siente cuando el cielo colapsa sobre tí? Soy la tercera. Dios fue muy cruel con Leona y conmigo. —¿Qué? ¿Me llamaste para esto?— Dijo entonces malhumorada Rebecca, quien estaba pegada al Duque como una cigarra. —Pensé que tenías que conocerla y saludarla. —¡Es molesto! No es para nada divertido. Me voy. —Por supuesto, ya la saludaste hoy, entonces te puedes ir. —¡No me voy porque papá me lo dijera! ¡Me voy porque quiero! —Está bien—Rebecca, quien repentinamente estaba teniendo una rabieta, gritando a todo pulmón, me miró, y salió con un sonoro portazo, expresando claramente su resentimiento hacía mí. Tampoco me agradas. Te odio hasta el punto de querer escapar de aquí. “Como esperaba de la tenebrosa e incorregible familia de la villana. Sí, en serio quiero huir de aquí”. La atmósfera en la habitación era fría, como si estuviera llena de hielo. Solo necesitaba evadir la mirada del Duque, pero entonces… —Vamos. —¿D-Dónde? —¿Qué sucede con tu respuesta? ¿Crees que te llevaría a algún lugar extraño? Sí, exactamente. Solo sabía el futuro de esta familia, pero no sé qué pasará dentro de esta mansión. Rebecca fue particularmente descrita a detalle porque ella estaba en la misma generación que los personajes principales, pero no hay mucha descripción acerca de otras generaciones. No había una descripción sobre el Duque, así que estaba preocupada por eso. “¿Vas a matarme porque la niña me desprecia?” Empecé a tener más miedo porque no había escuchado nada acerca de la primera o segunda madrastra. Incluso los rumores acerca del Duque en las memorias de Leona eran espantosos. Que si el Ducado estaba experimentando con personas, o que había muchos casos de maids y sirvientes que desaparecen de repente. “No tienes idea de cuán preciosa es mi vida…” En la modernidad, morí de forma absurda, pero no quiero morir de forma miserable aquí. Así que, me predispuse a poner distancia lo más que pueda de él. —No tengo la intención de llevarte a ningún lugar extraño, o golpearte, así que sígueme. —Ah, lo está diciendo otra vez. —¿Sigues creyendo que haría algo como eso? —Sí.