Me convertí en la madrastra de una familia oscura

Capítulo 10

Capítulo 10 —¡No es mi culpa! —Rebecca, quien lucía unos ojos temblorosos, como si hubiera reflexionado sobre sí misma hasta hace un rato, me miró de nuevo y apretó los dientes. ¿Qué es lo que hice mal? Cualquiera podría pensar que soy yo quien lo hizo. Así que solo suspiré. —Ay… —Ya está hecho. No era una herida grave, pero estaba desgarrada, así que ten cuidado por el momento.— Tal vez haya sido culpa de la atmósfera pesada, pero el médico se apresuró a empacar sus cosas, y como para demostrar que quería evitar esta situación tan desesperadamente, salió de la habitación con un fuerte portazo, lo que hizo que después la habitación se volviera aún más sombría. Fue el Duque quien rompió el silencio primero. —He enviado dinero como disculpa por el comportamiento de Rere. —¿Perdón? —A tu casa. —..¿Estás diciendo que si líquidas dinero, se resolverá el asunto? Además, ¿fue enviado a mi casa, y no a mí? Las cejas del Duque Ian Petri se movieron con incomodidad. —¿Entonces, qué debería de hacer? —Estaré bien mientras Rebecca se disculpe. Los ojos de ambos se volvieron hacia Rebecca al mismo tiempo. La niña, que había dejado caer la mirada sobre su conejo de peluche en sus brazos, giró la cabeza con molestia. —¿Por qué debería disculparme? ¡No hice nada malo! Un padre normal habría admitido la culpa de su hija en este punto y se habría disculpado, pero el Duque era diferente. —Así es. Ya he expresado una disculpa a tu casa. —¿Así que vas a dejarlo así? —No quiero forzar a mi hija. Además, se supone que una disculpa viene del corazón, ¿no crees? La niña tampoco se ha recuperado completamente del todo. —He estado observando su comportamiento. Debido a que sigues usando la excusa de que ella no se ha recuperado, como resultado, adelgazó y su personalidad empeoró. No puedes dejarlo así. Aunque Rebecca era alta y un poco gordita, su cuerpo era como la rama de un árbol seco. —No tienes que preocuparte por eso, ya que de ahora en adelante, seré quien maneje el tema de la personalidad de la niña, y el cómo tratarla. Sabía que esto pasaría. El Duque sólo defenderá a la niña. Sabía que había estado viviendo con una enfermedad terminal sin el cuidado apropiado de una madre, pero esto es demasiado. Es más, incluso tras el incidente con la niñera, su tendencia a defender a su hija empeoró aún más. Durante aquél incidente, en realidad había notado que mostró un cambio sutil al tomar las medidas adecuadas con respecto a la niña, pero ahora ya no podía encontrar ese lado en él. Sabía que era por Rebecca, y actualmente, esa niña me estaba culpando y odiando por lo que pasó, pero eso por sí solo no me impedirá hablar. —No es bueno defenderla así. —No es asunto tuyo. Yo cuidaré de mi hija. De ahora en adelante, no escucharé tus consejos. —Se mantuvo firme en ignorarme. Mientras tanto, Rebecca se rió y pasó junto a mí, que estaba sentada en el sofá. —¡Hmph! ¡Rere quiere salir a jugar! —Ya veo. Tómate un descanso tú también. Si tienes algo que decir, hazlo a través de los sirvientes. —¿Perdón? ¡¿Disculpa?!— Sólo mi voz resonó en la habitación. Escuché una vez más un ruido sordo, y luego hubo más silencio que antes. Sí, ¿qué puedo esperar de un padre que es la mano negra del poder y una hija villana? Se parecen mucho. Más bien, Rebecca era una copia al carbón de su padre. Sucios y desagradables humanos. Me voy de aquí. “De todos modos, estaba pensando en escapar de aquí. ¿Por qué demonios pensé en cambiarla? ¡Y también me emocioné! Ahora que perdí ante su destino…Creo que este es un buen resultado.” Me sentí triste sin ninguna razón. La niña se ha vuelto así, pero el Duque en verdad no quería escuchar. Que su propia hija había sido abusada. No obstante, fue a mí a quien trató con frialdad y una mirada seca. Al final, apreté mi puño mientras agonizaba. “Voy a convertirme en una sirvienta del palacio. Me voy de aquí” Mi objetivo era participar en el reclutamiento de sirvientas del palacio que se llevaría a cabo en quince días. “Es un poco riesgoso, pero si me convierto en sirvienta del palacio, podré vivir sin morir de hambre”. Con eso en mente, me levanté de mi asiento. —Tratemos al menos de llevarnos bien con ellos durante el resto de mi estadía aquí. Es más seguro estar aquí que ser enviada de regreso a mi casa. Era obvio que mi familia me enviaría de regreso si alguna vez regresaba. Entonces, por el momento, decidí fingir que me llevaba bien con la niña y me dirigí a la cocina. *** Unos días más tarde. —¿Qué es eso, Lady Leona? May, que había venido a recogerme, miró la caja en mis brazos. —Estoy tratando de tentar a la niña. —¿Tentar? —Ya lo verás más tarde. Todavía no es la hora de la cena de Rebecca, ¿verdad? —Sí, pero incluso si no lo es, ella no comerá… Como si estuviera realmente preocupada, May suspiró profundamente y asintió. Le dí unas palmaditas en su espalda y me dirigí hacia la habitación de Rebecca. Su reacción fue justo como esperaba. Entré en la habitación de Rebecca con una bandeja llena de comida, pero ella fingió no verme. —Tienes que comer. —No. No voy a comer. Lo haré si te largas. —...Si comes bien, te daré un bocadillo maravilloso. —¡No! Si no quieres que te golpee de nuevo, ¡No me obligues!— dijo Rere con sus mejillas hinchadas, mientras se enterraba entre las muñecas. Un suspiro salió de mi boca mientras miraba la escena. La habitación estaba llena de muñecos. De alguna manera, sentí que eran muchos más que la última vez. Quizás tenía razón, porque antes podía ver a la niña entre los muñecos apilados, pero ahora ya no podía. Los conejos de peluche, que estaban amontonados como una montaña, hacían que la habitación se sintiera sofocante. Era demasiado. Creo que tendré pesadillas tan solo viendo todas esos muñecos. Tal vez compró muchos muñecos porque a Rere le gustaban, pero doscientos peluches de conejo son demasiado. Incluso, creo que podría haber más de doscientos. Después de contemplar la escena por un rato, suspiré profundamente y comencé a comer sola. Por muy deliciosa que oliera la comida, Rebecca no se movió. Solía tomar unos bocados, pero perdió el apetito después del incidente con la niñera. —Trae el postre. — Tan pronto como lo pedí, May trajo el postre. —El martillo también. —Pe-Pero, ¿No será demasiado peligroso?, podría con su mano… —No, está bien. May me entregó vacilante y de forma cuidadosa el martillo de madera. Solo entonces la mirada de Rebecca se volvió hacia mí. —¡Estás pensando golpearme! —¿Con esto? —¿Estás…tratando de vengarte de mí ahora? —dijo Rebecca, que era sensible a la palabra “martillo”, y abrió las fosas nasales. —¿Hablas de esto? —¡Sí! ¡Estás tratando de golpearme…! ¡Le diré a mi papá justo ahora! —Adelante. Rebecca se levantó malhumorada de su asiento, pero como si estuviera distraída, pisó su falda y casi se cae. La puerta estaba detrás de mí, de todos modos, por lo cual ella debía pasarme para poder salir. Por esta razón, la niña, que se tambaleaba al caminar, se dirigió hacia la puerta tratando de pasar lo más lejos posible de mí. Quizás porque se sentía demasiado ansiosa, comenzó a amenazarme. —¡No te atrevas a moverte…! ¡Si lo haces, te lanzaré cosas otra vez! Entonces, habiendo esperado lo suficiente, agité el martillo al plato frente a mí, y la galleta grande se partió. —Es difícil de romper .—Ante mis palabras, Rere dejó de caminar. —Q-Qué…¿No estabas tratando de golpearme? —Sí. —¿En verdad? ¡¿E-Entonces, qué es eso?!— Se acercó a mí, mientras ponía los pedazos rotos de la galleta grande uno por uno en mi boca. El interés de Rere, que yo no podría tenerlo aunque quisiera, fue más fácil de conseguir de lo que pensaba. No, en realidad, Rebecca había estado bastante interesada en mí desde antes. Ella simplemente no quería admitirlo. Como si supiera que la niñera no podía regresar por mucho que ella rogara, Rebecca mantuvo sus ojos en mí todo el tiempo. Fue solo después de que me lastimaran que realmente sentí un cambio sutil en su comportamiento, quizás porque sintió pena. Y cuando comí las galletas, los ojos de Rebecca se agrandaron, y la empujé suavemente para que se acercara a mí. —¿Por qué? ¿No dijiste que no ibas a comer? —¡¿Qué es eso?! ¿Por qué lo comes a martillazos? ¡El bocadillo se lastimará si lo rompes con un martillo! —Yo también fui lastimada. — dije, y como si lo hubiera estado esperando, señalé la curita en mi cabeza. —Eso…no es mi culpa…por eso…dame esa galleta. —¿La quieres? —¡Hmm! Como era de esperar. La aparición de un bocadillo que nunca había visto en su vida fue perfecto para tentar a Rebecca. —No. —¡¿Por qué?! —Aún no has comido. —...Maldita sea… —Si comes…¿tal vez te dé un poco? —Sonreí mientras masticaba la galleta. Rebecca, que olió el fuerte aroma dulce de las schneeballen* de chocolate, sacudió la cabeza mientras miraba la mesa. —¡Olvídalo! Niñera, hazme una de esas también. —Ay…señorita, no podemos hacer cosas como esas. —¿¡Por qué?! ¿Por qué no puedes hacerlas? Porque yo las hice. El bocadillo era schneeballen*, que es algo que no existía en este mundo. No había forma alguna de que supieran cuánto tiempo había pasado tratando de hacerlas. —Eso fue hecho por Lady Leona. Tal vez ella es la única persona que puede hacerlo. — dijo la niñera, que me miró, sacudió la cabeza, y actúo de forma exagerada. Era un hecho bien conocido que Rebecca estaba loca por los bocadillos, y que no comía nada más que estos durante el día. Así que puse a prueba este método, pero fue más fácil de lo que pensaba. —...Maldita sea…dame mi comida. —Finalmente, sus palabras iluminaron los rostros de las personas en la habitación. Por supuesto, fue una ventaja que me miraran ahora con respeto. Poco después, Rebecca, que había vaciado un plato de sopa, lo tiró al suelo. —¡Me lo comí todo! ¡Ahora, dámelo!—Sus lindas manitas trataron de arrebatarme el tazón de manera grosera. —No dije que te lo daría.— Relajadamente, jalé el tazón hacia mí. —¿Qué? —Dije, tal vez te lo daré. La boca de Rere hizo un puchero, como un pequeño pájaro. —¡Me engañaste! —No lo hice. —Maldita sea…¡Te arrepentirás si me haces esto! *** Traducción: Pali Rojas. Notas de traducción: *Schneeballen es un dulce típico alemán. Se traduce como “bola de nieve”, y de hecho luce como una, excepto que para comer la masa de galleta, debe romperse con un martillo primero. ¡Espero que hayas disfrutado la historia hasta aquí!. ¡Envidiemos junto a Rere esa deliciosa galleta! Recuerda unirte a nuestro servidor de Discord para recibir todas las actualizaciones.