Me convertí en la madrastra de una familia oscura

Capítulo 22

Capítulo 22 Rere tragó un bocado de chocolate con una mirada orgullosa, sonrió y se lo pasó a la niñera. —¿Está delicioso, verdad? —Ay dios mío, ¡Creo que este es el mejor chocolate que he probado! —¡No exageres! ¡No es tan increíble! ¡Pero como eres mi niñera, te daré un permiso especial! —Gracias. Rere fue terminando el chocolate poco a poco hasta quedarse dos porciones para ella, una para la niñera y una para mí. Entonces, se volvió hacia mí como si pensara en algo. —Bolsa. —¿Por qué necesitas eso? —Papá…No, solo quiero quedármelo. Ya que es la primera vez que lo hago. —Si lo guarda durante mucho tiempo, es posible que no pueda comerlo. ¿Qué tal si se lo come ahora, señorita? —¡Tranquilízate! ¡¿Solo porque te di algo de chocolate, te atreves a darme lecciones ahora?! Sin embargo, eso no sonaba como un sermón o una lección. No obstante, algo cambió en Rere. En el pasado, ni siquiera habría mirado a la niñera después de gritarle, pero ahora, se volvió hacia ella y empujó algo más de chocolate en su boca. —¡Come esto y cállate! —Sí, cerraré mi boca. Mientras tanto, saqué el envoltorio de aluminio y se lo entregué a Rere. —Aquí tienes una bolsa. —Mamá lo hace un poco mejor que mi niñera. —¿Qué vas a hacer con el resto del chocolate? Si no lo pones en el refrigerador, no podrás comerlo… —Tranquila, mamá, hablas mucho.— dijo Rere poniéndolo en el envoltorio de aluminio. Luego se cepilló la nariz como si estuviera satisfecha. Gracias a esto, su rostro, que ya estaba limpio, se volvió a manchar de chocolate. Finalmente, bajó y salió de la cocina, sin darse cuenta de su cara sucia. —¡Vamonos! —¿A dónde? —¡A mi cuarto! Tengo que ponerlo en mi casa del tesoro.— dijo Rere mientras agitaba con entusiasmo la bolsa de chocolate de un lado a otro. Solo entonces seguí a la niña fuera de la cocina. La niñera se sorprendió al verla salir con las manos sucias, asi que nos siguió después de mojar su pañuelo en agua tibia. La niñera se inclinó en silencio y limpió la suciedad de sus manos, como si supiera que la niña protestaría si le decía que se lavara las manos. —¡Ay! ¡No, no quiero! ¡No están sucias! —Pero, a este ritmo, el peluche también se ensuciará y tendremos que lavarlo. Si lo hacemos, te enfadarás de nuevo… —Cierra la boca. Niñera, siempre me amenazas usando a Feo. Lo odio, pero lo dejaré pasar solo por esta vez.—Como si supiera que su punto vulnerable era el conejito Feo, Rere, estiró las manos de mala gana. Rápidamente la niñera le limpió las manos y trató de limpiar su cara también, pero tuvo que darse por vencida ya que la niña estaba enojada. Finalmente, la niña, que tenía al peluche en una mano y la bolsa de chocolate en la otra, se alejó, aparentando estar molesta. Nos vimos obligadas a seguirla. —Pensé que esto era algo trivial, pero fue divertido. Te daré permiso especial para hacerlo de nuevo. ¿Cuándo debemos hacerlo? ¿Después por la tarde? ¿O mañana? “¿Cómo puedes decir eso después de meterte tanto chocolate en la boca?” No pude contener mi sonrisa y limpié los chocolates de su nariz. Luego, me incliné frente a ella, fingiendo ser su sirvienta. —Dado que la princesa me ha dado su permiso especial, lo haré la próxima vez. —¡Bien, deberías hacerlo!—El rostro de la niña estaba más brillante y risueño que nunca. “Que suerte. Parece que olvidó lo que el Duque le había dicho.” Pero el buen humor de Rere se hundió por completo al ver una figura familiar frente a nosotros. Esa persona, que estalló en gritos desde una distancia considerable en el pasillo, no era otra sino que Astra. —¡Qué vista! O bien siempre estaba enojada, o bien estaba buscando a alguien con quien desahogar su ira. Astra se nos acercó con una cara iracunda. Tuve la urgencia de escapar de ella, pero desafortunadamente, este largo pasillo no nos lo permitió. Mientras tanto, ella caminó hacia nosotras y rápidamente torció la boca. —¡Ja! Ni siquiera eres un mendigo, ¿por qué llevas esa cosa? —¿Qué quieres decir? —Quítate eso, Rebecca. Eres una princesa…¿por qué diablos llevas un delantal como otro miserable sirviente? —¿Por qué lo preguntas? Está claro que hice chocolate. ¿No puedes captar eso porque eres una pila de basura inútil? —¿Qué? ¡¿Me estás diciendo que una princesa hizo su propio chocolate?!—dijo Astra poniéndose pálida, y apretando los dientes, mientras miraba a Rere. —Debes estar loca. Debería educarte. Todos, tráiganme a la niña…—ordenó por costumbre, pero no había nadie detrás de ella. Después de darse cuenta, tarde, Astra señaló a la niñera. —...¡Tú! Eres su niñera, ¿verdad? ¡A menos que estés loca, debes traerme la niña! —Lo siento, pero soy la niñera de la princesa. No puedo acatar las órdenes de nadie más. —¡Estás demente!— su ira estalló e intentó abofetear a la niñera, pero Rere se movió más rápido. La niña se acercó de inmediato y le pisó los pies. —¿Por qué estás molestando a mi niñera? —¡Ay! ¡Debes haber perdido la cabeza desde que te juntas con estas dementes! —Estás equivocada, imbécil. ¡Tú eres la loca! ¡Cómo te atreves a molestar a mi gente! —Traté de perdonarte y ser generosa, pero ya he tenido suficiente. Oh, es cierto. Si no puedo ordenarle a esa perra, entonces debería llamar a alguien más— dijo Astra. Como si pensara en algo, señaló con el dedo el espacio detrás de nosotras, pero las sirvientas que siempre nos seguían como una sombra la ignoraron. —¿Cómo se atreven unas miserables doncellas como ustedes a desobedecer a su señora?— Sin embargo, su respuesta fue peor que la de la niñera ya que ni siquiera respondieron a sus quejas. Al final, otra persona fue captada por sus ojos enojados. —Tú. Debes ser el caballero de esta familia. Tráeme a la niña. ¡No dejes que se quede con esa loca! Solo después de escuchar el suspiro de un hombre, nos dimos la vuelta. Tan pronto como miré hacia atrás me encontré con los ojos de Luca quien caminó detrás de nosotras justo a tiempo. Se había cambiado de ropa. Me miró con una pequeña sonrisa, y se acercó hacia Astra. —¿Te refieres a mí? —Así es. Tú. ¡Eres el caballero de esta familia, así que debes escucharme! Luca solo le dio una mirada cruel y fría que nunca antes había puesto. —¿En qué puedo ayudarte? —Tráeme a la niña, ahora mismo. —Oh, ¿A eso se refería? Me temo que no quiero hacerlo, —¿Qué? —La llevaré de regreso a su habitación por molestar a la señorita y a la señora Leona.—Luca, que era mucho más alto que Astra, desvió la mirada hacia su brazo y la agarró. —¡Qué demonios estás haciendo! —¿Qué estoy haciendo? La estoy aislando. —¡Suéltame! —Estoy seguro de que lo escuchaste decir de forma clara que debes conocer tu lugar. Eres un ser humano tan tonto. —¡Oye! ¿Qué? ¿Cómo supiste lo que me dijo el Duque? ¡Oye! —Contrólate. Fue tan estricto que ni siquiera nos miró mientras se iban. ¿Cómo hubiera sido si el Duque nos hubiera mostrado un lado tan firme? Rere podría haberlo preferido, y no habría pensado tan mal de él. Entonces, de repente, la espalda de Luca se superpuso con la del Duque. No estoy segura del porqué tuve esos pensamientos. Había algo similar en ellos. “Debe ser por el color de su cabello” Era imposible que Luca fuera idéntico al Duque. Así que observé su espalda durante mucho tiempo mientras sacudía la cabeza de un lado a otro. Mientras tanto, Luca, que había estado tratando a Astra diferente a cómo lo hacía con nosotras, rápidamente la arrastró. —¡Luca es el mejor! dijo Rere que lo observó en silencio durante un rato y luego levantó el pulgar. —Rere, ¿te gusta? —¡Sí! ¡Ojalá fuera mi papá! ¡Mi papá actual es tan malo!— dijo refunfuñando mientras miraba cómo desaparecía. —Ya veo…Por cierto, Rere… —¿Sí? —¿Qué es Luca? —¿Cómo que qué es él? ¡Es humano! —Sé que es un humano…Hmm, ¿Sabes algo más sobre él? Se veía exactamente como el Duque. Le preguntaba en casa de que fueran hermanos o algo así, pero Rere solo negó con la cabeza. Entonces, la niñera interrumpió nuestra conversación. —Nunca he oído hablar de él. Ahora que lo pienso, no recuerdo cuándo entró en esta casa. —¡No! ¡Qué niñera tonta! ¡Luca ha estado aquí desde que yo era pequeña! —¿Es así, señorita? —¡Sí!— Ante las palabras de Rere, las dos sirvientas asintieron, pero la niñera parecía tener una extraña sensación de incomodidad. —Hasta donde recuerdo…—dijo, mirando las como si no pudiera recordar algo correctamente, pero ellas negaron con la cabeza. —¿Están seguras de que estuvo allí desde que nació la señorita Rebecca? —No, creo que fue antes de eso. —No, fue después. ¿Qué estaba sucediendo? El hehco de que nadie supiera el momento exacto en que llegó me puso la piel de gallina. —¡Nada de eso importa! ¡Luca es genial!— Sin embargo, Rere levantó el pulgar como si no importara. —¡Por supuesto! —Entonces…¿qué es lo que hace? ¿Es un caballero o…? —...No estoy segura. ¿Soy la única que lo encontró extraño? En cambio, la niñera y las sirvientas solo inclinaron la cabeza ante mi pregunta. —¡El trabajo de papá! ¡Está haciendo esto y aquello en nombre de mi papá! Lleva un uniforme de caballero, así que probablemente trabaje como caballero…¿o no? ¡Ay, ya no sé! Mamá, ¿por qué estás tan interesada en Luca? ¿Te gusta Luca? Negué con la cabeza ante su pregunta de inmediato. —No, no es nada de eso. Volvamos ahora. —Hmm, sospechoso. —¿Qué estás diciendo? Vamos.— dije y pasé junto a Rere mientras ella entrecerraba los ojos. —¡Espérame! *** Traducción: Pali Rojas. Notas de traductora: Sigo viva, pero no me maten (?). Perdón la tardanza. Espero hayan disfrutado la lectura. ¡No olviden unirse a nuestro canal de Discord!