Me convertí en la madrastra de una familia oscura

Capítulo 28

Capítulo 28 —Princesa…por favor, escuchenos.— Jayna sacudió su cabeza con el rostro de color de la ceniza, como si fuera a caer desmayada de inmediato. —No. Voy a decir lo que quiero. Hay una sola cosa que no han oído. No me quedo con zozobra ¿Sabes lo que significa? Significa que iré con mi papá justo ahora y haré un escándalo. Estoy curiosa por ver qué sucederá. Mi hija hizo un gran trabajo. —Y una cosa más. Serán castigadas duramente por insultar a mi mamá. —Pe-pero tu mamá…¡Ella no es tu mamá!— Gritó en respuesta Lily, quizás porque pensó que era la única forma de sobrevivir. —¿Te refieres a Astra? ¿Ese pedazo de caca? Absolutamente no. Ella es solo una vieja zorra que vive en la trastienda que no contribuye en nada al Ducado de Petri, y está lejos de convertirse en madre. —Pe-pero… —Deja de decir “pero”. La verdad es que la persona a mi lado es mi mamá. Más que eso, ustedes la insultaron. Me encargaré de este asunto… —E-esa mujer…los rumores dicen… —¿Rumores? ¿Qué rumores? Es la única madre que he conocido como princesa. Ustedes la insultaron, y es lo mismo que me hayan insultado a mí. Por supuesto, apoyé a Rere sosteniendo su mano con más fuerza de lo que ella sostenía la mía. —...Princesa, nosotras…¡Solo hicimos lo que nos ordenaron!— En ese momento, Yana tembló porque no podía ganar contra Rere. —¿Eh? ¿Qué quieres decir?— Sorprendida por el curso inesperado de los acontecimientos, el temperamento de Rere se apaciguó. —A diferencia de la princesa Lily, no quiero que esto llegue a los oídos de mis padres…Solo respondí de forma moderada…es por eso que yo… —¿De qué estás hablando? ¿Cuál es la orden y quién la dio?— Los ojos de Rere se volvieron hacia ella. —...Ignorar a la princesa…De esa manera, podríamos ser de gran ayuda para el Ducado… —¿Estás diciendo que Astra les ordenó que lo hicieran? Ninguna de las dos respondió, pero Rere asintió como si entendiera. —...En serio. —Nos dijeron que rompiéramos el mal hábito de la princesa, y que necesitaba un regaño…por eso nosotras… —Callate, Jayna.— Lily trató de silenciarla, como si todavía no pudiera aceptarlo, pero Jayna negó con la cabeza. —No sé sobre este asunto, de todos modos, me disculpo si ofendí a la princesa Rebecca.— Los ojos de Jayna se llenaron de lágrimas. No sabía qué palabras escuchó, pero en verdad, era sincera al pedir que su familia no supiera sobre esto. Mirando a ambas de forma alternada, Rere finalmente hizo un puchero. —Pero aún así, Lily, eres arrogante. Hubiera sido mejor ser honesta como Jayna. Está bien, entonces, haré lo que me plazca. —¿Eh? ¿Qué quieres decir?— El rostro de Lily palideció ante sus palabras. Le contaré a mi papá sobre tu arrogancia y pediré una disculpa formal a tu familia. —Espera— Solo entonces sacudió la cabeza a toda prisa. —Espera, mi trasero. Estaba a punto de terminar todo esto, después de recibir una disculpa, pero ni siquiera dirás quién está detrás de todo este lío… Solo entonces Lily negó con la cabeza con los labios temblando. —...Oh, no. Te lo diré. Así es, princesa. Nos dijeron que hiciéramos esto. —¿Hmm?...¿Es así? —Sí, ella dijo que todo estaría bien. Nos dijo que te menospreciemos, y que mencionáramos tu nacimiento. Dijo que te desanimarías si hacemos eso…La Duquesa dijo…que si algo sale mal, la casa de la Duquesa Astra, el Ducado de Arvida, nos apoyará. Ella estaba dejando este gran asunto a un par de niñas. Rere negó con la cabeza, como si sintiera lo mismo que yo. —...Qué mujer tan increíble. Fingiendo ser mi mamá hasta el final. Lástima, esa mujer no vale nada, y ahora que lo escuché, me enoja aún más. —¿Perdón? ¿Va a decírselo al Duque? —Me alegro que lo entiendas .— Dijo Rere, con una sonrisa amplia, como si fuera una amenaza. Como resultado, las dos damas se apresuraron a salir. Apenas salieron, Rere se enterró entre los conejos y abrazó a “Fea”. Como si apretar los dientes no fuera suficiente para apaciguar su ira, Rere comenzó a golpear el suelo. —Mamá. —¿Sí? —Vamos a encontrarnos con “eso”, voy a regañarlo mucho. Era bastante diferente a la actitud que mostró antes con aquellas dos niñas. —¿Vas a ver a tu papá? —”Ese” no es mi papá. Rere, quien estaba siendo terca, tomó mi manó y me guió. Sería mejor que grite enojada y pierda los estribos como de costumbre, pero ella solo caminó de forma casual como tal negligencia fuera algo común. —Rere. —...Sí. —...¿Estás bien? —Es por eso que odio a las niñas. Son tontas y absurdas. Pero papá las trajo. El año pasado, las niñas que trajo para que fueran mis amigas también eran así. —...¿Es así? —Papá…no, “eso”, nunca aprendió la lección. Me volví loca en ese entonces, pero no puedo creer que lo haya vuelto a hacer. Qué tonto, ¡Nadie puede ser así a menos que sea un tonto! Mientras tanto, Rere llegó frente a la habitación del Duque. —Abre. —...Oh, sí…señorita.— Como de costumbre, el asistente abrió la puerta de forma apresurada. Entonces, pude ver al Duque caminando de un lado a otro con ansiedad. —¡Rere!— Corrió hacia ella con mucha alegría, porque pensó que lo estaba buscando, pero ella le dio una patada en la pierna tan fuerte como pudo. —¡Auch! —...¿Te has vuelto loco solo porque te mimé demasiado?— Rere señaló al Duque con una cara muy distorsionada. —¿De qué estás hablando? —¡Qué fue eso! —¿Qué quieres decir? —¡Las chicas que trajiste antes! Como si finalmente hubiera recobrado el sentido, el Duque sonrió de forma torpe. —Rere, ¿no querías amigas? ¡Papá pensó que Rere quería amigas…! —¡Nunca he querido una amiga! ¿Dije que necesitaba una? —Pero esa mujer te trata como a una amiga, y te gusta, ¿verdad?— Sus ojos se encontraron con los míos en ese momento, pero volvió a inclinarse porque la niña no había terminado de hablar. —Ese es, exactamente, el por qué. Porque papi es así… —¿Crees que es lo mismo? ¡Y mamá no me trata como a una amiga! ¡Ella me presta atención y me escucha! Él trató de decir algo, pero rápidamente cerró la boca. —¡Y eso no es lo único! —...Rere, no te enojes. Papá está asustado. Me temo que podrías colapsar si continúas enojada… —¿Acaso me enviaste personas que estaban trabajando para la cabeza de caca de Astra? ¿Lo hiciste a propósito para enojarme? Quizás el Duque tampoco lo sabía, porque se acercó a nosotras mientras agitaba la mano. —¿Qué quieres decir con…trabajar para Astra? ¿Te refieres a esas niñas? No, eso es un malentendido. Las eligió papá, así que eso es imposible. —¡De nuevo, no estás escuchando! No me crees en absoluto. —No. Escucharé. Así que dime, ¿a qué te refieres con eso? —Esas niñas que trajiste aquí para que sean mis amigas, estaban trabajando para esa cabeza de caca. ¡Ella les dijo que me humillaran! El Duque tartamudeó como si no pudiera creerlo, pero Rere no dejó de hablar. —¡Dijeron que soy como una bebé! Se burlaron de mis conejos de peluche y de mi leche. ¡Dijeron algo sobre mi mamá e incluso mencionaron mi nacimiento! —¡¿Q-Qué dijiste?! —¡Eso es lo que Astra les dijo que hicieran! El rostro del Duque palideció ante sus palabras. Estaba tan pálido, como si estuviera a punto de colapsar. —¡Pe-Pero…! —Papá, trajiste a esas niñas para que fueran mis amigas…¿Querías lastimarme a propósito? ¿También querías humillarme? —Oh, no, no es nada de eso. Papá no se dio cuenta, porque tenía prisa. A pesar de que soy quien las eligió personalmente…Lo siento, cariño, no te enojes… La mano de Rere, que sostenía con fuerza la mía, tembló. Había fingido ser fuerte frente a aquellas niñas, pero ya no pudo ocultar su ira. —No seas ridículo. Papá, también…¡tú eres como ellas! Me estás menospreciando por mi nacimiento…¡porque mi mamá es una desconocida! ¡No te importa lo que me pase! —¡Rere! —¡No quiero verte más. ¡Desearía que personas como papá desaparecieran del mundo!— Los ojos de la niña se llenaron de lágrimas. —¡Papá y esa mujer son iguales! ¡Ustedes dos me enferman! —E-Espera, por favor, escucha a papá primero, ¿de acuerdo? —¿Quieres que te escuche cuando siempre haces lo que te da la gana sin escucharme? ¿Me estás tomando el pelo? ¡Yo…yo no necesito un papá! El Duque, que apretaba los puños al escuchar las palabras de la niña, corrió hacia ella, pero Rere lo evitó y se escapó. —¡Rere! Seguí a Rere a toda prisa, y también el Duque. Sin embargo, corrió tan rápido que la perdimos de vista. —¡Rere!— Seguí buscándola porque me preocupaba que estuviera desconsolada o que pudiera caerse en alguna parte. No era solo yo. El ambiente era muy inusual. Sin embargo, a pesar de que el Duque y yo no explicamos el por qué buscábamos a Rere, los sirvientes nos siguieron para buscar a la niña. No obstante, no pude encontrar a Rere a pesar de todos los esfuerzos. *** Traducción: Pali Rojas Notas de traductora: Espero que hayas disfrutado la lectura hasta aquí. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!