Me convertí en la madrastra de una familia oscura

Capítulo 30

Capítulo 30 —Esta podría ser tu última oportunidad. La puerta del corazón de la niña ya está cerrada, pero no la evites por tu orgullo o cualquier otra clase de sentimiento. No importa lo que digan los demás, ella te admira y te extraña todo el tiempo…porque eres su única familia, y ella te ama mucho. —... —Puede parecer una simple divagación, pero en verdad, solo quiero una sola cosa. Escucha a la niña. Entonces, adiós. Cuando estaba a punto de salir, en ese momento, algo pesado cayó frente a mí. —Es una recompensa, ya que has trabajado tan duro. Traté de salir de forma tranquila, pero me detuve porque tiró una bolsa de dinero, como si esperara esta situación. —... —Escuché que todo el dinero que ganas va a tu familia. Mis ojos se encontraron con los suyos por un momento. Oh, ¿realmente me había prestado atención? Sin embargo, sus siguientes palabras me decepcionaron. —Es por eso que te enojaste la última vez, ¿verdad? Porque compensé a tu familia cuando fuiste lastimada. —... —Así que puedes tomarlo para ti esta vez. Toma el dinero y haz lo que quieras. Nunca vuelvas a aparecer frente a mi hija. —... —No regreses. No, solo deja este imperio. Nunca más muestres tu cara. Si sigues manipulando a mi hija, te aplastaré en nombre del Ducado de Petri. No importa cuánto hubiera intentado refutarle, él ya había decidido echarme. Cuando lo escuché hablar con fiereza todo lo que tenía que decirme, teniendo suficiente, mi mano ya había sostenido el dinero que había tirado. Lo puse en mis brazos en caso de que alguien lo viera, y volví a mi habitación. Como dije que dormiría en esta habitación de todos modos, Rere no vino a buscarme. En mi dormitorio, a donde nadie venía, esperé a que pasara más tiempo. No había forma de que pudiera dormirme. Cuanto más tarde era, más clara se volvía mi mente. Me concentré en el pasillo inusualmente silencioso hoy, por si alguien llegara a venir. Tenía miedo de perderme el sonido. —Nadie viene. Pensé por un momento que alguien podría venir… Pensé que alguien podría venir a detenerme, y decir que la niña me necesitaba. Pero estaba siendo engreída, y tal milagro no ocurrió. Nadie vino a la habitación hasta las 3 de la madrugada. Escuché a alguien pasar frente a mi habitación varias veces, pero eso fue todo. Para no dejar ningún sentimiento persistente, me decidí. Me puse una capa con capucha y salí. Aprovechando las primeras horas de la mañana, cuando no había nadie, me despedí como si fuera un ladrón. Los caballos del Duque siempre me vigilaban para que no cruzara la puerta, pero nadie me interceptó hoy. —Vas a ser castigado. — Después de maldecir al Duque, me dirigí a la parte trasera del castillo, salí al camino y salté al bosque. Debido a que el castillo estaba ubicado en una montaña, el área circundante estaba llena de árboles. El hecho de que saliera de aquí significaba que tenía que bajar la montaña, y era muy agotador. Después de correr y correr durante un largo rato, miré hacia atrás y vi la mansión desde lejos. Ayer, no, hasta esta mañana, era el lugar donde me había divertido con Rere. Pero ahora, ese ya no era mi lugar. “Rere, prefiero que me odies. No puedo creer que terminé siendo como las otras madres que te dejaron. Deberías pensar que la única persona que jamás te abandonaría es tu papá. Así que vuelve a tener una buena relación con tu padre. Yo, como tu mamá, encontraré otra manera.” Al final, no fui diferente de las otras madres, porque abandoné a mi hija. Si había algo que me preocupaba, era la herida que podría tener la niña. El pesado dinero en mi bolsillo, que tintineaba cada vez que me movía, parecía decirme cuán sucia estaba mi conciencia. *** Antes de darme cuenta, el sol había salido en el cielo y todavía no podía salir del bosque. Aunque lo maldije para lucir genial, no pensé que el camino sería tan difícil. —Auch…me duele. — Tenía los pies llenos de ampollas debido a que corrí toda la noche. Mis piernas, hinchadas, me pesaban tanto como si estuviera corriendo con un balde atado a mis pies cada vez que daba un paso. —Supongo que he estado viviendo demasiado cómoda en la mansión. Tan solo esto me hace pasar un mal rato. —Me reí amargamente de mí, y bajé de la montaña usando mis zapatos otra vez. Caminé y caminé de la misma manera, hasta que al final, salí de la montaña donde estaba la mansión del Duque, pero no tenía a donde ir. Cuando quería escapar de esa mansión, quería postularme como sirvienta de palacio o escapar a un país lejano, pero cuando la situación llegó, no tenía donde ir. Aún así, no quería regresar a la casa de Leona. Ir allí no era distinto a volver a entrar en la boca del diablo. Al final, descansé unos días en una posada no muy lejos de la montaña donde se encontraba la mansión. Comí y dormí todo lo que quise. Dormí hasta tarde y disfruté tomando un baño mientras me complacía con un costoso perfume de baño. Miré por la ventana, con la mente en blanco, y recordé el dorso de la mano de Luca. No dejaba de pensar en la “Promesa de palabras” de Luca en mi mano el otro día. Traté de investigar, pero estaba demasiado ocupada pasando el tiempo con Rere todos los días. Por suerte, había una librería no muy lejos de la posada en la que me alojé y que me permitió verificar la “Promesa de palabras” en el viejo libro de magia que compré allí. Luca no mintió. —Así que supongo que era bastante confiable. Pero, ¿qué tiene eso que ver ahora? Era ridículo aceptarlo cuando nunca más nos volveremos a ver. Nunca regresaré. Estuve de acuerdo en separarme de Rere, pero ahora era yo quien se sentía arrepentida. Por eso cerré el libro de magia. —Pero no creo que le haga nada estúpido a Rere, así que esto un poco aliviada. — Después, me acosté en la cama y me di vuelta. Sin embargo, mi corazón vacío no mejoró con facilidad. Luego de aguantar y aguantar, salí de la posada al tercer día y anduve sin rumbo fijo, para poder planear cómo debería escapar hacia otro condado. En ese momento, un edificio blanco apareció frente a mí como si fuera el destino. Un lugar que existía en la memoria de Leona. Era un templo. A Leona no le gustaba mucho. Para ella, la existencia de Dios sólo era accesible para aquellos que podían llegar a fin de mes y permitirse el lujo de tener fe. Dios no existía para una persona como ella, que vivía preocupándose por la comida del día siguiente. Entonces, el cuerpo de Leona se negó a ir al templo. Solo podía seguir lo que el cuerpo de Leona me dijera que hiciera, aunque, por otro lado, seguí pensando en Rere. —¿Le puedo ayudar en algo? —Me gustaría ofrecer una oración. —En ese momento, sentí cómo el hombre me miraba de pies a cabeza. Ahora que lo pienso, mi ropa quedó desgastada después de correr por el bosque toda la noche. Realmente, no quería comprar ropa nueva, así que seguí usando la misma. Estaba en mal estado y andrajosa. La cara del caballero se veía incómoda, tal vez porque parecía que era una vagabunda. Incluso me había puesto un pañuelo en la cabeza. —...Ve por allí. Aquí es donde solo el VIP puede entrar. —El hombre sacudió su mano, con una mirada disconforme, como si lo hubiera molestado. —.... Quería gritar: “¡Tú Dios debe estar cegado con la apariencia exterior!” pero me las arreglé para contenerme. “Si el Duque me encuentra porque armé un escándalo aquí…sería terrible. No habría forma de que el Duque me enviara lejos tan fácil. Él podría venir detrás de mí. Quizás él mismo me persiga y me eche de este imperio.” No sabía si solo estaba siendo demasiado paranoica, pero era posible. Con su personalidad, definitivamente se volvería loco si supiera que todavía estaba cerca. Además, estaría furioso si supiera que no le hice caso a su advertencia. No había nada malo en mantenerse alerta. Así que bajé mi capucha y me dirigí al lugar donde señaló el caballero. A diferencia del piso de mármol blanco en la entrada principal, el lugar donde había señalado, estaba cubierto de tierra. Como para demostrar la diferencia de estatus, las personas sin hogar yacían alrededor del camino sucio. Nadie parecía echarlos porque estaban en el templo. incluso habían montado sus propias carpas. Algunas personas sin hogar se levantaron de sus asientos cuando entré lentamente al templo. Por suerte, se sentaron de nuevo, como si estuvieran decepcionados con mi apariencia. Nadie me estaba rogando. Mi corazón palpitó con tanta fuerza cuando pasé junto a aquellas personas sin hogar. Cuando llegué frente al cura, que bostezaba como si le molestara, me ofreció una caja de limosnas. —Tienes que pagar para entrar. —...¿Pagar? Dios mío, ¿tenías que pagar para poder rezar? No era seguro que la oración tuviera un efecto en la mejora de salud de alguien. Sin embargo,no tenía ganas de discutir, así que saqué una moneda de plata de mi bolsillo y la metí en la caja. —Moneda de plata, ve hacia aquella esquina. —...¿Mi lugar está determinado por el dinero? —Así es. Deja de hablar y ve para allá. Al final, me senté en el colchón que estaba en el piso en lugar de una silla. A pesar de que era un lugar miserable, el templo era de hecho, un templo. La estatua blanca con un rostro invisible, estaba mirando hacia nosotros con benevolencia, y el solo hecho de entrar al templo me hizo sentir purificada. Por supuesto, ese sentimiento no duró mucho. —Pensar que tengo que pagar por un lugar, es repugnante. —Después de un largo suspiro, gemí por un momento y cerré los ojos en silencio. Luego oré por el futuro de Rere. “Espero que estés siempre sana. Si hay un Dios, por favor, borra mi existencia de la mente de esa niña vulnerable.” Quería que olvidara la dolorosa existencia de una “mamá” y dejara atrás todos los dolorosos recuerdos que tenía. Oré y oré durante un largo tiempo. Después de un largo rato, cuando abrí los ojos, alguien me observaba. *** Traducción: Pali Rojas Notas de traducción: ¡Gracias por leer hasta aquí! Espero que hayan disfrutado el capítulo. Nos vemos en el siguiente… Ojo, ya los veo con las antorchas. Si van a buscar al Duque, me esperan por fas…hay que darle sus madrazos.