
Me convertí en la madrastra de una familia oscura
Capítulo 45
Capítulo 45 —¿Te enamoraste de mi conejito porque es genial? —Así es. Su respuesta inesperada hizo que mi cuerpo se estremeciera. Normalmente, lo contradiría así que no podía creerlo cuando dijo que sí. ¿Qué tan atractiva puede ser esa sonrisa bellamente arqueada? Hablando de forma objetiva, Ian se veía bastante bien. Era tan guapo que nadie lo podría refutar después de un primer vistazo. Eso hizo que lo odiara aún más. No había nada entre nosotros, y después de lo que me había hecho, ¿tenía el descaro de decir una cosa tan cursi? Chasqueé mi lengua con descontento. —Lo siento, no quise hacer que te enamoraras de mí. Después de todo lo que me hiciste en el pasado, no tengo intención de perdonarte. —Dilo, papi, dilo, ¿vas a anunciar a nuestro conejito como mi mamá? —Sí. —¡Hurra! ¡Entonces hagamos una fiesta! ¡Fiesta! ¡Una fiesta para nuestro conejito! —Rere, ¿te gustan las fiestas? —¡No! ¡Nunca he tenido una fiesta antes! ¡Como tú!— Rere saltaba de un lago a otro con entusiasmo. —¡Será la fiesta más espectacular que nunca hayas visto! —Rere, ¿no odiabas las fiestas? El Duque parecía más bien sorprendido. Sus ojos se abrieron como si hubiera escuchado algo increíble. —Sí, odiaba las fiestas y las fiestas de té, pero esta será diferente porque estaré con mi conejito, y podré decir ¡Yo también tengo una mamá! ¡No me menosprecies! Entonces era esa la razón por la cual no podía invitar a nadie todo este tiempo. Cuando la ví, sentí un nudo en el pecho, pero Rere no estaba al tanto de mis sentimientos y siguió saltando emocionada. —¡Voy a derribar a cada uno de ellos! Les voy a patear el trasero, especialmente a esas chicas que vinieron la última vez. ¡Oh! Invitemos también a esa cabeza de amapola.— Rere sonaba más entusiasmada que nunca, decidida a devolver diez veces lo que le habían hecho. Me agaché y extendí los brazos hacia ella. Como una cigarra en un árbol viejo, Rere se apresuró y se aferró a mí. Un olor cálido, como el del sol primaveral, emanaba de su cuerpito. —¡Bueno! Invitemos a Astra. Vamos a invitarlo a todos. —¡Quiero usar un vestido a juego con mi ma! —¿Ahora vas a llamarme ma? —No, dije. ‘¡Ma-Maravilla!’* Nuestro conejito sigue siendo tan torpe como siempre. — Dijo sonriendo la niña, dando un paso atrás y agarrando mi mano y la del Duque. —No deberíamos estar todavía aquí. Tenemos que preparar nuestra ropa de inmediato. ¡Tengo que vengarme de esa cabeza de caca por acosar a mi conejito! ¿No crees? —Sí, claro. A partir de entonces, Rere se ocupó de charlar sobre todo tipo de cosas camino a nuestra habitación. Desde vestidos, zapatos, y accesorios. Afortunadamente, su rostro se veía más feliz que nunca. *** Unos días más tarde. Estaba acariciando a la niña que tenía problemas para despertarse como siempre, cuando me distrajo el traqueteo de los carruajes que entraba por la ventana. Me había vuelto más cautelosa, debido al último incidente, así que en silencio miré por la ventana. —¡Ah, deben ser los carruajes del salón!— Rere se despertó con el sonido y saltó al sofá junto a la ventana. —¡Papá debe haberse preparado muy rápido esta vez! Vamos, conejito. —¿Qué? ¿Todo esto es para mí?— Dijo dando un vistazo a todos los lujosos carruajes que fueron llegando uno tras otro. —¡Sí! ¡Vamos, apurate!— Rere tiró de mi brazo mientras yo seguía tartamudeando en estado de shock. —Ya entendí, Rere, ya vamos. ¿Esas cosas eran para mi? Finalmente, salí con Rere después de una larga negación. Quizás porque el Duque también había notado los carruajes, vino a nuestra habitación. —¿A dónde van? —¡Papá! También vienes a buscar la ropa de mi conejito, ¿verdad? —Sí, elegí uno de los salones más famosos de la capital imperial. —Oh, ¿papá finalmente hizo uso del sentido común? —....Aunque no fui yo— La mirada del Duque se volvió hacia su espalda por un momento. Allí estaba Luca, sonriendo como siempre. Él sonrió de forma tan brillante que fue cegador. —El hecho de haber elegido salones famosos y elegantes no garantiza que a Leona le guste. Por lo general, le gusta el estilo cómodo, fácil de usar, así que elige otro lugar que haga ropa cómoda y práctica. Eso es lo que pienso, ¿Qué opinas, Leona? Sus pensamientos eran demasiado transparentes, podía escucharlo a pesar de que no lo dijo en voz alta: “Por favor, di que tengo razón, así es como sueles ser. No puedo estar equivocado”. —Sinceramente, creo que Luca me está cuidando de forma adecuada porque si voy a la fiesta con Rere, preferiría usar un atuendo elegante, ¿no? —Parece que he ganado, Luca. —Felicitaciones, su Gracia. A diferencia de Luca, quien sonreía como si nada de esto le importara, el Duque parecía estar totalmente complacido. —Papi, ¿eres un idiota? —¿Qué? ¿Por qué? —Al final, ella elegirá muchos vestidos de la selección de Luca, mientras que solo elegirá una de entre la tuya. —...Pero solo esa será importante. —Qué frustrante. ¿Cómo puede ser que seas tan tonto, cuando se supone que eres muy inteligente? Escucha atentamente a nuestro conejito, ¡Y deja de hacer las cosas a tu capricho! ¡Odio a las personas que no escuchan a los demás! —Tiene razón. Necesitas escuchar a los otros. Has estado prestando atención a Rere, últimamente…pero parece que eres el mismo de antes.— Ha cambiado un poco, pero estoy segura que se pondrá arrogante si le doy un cumplido, así que reaccioné de forma más brusca. Cuando el Duque trató de refutar, un sirviente de repente corrió con prisa hacia nosotros. —Su gracia. —¿Qué sucede? —Son el Duque Arvida y la princesa Astra… El otro lado del pasillo se volvió ruidoso antes de que el sirviente informara adecuadamente de la situación. —¡Duque Petri! Hoy también el Duque Arvida está haciendo un nuevo alboroto, aún no se había rendido. Otro hombre aburrido. Pensé que tal vez no volvería, luego de que la última vez fuera humillado. Sin embargo, parecía que la humillación no funcionaba contra el Duque Arvida. —¡Duque! —Aquí viene un invitado ruidoso, parece que se coló con los carruajes del boutique. —Papá, ¿por qué él está aquí de nuevo? —Debe haber venido para entretenernos. —Oh Dios mío, ¿por qué está aquí ahora? Los zapatos con espinas en las suelas que pedí antes aún no están terminados. —¿E-Espinas? —Sí, para pisarlos a todos.— Rere me mostró cómo lo haría, pisoteando el suelo. —¿Quién te dijo que hicieras eso? —¡Papá! —.... La malcriada Rebecca y el Duque cabeza de chorlito. Siempre ha sido así, y lo seguirá siendo en el futuro. Incluso, antes habría dejado que la niña hiciera lo que quisiera sin corregirla. ¿En qué diablos estaba pensando? Y después de que Rere dijo esas palabras, ¿qué expresión haría? Así que lo miré y ví que tenía escrito en toda la cara: “¡Buen trabajo, hija mía!” Parecía que él era el irredimible, en lugar de Rere. Entonces, sostuve a la niña aún más fuerte en mis brazos. —Rere, eso no está… —¡Duque!— Me interrumpió el Duque Arvida, que se nos acercaba con una mirada furiosa. —¿Qué diablos está pasando aquí? Parece que el Duque Arvida no tiene modales. No se puede irrumpir en la residencia de alguien sin ser invitado. ¿Estás tratando de librar una guerra entre nuestras familias? —Tengo algo de qué hablar con usted, Duque Petri. —¿Usted?— Ian se cruzó de brazos y miró al Duque Arvida. Era más alto que él, lo que causó que Arvida se encogiera como una presa ante un depredador. —Padre, ¡detente! ¿Por qué estamos de vuelta aquí? Podemos vengarnos en otro lugar, así que, ¿por qué volvimos? —Cállate, Astra. En primer lugar, Duque Petri, hablemos calmados en privado. —No hay mandera de que me quede tranquilo. Deberia echarte antes de que hagas otro alboroto. Hoy es el día en que viene el salón boutique a mi residencia a arreglar ropa para mi esposa. —...¡Duque! ¡Es muy importante, por favor! —Mi esposa es lo más importante para mí. Ian y Luca se interpusieron, naturalmente protegiendonos. —Vamos a despedir a estos invitados. —¡Duque! Solo por esta vez…¡Por favor, escúcheme!— Dijo el Duque Arvida, quien a pesar de que parecía ser alguien que se ganaba la vida gritando de forma escandalosa, hoy tenía una actitud mucho más dócil. —No me tardaré. —¿De qué vas hablar? Leona, ¿qué te parece? ¿Te gustaría escucharlo? —¡Sí! Papá, escuchemos. Me da curiosidad. Mientras Rere así lo quisiera, yo también. Además, también tengo curiosidad por saber qué cambió en unos pocos días. En tanto, Astra, que estaba detrás de su padre, de alguna manera no había podido liberar su ira reprimida. Además de eso…Me pregunto el por qué el Duque Ian está tan confiado. —Adelante, creo que deberíamos escucharlos primero. —Ya que Leona le dio permiso, escuchemoslo. Cállese y sígame. — Ian se dio la vuelta, hablando con más firmeza que antes. Al igual que los patos siguen a su madre, el Duque Ian tomó la delantera seguido por nosotros. Luca nos seguía de cerca, como para protegernos. Mientras tanto, el Duque Arvida y Astra caminaban penosamente detrás. Aunque, por supuesto, no nos siguieron en silencio. Ella todavía estaba ocupada haciendo berrinches como una loca. —¿Por qué debería? ¿Por qué debería ser tratada de este modo? —Cierra la boca. Te esquivas si crees que eres lo único que tengo. En cualquier caso, podría simplemente adoptar al hijo de mis parientes. —Pa-Padre… Mientras tanto, llegamos al salón donde habíamos hablado la última vez, y nos sentamos en los mismos asientos. Naturalmente, sentí una sensación de deja vu. Aunque, si algo era diferente, era el Duque Arvida… —¡Por favor, regresamelo! —dijo Arvida, y se arrodilló. *** Traducción: Pali Rojas Notas de traductora: * Espero que hayas disfrutado la lectura. Dejo una pequeña aclaración, puesto que siempre hay partes difíciles de traducir. En este caso tenemos un juego de sonidos entre “mom” y “Oh my, oh my”, que elegí traducir como “ma” “¡ma-maravilla!”, que es cuando Rere tiene el desliz de llamar a Leona nuevamente como mamá, algo que se había negado desde hace rato porque ella se fue a pesar de su promesa. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!