Mi Hijo Es Un Villano

Capítulo 2

Mi Hijo Es Un Villano Capítulo 2 -¡Váyanse! ¡Corran! Las llamas que estuvieron con él desde su nacimiento gritaron. Intentaron detener desesperadamente al oso, todo en vano. Al contrario, el fuego solo molestó más al oso. Afortunadamente, Adele no se dió cuenta de nada. Sus ojos apenas estaban abiertos, pero apenas podía ver nada. Incluso sus oídos parecían fallar. “Soy feliz” El primer pensamiento feliz de Ronschka. Aunque aún era joven, eligió una corta vida con su madre por sobre la larga que le quedaba en soledad. El oso salió del fuego y se acercó a ellos. Podría doler, pero lo soportaría, después de todo, el dolor siempre estuvo cerca de Ronschka. En vez de eso, abrazó a su madre más fuertemente. Nunca dejando ir a su madre. -¡Corran! ¡Corran! El espíritu de fuego rogó desesperado. -¡Oh dios! Incluso cuando el furioso oso levantó su garra hacia ellos, Ronschka no cerró sus ojos. El solo miraba la cara de su madre que abrazaba. ¡Puck! Una espada de metal apareció a través de la gruesa piel. El oso rugió y luchó salvajemente, pero solo por un momento. El metal, rápido como el rayo, cortó a través del cuerpo, y el oso ya no se movió, muerto. Un hombre de pelo plateado se asomó detrás del cuerpo del oso muerto, como si hubiera atraído el miedo. Con un aura fría, sacó su espada y sacudió la sangre del oso. Suspiró tranquilo y se acercó al chico. -Es peligroso por aquí. El hombre intentó alcanzar a Ronschka, pero el niño abrazó a Adele y se mantuvo quieto. Solo miró al hombre cautelosamente. Entonces el hombre alejó sus ojos de Ronschka y miró a Adele. A primera vista, su condición era inusual. -¿Un cuerpo muerto? -¡Oh no, no! Miró más de cerca a la mujer, ignorando los gritos del niño. El pecho subía y bajada, al menos levemente. -No sé que ha pasado, pero ella no está muerta aún. Tienes que moverte rápido para salvarla. Con esas palabras, Ronschka miró a Adele. Al momento de morir, su madre le dijo que le amaba. Pero si ella abría los ojos otra vez, ¿le diría nuevamente lo mismo? No estaba seguro. ¿Acaso no sería mejor solo morir juntos así? -Si te demoras, morirá. Después de dudar un momento, Ronschka tomó una decisión. Quería oírla decir que lo amaba nuevamente. Quería ver a su mamá sonreír. Sería muy doloroso si se despertara y lo trataba de la misma forma que antes, pero un hilo de esperanza lo movió. -Señor, sálvenos por favor. Por favor salve a mi madre. -Así que era tu madre. Está bien, la salvaré. El hombre examinó inmediatamente la condición de Adele y la sostuvo. -No puedo ocuparme de ti también porque me faltan manos. Así que sígueme tan rápido como puedas. Y entonces el hombre comenzó a correr por el camino a través del bosque. Ronschka corrió detrás de él rápidamente. El camino era demasiado duro para que el niño caminara con sus pies desnudos, y se sentían como si se despedazaran, pero no paró. Apretó los dientes y continuó de alguna forma. Como resultado, los tres llegaron a un pequeño pueblo cerca del bosque. Afortunadamente, incluso en un pequeño pueblo, tenían un doctor. Arrastrado en mitad de la noche, se sorprendió al ver una mujer con su espalda bañada en sangre. -Fue atacada por un oso. -¡Oh dios mío!, se las arregló para sobrevivir. Mientras el doctor sacaba sus hierbas, vendajes y hervía el agua, el hombre se volvió a mirar al chico. La condición de la mujer era seria, pero él tampoco estaba sano. Sus sucios pies estaban cubiertos de sangre, y habían lugares en sus uñas que estaban medio levantadas, como si hubieran sido golpeadas por una piedra. Pensó que estaba bien con que solo lo siguiera en silencio. Chasqueó su lengua internamente. -Vamos a tratarte también. Sé lo básico. Intentó alcanzar al chico mientras lo decía, pero se negó. -E-estoy bien. Debe doler, pero dice que está bien. Debe tener mucha paciencia para un niño. Pero no pasó mucho para que se diera cuenta que la razón de la paciencia del chico no era normal. El niño no quitó lo ojos de la madre que estaba siendo tratada en la clínica. Mirando tenazmente, no se preocupaba de sus propias heridas. Su mirada anhelando por afecto era familiar de alguna forma. “Estoy cansado.” Los salvó porque los encontró por casualidad, pero no los salvó porque tuviese tiempo de sobra. Por lo que decidió ser más contundente esta vez. El hombre agarró al chico y pasó de largo. Entonces el niño comenzó a luchar frenéticamente. -¡No, no, no, no, no, no, no, no, no! ¡No quiero ir! -Tus heridas necesitan ser curadas. -¡Dije que estaba bien! -No estoy bien con lo que veo. El hombre lo dejó en la esquina y miró a los pies del chico. De nuevo, eran un desastre. No, de hecho, no solo eran los pies los que estaban hechos un desastre. El chico estaba lleno de heridas por todos lados, como un niño abusado. Este hecho lo conmovió. -No, necesito ver a mi mamá. Incluso en esta situación, el chico estaba preocupado por su madre. -Es por eso que necesitas tratamiento. Cuán molesta va a estar ella cuando despierte. -Oh, ¿mamá va a estar molesta? -Si. -Entonces, no quiero ser tratado. Ronschka quería más atención de su madre. Si lo pensaba, podía soportar el dolor que tenía. Pensando en que su madre se preocuparía por él, sonrió. Hasta ahora, nunca se preocupó cuando se hería, así que no era un gran problema. “Pero podría ser diferente esta vez” Cómo deseaba que eso pasara. Ronschka sonrió y cubrió sus pies. Por otro lado, el hombre se frustró más. -¿Cuál es tu nombre? -Ro-Ronschka. Eh, mi mamá me dio el nombre. - Dijo Ronschka, inflando su pecho. -Está bien, soy Lucas. Llámame Lucas. -L-Lucas. -Si, ahora nos conocemos entre nosotros ¿no? ¿Era así? Ronschka inclinó su cabeza. -Si nos conocemos entre nosotros, nos podemos decir muchas cosas, Ronschka. -Si. -¿Dónde te hiciste estas heridas? Ronschka volvió sus ojos a sus pies, y Lucas dijo firmemente. -No las de los pies. -Me caí. -¿Tanto te caíste? Eso es ridículo. No es una herida que deja una caída. Aún más, las ropas eras muy viejas, sucias y usadas. Significa que no habían sido tocadas por un adulto. Y su madre era la única adulta que estaba con él. La persona más sospechosa era ella. -¿Con quién has vivido hasta ahora? -Oh, con mi mamá. -¿Tu mamá te pegó? -No, no lo hizo. Después de eso, Ronschka no habló más. -Ah… Su cabeza dolía. Pensó que se acabaría cuando los salvara, pero ahora tenía que pensar en donde viviría el chico. No estaba relacionado con ellos, pero no estaba cómodo dejándolo así. Lucas suspiró profundamente. -Oh, mi mamá me protegió. Ronschka, que estaba mirando alrededor, dijo. -¿De qué? -El oso. Me dijo que huyera. - Ronschka dijo con una mirada inquietante. Por poco no hubiera vuelto a ver a su mamá si huía. Estaba agradecido que no corrió y alabó su juicio. Sin embargo, Lucas, quien escuchó la historia, juzgó más duramente. -Primero que todo, esperemos a que tu madre despierte. Fue así como no tuvo más opción que llegar a esa conclusión. …. Sentía que me estaba quemando. Era como tener una pesadilla. No recuerdo exactamente cuándo, pero soñaba con perder a Ronschka. Grité desesperadamente e intentaba alcanzar al niño, pero no podía alcanzarlo. Era una pesadilla terrible. En ese punto, Adele despertó. Lágrimas caían por sus ojos hinchados y quemaban. En ese estado, lloró desesperada y se las arregló para abrirlos. Gimió en una oleada de dolor. -¿Dónde estoy? Era la primera vez que abría los ojos, pero al menos no parecía que estuviera en el cielo o en el infierno. A la vez que movía sus dedos y movía su cuerpo, definitivamente podía sentir la sensación. Sobrevivió. ¿Pero cómo? Adele intentó desesperadamente recuperar la memoria, pero nada venía a su mente. Sólo había un último recuerdo. -Ronschka. Una tosca, pequeña voz resonó por la habitación. Tan pronto como las palabras salieron, Ronschka apareció. El niño se escondió detrás de un pilar un poco alejado, sólo con su cabeza asomada, y estaba viendo en su dirección. Oh, bien, Ronschka estaba seguro también. Adele suspiró de alivio. ¿Pero porqué me miraba desde tan lejos? Le llame con duda. -¿Ronschka? Entonces el niño salió lentamente desde atrás del pilar. Adele vió esto y paró de respirar sin darse cuenta.