
Mi Hijo Es Un Villano
Capítulo 5
Mi Hijo Es Un Villano Ronschka contaba desesperadamente sus fortalezas contándolas con sus dedos. Y Adele, viéndolo tan miserable, se agarró el pecho. Se sentía como si fuese a colapsar por las punzadas de dolor en el pecho. -Puedes intentarlo. Dijo Adele, intentando no llorar. -Sin no te estás sintiendo bien, deberías llorar. -Oh, no quiero llorar. -No, es Ronschka, así que no lo odiaré. A esa palabras, Ronschka sonrió cortéstemente. -También deberías comer más arroz. -Pero… -Ronschka aún es joven y pequeño, así que debes comer mucho. Necesitas estar fuerte y crecer mucho para ayudarme en mi trabajo. Adele le explicó las razones calmadamente a Ronschka. La cara, que había mostrado dudas, se calmó solo después de oír la explicación. ¿Porqué este niño no conoce el amor incondicional? Era todo su propia culpa. Aunque ella no recordaba su vida pasada, Adele antes de recordar también era ella. Ese hecho por sí solo era doloroso. -De hecho, ni siquiera tienes que ayudar. -Bueno, creo que puedo hacerlo bien. -¿Tú mamá no lo está haciendo bien? Entonces ella le pellizcó su naricita. “Oh no, no puedo hacer esto.” Si Ronschka pudiese vivir en un mejor ambiente, Adele se podría rendir con él. ¿Pero cómo se podría rendir en tal niño? Un niño tan adorable y que le admira tanto. Mirando a Lucas calmadamente, Adele dijo: -Voy a cuidar de Ronschka. Quizás no sería fácil para una madre soltera criar a un niño por sí sola, pero estaba segura de que se esforzaría al máximo. Quería cuidar al niño tan felizmente como los niños de otras familias, para que pudiera crecer y vivir como otros niños. Por eso se decidió a no rendirse con él. A las palabras de Adele, Ronschka hizo un sonido extraño y escarbó entre sus brazos. Lucía muy feliz. Sin embargo, él no sabía como demostrar felicidad, por lo que solo hizo un sonido extraño y sonrió. -Parece que eres una madre soltera. ¿Cómo vas a criarlo por tu cuenta? Ronschka no era un niño ordinario. Tenía en talento y la bendición de un espíritu elemental. ¿Y ella dijo que criaría tal niño; y por sí sola como madre soltera? Probablemente ambos tendrían un futuro oscuro. Lucas notó. Adele mordió su labio suavemente. No había nada equivocado en lo que dijo Lucas. Considerando las adversidades que tuvo hasta el momento, el futuro no se veía más brillante. -Además, ¿Acaso no eres tú la que maltrató al niño? Ante esas palabras, Adele, que había estado mirando a Lucas con su cabeza erguida hasta el momento, encogió sus hombros. No podía inventar excusas porque era un hecho inevitable. Nunca lo tocó directamente, pero lo había ignorado hasta ahora. Cuando Adele vió la mirada molesta, había un poco de hostilidad en los ojos de Ronschka que miraba a Lucas. Entonces, chispas comenzaron a aparecer por todas partes. -¡Ahhhh! El doctor gritó y cayó. Pero Lucas puso su mano en las llamas con una expresión molesta. Solo eso extinguió el fuego. Él no sabía porqué estaba haciendo eso. Lucas suspiró para sí mismo. Una madre y un niño desconocidos para él. Hubiese sido mucho mejor si sólo dejaba dinero con el doctor y se hubiera ido. Pero ya había llegado a este punto, por lo que no retrocedería. No sentía ningún afecto por Ronschka, pero esperaba que al menos no fuese maltratado. El niño era como él mismo en su infancia. Viendo las pequeñas llamas surgir constantemente aquí y allá, Adele llamó el nombre de su hijo. -Ronschka. Entonces los ojos rojos, que aún no se había calmado, miró a Adele. Habían un sinnúmero de emociones en esos ojos, ya que aún era joven y tenía mucho resentimiento acumulado. Le dolió tanto a Adele, que sólo quería llorar. Pero no podía. Tenía que consolar a Ronschka ahora. Por lo que le habló con la voz más dulce posible. La razón por la que Ronschka era llamado monstruo, era porque no podía calmar las llamas. -No puedes hacer eso. El hombre parecía saber algo. De otra forma, no le sería tan fácil extinguir el fuego causado por Ronschka. Era una llama que no se iría incluso si su madre, Adele, intentaba. -Eh, pero…! Ronschka replicó con voz ronca, pero se encogió de hombros inmediatamente. Aunque había subido el tono de su voz en un segundo, era porque no se daba cuenta cuál era el tema. No. Ahora que le podía abrazar, no podía ser odiado nuevamente. -Fu, fu, desaparezcan. Por lo tanto, se tropezó hacia las llamas y les habló, pero ellas no escuchaban. Mientras más vergüenza sentía Ronschka, más chispas aparecían aquí y allá, quemando la casa del doctor. Al tiempo que las chispas comenzaban a tornar negro varios lugares, Adele también se paró e intentó atrapar las llamas. Pero sin éxito alguno; las marcas negras gradualmente comenzaban a incrementarse. -¡Ah! ¡Whoa! ¡Mi casa! Mientras más lo hacían, los gritos del doctor se incrementaban. Los movimientos de las manos de Lucas, que estaban relajados en un comienzo, comenzaron gradualmente a estar más ocupadas. Entonces caminó a grandes trancos a Ronschka y agarró sus pequeños hombros y le habló: -Ronschka, intenta apagar las llamas. -Estoy intentando apagarlas. El niño estaba intentando; pero las llamas, como siempre, no le obedecían apropiadamente. Adele también intentaba apagar las llamas, pero ya estaba muy herida. Su cara pálida hacía parecer que estaba por colapsar en cualquier momento. -Oh, oh, mamá. El tartamudeo de Ronschka se volvió peor. El niño quería dejar descansar a su madre, quería escucharla, pero nada estaba saliendo como él quería. Se odiaba a él mismo tanto. Tenía su primera oportunidad de ser amado, pero sentía que la estaba perdiendo. Tenía tanto miedo que quería llorar. “Mi mamá podría odiarme de nuevo.” El pequeño, seco cuerpo tembló. -¡Ronschka! Lucas, que lo estaba mirando, subió la voz un poco más. -Mírame. Piensa en las llamas como si fueran tu cuerpo. Lucas le explicó urgentemente al niño, pero no funcionaba para el asustado niño. Adele se acercó a ellos, y cuidadosamente le tomó la mano a Ronschka. -Ronschka. Los ojos, que lentamente se enfocaron nuevamente, se movieron en dirección a la dulce y suave voz. -Mi querido hijo, Ronschka, ¿Qué hay en tu mano? Mira, ¿acaso no tienes dedos? ¿verdad? ¿Cómo mueves tus dedos? Ronschka movió sus dedos a la vez con la calmada voz. -Piensa en las llamas como si fuesen tus dedos. -¿Mi-mis dedos? -Si, los bonitos dedos de Ronschka. Vamos, ahora la llama. Desaparezcan por favor. Los redondos ojos rojos se aclararon un poco. ¿Dedos? ¿Intentar mover mis dedos? Ronschka se esforzó en entender lo que Adele decía. ¿Cuánto había pasado? Las frenéticas llamas lentamente pararon de moverse y fueron desapareciendo una tras otra. Lucas, que estaba mirando, sonrió decepcionado. El niño debió sufrir debido a su madre, pero, ¿porqué continuaba siguiéndola? Ella no parecía ser alguien que le causaría algún daño al niño, pero Lucas sabía. Los padres pueden acosar a sus hijos incluso si desde afuera se ve bien y normal. -Buen trabajo. Bien hecho Ronschka. Por lo tanto, no se pudo relajar realmente cuando vió a Adele abrazar a Ronschka. Tenía un ligero sentimiento que no lo dejaba tranquilo. Pero el pensamiento de que “qué pasaría sí” pronto comenzó a brotar en una esquina de su mente. Lucas agarró al doctor que estaba por correr. -¡Déjame ir, déjame ir! El caballero se retorció con miedo. La existencia de los espíritus era extremadamente rara, por lo que había bastante gente que no sabía nada de ellos en el campo. Lucas le explicó la situación mientras lo mantuvo sentado por la fuerza. Afortunadamente, él asintió. No sabía si fue por el dinero que le dio, o si realmente entendió. Una vez que el tema más urgente fue atendido, Lucas volvió con Adele y Ronschka. -Bien, hagamos esto. Ante las palabras de Lucas, los dos le miraron. -¿Porqué no vienen ambos conmigo? ¿Dónde? La misma expresión apareció en sus caras y entonces desapareció. -A mi casa. Adele quedó desconcertada ante las palabras de Lucas. De todas formas, mirando directamente a Adele dijo. -Aún no te creo. Adele no tenía nada que decir. Incluso si no le creía, no podía refutarle nada. Es porque ella era la persona que había maltratado a Ronschka hasta ahora. Ahora que recordaba su pasado, incluso si ella era diferente, lo que hizo anteriormente no desaparecería. -Porque los niños siguen a sus madres. La expresión de Lucas mientras decía eso era fría como el hielo. -Vamos juntos por ahora. -Pero, ¿porqué debería creer en ti? A diferencia de antes, Adele, que podía razonar, preguntó calmadamente. -Ya has notado que soy un aristócrata ¿no?. No es difícil para un noble como yo vivir con dos personas más. ¿O acaso tienen algún otro lugar al que ir? No. Adele pensaba en hacer algunos mandados para poder alimentar a Ronschka tan pronto como sus heridas sanaran. Por supuesto, el proceso no sería fácil, pero no había nada más que pudiera hacer. No tenía dinero ahorrado, ni una casa donde vivir. -Entonces ya lo sabes. Adele dudó y respondió. -Sí. Ella ahora era la Adele que no confiaba fácilmente en la gente debido a sus memorias de su vida pasada, pero por lo que había visto hasta ahora, Lucas no se veía como una mala persona. ??? Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]