Mi Hijo Es Un Villano

Capítulo 6

Mi Hijo Es Un Villano Él intentando tomar a Ronschka no se sentía que fuera porque codiciaba el espíritu, pero por alguna otra razón. Si, se sentía como si se identificara con el niño. “¿Acaso sufrió cuando era un niño?” La respuesta era desconocida para Adele. Los pequeños pies eran un desastre. Las uñas de los pies estaban rotas y magulladas, la sangre estaba enredada, la piel estaba desprendida y se podía ver la carne. El corazón culpable y con pena de Adele, dejó escapar un suspiro. Adele le lavó los pies al niño con agua de una palangana tan cuidadosamente como le era posible. Lucas estaba asombrado y no de acuerdo con lo que la paciente estaba haciendo, pero no pudo contra la terquedad de Adele. Tan pronto como terminó de curar las heridas del niño, llegó con una palangana con agua tibia y le comenzó a bañar. -Las heridas se pueden abrir de nuevo. Mejor lo hago yo. Ante esas palabras, Ronschka movió su cabeza violentamente. -No, mi mamá. “Las heridas pueden volver a estallar, ¿estás bien con eso?” ucas, que estuvo a punto de decir las palabras, se calló nuevamente. Era porque Adele lo miraba de forma suplicante. Era difícil para el mirar para otro lado, aún sabiendo que ella era una mala mujer que abusaba de su hijo. Era extraño. Lucas sacudió su cabeza con frustración y salió. “Está tranquilo ahora.” En caso de que Ronschka sintiera más dolor, movía sus manos de forma cuidadosa. Sin embargo, no importa cuan cuidadosa fuese, el agua debía tocar las heridas. No había manera de que no doliera. Y aún así, el niño no hacía ningún ruido. Ocasionalemente abría su boca y sonreía incómodamente. -¿Duele? Ronschka asintió ante la voz que temblaba un poco. -No duele de verdad, ¡Enserio! Su madre lo tocaba sin estar asustada. Solo por eso Ronschka estaba tan feliz que podría soportar incluso más dolor. -Mamá. Su corazón revoloteó. Adele bañó a Ronschka por un largo rato y le cambió a ropas limpias que Lucas preparó de antemano. Era mucho mejor ahora que estaba vestido limpiamente. -¿Debería cortar tu cabello? Adele preguntó acariciando su flequillo, Ronschka sacudió su cabeza. -N-no, se vé raro. * -¿Quién? -Ro-Ronschka. -No, ¿quién dijo eso…? Mientras preguntaba, se dio cuenta. ¿Quién le habría dicho eso a Ronschka? El niño solo había estado con Adele todo el tiempo. Como siempre, fue Adele quién le había herido esta vez también. -Ronschka. -¿A-Ah? Su pecho se sentía apretado. No podía dejar que el niño se considerase a sí mismo un monstruo para siempre. Tenía que arreglar una cosa a la vez para que ganara confianza. De esa manera, podía ser feliz de verdad. Incluso si se daba cuenta de todo y la odiara más adelante, tenía que dejarle saber la verdad algún día. Por ahora, tenía que incrementar su confianza. -Ronschka es muy bonito. – Dijo Adele. -¿Si, bonito? -Y luces realmente genial. Ronschka miró sospechosamente a Adele. -No, estás mintiendo. -¿De verdad? ¿Acaso no le crees a tu madre? -¡No, te creo! Una voz muy aguda gimió en sus oídos. -Entonces confía en mí ahora. -Ah, pero… Adele le había dicho que era un monstruo. Que lucía horrible. Ronschka estaba confundido. -Sabes Ronschka, he sido una mala madre. -No, mamá no es mala. -No, era mala. Era como la bruja que vive en lo profundo del bosque, no, incluso peor que esa bruja. Ronschka estaba sorprendido. Pero solo por un momento. Pronto, con una mirada determinada, Ronschka lo dijo. -Si, incluso si mamá es una bruja, está bien. -Las brujas son malas. -¡Eso, eso, eso, eso! El sentimiento lo hacía tartamudear aún más. Mientras tanto, Ronschka se mantenía firme con su propia opinión. “Porque soy su madre.” Ronschka, su hijo, le da su amor ciegamente solo por una razón. La humedad alrededor de los ojos de Adele lentamente se secó. No merecía llorar. “Disculpa. Lo siento de verdad Ronschka.” Abrió sus ojos intentando no llorar, pero no podía parar las lágrimas que brotaban. La mano de Ronschka lentamente se acercó a Adele. Su mano, que estaba cubierta con pequeñas heridas, estaba temblando tanto que se notaba a simple vista. -Está bien, está bien. Finalmente, la mano de Ronschka alcanzó la mejilla de Adele. ¿Qué tanto coraje Ronschka necesitó para el acto tan simple de tocar su mejilla? Adele no podía parar de llorar porque sentía porque se arrepentía de nuevo. -Ahora te ves mucho mejor bañado. Dijo Lucas cuando vió a Ronschka en sus nuevas prendas. Ella lavó su cuerpo y le arregló y limpió su pelo. Mientras no tuviera las marcas de quemaduras, el niño tenía una cara que atraería a cualquiera. “Pero pienso que he visto esta cara en alguna parte.” Se veía familiar ahora que estaba limpio. Pero no podía decir a quién se parecía. “Bueno, ¿cuál es el punto de saber eso ahora?” Después de todo, Lucas casi había abandonado la alta sociedad del todo, y las dos personas de allí nunca habían puesto un solo pie allí. -Por ahora, he arreglado un carruaje ya que tenemos un paciente. Eso lo forzó a quedarse un par de días más en el pequeño pueblo, pero no importaba. Tenía tiempo más que suficiente. El tipo de la mansión estaría infeliz con este retraso en el horario. Bueno, ¿qué podría hacer él? Un delgado niño pequeño y una paciente. Sería difícil cabalgar así. Es por eso que tuvo que ocupar dinero en arrendar un carruaje de otro pueblo. El tiempo pasó rápido. Tan pronto como el pequeño vagón llegó al pueblo, Lucas se fue inmediatamente. Por supuesto, Adele y Ronschka también estaban con él. -Ah, mamá. Adele, cuyas heridas no se habían recuperado del todo, sufría con el balanceo del vagón. Entonces Ronschka estaba inquieto e intentaba que Adele estuviera cómoda, levantando su chaqueta y los cojines. “¿Acaso lo vale?” Lucas miraba la figura fríamente. La apariencia de Adele y sus acciones mientras estuvieron en el pueblo eran devotas a su hijo. Sin embargo, Lucas no se dejó influenciar por lo que ella mostró. Un niño que vivió deseando el afecto de su madre todo el tiempo, y la mujer que se lo negó. Ni siquiera sabía porqué ella actuaba así. ¿Sería porque lo reconoció como un aristócrata y estaba apuntando a algo? Pero entonces, ¿porqué protegió al niño del oso? ¿Qué pasaría si hubiese otra razón? “Como si esa mujer la tuviese.” Lucas miró hacía afuera por la ventana y luego miró a Ronschka, quien aún estaba dudoso. Durante el viaje, Adele gimió por el dolor y la fiebre. Debido a eso, el carruaje se movía lentamente. Paraban por cada pueblo por el que pasaban, para mostrarles las heridas a un doctor y se movían cuidadosamente. Cada vez que pasaba eso, Lucas pensaba “¿Es realmente necesario?” pero cuando veía a Ronschka, no podía negarse. Para el niño, su madre era una existencia absoluta. Y Lucas no podía remover fácilmente esa existencia absoluta. Mientras tanto, el carruaje iba en camino a su destino. ---- Un niño de pelo rubio y ojos azules miraba hacia afuera por la ventana. La ama de llaves le miró y sonrió levemente. -¿Estás esperando por Lucas? -No. Solo estaba viendo por la ventana. -Ha ha, ¿De verdad? Entonces, ¿No necesitas esto? La mujer agitó gentilmente el sobre en su mano. Entonces, el niño que miraba por la ventana corrió y extendió sus manos como si nunca hubiera dicho nada. -Como un discípulo, debo leer la carta de mi maestro. -Bien, entonces podemos solo informarte cómodamente. -No, estoy más cómodamente con esto. El niño habló con firmeza y rápidamente recibió su carta. “Chico especial” Un día, Lucas, que había estado viajando al extranjero como siempre, volvió con él como un gato callejero. Sorprendida por la apariencia del sucio niño, le había preguntado quién era, y él respondió: -Es mi discípulo. Desde ahí, el niño había aprendido el manejo de la espada de Lucas. Aunque se podría decir que Lucas había abandonado a su familia, Lucas originalmente era un excelente espadachín. No era solo uno de los tres hombres más poderosos de su tierra natal, sino que era un maestro de la espada. ¡Vaya discípulo al que enseña! Naturalmente, mucha gente mostró interés. E intentó ganarse al niño, o estaban celosos e intentaban hacerle daño. Entonces una pequeña mansión fue construida después de dejar su tierra natal. Allí, el niño estudió el manejo de la espada diligentemente. Pero aún cuidando un niño, Lucas no parecía poder controlar su pasión por viajar. Él había querido salir, y aún no volvía esta vez. “Bueno, envió una carta.” El niño, Leon, estaba sentado derecho leyendo la carta. Entonces frunció el seño e inclinó su cabeza. -¿Qué pasó? -Está trayendo otro niño. -¿Qué? La ama de llaves abrió los ojos con sorpresa. Leon mordió su labio y leyó la frase nuevamente. -Es un niño. Sin embargo, no importa cuánto la releyera, el contenido de la carta no cambió. *Recuerden que debajo del flequillo tiene cicatrices. Las tapa con el pelo. T.T ??? Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ]