
Mi Hijo Es Un Villano
Capítulo 7
El carruaje serpenteaba por el angosto camino. Los árboles que se alineaban a los costados eran tan altos, que costaba que llegara la luz del sol. Era como si al final del camino hubiese una casa de brujas. Pero contrario a las expectativas, al final del camino había una mansión envuelta en hiedra. No habían árboles altos alrededor de la mansión, así que le llegaba bastante luz de sol; y el pasto que se había formado naturalmente alrededor, lucía maravilloso con luz natural. -Ya llegamos. El carruaje paró en la entrada. Entonces Lucas, quien bajó primero, extendió su mano y Adele la tomó con una actitud incómoda, y después la extendió para Ronschka que aún estaba dentro del carruaje. Lucas se movió antes que Adele, que aún no estaba bien; tomó a Ronschka y lo bajó del carruaje. No quería tratar con una mujer como ella, pero era muy vago para tratar a un paciente sin respeto. Y también estaba que ella era la madre de Ronschka. Tan pronto como los tres se bajaron del carruaje, alguien desde el interior corrió como una flecha. Era un niño con un brillante pelo dorado, Leon. Pronto como el niño salió, corrió y pateó a Lucas. Pero el ataque fue rápidamente bloqueado. Leon entonces golpeó duro con su puño a Lucas, pero el resultado no fue muy diferente. -Basta. No fue hasta que Lucas habló, que Leon paró. -¡Bienvenido! -Gracias, practicaste bastante. Lucas sonrió y acarició el pelo de Leon. Lucas siempre mostraba una burla torcida, pero debería ser diferente con ese niño. Adele observó a ambos con sus ojos muy abiertos. -Déjame presentártelos. Lucas le dijo a Leon. -Este es Ronschka. Él tiene la bendición de un espíritu de fuego. -Hola. -Este el Leon, mi discípulo. Está aprendiendo a manejar la espada. Leon inclinó su cabeza para saludarlos, pero los ojos de Ronschka no se encontraron con su cara; ya que se escondió detrás de Adele, y le enviaba miradas cautelosas. Ronschka, quien hasta ahora había sido tratado como un monstruo por la gente a su alrededor, no entendió el significado de las acciones de Leon. No era algo que hubiese podido entender sin que nadie le dijera antes, por lo que Adele le dijo suavemente. -Ronschka, tienes que decir hola. -Oh, ah, hola. Ronschka se las arregló para terminar su saludo. Entonces, en el momento que Adele intentaba decir su saludo, una memoria surgió en su cabeza. El protagonista principal quien perdió todo cuando era joven. Y el profesor quien le salvó. El profesor era puesto en peligro por Ronschka más tarde, bajo las órdenes del emperador. Ese era el momento decisivo en el que el protagonista masculino abandonaba a su mejor amigo, Ronschka. Cuando pensó sobre eso, su corazón se heló. ¿Porqué no lo había pensado hasta ahora? Leon, el pequeño chico rubio era el personaje principal en esta historia. Originalmente, era un niño que conocería a Ronschka un poco más tarde. Cuando se dio cuenta de todo, no se sentía cómoda en esa situación. Adele, sin darse cuenta, envolvió sus brazos alrededor de Ronschka y retrocedió un poco. Mirándola, Leon preguntó. -¿Quién es la mujer? Lucas miró a Adele como si recién se acordara de ella y contestó: -Adele, ella es la mamá de Ronschka. Ante esas palabras, Leon abrió grande sus ojos, y miró alternadamente a ambos. Ronschka con sus ojos rojos y pelo rojo intenso. Adele con ojos verdes y cabello castaño liso. No se parecían mucho a primera vista. Mientras tanto, la doncella salió al encuentro de su maestro. -Bienvenido a casa maestro. ¿Cómo ha estado? Los dos se saludaron y entonces observó cálidamente a Ronschka; entonces miró a Adele sorprendida. Sin embargo, lo que siguió fue un poco decepcionante para ella. -Ella es sólo la mamá de Ronschka. No es lo que piensas. Las heridas causadas por el oso aún no se curan bien, por lo que se quedará como invitada por ahora. Tengo que pensar bien qué pasará después. Aún escondiendo su cabeza confundida, Adele se inclinó. -Por supuesto. Gracias. No eran palabras vacías. Si no fuera por él, Adele estaría muerta y Ronschka hubiera sufrido cosas terribles mientras deambulase por el bosque. Era verdad que un completo extraño le había ayudado, y no importaba cuantas veces le agradeciera, no sería suficiente. -Y Ronschka, no soy un elementalista, pero al menos puedo ayudarte a estabilizar tus habilidades. Comenzarás a aprender de mí con Leon a partir de mañana. Ante esas palabras, Adele dudó por un momento. Originalmente, el protagonista y Ronschka supuestamente se conocerían un poco más tarde. Pero ya que eran jóvenes, se conocieron y aprenderían del mismo profesor. Así que, ¿Cómo sería el futuro? Adele no podía predecirlo. Pero si sabía una cosa, por ahora, no podía rechazar la oferta de Lucas; ¿pero podía realmente quedarse en este lugar? ¿En una situación que no sabía si era buena o mala? Numerosos pensamientos corrieron por su cabeza. En algún punto, Adele se desplomó en su lugar. La fatiga acumulada en todo el viaje se desbordó. -¿Mamá? Ronschka, incrédulo, llamó a Adele, pero ella no le podía responder. Intentaba levantar sus pesados párpados con todas sus fuerzas. Y entonces Adele colapsó. -¡Uh, oh, ah, mamá! Confundido, Ronschka le llamó y Lucas se movió rápidamente. Sostuvo a Adele y gritaba a la vez que corría a la mansión: -Kris, apúrate y llama al doctor. Madeleine, ayúdame. -¡Sí! Kris, el sirviente, corrió a llamar por el doctor residente de la mansión, seguido por Madeleine. Y detrás de todos, Ronschka los siguió rápidamente. Lucas corrió a la habitación más cercana y chequeó la frente de Adele primero. Su cabeza estaba hirviendo. Tan pronto como la acostó en la cama, Madeleine, quien le seguía, le aflojó la blusa y le sacó los zapatos. -¿Qué pasó de repente? Lucas miró perplejo ante las palabras de Madeleine. Le podría haber explicado, pero la reacción de la doncella sería obvia. Que no había dejado a una mujer herida por un oso descansar un par de días, y la había traído directamente allí. Aunque él había sido considerado, Lucas sabía que no era suficiente. Sus heridas curaban lentamente, pero la fatiga del viaje se acumulaba y podía verla debilitándose a simple vista. Aunque Madeleine no podría decirle nada. Era la mujer que había estado a su lado desde que dejó su casa. Pero no quería ocultarle detalles. Incluso si Adele era una mujer que atormentaba a su propio hijo, era claro que la dulce Madeleine se aterrorizaría de su condición y de cómo él actuó ante la situación. -Eso… Cuando se disponía a hablar, Ronschka entró corriendo en la habitación. El niño jadeaba, pero se acercó a su madre. -¡Oh, oh, mamá! Lucas no podía hablar más y se calló. También presentía que no debía hablar de eso en frente del niño. Sólo eso pareció alertar a Madeleine que algo le había pasado, pero no preguntó por más detalles. Al siguiente momento, la puerta se abrió y el doctor junto a Kris entraron rápidamente. El doctor, se volvió a Adele, que estaba recostaba en la cama. -¿Ésta es la paciente? -Sí. -¿Hay algo especialmente malo con ella? -Fue atacada por un oso hace algunas semanas. -¿Un oso? El doctor puso una cara desconcertada. -Yo, yo, yo… Ronschka tartamudeó con su carita cubierta en lágrimas y una nariz mocosa. -Ella me salvó. Los ojos del doctor se abrieron ante las palabras del niño. También los de Madeleine. -¡Oh dios mío! Lucas se calló por un momento antes de continuar. -Se hirió en la espalda. -¿La herida se curó? -La mayoría de los doctores dijeron que estaría bien si nos movíamos con precaución. “Así que está diciendo que no estaba bien”. El doctor suspiró y examinó las heridas de Adele. La herida no era tan profunda como había pensado. El oso aparentemente no había rasguñado tan profundamente. Sin embargo, la herida había sido causada por un oso. Desde que Adele estaba sobrecargada, no había forma que su cuerpo estuviera en buena forma. -¿Realmente los doctores dijeron eso? El doctor miró a Lucas sospechosamente. Bueno, de hecho, había presionado un poco para obtener la respuesta que quería. Pero no la habría cargado alrededor si fuese una situación de vida o muerte realmente. Incluso si no era el tipo de mujer que le agradara, él sabía que para el niño, ella era el mundo. -Bueno, vamos a dejar eso de lado por ahora. Es más urgente tratarla. El doctor envió a Kris y Lucas para afuera. En adición, le pidió a Ronschka que saliera por un rato. Si viera cómo era el tratamiento de su madre, estaba preocupado que el niño sufriera algún trauma. Naturalmente, Ronschka peleó para no salir, y eventualmente Lucas lo forzó a salir. -¡Uh, oh, mamá, aahh! -Sólo es mientras la tratan. Podemos volver cuando el doctor salga. -¿Pe-pero, y si, ella, ella muere mientras tanto? -No morirá. -¿Có-cómo lo sabes? Ronschka miró a Lucas para arriba. ??? 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