No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo

Capítulo 11

[Traductor: Mayu] No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 11 Resulta vergonzoso admitirlo, pero Kirine era consciente de su «obsesión» por el dinero. Estaba dispuesta a hacer cualquier cosa que le reportará beneficios económicos, centrándose especialmente en métodos que le permitieran obtener grandes ganancias de forma rápida y sencilla. No podía evitarlo. Al crecer sin cuidados parentales desde muy joven, tenía que vivir con el dinero siempre controlado. Al menos intenta encontrar el dinero sobrante. Pero no saber dónde estaba le resultaba frustrante. Mientras dejaba escapar profundos suspiros, se oyó un golpe en la puerta. Cecil, que rápidamente fue a ver quién era, dijo, “Sir Ares Arensis, el Comandante de los Caballeros, está aquí.” “Déjale entrar... Espera, ¿qué? ¿El Comandante de los Caballeros?” “Sí. El Comandante Imperial de los Caballeros.” “...” “...?” Cuando Cecil le dirigió una mirada como preguntándole si había algún problema, Kirine hizo un gesto con la mano indicando que no. Al poco rato, Ares entró y miró a Cecil, haciéndole una señal. “Tenemos que hablar en privado.” “Entonces me marcharé.” Ante esta clara despedida, Cecil salió del laboratorio de investigación, que parecía impaciente por irse desde el repentino arrebato de Kirine. Vaya, este tipo también ha triunfado. Kirine miró a Ares de arriba abajo con una expresión de asombro. Vaya, este tipo también ha triunfado. De repente pensó en lo justos que eran los dioses. Le habían dado a este hombre misántropo y obsesivo-compulsivo una apariencia atractiva y habilidades excepcionales con la espada. Cuando Kirine le indicó que se sentara, Ares se acomodó en el sofá y dijo. “Iré a visitar a mi familia.” “¿Por qué me lo cuentas? Simplemente ve.” “Pensé que debías saberlo, ya que voy a contarle a mi madre lo del divorcio.” “De acuerdo, ya entiendo.” Si eso era todo, Ares se levantó sin titubeos. Pero tras un momento, se volteó con una expresión extraña. “¿Quieres oír algo interesante?” Antes de que Kirine dijera que no quería oírlo, Ares continuó. “Al parecer, he estado haciendo trabajo voluntario. Durante seis años enteros.” “¿Qué?” “Principalmente voluntariado y donaciones a niños con condiciones de vida desfavorables.” Al igual que Ares, que estaba hablando, Kirine no podía creerlo y soltó una risa seca. Ares detestaba profundamente a las personas. La mera idea de que él se ofreciera como voluntario para ayudar a la gente le parecía tan absurda que le provocaba risa. “No te preocupes. Yo también llevo seis años de patrocinadora. Es curioso, ¿verdad?” “Sí. Tú y yo... La vida es realmente increíble.” “Sigamos con lo que hemos empezado.” “Claro.” *** Por primera vez en mucho tiempo, Kirine tuvo un día ajetreado en su laboratorio de investigación, realizando diversos experimentos y hojeando libros de magia. Se centró principalmente en las pociones para restaurar la memoria, pero, como era de esperar, no existían. Realmente tengo que crear algo que no existe. Aunque quién iba a beberla seguía siendo un problema, encontrar la manera de elaborarla era lo urgente en ese momento. “Uf, estoy cansada.” Quizás había trabajado demasiado. Sintiéndose extrañamente pesada, Kirine entró con paso cansado en la mansión. Pero tras dar unos pasos, oyó un ruido en la cocina. Pensando que podría tratarse de un ladrón, por lo que se acercó tensa a la cocina, solo para encontrarse con una figura inesperada. “¿Qué es esto? Creía que te habías ido a casa de tu familia.” Kirine preguntó en cuanto vio a Ares, pero en lugar de responder, él se bebió el alcohol que tenía en la mano. Kirine se acercó rápidamente para detenerlo. “Oye, ¿cómo puedes beber con una niña en casa?” “No te preocupes. Conseguí que se durmiera temprano.” “¿Ha pasado algo?” Kirine preguntó, notando con retraso el peculiar ambiente. A diferencia de su apariencia llamativa, que parecía adecuada para divertirse con varias personas, Ares no disfrutaba del alcohol ni del juego. Más bien mostraba reticencia hacia ellos. Que una persona como él bebiera como un alcohólico era ciertamente extraño. Justo cuando iba a tomar otra copa, Kirine lo interceptó. “No fue necesario que convenciera a mi madre.” “¿Eh?” Antes de que Kirine pudiera preguntarle a qué se refería, Ares continuó. “Ella ya ha fallecido.” Sus ojos azules, ligeramente abatidos, se sumieron en la tristeza. El padre de Ares había fallecido en un accidente cuando éste aún no había cumplido los siete años. Para Ares, su familia se reducía a su madre y su hermana Reilly, quien era un año mayor que él. Su madre, en particular, siempre había cuidado mucho de Ares, que de niño era propenso a desmayarse. Y ahora aquella madre había sido sepultada en una época que no recordaba. Esta realidad era tan impactante y devastadora que Ares no podía soportar enfrentarse a ella en estado sobrio. “Uh...” Los labios de Kirine temblaban mientras miraba a Ares, que parecía querer morir por lo horrible de la situación. Estaba a punto de preguntarle si estaba bien, pero decidió no hacerlo. No era lo más adecuado preguntarle eso a alguien que claramente no estaba bien. “¿Le habré tomado la mano cuando falleció?” “Oye, tú…” “Probablemente no. No, seguramente no…” Ares se cubrió el rostro con ambas manos como si el dolor fuera insoportable. Sus hombros, que siempre habían parecido anchos, hoy parecían pequeños y lamentables. Como nunca lo había visto tan cerca de derrumbarse, Kirine no sabía qué hacer y se limitó a juguetear con las yemas de los dedos. Sabiendo que las típicas palabras de consuelo no servían de nada en estas situaciones, no sabía qué decir. Pero su vacilación no duró mucho. “Sí la tomaste de la mano. No, estoy segura de que así fue.” Kirine habló con firmeza, aunque ella misma no lo había visto. ¿Por qué verte llorar se siente raro proviniendo de ti? Una apariencia tan débil no le quedaba bien a Ares. Sería preferible que actuará de manera desagradable y engreída, como de costumbre. Aunque comprendía sus circunstancias, algo brotó en su corazón. No estaba segura de qué emoción era, pero una cosa era cierta, no quería volver a verlo tan deprimido. ”Por muy terrible que sea tu personalidad, no habrías despedido a tu madre sin sostenerle la mano.” Ares, que había estado llorando en silencio, levantó lentamente la cabeza. Cuando sus miradas se cruzaron, Kirine habló con aún más firmeza. “Sostuviste la mano de tu madre hasta el final, así que deja de llorar.” “No estoy llorando…” “Por favor, sécate esas lágrimas antes de hablar.” Al darse cuenta tarde de que había estado llorando, Ares se secó torpemente las lágrimas con el dorso de la mano. Se frotó con tanta fuerza, como si intentara exprimir todas las lágrimas, que sus ojos, ya ligeramente hinchados, se pusieron rojos. “Sasha debería haberte visto así.” “No te burles de mí.” “Bueno, ¿quién te ha dicho que lloraras?” Incapaz de responder, Ares frunció el ceño disgustado. Cuando el ambiente se relajó, Kirine soltó un suspiro de alivio en secreto e hizo un gesto. “Vamos a dormir antes de que la niña vea algo que no debe ver.” “De acuerdo…” Esperando que él se negara, Kirine se sorprendió cuando Ares asintió obedientemente. Mientras Kirine se dirigía hacia el dormitorio, Ares la siguió. Con éste caminando unos pasos detrás, Kirine sintió extrañamente como si estuviera paseando a un perro de regreso a casa después de un paseo. Esa sensación persistió incluso después de que se hubieran aseado y se acostaran en la cama. ¿Por qué sentí pena por él? Por alguna razón, no conseguía conciliar el sueño. Aunque cerrara los ojos con fuerza, la imagen de él esforzándose por no llorar seguía presente en su mente. No, es natural sentir pena. Dijo que su madre había fallecido. Sólo era un sentimiento impulsado por la decencia humana. De lo contrario, no hay forma de que su corazón se encogiera al ver llorar a ese hombre que era su rival. *** “¿Qué es esto?” A la mañana siguiente. Cuando Ares iba a preparar el desayuno como de costumbre, al ver la comida ya preparada sobre la mesa, preguntó inmediatamente. Mirando a Ares, cuyos ojos se habían abierto con sorpresa, Kirine respondió con indiferencia. “Lo hice para ayudarte a calmar el estómago. No hace falta que me des las gracias.” “Dijiste que no sabías cocinar. Me has engañado.” Dijo Ares, mirando el desayuno que le había preparado Kirine. Omelettes al vapor, estofado de verduras y tocino a la parrilla apetitoso. Aunque no eran platos muy difíciles de preparar, por alguna razón, a Ares le parecían lujosos. “Me refería a que no podía cocinar según mis estándares. Por cierto, ¿dónde está Sasha?” “Todavía está durmiendo.” “Dejémosla dormir un poco más, ya que ninguno de los dos va a trabajar hoy.” Ante el gesto de Kirine de que comieran rápido, Ares se sentó con expresión incómoda. “Bueno... pues comeré.” Tomó la cuchara con torpeza y probó el estofado con cuidado. Kirine lo observaba en silencio, sintiéndose extrañamente nerviosa y con la boca seca. Después de comer el estofado, Ares se llevó un poco de omelette a la boca. Al ver cómo se le levantaban lentamente las comisuras de los labios, Kirine le preguntó, sin ocultar su satisfacción. “¿Qué tal está?” “¡Vaya, qué asco!” “...” “¿Qué demonios le has echado a esta comida para que esté tan mala?” “Oye.” “El estofado está amargo y el omelette está agrio. ¡Qué sabor tan extraño! ¡Nunca había probado nada igual en mi vida!” ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas