
No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo
Capítulo 13
[Traductor: Mayu] No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 13 Cuando Reilly inclinó los hombros como si estuviera dolida, Kirine se sintió tan nerviosa que cerró la boca. No se había dado cuenta de que, después de ocho años, eran lo suficientemente íntimas como para hablar de manera informal. Afortunadamente, la expresión de Reilly se suavizó rápidamente cuando le acarició las mejillas a Kirine. Aunque sorprendida por el contacto repentino, Kirine no lo demostró, como si fuera algo normal. Acariciando suavemente ambas mejillas de Kirine, Reilly dijo en tono suave. “Dejemos de lado las formalidades innecesarias entre nosotras, ¿está bien?” “De acuerdo” “¿De acuerdo?” “No, quiero decir... vale.” “Así está mejor, cuñadita.” Solo entonces Reilly sonrió con satisfacción. Pero la sonrisa no duró mucho. “Hermana.” Ares, que se había acercado sin que ella se diera cuenta, hizo un gesto , indicando que quería hablar. Aunque Reilly intentó ignorarlo al principio, su insistencia la obligó a seguirlo de mala gana. *** Incluso mientras conversaba en privado con Ares, la mirada de Reilly se desvió naturalmente hacia Kirine y Sasha. La pequeña estaba sentada, enseñándole a Kirine a doblar flores de papel. La visión de sus pequeñas manos moviéndose nerviosamente era tan bonita que Reilly no podía apartar la vista de ellas. En ese momento, sintió que alguien se sentaba frente a ella. Sin mirar, Reilly preguntó. “Si tú también sufriste el mismo accidente, ¿por qué eres el único que se encuentra bien?” “No estoy bien.” “Entonces, ¿qué te ocurre?” “Bueno, es que…” “...?” Reilly lo miró con curiosidad, pero Ares se quedó en silencio. Por poco menciona que ha perdido ocho años de recuerdos. En realidad, podría habérselo contado a Reilly, pero no quería preocuparla cuando aún no sabían quién era el culpable. “Estás bien. Pareces estar perfectamente bien.” “Eso mismo pienso. Solo estás siendo dramática.” Mostrando su desaprobación, Reilly volvió a mirar hacia Kirine. “Hermana, sobre mamá.” “¿Qué pasa con mamá?” “Bueno, ella ha fallecido.” “...” Solo entonces Reilly volvió a mirar a Ares. “¿Por qué mencionas eso ahora?” “¿Crees que le sujeté la mano cuando falleció?” “...” “Sabes cómo yo…” Ares no se atrevía a decirlo y dejó la frase en el aire. Por suerte, Reilly entendió lo que quería decir y respondió con expresión indiferente. “Le tomaste la mano. ¿No lo recuerdas?” “¿Eh? Ah, claro que lo recuerdo. Por supuesto.” “...?” Reilly frunció ligeramente el ceño ante el demorado asentimiento de Ares. Su rostro, repentinamente aliviado, parecía diferente al habitual. “¿Estás actuando de manera extraña hoy?” “No, no lo estoy.” La forma en que apartó la mirada mientras lo negaba parecía bastante sospechosa, pero Reilly no lo mencionó. Simplemente bajó la mirada y señaló los guantes blancos que llevaba Ares en las manos. “Por cierto, ¿no se te había curado la misofobia?” “¿Eh?” “Tienes guantes puestos.” “...” En lugar de responder, Ares miró sus manos enguantadas. No pudo ocultar su expresión de sorpresa, le costaba creerlo. “¿Realmente me curé?” ¿Por eso no resultó desagradable? De repente, recordó el momento en que su mano tocó la de Kirine. La sensación, que debería haber sido desagradable y horrible, extrañamente no fue tan mala entonces. De hecho, pensó que era agradable... ¿En qué estoy pensando? ¿Estoy loco? Aunque no sabía cómo se había curado, era evidente que se trataba de un cambio positivo. Mientras apretaba y abría el puño repetidamente sin motivo aparente, Reilly habló con una leve sonrisa. “Ahora que lo pienso, mi cuñada es realmente nuestra benefactora.” “¿Ella?” “...” En ese momento, Reilly miró en silencio a Ares. No podía quitarse de la cabeza la sensación de que su conversación se desviaba constantemente del tema. “Hoy estás muy raro. ¿Me estás ocultando algo?” Era demasiado extraño como para descartarlo como una simple sensación. Reilly lo miró fijamente, como si le dijera que hablara, pero Ares lo negó rotundamente. “¿No? No ocurre nada.” “Es mejor para ti que me lo digas mientras te lo pido amablemente.” “Te lo aseguro, no pasa nada.” Mientras Ares lo negaba, incluso agitando las manos, Reilly entrecerró los ojos y giró la cabeza hacia donde estaba Sasha. Esta sonreía alegremente, mostrando la flor de papel que había hecho a Kirine. “Ah, claro. Tía trajo un regalo para Sasha.” “¿En serio?” Al oír estas palabras, pronunciadas como si de repente se hubiera acordado, Sasha se alegró y corrió hacia Reilly. Mirándola con cariño, Reilly le preguntó con tono amable. “Sí, pero se me ha quedado en la puerta. ¿Podrías ir a buscarlo?” “¡Ahora mismo voy!” Sasha asintió , solemne, decidida a ir a buscar su propio regalo, y salió corriendo. Mientras sus ligeros pasos se desvanecían, Reilly preguntó como si hubiera estado esperando este momento. “Por cierto, ¿qué piensan regalarle a Sasha por su cumpleaños?” “¿Eh?” “Pronto será su cumpleaños.” Al escuchar esto por primera vez, Kirine y Ares se miraron simultáneamente. Aunque no lo dijeron en voz alta, sus miradas intercambiadas transmitían claramente lo que querían decir. ¿Es el cumpleaños de Sasha? ¿Por qué me lo preguntas? Yo tampoco lo sé. Los dos intercambiaron miradas, ocultando sus pensamientos de preocupación, y observaron atentamente la reacción de Reilly. Afortunadamente, Reilly solo parecía extrañada. “Estábamos pensando qué regalarle.” Ares, sintiéndose algo aliviado, fingió una expresión de preocupación. Era tan natural que resultaba frustrante admitirlo. Sin embargo, por alguna razón, el rostro de Reilly se oscureció aún más. Rápidamente, Kirine se dio cuenta y añadió a las palabras de Ares. “Queremos regalarle algo mejor que el año pasado, pero no sabemos qué elegir.” “¿Qué le regalaron el año pasado?” “...” Desconcertada por la pregunta inesperada, Kirine miró a Ares en busca de ayuda. En respuesta, éste se inventó una excusa que incluso a él le pareció absurda. “Sí, ¿qué le regalamos? Ha pasado un año, no puedo recordarlo…” “...” Lo que hacía unos instantes parecía una actuación natural, ahora resultaba incómodo para cualquiera que estuviera mirando. Solo un tonto se lo creería. Pero la respuesta de Reilly fue inesperada. “Es cierto, quizá no lo recuerden.” Ella asintió, reconociendo que era posible. Pero Reilly no había terminado. “Pero es un tanto extraño. Pensaba que solo mi hermano estaba actuando de manera peculiar, pero mi cuñada también se comporta de manera extraña.” Antes de que pudieran preguntar qué era lo extraño, Reilly continuó. “El cumpleaños de Sasha ya pasó. Fue hace tres meses.” Ante estas palabras, que sonaron como un veredicto, Kirine y Ares se quedaron paralizados. *** “¿Han perdido la memoria?” Sin poder pensar en más excusas o explicaciones, Ares no tuvo más remedio que confesarle todo a Reilly. Después de escuchar en silencio la historia, ésta dejó escapar un suspiro. “Por eso te comportabas de forma tan extraña. Y por eso mi cuñada utilizaba un lenguaje formal conmigo.” Mientras ella miraba a Kirine con nueva percepción, está sonrió torpemente y desvió la mirada. Chasqueando la lengua brevemente ante esto, Reilly preguntó de repente como si algo se le acabara de ocurrir. “¿Entonces tampoco se acuerdan de Sasha?” Ella había preguntado con la esperanza de que no fuese cierto, pero no hubo respuesta. Al ver que ambos mantenían la boca bien cerrada, Reilly dejó escapar un breve suspiro. Pero, tras un instante, movió ligeramente la mano y unos documentos comenzaron a ordenarse cuidadosamente en el aire. “Aquí tienen información sobre ustedes dos basada en mis recuerdos. Y este documento contiene información sobre Sasha.” Para evitar verse sorprendidos por su yo actual si volvían a perder la memoria, era necesario comprender con precisión quiénes eran ahora. “Gracias, hermana.” “Eres demasiado descuidado, ¿sabes?” Mientras Reilly miraba con desaprobación a Ares, que le daba las gracias, Kirine, que no había dejado de observar las reacciones de Reilly, preguntó con cautela. “Tengo una pregunta…” Su tono era claramente vacilante, algo inusual en ella. Al ver a Kirine tan indecisa, algo poco habitual en ella, Reilly le dedicó una sonrisa amable. “Pregunta con tranquilidad.” “¿Sabe dónde podría haber guardado mi dinero? Y si lo sabe, ¿cuánto podría haber?” “Te dije que me hablaras de manera informal.” “¿Dónde está mi dinero?” “...” Por un momento, Reilly pensó que Kirine podría haberle confiado algo de dinero. Pero la expresión de Kirine era más seria que nunca, lo que hizo que Reilly dudara en bromear. “¿Cómo voy a saber dónde está tu dinero? Tú misma gestionas todo tu dinero.” “Me han dicho que he estado haciendo donaciones.” “Así es. Llevas haciéndolo de forma constante desde que nació Sasha.” Poco después de que naciera Sasha, Kirine y Ares comenzaron a hacer donaciones a orfanatos y a patrocinar instituciones educativas. Resultó especialmente sorprendente que Kirine se hubiera ofrecido voluntariamente, teniendo en cuenta lo mucho que valoraba el dinero, como si fuera su propia vida. “De todos modos, si necesitan ayuda en el futuro, no duden en ponerse en contacto conmigo.” Sintiendo que le empezaba a doler la cabeza, Reilly se levantó y se sacudió la cabeza. Curiosamente, este incidente le pareció inusualmente siniestro, lo que la hizo sentir incómoda. ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas