No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo

Capítulo 2

[Traductor: Mayu] No Hay Manera De Que Esté Casada Contigo 02 Aproximadamente un mes antes de que Kirine y Ares vinieran a pedir el divorcio… “¿Qué estás mirando?” En el momento en que Kirine miró tranquilamente por la ventana, una fría voz interrumpió el ambiente. Giró ligeramente la cabeza y se encontró con la mirada feroz de Ares. “Eres muy engreído. Estaba mirando por la ventana, no hacia ti”, replicó Kirine con una risa seca. La mayoría de la gente se habría sentido avergonzada tras un enfrentamiento así, pero Ares simplemente levantó más el mentón. “Entonces no mires por la ventana. Es desagradable porque parece que me estás mirando fijamente.” Ahora estaba mostrando su desagrado directamente. Kirine sintió que su sonrisa forzada temblaba en las comisuras de la boca. “Ese bastardo insoportable. Ni siquiera destrozarlo me dejaría satisfecha.” No podía entender cómo él podía decir semejantes tonterías cuando era ella quien debería sentirse incómoda. Apretó los dientes involuntariamente, pero Kirine reprimió su impulso asesino y dejó escapar un suspiro. Ares Arensis. Aunque era admirado y respetado como Caballero Imperial, todo el mundo sabía que en realidad era un misántropo con un carácter horrible. Sin embargo, la gente continuaba acercándose a él debido a su apariencia. Con rasgos que parecían haber sido meticulosamente esculpidos por los mismos dioses, ojos penetrantes pero cautivadores y una nariz recta, poseía una belleza llamativa. A pesar de su rostro refinado, que podría haberle dado un aspecto delicado, su alta estatura y sus anchos hombros le conferían una impresión de fuerza y rectitud. Sin embargo, los rasgos más distintivos de Ares eran su cabello plateado, que brillaba como las estrellas en el cielo nocturno, y sus ojos azules, que parecían haber sido cuidadosamente esculpidos por un joyero experto. “Debe de encantarle vivir de su atractivo físico.” Por mucho que le costara admitirlo, su aspecto exterior era incomparable. Pero eso era todo lo que tenía, solo su apariencia. Kirine no podía entender cómo alguien que solo tenía su aspecto a su favor podía ser tan arrogante. “¿Cuánto tiempo más tendré que compartir habitación en el hospital con este enemigo?” Habían pasado casi diez días desde que comenzó a compartir habitación con su enemigo jurado. Kirine se echó hacia atrás su cabello negro con un gesto de fastidio. De repente, recordó el día en que se despertó en el hospital hacía diez días. Ese día, como de costumbre, se había quedado dormida después de experimentar con pociones mágicas. Pero cuando abrió los ojos, se encontró en una habitación blanca de hospital, rodeada de sus compañeros magos que la miraban con los ojos llorosos, y un curandero con expresión sombría entre ellos. “¿Qué ha pasado…?” Kirine preguntó, sosteniendo su cabeza adolorida. Debía de haber caído en un sueño profundo cuando solo pretendía echar una pequeña siesta. “Has estado inconsciente durante diez días, ¿lo sabías?” “¡Estábamos muy preocupados!” “Menos mal que ya estás despierta.” Sus compañeros magos desahogaron sus preocupaciones como si hubieran estado esperando este momento. Aunque expresaron sentir alivio por su despertar, Kirine inclinó la cabeza mientras examinaba detenidamente sus rostros. “¿Por qué parecen tan viejos?” Se preguntaba cómo podían haber envejecido tanto en solo un día. Estaba a punto de preguntarles si también habían estado trabajando horas extras cuando el curandero, que había estado observando desde atrás, echó a los otros magos de la habitación, diciendo que la paciente necesitaba descansar. Quedando sola con el curandero, Kirine preguntó inmediatamente: “¿Dice que estuve dormida durante diez días?”. Sentía que su cuerpo estaba en perfectas condiciones para que eso fuera cierto. “Todo este alboroto por unas pocas horas extras.” Antes de que pudiera preguntarse si realmente era tan débil, el curandero habló. “Sí. Perdió el conocimiento durante casi diez días tras un accidente de carruaje. Afortunadamente, sus lesiones externas no fueron graves, pero todos estuvieron muy preocupados.” “¿Qué?”. Kirine parpadeó, con sus ojos rojos, preguntándose si había escuchado mal. “¿De qué demonios está hablando?” Algo no encajaba. Pero el curandero, en lugar de dar más explicaciones, miró a Kirine con curiosidad y le preguntó, “¿Siente alguna molestia en alguna parte?” “No, es solo que... ¿Un accidente de carruaje? ¿Yo?” Recordaba claramente que lo último que había hecho era experimentar con pociones mágicas, así que la repentina mención de un accidente de carruaje no tenía ningún sentido para ella. “¿No se acuerda de nada?” “Recuerdo que me quedé dormida mientras estaba trabajando en el laboratorio de magia.” “¿Investigación? ¿Recuerda en qué fase de la investigación se encontraba exactamente?” “Bueno... Fue poco después de convertirme en maga imperial, así que…” En ese momento, la expresión del curandero se volvió notablemente seria. “Lady Rozentian, ¿cuántos años tiene usted ahora?” “Este año cumpliré veinte.” Mientras Kirine lo miraba confundida, el curandero, tras pensar cómo expresar sus palabras, habló lentamente. “Lady Rozentian, este año usted tiene 28 años.” “¿Perdón?” “Actualmente estamos en el año 354 del calendario imperial de Arteum.” Kirine inhaló profundamente, incapaz de creer lo que estaba escuchando. Se sentía como si acabara de escuchar una broma de mal gusto. Sin embargo, el rostro del curandero estaba completamente serio. “¿Entonces me está diciendo que han pasado ocho años?” El curandero asintió con firmeza en su respuesta. No quedaba lugar para la duda. Kirine intentó procesar la situación con una expresión vacía. ¿Perdió la memoria debido a un accidente de carruaje? Mientras dejaba escapar un suave suspiro ante esta complicada verdad, escuchó una respiración débil. Girando la cabeza naturalmente hacia el sonido, vio… “¿Por qué está ese pa... ese hombre aquí?” Kirine preguntó, señalando con su mentón a Ares, que estaba tendido en la cama vecina. En ese momento, la expresión del curandero se oscureció considerablemente. “Oh... Estaban en el mismo carruaje.” “No, no me refería a eso. ¿Por qué está él «aquí»?” “Puede ser que... ¿Tampoco se acuerda de «eso»?. Oh, claro, no podría saberlo, ya que usted solo tiene memoria de hace ocho años.” La mirada de Kirine lo obligaba a responder con rapidez, y el curandero fue hablando lentamente. Sus recuerdos terminaban ahí. Perder ocho años de memoria ya era bastante impactante. Pero lo más sorprendente era que no era la única que los había perdido. “¿De verdad no recuerdas nada?”, preguntó Ares, sentado de lado contra el respaldo de la cama, con tono severo. La respuesta de Kirine fue igualmente cortante. “Ya te lo he dicho varias veces, no lo recuerdo. Tú tampoco lo recuerdas, ¿verdad?”. Increíblemente, Ares también había perdido sus recuerdos. Los mismos ocho años que ella. ◈❖◈ Si te gustó, Puedes apoyarnos aquí ~ [http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas ] http://www.paypal.com/paypalme/MangoNovelas Tambien contamos con página de facebook ~ [https://www.facebook.com/MangoNovelas ] https://www.facebook.com/MangoNovelas Tambien visítanos en TikTok ~ [https://www.tiktok.com/@mangonovelas ] https://www.tiktok.com/@mangonovelas