
No quiero ser un ojakgyo
Capítulo 2
Odio esta situación. Volviendo en el tiempo, era cuando tenía cinco años. Como cualquier otra niña de 5 años, no pedía mucho. Mi sueño era tener una boda rosa con mi príncipe destinado mientras cruzábamos el puente del arcoíris montados en un unicornio, tal como salía en los libros de cuentos. —¡Mamá! ¡Mamá! Me puse un camisón delgado y corrí a la habitación, a los brazos de mi madre. Mi mamá y papá despertaron confundidos. Mamá sonrió suavemente, algo apenada por mis acciones. —Oh, mi niña, ¿qué pasa? ¿Tuviste una pesadilla? Lloré con amargura y empapé la falda de mi madre. Mi garganta empezó a arder, pero no me importaba. Frotando mi cara contra sus suaves y sedosas pijamas, luché por contener las lágrimas. —Mamá... creo que no voy a poder casarme... Estallé en llanto de nuevo al decir eso. Mi voz sonaba ronca y se notaba infantil. Mi madre siguió acariciándome mientras yo lloraba sin darle explicación. Cuando me preguntó qué pasaba, no pude hacer más que llorar. Aún estaba en shock. Podía recordar vívidamente lo ocurrido cuando tenía cinco años. Incluso mi padre tuvo que detenerme cuando intenté limpiarme la nariz en la falda de mamá. Aquella noche, cuando tenía cinco años, me rechazó el niño al que le había confesado mis sentimientos con todo mi valor. Fue un sueño que cambió mi vida. Por eso lloraba tanto. Porque ese sueño trataba de mi vida pasada. • ────── ✾ ────── • Antes de morir, leí un libro. El título era "Los peces de Hestia". Apestaba a ser una novela harem de tercera categoría. Era una novela romántica, pero con una historia pobre. Aunque podría haber sido repelente por su trama floja, yo la leí por el romance más que por la historia, así que no me importó. En mi sueño, me di cuenta de que el mundo en el que vivía era el mismo que el de esa novela que había leído en mi vida pasada. Al principio, pensé que era solo coincidencia que mi nombre, "Shuraina West", fuera igual al de un personaje del libro. Pero cuando vi que mi amiga, Hestia Fleur de Couture, tenía el mismo nombre que la protagonista femenina, me golpeé la cabeza contra el escritorio deseando desaparecer. Pero pronto tuve que admitir la realidad. La ambientación del libro coincidía horriblemente con el lugar donde vivía. En la novela, yo era solo un Ojakgyo. Shuraina West era la amiga de la linda y bondadosa heroína. Ella iba de aquí para allá entre el protagonista y la heroína, convirtiéndose en un puente perfecto. Un Ojakgyo tan fiel que hasta haría que a alguien se le cayera el pelo. Jamás encontraría amor aquí. En la novela, todos los chicos que le gustaban a Shuraina solo tenían ojos para Hestia. Ahí entendí por qué todos los niños que me atraían miraban a Hestia. La realidad era cruel... Mi sueño de estar con mi príncipe destinado murió el día que regresaron mis recuerdos de la vida anterior. Con la mirada vacía, quemé cualquier rastro de princesas que tenía. —Mamá, ¿por qué crees que la gente vive? —...¿? —Si existe algo llamado destino, ¿para qué la gente siquiera lo intenta...? Mi madre, que estaba aplicándose crema para alisar sus arrugas, me miró extrañada. —...Todo es inútil. Al final, todo va en una sola dirección. Y empecé a cambiar. • ────── ✾ ────── • Un día, vinieron niñas de mi edad a mi casa después de mucho tiempo. Trajeron sus juguetes favoritos de príncipes y hablaron de sus unicornios de juguete mientras jugaban conmigo, pero yo no estaba impresionada.