
No quiero ser un ojakgyo
Capítulo 7
Cuando entré a la habitación, vi dos camas limpias y dos escritorios. Había dos bombillas mágicas que iluminaban el cuarto. Tenía un aire acogedor. El aroma suave de lirios impregnaba el ambiente. Al mirar con más atención, noté un aromatizante pegado a la pared, probablemente colocado por mi compañera de cuarto, Hazel. Eché un vistazo por toda la habitación y pronto descubrí a una persona acostada en una de las camas, observándome. Tenía el cabello castaño, rizado y largo, recogido en una coleta. Estaba acostada boca abajo, escaneándome de arriba a abajo. A su lado había limas de uñas y esmaltes de distintos colores, como si estuviera en medio de una sesión de manicura. —¿Tú eres Shuraina? —preguntó Hazel, con un tono indiferente, sin apartar la vista de sus uñas. Tenía la actitud de una senpai descarada. Su cuerpo estaba bien tonificado, pero su rostro tenía un aire travieso. Parecía del tipo que está más acostumbrada a dar órdenes que a recibirlas. Me preocupó un poco haber tenido mala suerte con mi compañera. Incluso en mi vida anterior, jamás viví en un dormitorio. Nunca tuvimos dinero, y yo no podía dejar la casa porque tenía que cuidar de mis hermanos menores. Por eso, no estaba acostumbrada a convivir con extraños, y nunca había tratado con personas de este tipo. ¿Debía comportarme con cortesía? Puse mis cosas sobre la cama y me animé a hablar. —Soy Shuraina West. Espero que podamos llevarnos bien de ahora en adelante. Respondí con educación, sin apartar la mirada. Hazel siguió limándose las uñas y alzó una ceja. —Seguro ya lo viste en la puerta, pero yo soy Hazel Minimiez. Después de que me presenté, ella también lo hizo. La familia Minimiez era una casa de rango de conde. Se dedicaban al comercio, y eran lo bastante renombrados y confiables como para llevar décadas en el negocio. Cuando terminó sus uñas, me miró directamente. —Una de primer año... y además, nueva. Hazel cruzó las piernas y murmuró para sí misma, luego sonrió y volvió a hablarme: —La verdad, antes de que llegaras, estaba usando esta habitación sola. Me dijeron de la nada que iba a tener compañera después de tanto tiempo, así que estaba algo molesta, ¿sabes? Hazel caminó hacia mí. —Pero eres una novata educada... y además, justo de mi tipo. No está nada mal. —Ah, sí. Gracias. Dijo que le agradaba. Menos mal. Me sentí algo avergonzada, así que me rasqué la nuca. —¡Puhahaha! Su expresión cambió al ver mi reacción, y de pronto estalló en carcajadas. Tenía un mechón de mi cabello en la mano que no dejaba de acariciar. Me preocupaba un poco que me lo arrancara de tanto reírse. Hazel se limpió las lágrimas de los ojos y dijo: —¿Por qué estás tan nerviosa? No voy a hacerte la vida imposible, así que relájate. Solo hay una cosa que no tolero en quien comparte cuarto conmigo. Odio que me oculten cosas, así que tienes que contarme todo. Hazel me pasó un brazo por los hombros mientras continuaba: —Shuraina, ¿qué especialidad elegiste? —Esgrima. Sus ojos se cerraron como medialunas mientras reía. —¡Whoa~! Eso es bastante genial, ¿sabes?