
Odalisca
Capítulo 111
Odalisca Capítulo 111 —Parece que se ha recuperado bien. —¿Disculpe, señor? —Aunque su condición física no parecía muy buena. Las mejillas de Liv se sonrojaron al darse cuenta de lo que decía el Marqués. Le tomó un tiempo recuperar fuerzas después de tener sexo. Si no lo hubieran hecho en la mansión del Marqués, ella se habría quedado dormida ahí mismo. No, en realidad el Marqués dijo que podía quedarse a dormir. Fue Liv quien insistió en lavarse y regresar a casa porque no soportaba la idea de que Coryda la estuviera esperando. Y, sinceramente, no estaba de humor para quedarse mucho tiempo en esa habitación lúgubre y de aire frío. —…tengo un nivel medio de condición física. —Ajá. —El Marqués exclamó, poco impresionado, con una mirada de total desacuerdo en su rostro. —Si es así, tal vez convenga aumentar el valor de referencia de ese promedio. —¿Qué quiere decir con…? —A menos que me rechace ahora que lo hemos hecho una vez. Dudo que pueda darle tanto tiempo para recuperarse la próxima vez. ¿No fue una pérdida de interés, sino más bien una preocupación por su recuperación lo que le hizo no llamarla durante tanto tiempo? Liv miró al Marqués con una mirada perpleja. Como siempre, tenía una expresión indiferente y plana en su rostro. Al mirarlo sin comprender, un pensamiento sin sentido cruzó por su mente: él debía tener conciencia, dado que me había dado tiempo para descansar. Sinceramente, ella pensaba que si no tenía ese mínimo de conciencia, no era realmente humano. Al tener que tomar ese tipo de cosa letal en su primera experiencia, Liv pensó que la iban a cortar en pedazos. Pero más tarde todo eso fue reemplazado por placer, lo que la hizo llorar descaradamente. Liv separó rápidamente sus labios, tratando de sacudirse las sensaciones de ese día que naturalmente llegaban a ella. —No sabía que tenía elección. —No tengo intención de obligar a quien no lo quiera. Respondiendo en tono alegre, los ojos azules del Marqués miraron a Liv. —Además, sé que no tiene motivos para decir que no. Qué arrogante de su parte. Eso implicaba que, sin importar quiénes fueran, lo querrían. Lo que la molestaba era que no estaba del todo equivocado. No faltaban hombres y mujeres, jóvenes y viejos, dispuestos a aprovechar la oportunidad de servir al Marqués esa noche. Liv, que ya había pasado la noche con él, no tenía ningún deseo de rechazar al Marqués en el futuro. —¿No estábamos ambos satisfechos? —¿Estaba satisfecho conmigo? —Sí. A veces sus afirmaciones eran tan fáciles de pronunciar que ella dudaba de su autenticidad. Al ver que Liv permanecía en silencio, incapaz de ofrecer ninguna respuesta, el Marqués sonrió burlonamente. —Soy un coleccionista muy exigente. Así que siéntase orgullosa de haber cumplido con mis criterios. —Parece que me ha elegido para su colección, mi señor. —¿No lo cree? Por alguna razón, las palabras de Camille vinieron a su mente en ese momento. El Marqués, a quien todos trataban como una estatua cara, pensaba que las demás personas eran menos que estatuas. ¿Se suponía que debía estar agradecida de que un hombre así la tratara como una pieza de colección? Una sutil sensación de incomodidad floreció en el fondo de su mente. Era similar a lo que sintió cuando la dejó sola el día que tuvieron sexo. La idea de que era una lástima por su parte pasó por su mente. Estaba actuando como si esperara algo grandioso del Marqués y la traicionara, cuando su relación había sido tan clara desde el principio. Desde el principio, el Marqués la había visto como una diversión decente y Liv había sido la que había recibido su atención. No era más que una relación superficial en la que el control era unilateral. Liv dejó de lado su sentimiento inútil y preguntó en un tono casual. —¿También colecciona taxidermia? —¿Taxidermia? Al notar que la mirada de Liv estaba fijada en el martín pescador, el Marqués respondió con tono indiferente. —No hay nada de malo en poseer algo de valor. Para tal cosa, la forma en que los manejaba no era muy buena. Había oído que la taxidermia tenía su propia forma de manejarlos. Liv, que había estado estudiando las delicadas plumas del martín pescador, una por una, habló en voz ligeramente baja. —Escuché ese rumor. El rumor de que tiene gente disecada en el sótano de su mansión. —Qué rumor más interesante. El Marqués soltó una breve risa como si fuera realmente divertido. —Entonces, ¿Tiene miedo de que la diseque? —Lo oí, pero no lo creo. El Marqués chasqueó la lengua, sin molestarse en ocultar su risa. —¿Y si es verdad? —Si es así, tendré que culpar a mi estupidez y a mi mal juicio. —Oh. El Marqués agarró la barbilla de Liv mientras ella seguía mirando la fuente, la giró hacia él e inclinó la cabeza. Liv había oído claramente un dejo de risa en su voz, pero cuando lo miró, no se notó en su rostro. Los ojos azules del Marqués no solo estaban tranquilos, sino más bien fríos. Traducción: Blue Moon Te agradecemos la lectura de este capítulo y te invitamos a unirte a nuestro servidor en la app Discord para que estés pendiente de otras novelas, así como también de nuestro canal en YouTube con las Novelas Narradas. Discord Blue Moon --> https://discord.gg/5RQaHMuefs Canal YouTube Blue Moon --> https://www.youtube.com/@blue-moon-novelas ¿Quieres que traduzcamos una novela de tu predilección? Contamos con la modalidad de patrocinio para traducir tu novela de forma privada.