Odalisca

Capítulo 143

Odalisca Capítulo 143 —¿Qué? —¿O le gusto? Sus preguntas eran más que absurdas; él las encontraba atrevidas y divertidas. Demus, mirando a Liv con una ceja levantada, le dirigió una mirada amarga. Liv lo miró fijamente, esperando en silencio una respuesta. Se preguntó si ella estaba tratando de suplicar afecto, pero la mirada en sus ojos era racional y tranquila. Eso era nuevo. Significaba que ella sabía mejor que nadie lo ridículas que eran las preguntas que había formulado. —La aprecio. Entonces Demus decidió ser generoso y dar su respuesta. —Si tuviera que definirlo, diría que la aprecio, profesora. Era como elegir el objeto favorito de su colección y darle el primer lugar. No era la única, pero no la ponía en el mismo lugar que sus otras colecciones. Solo la valoraba así. —¿Debería haber más emociones? —Seguramente no. Liv bajó la mirada y se dio la vuelta. Con el otro pendiente en la mano, se acercó al espejo. Parecía que ella misma iba a perforarse la oreja, tal como le había dicho Demus. No importaba cuántas veces la viera, sus movimientos eran extrañamente serenos. De pie frente al espejo, en silencio como si no estuviera ahí, Liv se tocó el lóbulo de la oreja y luego levantó la mano con cautela. Sus hombros se agitaron, como si estuviera nerviosa. Al poco tiempo, un diamante cristalino también brilló en el otro lóbulo de su oreja. Había un poco de sangre en la punta del alfiler de oro que había clavado sin pensarlo mucho, pero no importaba porque no se podía ver desde el frente. • ?????? ? ?????? • Liv se rió burlonamente de sí misma. El Marqués no le preguntó por sus sentimientos. Simplemente la cuidaba como si fuera su mascota favorita. En retrospectiva, siempre había sido así. Desde el principio, estaba claro que ella sería la única que sufriría. Ella ya lo sabía bien. Dios mío, es por esto que la gente necesita conocer su lugar. Liv contuvo un suspiro. La caja de terciopelo rojo que terminó trayendo a casa le entró por los ojos. Pensó que el collar de rubíes que rechazó la última vez era muy caro, pero cuando puso el collar de diamantes frente a ella, hizo que el collar pareciera insulso y como algo para un juego de niños. Ver el collar de diamantes y los aretes la dejó sin palabras, incapaz de atreverse a recogerlos. Sin embargo, Liv los aceptó. El Marqués se enojaría si ella se negaba. No quería provocar su ira. —¿Por qué no es honesta, profesora? No, en realidad, —¿No quiere que nadie la vea a mi lado? A pesar de toda su cautela, su codicia creció. Esa codicia la impulsó a aceptar la caja. Como había señalado el Marqués, Liv no quería que su relación con él continuara en secreto para siempre. Sabía que su relación con el Marqués no le haría ningún bien si salía a la luz y que probablemente causaría una gran tormenta que acabaría con su vida. Sin embargo, Liv quería confirmar que ella era especial para él. No existía forma más segura de confirmarlo que el Marqués colocándola públicamente a su lado para que todos la vieran. Era un hombre que atraía la atención del público simplemente por visitar una mansión para un negocio, así que si ella se ponía de su lado como su socia, seguramente generaría aún más rumores. Muchos cuestionarían su relación con Liv y los analizarían con lupa. Tal vez, alguien intentaría fisgonear... Ya sea que las pinturas de desnudos actuaran como catalizador de su participación o su tendencia a tratarla como si fuera un objeto de colección... el hecho es que sin esos elementos, ella no lo habría conocido ni despertado su interés. El Marqués era un hombre que Liv nunca habría soñado conocer si no fuera por esas circunstancias especiales. —La aprecio, profesora. Al Marqués no le gustaba que se hablara de él a sus espaldas, así que ¿No le daría al menos un poco de protección? Hasta ahora, había sido benévolo con Liv. ¿No sería un desperdicio de su devoción si cambiaba ahora? Liv pasó los dedos por la caja. La textura se sentía suave al tacto. Liv, que había estado acariciando la tapa de la caja porque no podía abrirla, desvió la mirada. La mitad de su rostro se reflejaba en el pequeño espejo que había sobre la mesa. Había una costra roja en la oreja de la mujer pálida. Traducción: Blue Moon Te agradecemos la lectura de este capítulo y te invitamos a unirte a nuestro servidor en la app Discord para que estés pendiente de otras novelas, así como también de nuestro canal en YouTube con las Novelas Narradas. Discord Blue Moon --> https://discord.gg/5RQaHMuefs Canal YouTube Blue Moon --> https://www.youtube.com/@blue-moon-novelas ¿Quieres que traduzcamos una novela de tu predilección? Contamos con la modalidad de patrocinio para traducir tu novela de forma privada.