Odalisca

Capítulo 165

Odalisca Capítulo 165 —Sus guantes… Los guantes que Demus llevaba hoy eran un regalo que Liv le había dado con cuidado hacía unos días. No eran tan buenos como sus guantes habituales, pero se ajustaban sorprendentemente bien y no eran demasiado incómodos. Además, era agradable saber que Liv conocía el tamaño exacto de sus manos, y era satisfactorio pensar en todo el tiempo que debió haber pasado tratando de encontrar algo que le quedara bien. Eso solo fue razón suficiente para que Demus usara esos guantes. —No esperaba que lo usara. —¿No me los dió para que los usara? —De hecho, lo hice, pero estoy segura de que tiene muchos guantes mejores, mi señor. Liv miró los guantes con curiosidad. Parecía estar realmente fascinada. —Entonces ¿Por qué me dió guantes si lo sabe bien? —…autosatisfacción. Fue realmente una respuesta interesante y era un ángulo en el que no había pensado. —Sólo hice lo mismo que usted, mi Señor. Liv añadió con un tono de voz despreocupado y le sonrió a Demus. Después de eso, miró hacia otro lado con indiferencia. Liv irguió los hombros, tal vez al darse cuenta de que ahora tendría que aparecer en público como la compañera del Marqués. Demus pudo ver claramente que tragaba saliva debido al diseño de su vestido, que dejaba al descubierto el cuello. Nerviosa como siempre, Liv inclinó ligeramente la cabeza mientras comprobaba la dirección del teatro. —…no hay mucha gente aquí, ¿Verdad? —Bueno, la ópera ya empezó. ¿No ha mirado los horarios de las funciones? Sus ojos bien abiertos revelaron su respuesta sin que él tuviera que escucharla. —¿De verdad creía que nos íbamos a dejar arrastrar por la multitud para llegar a tiempo al comienzo de la ópera? Parpadeando rápidamente, Liv negó lentamente con la cabeza. —No le gustan los lugares llenos de gente, ¿Verdad, mi señor? —Sí. Ahora que su curiosidad está satisfecha, me gustaría que entremos. Liv caminaba con cautela. Las pocas personas que quedaban frente al edificio de la ópera, que estaba desierto, se quedaron boquiabiertas y susurraron entre sí cuando vieron a Demus. Pronto dirigieron su atención a Liv, que estaba al lado de Demus. Se quedaron ahí de pie, boquiabiertos, desde lejos, sin atreverse a acercarse demasiado, como conejos asustados. Ignorando con naturalidad sus miradas, Demus miró a su lado. Le preocupaba que Liv pudiera estar caminando con la cabeza gacha, pero ella miraba al frente con gran determinación. Aunque no podía ocultar del todo su nerviosismo, era una actitud admirable teniendo en cuenta la presión a la que debía estar sometida. Como era de esperar, ella sería capaz de comportarse en cualquier posición. Demus retiró la mirada con satisfacción. • ?????? ? ?????? • La ópera debió haber sido genial. A pesar de estar presente, la razón por la que tenía tal estima era que su atención no estaba en realidad en la representación. Un compañero mucho más cautivador ocupaba el asiento a su lado, desviando su atención de la ópera. Los asientos del público con las luces apagadas. Muchos de los que estaban sentados ahí miraban a través de los prismáticos hacia los palcos que ocupaban. Demus no podía determinar si Liv había notado los numerosos destellos de cristal en la oscuridad. Simplemente estaba sentada con los ojos fijos en el deslumbrante escenario. Demus nunca se cansaba de mirarla, pues el lado de su rostro que miraba fijamente al escenario era algo que no había visto antes. De vez en cuando, estiraba la mano y le tocaba la nuca. Cada vez que lo hacía, ella encorvaba ligeramente los hombros, pero permanecía sentada dócilmente. Es posible que, en lugar de ahondar en los matices de la representación, los asistentes a la ópera se encontraban preocupados por comentar “lo enamorado que parecía el Marqués Demus Dietrion de la dama que lo acompañaba hoy”. Además, podrían quedar desconcertados por la identidad inesperada de esa mujer. En una ciudad pequeña y de provincias como Buerno, las noticias tendían a difundirse rápidamente. Era muy probable que Luzia se hubiera enterado de la situación. Demus no se encontró con Luzia. Según los informes de Charles, estaba claro que había llegado al teatro. Sin embargo, parecía que se resistía a mostrarse cuando vio a Demus caminando abiertamente con Liv. Esa reacción era comprensible, dado que Luzia probablemente no conocía con precisión la identidad de Liv. Además, el orgullo de Luzia no le habría permitido que la vieran aferrada a Demus, quien estaba acompañado por otra mujer. Quizás se sintió aún más insultada cuando se dio cuenta de quién era Liv. Traducción: Blue Moon Te agradecemos la lectura de este capítulo y te invitamos a unirte a nuestro servidor en la app Discord para que estés pendiente de otras novelas, así como también de nuestro canal en YouTube con las Novelas Narradas. 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