
Por La Muerte Que Me Diste
Capítulo 14
Por la muerte que me diste Capítulo 13 Crujido. Crujido. El sonido de pasos pesados en el suelo continuó. Crujido. Crujido. "D-Duque". Dijo Eslin, sorprendida al ver una gran sombra acercándose a ella. Era un hombre que tenía una expresión fría todo el tiempo. Todavía en su rostro se mostraba desaprobación, pero su apariencia se había suavizado en comparación con antes. En un instante, el Duque se acercó a Eslin y agarró su mano. "Qué está haciendo…" "Shh. Guarda silencio". Con los ojos entrecerrados, miró la mano izquierda de Eslin. La desdobló con cuidado revelando una palma con largos rasguños horizontales. El Duque chasqueó la lengua en voz baja. "Quédate quieta". Movió su cuello una vez con fuerza. Las esquinas de sus ojos estaban muy distorsionadas. Eslin se puso rígida y no pudo responder. "Solo trataré la herida de tu mano". Siguió un toque suave y tranquilizador. La herida en la palma fue causada al poner la espada en la vaina antes. No era una herida profunda, pero la extensión era amplia. Pensé que nadie se dio cuenta dado que no era algo obvio... ¿Cómo diablos lo supo? "Es porque no estás acostumbrada a las espadas. Esa espada es demasiado pesada para que siquiera puedas sostenerla". El Duque dejó escapar un largo suspiro. "...Por supuesto, no fue mi intención cortarme directamente". Luego, sacó la medicina de su bolsillo y la aplicó con cuidado. 'Estaba de camino a la sala de tratamiento para recibir atención médica...' Pero por alguna razón, no pude pronunciar tales palabras. Fue porque el hombre frente a mí estaba demasiado absorto en las heridas. "Le salvó la vida". Eslin impulsivamente abrió la boca. Solo entonces el Duque levantó la cabeza y sus miradas se encontraron. "...Pensé que el cabeza de familia lo mataría". Añadió Eslin en voz baja. Sus ojos brillantes parecían tener mucho de qué hablar, pero en lugar de soltar todas aquellas palabras, prefirió simplemente sonreír. "¿Cómo lo descubriste?" "Yo simplemente… tuve un presentimiento". "Acertaste. Eso es correcto". Levantó suavemente la comisura de su boca. Su expresión en ese preciso instante, que era como el fuerte viento del norte, se suavizó un poco. Hacía mucho tiempo que no veía su sonrisa amistosa. "En realidad, quería matarlo desde antes". Susurró el Duque mientras envolvía el vendaje. "¿Debo arrancar los ojos que te miran, las lenguas que te hablan con insolencia o las manos y los pies que no conocen su posición?" "..." "Estaba pensando en ello". Dijo el Duque Demonio, palabras dignas de su reputación. Eslin no pudo ocultar su expresión de sorpresa. "Casi me meto en un gran problema". "Para mí, este es un problema mayor". El Duque señaló la herida de Eslin con la punta de la barbilla. Cuando nuestras miradas se encontraron nuevamente, sus ojos penetrantes se entrecerraron. Esa indiferencia era tan absurda que se me escapó un suspiro tembloroso. Los movimientos del Duque al vendar, gradualmente se hicieron más lentos. "Es un placer hablar contigo". Murmuró en voz baja. De repente, la mano que sostenía la mía se sintió cálida. En el momento en que reconocí esa temperatura, mi sentido muerto del tacto volvió a la vida. Cosas como nudillos gruesos, piel ligeramente áspera y callos duros volvieron a enfocarse con nitidez una vez más. Al mismo tiempo, aquella calidez subió a mi frente. Fue porque recordé la escena que me había quitado el calor toda la noche. "¿Cómo está la herida en tu pierna?" "¿Disculpe?" "La herida en tu pierna". Eslin, que estaba inmersa en otros pensamientos, respondió tardíamente. "Está bien". "¿Has tenido fiebre?" "No". "Tu tez luce pálida, pero además de tus manos… ¿Te duele algún otro lugar?" Parecía ansioso. Como si estuviera tratando con alguien con quien nunca más tendría la oportunidad de hablar. "Aún así…" Añadió como si estuviera hablando solo. "¿Todavía me odias?" Eslin sintió como si estuviera sosteniendo una bolsa de agua en medio del desierto. Fue porque el hombre tenía la cara de un vagabundo sediento. Eslin lo miró fijamente y luego abrió su boca. "Mi cuerpo está bien. Y... no odio al Señor". Ante esa oración, el Duque se estremeció y tembló. Todo tipo de emociones se arremolinaban en sus ojos resplandecientes. "Como dije en aquel entonces, solo quería mantener la distancia hasta que pudiera hallar mis recuerdos". "..." "Creo que sería lo más apropiado para ambos". "Para ambos…" El sombrío viento del norte soplaba entre ellos. "Si planeabas torturarme, lo lograste". Arrugó las cejas y se rió. Sus ojos hundidos parecían las cicatrices de un animal expuestas en rojo. Eslin se quedó mirando en silencio las heridas. "..." Cuanto más lo conozco, más me doy cuenta de que sus sentimientos por esta criada son sinceros. No importa cuánto intenté ignorarlo, era un hecho difícil de omitir por más tiempo. Después, Eslin pensó profundamente. '¿Quiero lastimar al Duque?' Bueno. Al principio, estaba sorprendida y asustada, por lo que decidí mantenerme alejada de él, pero no quería sentirme superior acabándolo. Aunque perdí la vida tras beber del recipiente envenenado que me dio... ¿Podría el Duque siquiera haberlo adivinado? Que la Princesa a la que dejó morir estaría dentro del cuerpo de su preciada amante. "¿Qué estás pensando?" Preguntó el hombre frente a mí. Su rostro era cauteloso, como si estuviera examinando la expresión de Eslin. Ella sacudió la cabeza en silencio. En ese momento, el Duque buscó dentro de su pecho y sacó algo. "Tómalo". Eslin, que tomó el objeto al azar, abrió los ojos de par en par. "Esto…" "Es algo que estaba planeando darte como regalo desde el principio. Supongo que perdí el momento adecuado para entregártelo". Me di cuenta solo por la textura del papel de regalo. Era precisamente lo que estaba en el centro del tema hace un momento, las hojas de té de la planta de platino. "¿No te gusta el té?" "No puedo recibir algo tan precioso". Eslin negó con la cabeza y volvió a extender el objeto que tenía en la mano. Por supuesto, él no se movió. "Si no lo tomas, lo tiraré a la basura". "Tirarlo…" Debe tratarse de una broma, ¿verdad? Eslin lo miró con incredulidad. Sin embargo, la expresión del Duque no parecía la de alguien que estuviera bromeando. Eslin conocía bien el precio de los diamantes del sur. Con este peso y tamaño… La cantidad de dinero me vino a la mente hasta el punto de que incluso yo me sentí mareada. "Si no lo quieres, es simplemente basura sin sentido". Murmuró el Duque y se rió, mirando a Eslin quien no parecía reaccionar ante la decisión que debía tomar. Eslin negó con la cabeza una vez más. "Todos los empleados vieron estas hojas de té en el vestíbulo antes". "Lo sé". "Pero si acepto esto, pensarán que realmente fui yo quien lo robó esta vez". El Duque no dijo nada durante un momento. Después de mirar a Eslin como si la buscara con esos intensos ojos rojos, habló. "¿Está vez?" Nuestros ojos se encontraron. Su rostro era tan amigable como siempre. No obstante, había una tensión sutil. La comprensión llegó de repente. "...Del cabeza de familia". Eslin frunció el ceño. Hizo una pausa por un momento y respiró hondo. "...Lo sabía. Cómo usar los diamantes del Sur". El Duque se limitó a sonreír sin dar ninguna respuesta. "Esie, ¿tienes alguna idea de cómo almacenar las hojas de té de platino?" Fue una pregunta repentina. "¿Qué, de pronto…?" "Se dice que es básico guardarlas en un lugar fresco y alejadas de la luz solar". "Por supuesto..." Era un hecho conocido. Pero Eslin dejó de hablar y mantuvo la boca cerrada. Aah. Salió un breve suspiro. Aah. "Pusiste el diamante del sur en tu habitación a propósito". El dormitorio del Duque siempre estaba cálido y la fuerte luz del sol brillaba sobre él. No era un buen ambiente para almacenar las hojas de té de platino. Sin embargo, exhibió el diamante del sur en el medio del dormitorio como si estuviera luciéndolo. Se trataba de los momentos en que Eslin entraba y salía del dormitorio. "Está bien. Entonces, puedes tomarlo cuando lo necesites". Respondió el Duque con calma y se rió entre dientes. "No sabía que resultaría de esta manera". Recordó brevemente la situación en el vestíbulo. Un breve pero intenso torrente de emociones pasó en un instante. "¿Por qué...?" Eslin parecía no poder entender. El Duque encontró fascinante la reacción de Eslin. "¿De verdad pensaste que no estaba interesado en lo que sucedía a tu alrededor?" "¿Eso…?" "Quería actuar hace mucho tiempo, pero me contuve". No sé si podría haber aguantado más. Miró la pierna de Eslin, murmurando para sí mismo. Su voz era áspera, como el gruñido de un animal. "Hubiera sido sencillo para mí dar un paso adelante, pero eso no habría sido lo que tú querías". "..." "Por favor, dime si mi suposición es incorrecta". No estaba equivocado. De hecho, incluso si el Duque hubiera tomado la iniciativa para encargarse de Jason, Eslin no habría estado agradecida en absoluto. Desde que deseaba encargarse de ello con sus propias manos y era plenamente capaz de hacerlo. 'Más que nada, no quería que el Duque de Liperius me ayudara'. El Duque conocía extrañamente bien sus sentimientos, pero al final… 'Es como si hubiese recibido su ayuda'. Ciertamente, había muchas otras formas de lidiar con Jason, pero elegí el método más conveniente y rápido, terminándolo así. De repente me eché a reír recordando mi propia situación. '¿No es gracioso que… no quisiera recibir ayuda de Liperius?' Si lo pienso con detenimiento, la razón por la que me era posible ahorrar fondos para abandonar el continente es debido a que podía trabajar en la residencia del Duque Liperius. Mientras vivía de la ayuda de Liperius más que cualquier otro... Una profunda sensación de impotencia e inutilidad de repente se apoderó de mí. "Fui presuntuosa". Eslin dijo fríamente. El Duque arqueó las cejas. "¿Presuntuosa?" "Si quiere responsabilizarme por alterar las pertenencias del cabeza de familia, aceptaré con gusto el castigo". "¿Qué diablos estuviste pensando para llegar a tal conclusión?" Una voz baja surgió como si se tratara de culpa. [ Traducido por: dareshi~ ]