
Por La Muerte Que Me Diste
Capítulo 16
Por la muerte que me diste Capítulo 15 "¡Muévete rápido, rápido!" Con la primavera llegó una época muy atareada para todos. La jefa de las doncellas estaba preocupada redecorando la mansión para la nueva primavera. Eslin no fue la excepción. Todos los días quitaba el polvo viejo, cambiaba las cortinas y los adornos y barría las cenizas de la chimenea. Continuó un día agitado y ajetreado. Después de pasarlo así, Eslin se quedó dormida como si estuviera a punto de desmayarse. Eran momentos en los que su cuerpo estaba tan ocupado que no tenía tiempo para dejar que sus pensamientos se interpusieran en su camino. Constantemente, esos días se repitieron. "Voy a servir la comida". Eslin empujó el carrito y habló con el ama de llaves. El ama de llaves le dirigió una ligera mirada. Entonces, dejó la comida en la mesa como estaba acostumbrada y el Duque se llevó un pequeño bocado a la boca. Después de la sala de tratamiento, no había visto al Duque por separado. "La mansión está alborotada". Murmuró el Duque, revolviendo papeles. "Debido a que están ocupados con la limpieza de primavera y todo eso". Respondió cortésmente el ama de llaves, pensando por un instante antes de abrir la boca. "¿No necesitamos más empleados?" "Ya recibí algunas cartas de recomendación y las examiné". "Bien". Luego de un breve intervalo, el ama de llaves añadió en voz baja. "Aunque se ven así, todos están muy emocionados". El Duque la miró como si se preguntara a qué se refería. "Podrán tomarse unas cortas vacaciones después de que termine el ajetreado trabajo". "Ya veo". Añadió el Duque. "Si queda espacio en el presupuesto, considere pagar unas vacaciones. Ha sido un invierno largo, por lo que necesitarán algo de tiempo para recuperar el aliento". Eslin sintió que el cuerpo de la criada que estaba junto a ella comenzaba a temblar. El ama de llaves sonrió. "Sí, Señor. Todos estarán felices". En ese momento, un sirviente entró rápidamente al comedor. Dicho sirviente se acercó al ama de llaves y le susurró algo al oído. "¿En verdad?" "Sí, acaba de llegar para el cabeza de familia". El sirviente sacó una carta de su bolsillo y se la entregó al ama de llaves. Eslin levantó la vista y miró. Sus ojos se abrieron ligeramente. 'Ese es el sello imperial. Y esa letra…' La letra del Primer Príncipe. Eslin frunció el ceño. Las yemas de sus dedos temblaban, por lo que tuvo que apretar los puños. "Mi Señor". El ama de llaves le entregó una carta al Duque, quien la leyó con movimientos pausados. "El Primer Príncipe es bastante considerado". Expresó con una voz llena de burla. El Duque dejó la carta descuidadamente sobre la mesa. "Ve y quémala". "P-Pero es una carta de la familia imperial…" "Quémala". Su expresión era muy severa. El ama de llaves vaciló, como si estuviera avergonzada. La carta, densamente decorada con filo de oro, finalmente desapareció en sus manos. Eslin, que estaba observando aquella escena, entrecerró los ojos. 'El Duque, que es un colaborador cercano del Primer Príncipe... ¿Por qué?' El Duque Liperius seguramente es partidario del Primer Príncipe. ¿Cómo puede una persona así tratar la carta del Primer Príncipe de esa manera? Era un espectáculo que Eslin no podía entender. '¿Ambos se han vuelto distantes por casualidad?' Sus ojos se posaron en el suelo. Como no había ninguna conjetura, la cuestión no se resolvió en absoluto. *** El frenético trabajo en la mansión había llegado a su fin. Unas vacaciones tan dulces como la miel arribaron para las doncellas del Ducado. "¡Ah! ¡Al fin!" "¡Finalmente se acabó!" "¡Son vacaciones, son vacaciones! ¡Por fin son vacaciones!" Sepia, Ann y Lena gritaron una tras otra. Eslin sonrió mientras miraba a las tres acurrucadas en su habitación. Las sirvientas, que parecían cansadas, estaban llenas de una sensación de liberación. Comiendo las nueces tostadas que habían recibido del chef, las cuatro disfrutaron de un dulce descanso que había tardado mucho en llegar. "¡Además, esta vez obtuve un bono! ¡Estoy tan feliz!" Dijo Lena, dándose palmaditas en sus abultados bolsillos. "¿Cuándo estarás de vacaciones, Lena?" "Ann y yo empezamos la próxima semana. Regresaremos a nuestra ciudad natal. ¿Y tú, Sepia?" "En cinco días. También iré a casa a ver a mi hermano". "Es eso así". Voces emocionadas compartieron sus planes entre sí. Los sirvientes tenían programado tomar unas vacaciones de cuatro días siempre que sus horarios no se superpusieran. "¿Qué hay de ti, Eslin?" "Empiezo mañana, pero…" Eslin habló mientras comía una nuez y no añadió nada más. Sepia inclinó la cabeza en respuesta. "¿Qué? ¿No volverás a irte de vacaciones esta vez?" Eslin nunca se había ido de vacaciones, en parte porque no se tomaba tiempo libre del trabajo para convertirse en jefa de limpieza, sin embargo… Honestamente, no tenía adónde ir. "Eslin, ve al centro de la ciudad y cambia de opinión. Este invierno... ha sido un poco difícil, ¿no?" Sepia añadió con cautela. Lena y Ann asintieron activamente. "Está bien. Ve al centro de Merba, prueba algo de comida deliciosa y haz algunas compras. Entonces te sentirás mejor, ¿verdad?" "..." Eslin pensó por un momento. El centro de Merba. Era un lugar en el que no había estado desde que llegó a la residencia del Duque. '¿Salimos y echamos un vistazo?' Al ver las caras emocionadas, Eslin también se sintió emocionada por alguna razón. Entonces, ella respondió impulsivamente. "Está bien, en ese caso, recomiéndenme un restaurante famoso". "¡Bien dicho!" Las tres corrieron hacia adelante como si hubieran estado esperando esa señal. ¿Cuánto tiempo había pasado? Eslin parpadeó y se quedó en silencio. Cuando recuperó el sentido, vio que había algo asombroso entre sus brazos. "...¿Asombroso?" Lista de nuevos restaurantes de Merba, mapa de calles comerciales de Merba, ubicación de cafeterías de postres ocultas de Merba, lugares con vistas nocturnas de Merba… Fue el resultado de que las criadas ejercieran su inteligencia colectiva para una colega que se iba de vacaciones por primera vez. 'Las vacaciones de las criadas son muy combativas'. Pensó Eslin distraídamente. Mirando de cerca, descubrió que su ruta de vacaciones estaba organizada por zona horaria. Apenas pudo evitar que intentaran dividirla en minutos. *** "Oh, ¿está viendo las uvas?" Eslin giró la cabeza ante la repentina voz. Un hombre con una espesa barba castaña estaba mirando en esa dirección. En el camino había una frutería. Tal vez porque la frecuentaban los aristócratas, pero a diferencia de los vendedores ambulantes habituales, el embalaje de la fruta en sí era elegante. "Aún no es la temporada para que crezcan las uvas, por lo que me resulta interesante". Respondió Eslin en voz baja. '¿Eh?' El dueño de la tienda entrecerró los ojos y miró a Eslin sin previo aviso, que se encontraba frente a él. Estaba vestida con ropa normal sin ningún accesorio y tenía un comportamiento sencillo. '¿Era una plebeya…? ¿Por qué pensé que era una dama noble?' Se rascó la nuca con timidez. "Ja, ja, supongo que no lo sabe porque es una plebeya. Ahora, si tiene dinero, puede probar las uvas dulces hasta en pleno invierno. Incluso los aristócratas de un paladar gourmet como Rohart Jelkins pueden disfrutarlas". "¿Es eso así?" "Bueno, gracias a ello, las uvas de invierno ya eran populares en la capital hace mucho tiempo. Eso se debe a la tecnología de cultivo desarrollada por la difunta Princesa... Ah, ja". Este maldito hocico. El dueño rápidamente cerró la boca y pensó. '¿Qué haces hablando de la difunta Princesa? ¿Por qué intentas encontrar fallas en el Primer Príncipe cuando posee tanto poder...?' —¡Cough! Sintiéndose avergonzado, tosió fuerte sin motivo alguno. De todos modos, Eslin miró las uvas redondas. Había algo un poco incómodo en escuchar sobre sí misma de los demás. "Ah, de cualquier forma. ¿Va a comprarlas?" "Sí. Por favor, dame un poco". El recuerdo de la dulce pulpa volvió a ella y compró las uvas como si estuviera fascinada. El dueño rápidamente metió las uvas en una caja y se las dio. 'Pero... ¿Entregué esa tecnología al Ducado de Liperius?' Eslin frunció el ceño mientras pagaba el precio. Aparentemente, solo se extendió a su territorio y a algunas tierras nobles. 'Aquella memoria…' Curiosamente no lo recordaba muy bien. '¿Morí y mis asociados corrieron la voz?' Eslin se fue de la frutería nerviosa. Era un día muy claro. Merba, una de las ciudades más concurridas del territorio del Ducado de Liperius, estaba muy animada y llena de gente. 'Ahora todo lo que resta por hacer es encargarme de los recados para la jefa de doncellas'. Eslin pensó en su próximo horario. La jefa de doncellas le había pedido que comprara algunas cosas, así que estaba pensando en ir por ellas. 'Primero necesito comprar un cepillo nuevo y aceite para el cabello'. Miró a su alrededor en las tiendas cercanas. Era una mirada algo tensa. Eso es porque era la primera vez que Eslin caminaba sola en esa zona del centro. '¡Su Alteza! Yo...' 'Cállate, Diel. ¿Vas a correr la voz por el vecindario de que soy una Princesa?' 'No, pero ¿si salió por su cuenta así? Debería pensar en traer una escolta'. 'Yo también puedo viajar sola. Todo el mundo lo hace muy bien, ¿y qué?' 'Oh, ¿qué estás haciendo cuando ni siquiera puede comprar una cosa correctamente?' 'Eso me hace parecer una tonta'. 'Preferiría que se quedara quieta como una tonta. ¿No le da lástima que el Señor Zechs esté tan perdido en sus pensamientos?' El sonido de los golpes de Dielian era vívido en sus oídos. También le vino a la mente la expresión en el rostro del caballero escolta mientras corría apresuradamente tras ella. Eslin se echó a reír ante ese recuerdo desvanecido. 'Pero ¿por qué salí del palacio imperial en aquella época?' Parece que en aquel instante también sostenía uvas. Eslin estaba sumergida en sus memorias. Fue en ese momento. "¡Ah!" Su cuerpo se balanceó mucho. Debido a que chocó con un transeúnte. "Lo siento". Eslin se disculpó, frotándose el hombro entumecido. La otra persona era un hombre corpulento con una cara aterradora. "¿Qué? Si chocaste conmigo, discúlpate como es debido..." El hombre dejó de hablar y miró a Eslin. "Oh". Fue una exclamación siniestra. Eslin rápidamente se despidió y trató de pasarlo. Sin embargo, el hombre de repente se giró y bloqueó el camino de Eslin. "Espera, espera. Había una persona así en Merba. ¿Por qué no lo sabía?" Solo entonces Eslin miró el rostro del hombre. "¡Eres tan bonita que quedé hipnotizado!" "Eso es irrespetuoso". "¿Eso es irrespetuoso? ¡Es un cumplido! Oye, tú fuiste la que de repente tropezó con alguien que estaba bien. ¿No siento que mi hombro se va a caer ahora mismo? ¡Agh, mi hombro!" Apretó exageradamente su hombro. "¿Qué puedo hacer ahora?" "¿Qué? Si quieres disculparte de manera adecuada, tómate conmigo una taza de té". Las intenciones del hombre eran descaradas. Eslin estaba muy molesta, pero trató de no demostrarlo. "No quiero. Si se acerca más, gritaré". "Oh, grita. Grita tanto como puedas". El hombre se acercó amenazadoramente a Eslin. Levantó su mano rugosa e intentó apretar con fuerza su hombro. Sin embargo, el movimiento no duró hasta el final. No fue porque Eslin diera un paso atrás con urgencia. "¡Ah!" Un grito parecido a la misma muerte estalló. Crack. El sonido siniestro que salió del brazo del hombre fue el siguiente. [ Traducido por: dareshi~ ]